Los beneficios de deshacer los nudos emocionales

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Cuando consigues desenredar un nudo sentimental (emoción+pensamiento), la energía comienza a fluir. Este es un principio básico que todos experimentamos. Y a ese flujo de energía de signo positivo (nos hace bien, es placentera) la denominamos alegría o felicidad. La alegría simboliza el camino y la felicidad señala el objetivo.

Al proceso de enredar el nudo lo podemos llamar resentimiento. No es un sentimiento provocado por una determinada situación sino que proviene de más atrás. De que el flujo energético emocional no ha tenido la salida adecuada y ha regresado al sistema, dañándolo por dentro. Todos experimentamos esta sensación en nuestra vida cotidiana.

Cuando tu pensamiento se enreda produce una madeja mental. Madeja que forma un nudo que amplifica los resentimientos. Madeja, nudo y resentimiento que no dejan fluir la energía, que no te dejan experimentar alegría o felicidad.

La vida cotidiana está llena de nudos. Vamos tan acelerados y nos amamos tan poco que le prestamos escasa atención a su formación. Cuando nos damos cuenta, el nudo ya está haciendo su “trabajo”, dañarnos. No nos deja respirar, recuperar la rheostasis (equilibrio dinámico) que armoniza nuestro organismo.

Para acercarnos a ese equilibrio dinámico necesitamos observarnos, sentirnos y analizarnos (introspección). Necesitamos ver esos nudos para poder deshacerlos. Verlos desde la suficiente distancia emocional para que no nos arrastre hacia un nuevo vórtice tóxico. Nudos que muchas veces no hemos provocado, pero sin duda alguna hemos alimentado y ayudado a crecer o, al menos, a mantenerse.

Los nudos son auténticas bolas de hierro que nos encadenan al pasado en general, a las deudas simbólicas.

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Nos impiden avanzar. Nos convierten en fantasmas, almas en pena arrastrando pesadas cargas. En los casos más graves de dependencia, algunos les cogen cariño a las bolas o, cuando alguna se rompe, incluso la echa de menos. No es fácil vivir sin cargas cuando te has acostumbrado a que tu vida gire en torno a ellas. A este proceso enfermizo se le denomina adicción a las emociones (negativas). Por eso es tan importante girar la cabeza, mirar a las bolas desde lejos, analizar su tamaño y su peso en tu vida. Pero hacerlo desde la distancia, sin cogerla en brazos. Salir del tornado tóxico que te arrastra.

Cuando logras ese grado de desconexión, cuando coges la perspectiva adecuada, puedes lograr que esos nudos se deshagan solos; puedes conseguir romper la cadena de muchas de esas bolas. Y te das cuenta de que tienen mayor tamaño del que tenía cuando se causó, que tú la has alimentado y que no es más que un espectro, no es real. Entonces te deshaces de ellos y se libera una enorme energía retenida en ese circuito cerrado en forma de espiral autodestructiva que habías generado sin darte cuenta.

¿Y qué beneficios trae esa liberación? A vuelapluma y sin ser exhaustivos:

  1. Resurge la alegría. Esa energización positiva independiente de objetos que aflora cuando estás en el camino con todos los sentidos puestos en el aquí y el ahora.
  2. Recuperas tu voz. Los nudos generan un enorme ruido mental, pensamientos propios y ajenos que apagan tu voz interior, tu verdadero yo.
  3. Despejas tu mente. Los nubarrones del pensamiento machacón desaparecen y vuelve la lucidez. Si no hay un claro (Lichtung), la luz no puede manifestarse.
  4. Dejas de competir. No necesitas llegar a la meta. No necesitas vengar ninguna afrenta. No necesitas guardársela a aquel que te hirió hace siglos. No necesitas ningún fardo que solo se quita con la compensación. Contrapartida que casi nunca llega y cuando lo hace no te deja satisfecho porque la causa sigue latiendo. No te has librado del resentimiento.
  5. Empiezas a compartir. Te das. Te sueltas. Recuperas la confianza en ti mismo y en los demás. Puedes practicar la epojé (suspensión del juicio). Dejas de discutir -percutir- o de debatir -batir- para comenzar a dialogar -razonar a través de-.
  6. Te fortaleces. Las circunstancias actuales no te aplastan. Ganas en resiliencia. Te mejoras. Tienes más recursos disponibles para afrontar el día a día. Nada puede hundirte, eres un corcho que sale a flote.
  7. Comprendes mejor al mundo y a ti mismo. Adquieres más sabiduría, más poso. Entiendes las razones ajenas. Aceptas -no te resignas- las contradicciones del mundo en el que vives. Te aceptas tú. Te amas y eres capaz de amar de un modo más amplio y profundo.
  8. Vives. En el pleno sentido de esa palabra. No te obsesionas ni te angustias por un futuro que no existe o un pasado que se fue. Y cualquier mínimo gesto es valorado en su justa medida.

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2 comentarios sobre “Los beneficios de deshacer los nudos emocionales

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