Utopía, entelequia y quimera

En el diccionario aparecen como sinónimos intercambiables, pero si rascamos un poco podremos ver algunas sutiles diferencias.

La utopía es un proyecto o idea irrealizable en el momento actual. Esa noción nos lleva a la metáfora del “horizonte”, un “no-lugar” al que no se llega pero que te sirve para andar. Ese andar produce cambios tendentes a acercarte al horizonte utópico, aunque no lo alcances.

La entelequia es la perfección de una acción (actus era la traducción latina del griego entelechia). Como le pasa al horizonte, es algo que no se alcanza, pero es que además carece de existencia.

La quimera es una fantasía, una ilusión, algo alejado de la realidad.

Ejemplos:

  • Una utopía es la idea de democracia participativa que se maneja en estos contextos políticos actuales.
  • Una entelequia es la libertad en su modalidad absoluta. Otra entelequia es el “comunismo” puro.
  • Una quimera es el mito del “eterno progreso”.

En el espectro ideológico, los extremos suelen ser los espacios de las verdades absolutas (entelequias) asumidas como “el modelo que nos garantizará un futuro” (quimera). El centro es el espacio de las dudas -en sus aspectos positivos y negativos-

En una sociedad cada vez más líquida, determinadas ideas sólidas carecen de fuerza generadora de acciones a gran escala.

Los impulsos sociales, la mayoría inconscientes, siguen la corriente de pocas ideas-guia.

Los cuadros complejos no son apoyados mayoritariamente. Quedan recluidos en los santuarios de la “razón” y la “verdad”, para adoración de sus fieles.

La mayoría social no sabe si es de izquierdas o de derechas. Sí sabe lo que le cuesta pagar el teléfono o llegar a fin de mes. Esas son las preocupaciones básicas de la mayoría.

En la naturaleza no existe individualidad sin colectividad. En la economía no existen derechos sin responsabilidades. Y todos los sistemas sostenibles transitan en ese equilibrio precario entre ambas ‘fuerzas’. Que lo individual se asienta en lo colectivo (uno no vive aislado en la montaña, aislado del resto de congéneres), y que lo colectivo se arma desde la conjunción activa de individualidades. Que la anulación de la individualidad es tan perniciosa como la negación del valor colectivo como fuerza generadora de riqueza y posibilidades de cambiar cosas. Que lo que tú no asumas, lo tendrá que asumir otros, y el desequilibrio puede llegar a ser insostenible si son muchos los que dejan de hacerlo.

 

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Acerca de José Luis

Aprendiz de la inteligencia, la conciencia y la creatividad. Vinculado al mundo de las altas capacidades intelectuales desde 2008, año en el que entré en la asociación ASA de Málaga tras la identificación de mi hijo mayor. Once meses después, en 2009, afronté el reto de presidirla cuando estaba a punto de disolverse, lo que me llevó a adoptar un rol de activista que he mantenido hasta 2016 en diferentes organizaciones de este colectivo tan desconocido y plagado de mitos y estereotipos. En este blog trato de aclarar los conceptos más básicos a todas aquellas personas que aterrizan y no encuentran dónde agarrarse. También tuve un periodo de activismo social en el ámbito del derecho a la vivienda (2012-2013) en la PAH de Málaga.
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