Neotenia social

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La Neotenia (*) Social lleva tiempo, quizá demasiado, invadiendo las mentes tanto de adolescentes como de maduritos. No en vano ya se habla con normalidad de los adultescentes, adultos de 30, 40 y 50 años que se visten como adolescentes, comparten los mismos gustos musicales y consumen casi los mismos productos.

En cuanto a los jóvenes, y según explicaba el diario El País, el informe PISA de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha puesto de manifiesto que los alumnos españoles están aún peor preparados para enfrentarse a la vida diaria de lo que revelan sus ya mediocres resultados en matemáticas, ciencias o capacidad lectora. Y los tiempos requieren otras destrezas. “La economía mundial no se centra en lo que se sabe, sino en lo que se puede hacer con lo que se sabe”, aseguró ayer el responsable de Educación de la OCDE, Andreas Schleicher, en la presentación de los resultados del informe. “El siglo XXI requiere un enfoque distinto de la enseñanza”, advirtió. Los estudiantes españoles de 15 años están 23 puntos por debajo de la media de los países desarrollados en la resolución de problemas cotidianos, como programar un aparato de aire acondicionado, escoger la mejor combinación de metro para llegar a otro punto en una ciudad que no se conoce o predecir el comportamiento de un robot de limpieza en una habitación.

Por otro lado, el estudio Panorama de la Educación 2016 de la misma organización sigue situando a España a la cabeza de los países europeos en los que más personas de entre 15 y 29 años ni estudian ni trabajan, los llamados popularmente ninis. En 2015, el porcentaje fue del 22,8% frente al 14,6% de la media de la OCDE.

La característica principal de la neotenia social es la incapacidad de responder activamente (por uno mismo) a una situaciónEn todas las esferas de la vida social se repite este patrón de escasa o nula asunción de responsabilidades. La “culpa” de todo lo que ocurre es siempre y necesariamente de los demás, del mundo, del empedrado, del entorno o de la abuela que fuma. Y cuando nos piden asumir nosotros el mando de las operaciones preferimos delegarlo en otros, sobre todo para poder luego criticarlos en su acción, tal y como hacen los hinchas en un estadio. Estamos ante una profundísima crisis de conciencia.

¿Por qué usar Neotenia en lugar de infantilización?

Lo cierto es que podría haber simplificado la cuestión hablando de infantilización social, pero este concepto creo que no capta con la misma precisión lo que quería describir. Me explico. Supongamos una situación inicial A que señala a un estado evolutivo joven. Y pongamos al final de un continuo una situación final B que apuntaría a un estado de desarrollo adulto.

Entiendo, salvo mejor opinión, que un proceso de infantilización consistiría en pasar del estado B al estado A. Es decir, hablaríamos de una involución. En cambio, el proceso de neotenia consistiría más bien en el mantenimiento durante más tiempo del normal del estado A, sin llegar al B. Hablaríamos de una retención.

Algunos ejemplos ilustrarán esta idea.

Sin ser exhaustivos, podemos detectarla en la Política, con esos dirigentes incapaces de ponerse a negociar un puñetero gobierno para este país, culpando a los demás de la situación. O con esa población que cree a pies juntillas que se puede tener todo, y tenerlo ahora, sin realizar ningún esfuerzo por conseguirlo o sin participar activamente en la política. El voto no es más que acción indirecta, tan improductiva y poco satisfactoria como practicar el sexo indirecto a través de un representante.

Podemos contemplarla en la Economía, con esa actitud entre prepotente y petulante de la banca de defender que sus beneficios son privados pero sus pérdidas son públicas. En el colmo del sinvergoncerío y la irresponsabilidad, cuentan con el beneplácito y la protección de una clase política marioneta de sus tejemanejes a escala global. En este mundo ya no mandan los países sino las grandes corporaciones y entidades financieras sistémicas, que son las que deciden las políticas en todo el mal llamado “mundo civilizado”. Además, lo hacen como si se tratara de un mero juego: “No es nada personal, sólo negocios”.

También es fácil localizarla en el mundo del Fútbol. Especialmente llamativa es la tendencia de los medios de comunicación deportivos a ignorar los temas relacionados estrictamente con la competición para inundar las portadas de las más diversas veleidades de los futbolistas de relumbrón. Como decía la gran campeona olímpica Mireia Belmonte: “Importa más el pelo de Sergio Ramos que mi récord”.

No hay nada que escape a las garras de esta infantilización social. En el ámbito de las Relaciones humanas nos encontramos con un incremento del número de divorcios o con relaciones de pareja cada vez más efímeras. No se aguanta la más mínima discrepancia y al primer desencuentro en la manera de entender la relación se corta de raíz. Cómo no, cargando las culpas en el otro. También se puede observar en las relaciones familiares o de amistad. La generación de continuas deudas simbólicas vicia las relaciones y no nos permite vivirlas con naturalidad y madurez.

Tampoco se libra del virus la esfera de las Organizaciones, ya sean con ánimo de lucro o sin él. En estas últimas se ve con mayor claridad porque no existe una contrapartida económica que pague un trabajo, de modo que lo que impulsa a la acción son intangibles como la reputación, la idea de justicia o el simple deseo de figurar en una iniciativa con incidencia social. Como decía Winston Churchill hace décadas, “El problema de nuestra época consiste en que sus hombres no quieren ser útiles sino importantes”. Con otras palabras, cada día más personas confunden participar con protagonizar. Y una de las manifestaciones más nítidas de esa neotenia es la visión salvífica del narcisista: el adanismo, esa tendencia a creer que lo que existía previamente a nuestra llegada no tenía valor y debe ser anulado, despreciado o ninguneado sin dejar rastro.

Para finalizar, no puedo olvidar las Redes Asociales, esas enormes ágoras en las que no existen términos medios. Todo es tan intenso e inmediato que la capacidad para filtrar información veraz de bulos se diluye al ritmo de los torrentes de mensajes que se suceden sin descanso. Ahí casi todo vale, y se marca especialmente la defensa a ultranza del derecho a opinar sin la correspondiente responsabilidad de hacerlo con algún fundamento. Da la sensación de que todo lo que se publica ahí cobra carta de certeza, y muchas personas aprovechan esos resquicios para realizar acciones tan reprobables como difamar, insultar o tergiversar hechos por intereses espurios. Un caldo de cultivo perfecto para todo aquel que carece de relevancia en el mundo real. Figurar es fácil y barato.

Todo este magma termina por brotar en forma de un gigantesco miedo a la libertad. Cada día son menos las personas que asumen responsabilidades y actúan libres de la mayoría de los condicionamientos sociales que nos anulan como seres proactivos. No se puede vivir en libertad positiva sin asumir las consecuencias de nuestros propios actos, tanto para lo bueno como para lo malo. Pero somos educados y condicionados para ser meros elementos pasivos de un sistema que no desea personas libres, con pensamiento propio, que puedan perturbar la “paz” de un sistema carcomido por dentro pero que se resiste a ser renovado o sustituido.

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(*) NEOTENIA

Cambiando un poco el tono anterior, busquemos el sentido originario del término Neotenia y su interesante historia como mecanismo de evolución que nos permitió llegar donde estamos hoy día, con todo lo bueno y malo que eso significa.

La Neotenia (del griego “neo“, “joven”, y “teinein“, “extenderse”) es, en el campo de la biología del desarrollo, uno de los mecanismos de la Evolución y uno de los procesos de heterocronía que se caracteriza por la conservación del estadio juvenil o fetal en el organismo adulto debido a un retardo pronunciado (en correlación con su ancestro u organismos cercanamente emparentados) del ritmo de desarrollo corporal en comparación con el desarrollo de las células germinales y órganos reproductores que se lleva a cabo normalmente.

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Una imagen vale más que mil palabras. Chimpancé adulto y chimpancé joven. El gran parecido entre el ser humano y el chimpancé joven explica e ilustra el principio de la Neotenia en la Evolución Humana.

“El paleontólogo, biólogo e historiador de la ciencia estadounidense Stephen Jay Gould señala mejor que nadie la Neotenia: “La flexibilidad es la marca característica de la evolución humana. Si los humanos han evolucionado por neotenia como yo lo pienso, seremos por siempre niños, y esto no lo digo en un sentido metafórico. En la neotenia, el desarrollo se desacelera y los estadios de juventud de los ancestros se convierten en las fases adultas de los descendientes. Muchos caracteres esenciales de nuestra anatomía nos ligan a las fases fetales y juveniles de los primates: Una cara pequeña, un cráneo abovedado y un cerebro voluminoso con relación a la talla del cuerpo, el gran dedo del pie alineado sobre los otros, el hueco occipital colocado bajo el cráneo, lo cual permite orientar la cabeza en la buena dirección cuando el cuerpo está en posición vertical, una pilosidad limitada antes que nada a la cabeza, a las axilas o la zona púbica”.

“Georges Lapassade señala que la juventud y la niñez son consideradas, entonces, como el momento en que se “adquieren los instrumentos indispensables para la integración social”. Muchas culturas tradicionales glorificaron y ritualizaron esta etapa en donde el adolescente sale de su infancia, termina su crecimiento y ocupa un lugar definitivo en la sociedad al convertirse en adulto. Los antropólogos han denominado a este hecho “ritos de iniciación”. Estos ritos de iniciación son una serie de pruebas que buscan establecer si el joven posee las cualidades del hombre adulto: Control de sí, responsabilidad, capacidad de decisión, ejercicio de un oficio, transmisión de la vida. El adulto sería entonces, una realización definitiva, en donde todo está concluido, su universo es fijo, su oficio es estable, hasta el punto que las técnicas se transmiten sin cambios de una generación a otra y los conflictos generacionales está limitados a la transmisión de poderes. Si pensamos en la estructura social, observaremos que el arte, la política, la educación, la ideología, expresan y justifican esta estabilidad universal proporcionada por la llegada a la adultez.”

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Acerca de José Luis

Aprendiz de la inteligencia, la conciencia y la creatividad. Vinculado al mundo de las altas capacidades intelectuales desde 2008, año en el que entré en la asociación ASA de Málaga tras la identificación de mi hijo mayor. Once meses después, en 2009, afronté el reto de presidirla cuando estaba a punto de disolverse, lo que me llevó a adoptar un rol de activista que he mantenido hasta 2016 en diferentes organizaciones de este colectivo tan desconocido y plagado de mitos y estereotipos. En este blog trato de aclarar los conceptos más básicos a todas aquellas personas que aterrizan y no encuentran dónde agarrarse. También tuve un periodo de activismo social en el ámbito del derecho a la vivienda (2012-2013) en la PAH de Málaga.
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