Cuando las opiniones pretenden sustituir a los hechos

“Las opiniones son como los culos, cada uno tiene el suyo”, decía Clint Eastwood en su papel de Harry el Sucio. Viene esto a colación por la peligrosa tendencia que se está instalando en nuestra sociedad y que encuentra su mayor tambor en las redes sociales: la vana pretensión de que UNA opinión sea más importante que los hechos, con independencia de la calidad de la opinión (si está fundamentada o no) o de su adecuación a los hechos que pretende sustituir.

Sobre este particular hay miles de ejemplos, pero hoy me centro en uno de ellos que ha tenido cierto recorrido viral generando un escarnio público completamente desaforado a partir de la publicación de una carta manuscrita por una madre anónima en una red social en la que, sin tener en cuenta los hechos que fundamentan una actividad, la critica con fiereza y, al colgarla en la pira social, recoge los réditos que buscaba en su irresponsable acción. Esto no es nuevo ni se acabará por invitar a reflexionar sobre las consecuencias de nuestras acciones en determinados ámbitos, está claro. Pero sobre estas pendientes peligrosas hay que hablar, y hacerlo con casos concretos que es el mejor modo de entender el daño que se produce por nuestra propia necedad e imprudencia.

En esta noticia del Diario Sur de Málaga se narra este suceso esperpéntico. Una madre, sin consultar ni asistir a reuniones explicativas sobre una determinada actividad escolar, decide subir una carta a Facebook poniendo en evidencia la labor docente de un colegio como es el CEIP Andalucia (referente para muchos por sus buenas prácticas docentes). Y en cuestión de horas se produce un linchamiento en redes de película.

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Tras el incendio producido por la viralización, al centro no le queda otro remedio que emitir un Comunicado de Prensa para desmontar la película que se hizo esta persona.

“La actividad a la que se alude, se enmarca dentro de una programación perteneciente a una de las tres unidades didácticas integradas, proyectadas para el primer ciclo de Primaria, que tienen su temporalización y se llevan a cabo, por tanto, en el primer trimestre del curso, de las cuales tienen conocimiento los padres y madres, pues han sido informados en las recientes reuniones prescriptivas con las familias. El proyecto en cuestión se titula “Visito el centro comercial” donde, como su nombre indica, todos los contenidos trabajados desde las diferentes áreas, versan en torno a este centro de interés, incluyendo cuestiones como la educación para el consumo responsable. La “visita a un centro comercial”, es demanda y solicitada por parte del equipo docente y no obedece a iniciativa ni oferta de ninguna entidad al Colegio.

Se trata de una visita que tiene un carácter voluntario y opcional, contemplándose la atención educativa en el centro del alumnado que no asista y que, además, ha venido realizándose los dos últimos años y como es prescriptivo, una vez realizada, es valorada por el profesorado, que además tiene en cuenta lo que los propios padres y madres participantes les hayan podido manifestar. Todo ello recogido documentalmente en la evaluación de la visita, precisamente, con el fin de ver si se adecua a las necesidades educativas y demandas por parte del centro y si en el futuro se debe de volver a realizar, modificar o eliminar. En este caso tengo que decir, que dicha actividad fue valorada muy positivamente el pasado año.

Todo es susceptible de originar opiniones diversas en uno u otro sentido, pero deben de ir acompañadas de información y argumentos veraces, que les den fuerza. En ningún momento, una opinión puede basarse en información incompleta o poco fundada y mucho menos construir argumentos falaces, que pueden servir a otras personas para organizar sus propias opiniones, pues estas, estarán condicionadas también por la misma falta de rigor.”

Todo el mundo tiene derecho a opinar, pero todo derecho tiene una contrapartida: la obligación de que esa opinión se fundamente en hechos. Obligación que muchos se saltan a la torera.

Es increíble que una opinión negativa sobre algo pueda producir más efecto que miles de opiniones positivas. Se le da una relevancia y fuerza que no se corresponde con la solidez de su construcción.

Qué fácil le estamos poniendo a los pirómanos de la opinión desinformada poder quemar el bosque de los hechos.

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