Centenario aspersor

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Ayer saltó en la bandeja de notificaciones de WordPress un mensaje en el que se señalaba que he publicado 100 entradas en El incansable aspersor.

Tengo que confesar que cuando arranqué esta aventura el 6 de septiembre de 2016 no las tenía todas conmigo. Conociendo la fuerte tendencia a la dispersión que ‘sufro’, llevaba años dilatando la idea de guardar reflexiones en un único espacio (y no desperdigadas por todos lados). No creía que tendría la paciencia ni la motivación suficiente como para mantener en el tiempo un espacio como este. Se requiere mucho cariño y cierto tiempo de calidad para sostenerlo. Y, cómo no, se necesita cierta dosis de retroalimentación para continuar.

Durante este año largo he tratado de eludir las temáticas más delicadas. Básicamente, las relacionadas con la Trinidad de la Muerte: fútbol, política y religión. Son temas tan pegados a la piel de nuestra identidad que en lugar de animar reflexiones lo que se consigue es que ardan las más bajas pasiones. Como publiqué hace dos días en mi muro:

Tenemos la piel de la identidad muy fina últimamente. Cualquier mínimo soplo la altera y reaccionamos virulentamente.

Si dices A, los partidarios de B, C o D se indignan. Si no dices A, los partidarios de A te llaman traidor.

Hemos olvidado completamente la diferencia que hay entre las ideas y las personas. Las segundas merecen respeto pero las primeras han de ganárselo, como la confianza. Una idea no es respetable por el mero hecho de ser una idea. Y eso no tiene nada que ver con la persona que la sostiene. Cuando no se distingue una cosa de la otra el diálogo se hace imposible. Y surgen los conflictos de inmediato por cualquier cosa, aunque sea ínfima y sin intención de herir. Por perder, se pierde hasta el sentido del humor, ese signo de inteligencia que nos salvaba de las situaciones más jodidas.

Este blog no sería lo que es sin la inestimable colaboración, directa e indirecta, de todas y cada una de las personas que lo han visitado en alguna ocasión o con frecuencia. Más de 41.000 visitas de más de 24.000 visitantes en un blog que no es específico sobre un tema (aunque la carga de la temática sobre las Altas Capacidades Intelectuales es indudable), no contiene recetas mágicas, no sirve de consuelo ni pretende satisfacer a nadie, no es fácil de leer en muchas ocasiones, no está elaborado por un experto ni tiene el tirón de un personaje famoso detrás que atraiga a grandes masas de lectores o seguidores. A todas ellas quiero agradecerles su apoyo y su aliento. Tanto a las que lo han ensalzado como a las que lo han criticado. Sin esa chispa habría sido imposible mantenerlo.

Tampoco sería lo mismo sin todas esas personas que han inspirado muchas de las entradas, ya sea mediante diálogos que hacían aflorar ideas o mediante conductas que, convenientemente abstraídas y convertidas en patrones de comportamiento humano general, servían para conocer mejor determinadas actitudes que muchas veces no logramos comprender si no las vemos con la distancia adecuada.

Gracias a las conversaciones con las primeras surgieron entradas como la de la Neotenia Social (Luis Mari me invitó a hablar sobre esto en su primera conferencia pública). Temas relacionados con la higiene mental como El poder de la autocrítica, La importancia de la sensibilidad contextual, Cómo debatir, No nací para cumplir tus expectativas,  La sensibilidad no es una debilidad, Aprendizaje orgánico, Alegría y felicidad, Deuda Simbólica. La complejidad de las relaciones humanas o Madeja mental. Cuestiones de autoconocimiento como Nuestro océano interior, Ayudar a levantarse, La envidia, Reto 1: despertar, Reto 2: liberar al egoInteligencia emocional,

Controversias en las AACC como Mitos y realidades sobre el mantra “no lo veo”¿Qué es un experto?, Precocidad intelectualSobre los negocios educativos en las altas capacidades, Ser o tener. Las etiquetas en las altas capacidades intelectualesEl mito de la OMS y el CI 130 para ser superdotado, ¿Por qué resulta tan difícil avanzar en el ámbito de las Altas Capacidades?¿Por qué se confunde la alta sensibilidad con la alta capacidad intelectual?Visibilización de las altas capacidadesSobredotación y SobreexcitabilidadEvaluación psicopedagógica y diagnóstico clínico. Artículos sobre AACC como De los genes al talento: la perspectiva DMGT/CMTD. Françoys GagnéAltas Capacidades: el enfoque cognitivo o Conociendo las altas capacidades con Sylvia Sastre-Riba. Entradas informativas como Preguntas frecuentes sobre Altas Capacidades (la entrada más visitada de largo) Altas Capacidades. ¿Becas o ayudas?, Mapa de las altas capacidades en España, o las entradas en las que publicaba los últimos datos oficiales de identificación del colectivo. También orientaciones para la gestión como Asociaciones AACC. Estructura organizativaImpuesto sobre sociedades en asociacionesCómo cobrar correctamente la impartición de un curso o conferencia o Asociaciones de AACC. Análisis DAFO.

Gracias a las experiencias vividas con las segundas (lo que uno aprende sobre la condición humana cuando se mueve en espacios con mínimas cuotas de poder es impagable) salieron entradas como Asociaciones familiares de AACC. Socios y usuariosGaslighting: el abuso emocional más sutil, El derecho a opinarAuctoritas vs. Potestas, dos estilos de liderazgo, Violencia estructural, El síndrome del corcel,  El continuo (re)activismo-asistencialismo, LiderazgoDe la visión de la realidad a la cosificación humana.

Toda una aventura condensada en pocas líneas.

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El poder de la autocrítica

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La autocrítica es el bisturí que disecciona nuestra mente y libera nuestros pensamientos. Es un análisis (1) de la situación interior que nos permite curarlos si están enfermos o mejorar su funcionamiento.

Este poder de sanación se logra cuando la autocrítica es constructiva. Cuando a la liberación inicial le sucede una introspección objetiva (desapegada) que permita detectar los problemas y, en consecuencia, encontrar la solución.

Por el contrario, si la autocrítica es destructiva tenemos una escena diferente. A la liberación inicial le sucede una introspección subjetiva (apegada) o implantada (contaminada por lo que otros piensan de mí) que solo ve disfunciones, encontrando más problemas de los que debería.

La autocrítica tiene el poder de sanarnos o de enfermarnos. Tiene el poder de ayudarnos o de destruirnos. Tiene, en definitiva, el poder que nosotros le otorguemos en función de qué permitimos que entre en el proceso de análisis. Si nos dejamos arrastrar por las consideraciones ajenas de lo que somos es más que probable que la autocrítica sea feroz (si son negativas) o demasiado benevolente (si son positivas). Ni una ni la otra nos permite curar o mejorarnos. Si nos libramos de -o relativizamos- las consideraciones ajenas, si nos comprendemos fielmente en nuestras fortalezas y debilidades y si nos miramos limpiamente sin anteojos, el poder de curación de la autocrítica crecerá exponencialmente.

Esto nos lleva a una consideración final. Para practicar una saludable autocrítica debemos en primer lugar resolver esos nudos iniciales que pueden convertirla en un puñal que nos lleve a la destrucción. Aprender a vernos tal y como somos, sin lentes aberrantes que distorsionen la visión de esa realidad interior. Sin esa higiene mental básica es prácticamente imposible que nuestro análisis interior sea operativo -curativo-.

No es nada fácil librarse de esas lentes, pero el esfuerzo merece la pena. Ganas en salud mental. Ganas un ser. Ganas una vida. Y eso no tiene precio pero sí un extraordinario valor.

(1) ETIMOLOGÍA DE LISIS

Procede del griego λύσις (“lysis“), que significa disolución, acción de desatar, liberar, aflojar, desligar. Es un sinónimo total del latin solutio, solutionis (solución, liberación, disolución), voz del mismo origen indoeuropeo.

De ahí también palabras como análisis (disolución completa, acción de liberar cada una de las partes).

Memoria AACC en España (II): de la caída a la recuperación.

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En los dos últimos años se está produciendo un fenómeno reactivo bastante curioso en el ámbito de las altas capacidades, apoyado en la facilidad con la que se difunden contenidos (independiente de su calidad y de su adecuación a la realidad) en las redes sociales. Se trata del surgimiento de una ola adanista de grandes dimensiones que amenaza con borrar todas las huellas que encuentra a su paso.

Luchar contra esta corriente no es fácil, pero creo que el reto merece la pena. Como conté en la entrada Memoria AACC en España (I): origen del movimiento asociativo, “la experiencia es un grado y conocer los orígenes del movimiento asociativo puede ayudarnos a aterrizar, valorar y, desde ahí, construir algo sólido. El futuro necesita el apoyo del pasado, que es quien te permite no repetir errores y aprender.

Esta lucha colectiva no empezó ayer, sino que lleva con nosotros más de treinta años. Al principio eran cuatro “locos”, como les consideraban a mediados de los ochenta los que debían hacer algo al respecto. Cuando confluyeron varias personas o iniciativas sin afán de protagonismo se fueron logrando hitos.”

Hoy toca recuperar la memoria de un periodo largo (2006-2014) en el que se comenzó con una caída en el olvido y continuó con un resurgimiento que permitió avanzar, de modo irregular, en este empedrado camino.

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La importancia de la sensibilidad contextual

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El contexto es el conjunto de circunstancias materiales (historia, territorio, sociedad, individuo, etc) o simbólicas (significados, reglas, valores, ideas, etc) que rodean una situación. Suele ser de la misma naturaleza que la situación que envuelve (simple o complejo). En esta reflexión me centraré en situaciones y sus contextos complejos, aunque está claro que en una situación simple también es importante desarrollar una sensibilidad contextual adecuada. Importancia relativa a ese contexto pero importancia al fin y al cabo.

Conocer un contexto complejo no es un asunto sencillo. Cuando uno aterriza en una situación dada (p.e. cuando entra en una organización) generalmente entra en blanco, sin tener referencias previas. Al inicio solo es capaz de ver una nube que le impide visualizar nada. Aunque sea una persona observadora y receptiva, su capacidad para ver está lógicamente limitada. En ese momento, la actitud que tome determinará su futuro en esa situación.

Si a pesar de tener la mochila repleta de piedras de ignorancia decide comportarse en función de su juicio previo (prejuicio), cincelado por sus creencias sobre esa situación, tropezará con los cacharros de la tradición y la historia de ese lugar. Al carecer de una perspectiva adecuada y, cómo no, de la experiencia que da vivir en esa situación el tiempo suficiente como para elaborar juicios sensatos, sus interpretaciones serán necesariamente sesgadas, sus expectativas serán irreales y su disconformidad con lo poco que percibe será manifiesta. Aflora la típica visión adanista a la que todo le parece mal y que tiene un fuerte sentimiento de que antes de su llegada no existía nada que mereciera la pena conservar. Si puede actuar, no dejará títere con cabeza. Generalmente se da en personas con una pobre autoimagen repleta de inseguridades que actúa más por emoción que por razonamiento.

Si no se deja influir por sus condicionamientos iniciales y su actitud es la de ver, oír y aprender, si confía en sus capacidades y en su instinto, si respeta la memoria y los cauces legales establecidos por la experiencia previa, si anhela conocer los significados clave en esa situación y si encuentra confort en la colaboración fructífera con otros será capaz de desarrollar la sensibilidad a los cambios contextuales que se irán produciendo a lo largo de su vida en ese lugar. Gracias a la ampliación de la conciencia en todas sus variables (corto y largo plazo, grandes temas y pequeños detalles, personas relevantes y recién llegadas, etc) será capaz de construir una nueva realidad más amable y acolchada junto a otros que perciban contextos similares. Y el aroma que eso desprende permea en todo el contexto en el que se mueve: cuando das confianza, recibes confianza; cuando das la mano, recibes manos; cuando das amabilidad, recibes amabilidad; cuando estás atento a los detalles, otros serán detallistas contigo; cuando escuchas activamente, te escuchan; cuando desprendes coherencia, el otro se alinea; cuando acabas, otros continúan.

Entre esas dos actitudes diametralmente opuestas hay una enorme gama de actitudes más o menos sensibles a los cambios contextuales, a lo que requiere la situación en cada momento y en cada lugar. Y en la medida que predomine una actitud o la contraria, los efectos que producirán serán diferentes, desde los más destructivos hasta los más constructivos. Rodearte de personas que cultiven la actitud proactiva es clave para lograr enderezar un determinado rumbo o comenzar uno nuevo con ciertas garantías de que el camino sea medianamente productivo y nutritivo para todos.

 

Ser o tener. Las etiquetas en las altas capacidades

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La imagen que ilustra esta entrada revela el efecto que puede causar el uso indebido de una etiqueta con una enorme carga negativa. Para tratar de entender este asunto reflexionaré sucintamente sobre el carácter de una etiqueta y cómo el uso del lenguaje común determina tanto el peso como el grado en el que nos identificamos con ella.

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Asociaciones familiares de AACC. Socios y usuarios

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Toda asociación, sin excepciones de ningún tipo, necesita dotarse de unos Estatutos. Los Estatutos son las reglas fundamentales del funcionamiento de una Asociación y, pese a no poseer el carácter de norma jurídica, son vinculantes para los socios, pues se sometieron a ellos de forma voluntaria al ingresar en la Asociación.

Dentro de los Estatutos hay una serie de contenidos obligatorios recogidos, en el caso de las asociaciones que no son de utilidad pública, en el artículo 7 de la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación. Entre ellos destacamos uno que se relaciona directamente con esta entrada: Los derechos y obligaciones de los asociados y, en su caso, de cada una de sus distintas modalidades.

En resumidas cuentas, toda asociación ha de contemplar obligatoriamente en el conjunto de reglas fundamentales vinculantes para todos los socios llamado Estatutos una serie de DEBERES que son de obligado cumplimiento.

Esta es al menos la teoría. La práctica suele distar bastante de este escenario de asunción de responsabilidades por parte de TODOS Y CADA UNO de los socios de una asociación. Y es curioso comprobar cómo la inmensa mayoría no suele tener conflictos internos cuando combina la exigencia del cumplimiento de la ley por parte de diversos agentes educativos con la dejación de sus propias obligaciones estatutarias.

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Ayudar a levantarse

 

Ayudar a levantarse (empoderar) no es llevar en brazos (asistir)

Ayudar a levantarse genera independencia en el ayudado. Llevar en brazos genera dependencia en el llevado.

Ayudar a levantarse te hace sentir útil. Llevar en brazos te hace sentir importante.

 

Todos aprendimos a andar cayéndonos una y otra vez hasta que lo conseguimos por nosotros mismos (dentro de un entorno seguro).