Quiero crear una asociación

Editada el 29 de mayo de 2018

 

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Cuando una o varias personas se plantean la idea de crear una asociación, surgen muchas dudas. Sobre todo si no tienes experiencia anterior y tampoco conoces personas cercanas que puedan orientarte.

Para facilitar la labor comparto algunos enlaces que podrían ayudaros a hacer realidad esa idea. Espero que os resulten de utilidad.

Primeros pasos

Para constituir, registrar y poner en funcionamiento nuestra asociación debemos completar los siguientes procesos:

1. CONSTITUCION
2. INSCRIPCIÓN REGISTRO ASOCIACIONES (Nacional o regional)
3. SOLICITUD DEL NIF
4. SOLICITUD DEL CERTIFICADO DIGITAL (FNMT)
5. APERTURA DE CUENTA BANCARIA

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Los beneficios de deshacer los nudos emocionales

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Cuando consigues desenredar un nudo sentimental (emoción+pensamiento), la energía comienza a fluir. Este es un principio básico que todos experimentamos. Y a ese flujo de energía de signo positivo (nos hace bien, es placentera) la denominamos alegría o felicidad. La alegría simboliza el camino y la felicidad señala el objetivo.

Al proceso de enredar el nudo lo podemos llamar resentimiento. No es un sentimiento provocado por una determinada situación sino que proviene de más atrás. De que el flujo energético emocional no ha tenido la salida adecuada y ha regresado al sistema, dañándolo por dentro. Todos experimentamos esta sensación en nuestra vida cotidiana.

Cuando tu pensamiento se enreda produce una madeja mental. Madeja que forma un nudo que amplifica los resentimientos. Madeja, nudo y resentimiento que no dejan fluir la energía, que no te dejan experimentar alegría o felicidad.

La vida cotidiana está llena de nudos. Vamos tan acelerados y nos amamos tan poco que le prestamos escasa atención a su formación. Cuando nos damos cuenta, el nudo ya está haciendo su “trabajo”, dañarnos. No nos deja respirar, recuperar la rheostasis (equilibrio dinámico) que armoniza nuestro organismo.

Para acercarnos a ese equilibrio dinámico necesitamos observarnos, sentirnos y analizarnos (introspección). Necesitamos ver esos nudos para poder deshacerlos. Verlos desde la suficiente distancia emocional para que no nos arrastre hacia un nuevo vórtice tóxico. Nudos que muchas veces no hemos provocado, pero sin duda alguna hemos alimentado y ayudado a crecer o, al menos, a mantenerse.

Los nudos son auténticas bolas de hierro que nos encadenan al pasado en general, a las deudas simbólicas.

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Nos impiden avanzar. Nos convierten en fantasmas, almas en pena arrastrando pesadas cargas. En los casos más graves de dependencia, algunos les cogen cariño a las bolas o, cuando alguna se rompe, incluso la echa de menos. No es fácil vivir sin cargas cuando te has acostumbrado a que tu vida gire en torno a ellas. A este proceso enfermizo se le denomina adicción a las emociones (negativas). Por eso es tan importante girar la cabeza, mirar a las bolas desde lejos, analizar su tamaño y su peso en tu vida. Pero hacerlo desde la distancia, sin cogerla en brazos. Salir del tornado tóxico que te arrastra.

Cuando logras ese grado de desconexión, cuando coges la perspectiva adecuada, puedes lograr que esos nudos se deshagan solos; puedes conseguir romper la cadena de muchas de esas bolas. Y te das cuenta de que tienen mayor tamaño del que tenía cuando se causó, que tú la has alimentado y que no es más que un espectro, no es real. Entonces te deshaces de ellos y se libera una enorme energía retenida en ese circuito cerrado en forma de espiral autodestructiva que habías generado sin darte cuenta.

¿Y qué beneficios trae esa liberación? A vuelapluma y sin ser exhaustivos:

  1. Resurge la alegría. Esa energización positiva independiente de objetos que aflora cuando estás en el camino con todos los sentidos puestos en el aquí y el ahora.
  2. Recuperas tu voz. Los nudos generan un enorme ruido mental, pensamientos propios y ajenos que apagan tu voz interior, tu verdadero yo.
  3. Despejas tu mente. Los nubarrones del pensamiento machacón desaparecen y vuelve la lucidez. Si no hay un claro (Lichtung), la luz no puede manifestarse.
  4. Dejas de competir. No necesitas llegar a la meta. No necesitas vengar ninguna afrenta. No necesitas guardársela a aquel que te hirió hace siglos. No necesitas ningún fardo que solo se quita con la compensación. Contrapartida que casi nunca llega y cuando lo hace no te deja satisfecho porque la causa sigue latiendo. No te has librado del resentimiento.
  5. Empiezas a compartir. Te das. Te sueltas. Recuperas la confianza en ti mismo y en los demás. Puedes practicar la epojé (suspensión del juicio). Dejas de discutir -percutir- o de debatir -batir- para comenzar a dialogar -razonar a través de-.
  6. Te fortaleces. Las circunstancias actuales no te aplastan. Ganas en resiliencia. Te mejoras. Tienes más recursos disponibles para afrontar el día a día. Nada puede hundirte, eres un corcho que sale a flote.
  7. Comprendes mejor al mundo y a ti mismo. Adquieres más sabiduría, más poso. Entiendes las razones ajenas. Aceptas -no te resignas- las contradicciones del mundo en el que vives. Te aceptas tú. Te amas y eres capaz de amar de un modo más amplio y profundo.
  8. Vives. En el pleno sentido de esa palabra. No te obsesionas ni te angustias por un futuro que no existe o un pasado que se fue. Y cualquier mínimo gesto es valorado en su justa medida.

Colaboración familia-escuela. Recomendaciones desde la firmeza y la amabilidad

Macarena acudió a su cita de acogida individual en ASA en noviembre de 2014. Yolanda y Delma fueron las encargadas de atenderla, y ambas coincidieron en la sensación que les produjo: “Fue muy agradable. Nos transmitió mucha serenidad y positividad. Estaba preocupada por la falta de atención de las AACC. Demostró ser una persona con mucho interés en formarse y también se ofreció para dar charlas sobre disciplina positiva. Nos llamó la atención porque no es habitual que los padres se ofrezcan para trabajar nada más aterrizar en la asociación”.

A los pocos meses organizaron una charla y ahí la conocí. Al terminar la sesión confesó que estaba muy nerviosa (no se le notaba nada) porque sabía que estaba allí y pensaba, no sé por qué razón, que podría corregirle en algo de lo que nos contaba. Le tuve que aclarar que mi respeto por toda persona que tiene la valentía de afrontar una charla pública es máximo. Si hubiera tenido algo que comentarle habría sido, en cualquier caso, fuera de foco. Pero no hubo lugar. Al contrario, desde que empezó demostró ser una profesional como la copa de un pino y tener un dominio escénico fabuloso. Con su voz y sus gestos suaves es capaz de envolver a todo el mundo. Y con las dinámicas que plantea nos da la vuelta como un calcetín, advirtiendo cosas que normalmente no notamos en la vorágine del día a día. Un descubrimiento maravilloso para nosotros a nivel personal y para la asociación. Hoy seguimos disfrutando de sus aportaciones en las Escuelas de Padres que se organizan en ASA.

Pero vayamos al grano. Aquí os presento algunas de sus recomendaciones para favorecer la necesaria colaboración familia-escuela en las reuniones que tengamos, ya seamos familia o agentes educativos. Sus reflexiones son válidas para todos. Espero que las disfrutéis, os hagan pensar y os sean de utilidad. Esta entrada será la primera pieza de un puzzle destinado a esta temática. Por la importancia que tiene, se irá desgranando poco a poco con la ayuda de las diversas perspectivas involucradas. Arrancamos.

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No es no

dont do it!

 

NO es el límite de mis derechos. Si no respetas mis límites no me respetas a mí.

Cuando invado ese territorio sin tu consentimiento estoy ejerciendo violencia.

El ser humano es a veces muy laxo con esta regla mínima. No solo no la respeta sino que le molesta recibir ese aviso. Respetar derechos incluye hacerlo con los demás, no solo exigir que lo hagan contigo.

La libertad de uno termina cuando empieza la libertad del otro. En caso contrario, hablamos de libertinaje.

La convivencia es posible cuando se entienden, comparten y respetan estas cuestiones básicas.

Es muy simple:

No es no

 

Asociacionismo. Acogida de familias

Hoy comparto imágenes que aparecen en el recordatorio de Facebook de nuestro primer taller de acogida colectiva, hace justo cuatro años. Un formato y un grupo de trabajo novedoso que implantamos en la asociación gracias a la perseverancia de Yolanda Vilches, que durante más de un año pedía sin mucho éxito la creación de un grupo destinado a acoger a las familias nuevas (y atender a las no tan nuevas), tanto a nivel individual como colectivo. Talleres “horizontales”, entre iguales, donde se pudieran tratar diferentes temas desde las experiencias personales de cada familia. Donde las familias más veteranas pudieran orientar a las novatas y entra todas nutrirse mutuamente, ganando en cercanía y conocimiento mutuo.
Un formato y un grupo que fue ganando solidez y experiencia con el paso de los años, hasta convertirse en una referencia más allá de nuestras fronteras. Inspiración para otras asociaciones que entendían la importancia de acoger a los nuevos miembros en este largo y a veces complicado camino.
La idea surgió gracias a la experiencia que habíamos adquirido organizando en la PAH de Málaga lo que denominamos “Asambleas de Bienvenida”. Cada semana un grupo diferente de personas asumía el papel de dinamizador de la asamblea y, gracias a la formación básica que habíamos recibido de Sara Vázquez, podíamos orientar a las familias que llegaban allí con una angustia y desesperación importantes. La clave para que funcionara aquello fue poner el foco en la calidad de la información aportada y en la calidez del trato que dispensábamos a las personas que venían en avalancha con tema de urgente solución. De la calidez se encargaba especialmente Yolanda, que tiene esa don de empatizar con el prójimo de manera natural. Mi labor se centraba más en la aportación de datos o de información más técnica. Tuvo una buena acogida y con el paso del tiempo nos enteramos de que la sala se llenaba cuando nos tocaba a nosotros dinamizarla.
Esa prueba de fuego nos sirvió de base para adaptarlo a una realidad muchísimo menos dramática, la de las familias que se encontraban con algo que desconocían por completo, el mundo de las altas capacidades. Para conseguir que la recién nombrada Junta Directiva aprobara esta nueva dinámica presentamos un elaborado protocolo de actuación en el que incluíamos todas las funciones y las personas responsables de cada tarea (que lógicamente irían cambiando con el tiempo).
Teníamos que gestionar los cuatro canales de entrada: 1) teléfono, 2) el correo electrónico, 3) la página web y 4) presencial. La figura de la coordinadora era clave para que todo funcionara y fluyera la información dentro del grupo. También para organizar la agenda de citas para las acogidas individuales, sobre todo en los comienzo de curso donde se acumulaban las altas y había que atenderlas a todas en breve tiempo. A cada familia se le entregaba un dossier con información relevante de la asociación para que lo leyeran en casa tranquilamente y se les hacía una entrevista personal en la que podían explayarse sobre los asuntos que más les inquietaran sin la presión grupal. Todo perfectamente gestionado y con resultados muy satisfactorios, tanto a nivel asociativo como de las propias familias, que siempre recuerdan ese primer encuentro en clave positiva.

El 29 de mayo de 2014 presentamos un resumen ejecutivo a la Junta Directiva:

El presente curso ha supuesto un cambio importante en la dinámica de Acogida. Se creó un grupo de trabajo que se encargaría de i) recibir a las familias nuevas de ASA y ii) crear vínculos entre ellas y las más veteranas.

Este doble objetivo se cumplió mediante la implantación de dos modalidades de acogida:

1) Acogida Individual

Para atender del mejor modo posible a las nuevas familias, el Grupo de Acogida diseñó y presentó a la Junta Directiva un Protocolo de Actuación, que fue aprobado a finales de septiembre y puesto en práctica durante todo el año. Fue el único grupo de trabajo que protocolizó su labor, debido a la especial sensibilidad que supone siempre una primera imagen de la asociación y a la documentación que debía revisar: el informe que constatara las altas capacidades intelectuales de sus hijos.

Como se habían acumulado altas de socios de meses anteriores, la agenda de citas era una herramienta fundamental para controlar la avalancha de solicitudes de cita personalizada. Durante el primer mes de funcionamiento del grupo tuvimos más de treinta citas con socios nuevos, amén de recibir cientos de llamadas en el teléfono, que también lo gestionaba este grupo. A eso le sumábamos los correos recibidos y respondidos. Nos coordinamos con tesorería para controlar las altas provisionales, chequear el informe y, posteriormente, validar el alta definitiva del socio.

A lo largo del curso se han atendido a aproximadamente setenta familias. Y el balance ha sido muy positivo. La inmensa mayoría de ellas salieron satisfechas con la información y el trato recibido, principal objetivo de este grupo.

2) Acogida colectiva

Para completar la labor de integración del nuevo socio en la dinámica asociativa, el Grupo de Acogida se encargó de organizar cada mes un Taller de Acogida Colectiva, en el ambiente más cálido y familiar posible.

A diferencia de la Escuela de Padres, que tenía un formato más “vertical” (entre familias y profesionales), el taller de acogida presentaba una estructura más “horizontal” (socios con socios). La idea era darnos a conocer, para facilitar las sinergias personales y colectivas.

Las primeras sesiones tuvieron una participación muy alta. Tanto, que resultó materialmente imposible realizar la dinámica prevista. Con el paso de los meses la afluencia descendió notablemente, lo que permitió abordar temas más concretos o atender con mayor cercanía a las nuevas familias.

Esta segunda labor tuvo una aceptación irregular. Recibimos sugerencias de mejora que habría que estudiar de cara al nuevo curso. Trabajaremos para atender a las inquietudes mostradas.

 

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En las imágenes muchos socios veteranos se reconocerán. Para algunos fue su primer contacto con otras familias en esa sala con la acústica tan deficiente, formando un círculo para que todos pudiéramos vernos las caras, con las etiquetas con los nombres para conocernos y con la moderación de los turnos de palabra para no pisarnos.

Una experiencia muy gratificante, sin duda, que recomendaría practicar a todas las asociaciones que no lo tengan implantado en su estructura organizativa.

Los inicios son duros

LOGO ASA

 

Los inicios son duros. Sobre todo si lo que cae en tus manos es una vagoneta que nadie quiere y en la que nadie cree en lugar de un tren de alta velocidad que todos quieren y en el que todos creen.

El 18 de octubre de 2008 mi mujer, Yolanda Vilches, y yo nos hicimos socios de ASA (Asociación de Superdotados de Andalucía en ese momento) en Málaga tras comprobar que nuestro hijo mayor, carente de toda habilidad social, salía muy contento del taller de ajedrez que estaban haciendo allí. Le dijo a su madre: “Mamá, aquí no me siento tonto”.

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Desarrollo del talento. Consensos básicos

Aptitudes y desarrollo

Uno de los mitos más extendidos en el ámbito de las altas capacidades es el de considerar que “no existen consensos” conceptuales básicos que permitan entender el fenómeno en toda su complejidad.

Este mito, como todos los demás, se sustenta en un poso de verdad. La profusión terminológica y el uso de las mismas palabras para señalar cosas diferentes suponen un auténtico bosque que impide ver con claridad. Esto es cierto, pero no lo es menos que cuando decides adentrarte en él y vas identificando a qué apunta cada palabra poco a poco aparecen patrones comunes que permiten advertir que sí que hay consensos conceptuales básicos detrás de los términos. Y sobre esto reflexionaré en esta entrada.

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