Qué NO es una asociación familiar de AACC

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Quince años después de la publicación de dos leyes para regular la actividad de las asociaciones (comunes y de utilidad pública), aún persisten algunas ideas equivocadas sobre estos instrumentos de participación activa de la sociedad civil.

A nivel general, se sigue confundiendo el ánimo de lucro con la actividad económica. No son pocas las veces que una persona te pedirá un servicio y cuando le dices lo que le costará te espeta “pero, ¿vosotros no sois una asociación sin ánimo de lucro, cómo queréis cobrar?”.

A nivel específico, las ideas sobre qué son las asociaciones familiares de altas capacidades transitan desde lo gracioso hasta lo disparatado:

  • Buenos días, ¡es la tercera llamada que hago, ¿no hay nadie que atienda el teléfono? ¿Me puede decir el horario de oficina para pasar por allí y que me atiendan?
  • ¿Me podria decir en que planta y despacho están? -y cuando le pides que aclare la pregunta te insiste- Sí, en el edificio de Educación. 
  • Ah, ¿pero ustedes no pertenecen a la Junta de Andalucía?
  • (Inspector de la Seguridad Social) Necesito que un psicólogo le haga las pruebas a mi hijo y que un abogado lleve mi caso ante el colegio. Eso sí, todo gratis porque no puedo pagarlo.
  • (Socio nuevo) ¿Me podría indicar cuando me ingresan la beca? -eso no lo sabemos, depende de cuando realice el ingreso la administración-. Creía que haciéndome socio ya me ingresaban ustedes la beca directamente.
  • Yo me he asociado y pago mi cuota para que arreglen a mi hijo.

Esta situación es muy frecuente y tiene cierta justificación. Justificación que va perdiendo fuerza cuando se trata de asunciones tácitas que se producen en el seno de las asociaciones por parte de personas que llevan cierto tiempo y deberían tener claras algunas cuestiones básicas.

Esta entrada nace con la intención de aclarar estos y otros equívocos. Espero que sea de utilidad tanto para los que están dentro como para los que se acerquen a ellas con alguna idea peregrina de lo que se va a encontrar allí.

¿Qué SON las Asociaciones sin ánimo de lucro?

Una asociación es un grupo de individuos que acuerdan como voluntarios la formación de un cuerpo (u organización) para lograr un propósito. Esta definición amplia de asociación puede incluir asociaciones de personas con propósito financiero, generalmente conocidas como SOCIEDADES. Para distinguir estas de las que no poseen esa finalidad se articulan leyes que delimitan lo que debemos entender como asociación sin ánimo de lucro. En España se regula a través de la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación (salvo en el caso de las asociaciones de utilidad pública o las fundaciones, que las regulan la Ley 49/2002)

En el apartado II de la EXPOSICIÓN DE MOTIVOS se perfila el alcance de esta Ley.

La presente Ley Orgánica, siguiendo nuestra tradición jurídica, limita su ámbito a las asociaciones sin fin de lucro, lo que permite dejar fuera del ámbito de aplicación de la misma a las sociedades civiles, mercantiles, industriales y laborales, a las cooperativas y mutualidades, y a las comunidades de bienes o de propietarios, cuyas finalidades y naturaleza no responden a la esencia comúnmente aceptada de las asociaciones […]
Tampoco pueden incluirse las corporaciones llamadas a ejercer, por mandato legal, determinadas funciones públicas, cuando desarrollen las mismas.

En el apartado VI se reconoce la importancia del fenómeno asociativo como instrumento de participación en los asuntos públicos (con otras palabras: hacer o influir en la política real).

Resulta patente que las asociaciones desempeñan un papel fundamental en los diversos ámbitos de la actividad social, contribuyendo a un ejercicio activo de la ciudadanía y a la consolidación de una democracia avanzada, representando los intereses de los ciudadanos ante los poderes públicos y desarrollando una función esencial e imprescindible, entre otras, en las políticas de desarrollo, medio ambiente, promoción de los derechos humanos, juventud, salud pública, cultura, creación de empleo y otras de similar naturaleza…

A través de los destacados se puede entrever la esencia de las ASOCIACIONES SIN ÁNIMO DE LUCRO: instrumentos de participación activa de la sociedad civil en la política representando los intereses de los ciudadanos ante los poderes públicos.

Esa es su esencia, su eje y su principio rector. Todo lo demás se articula en función de la naturaleza reivindicativa de las asociaciones. Cuando una asociación se aleja de este núcleo se convierte de hecho (aunque no de derecho -ni de nombre-) en una EMPRESA de prestación de servicios sociales.

En el continuo reactivismo-asistencialismo advertimos claramente cómo las primeras asociaciones que se crean para defender unos determinados derechos se sitúan en el extremo del reactivismo propio de la visión rupturista contra el sistema que está conculcando esos derechos. Nacen con un espíritu más beligerante y se oponen frontalmente al sistema, exigiéndoles que cumplan sus obligaciones. Como es lógico esperar, el sistema, mucho más poderoso, se va a defender de modo directo o indirecto. Los políticos se encargan de gestionar estos asuntos y dependerá de su habilidad personal que se produzcan enfrentamientos o diálogos. Si el político es listo accederá a reunirse con la asociación y hará lo que mejor se le da: decirle lo que quiere escuchar. Es una táctica muy común pero de eficacia comprobada. Tras la reunión, la asociación se siente menos beligerante porque “al menos” la han escuchado. Tendrá una sensación agridulce porque en el fondo sabe que le están engañando o toreando con bonitas palabras de apoyo y comprensión. De ese modo la asociación se desplazará poco a poco hacia el centro activista propio de la visión reformista. Exigirá cuando no vea voluntad de trabajar y colaborará cuando sí la perciba. Si el sistema accede a este juego la situación mejorará un poco sin llegar a cubrir las exigencias iniciales en ningún caso. El sistema es consciente de que los elementos más reactivos son minoritarios y si no reciben el refuerzo de la mayoría terminan por irse, cansarse o adaptarse a lo que dicte la mayoría. Además, si el político de turno es avispado generará la sensación de que la asociación tiene el enemigo en casa, que no es positivo para nadie tanta beligerancia. Poco a poco se irá llevando al huerto a la asociación, acercándola cada vez más hacia el extremo asistencialista propio de la visión conservadurista. En ese momento habrá vencido en el juego político. La empresa de prestación de servicios sociales asumirá con sus propios recursos las obligaciones del sistema. En ese escenario, la Administración se relajará por completo, sabedora de que lo que ella no hace lo hará la asociación de turno. Además, es lo que reclama la mayoría, que le solucionen sus problemas, sea quien sea, y a ser posible de manera gratuita o lo más barata posible.

 

Actividad Económica NO ES sinónimo de Ánimo de Lucro

Una de las confusiones interesadas que se produce en este ámbito es la de igualar “actividad económica” con “ánimo de lucro”. De hecho, no son pocas las personas que se acercan a una asociación con esa idea en la cabeza: “¡Cómo pretendes cobrarme, ¿no sois una asociación?!”

Para derribar esa falsa creencia en esta entrada de Asepyme podemos ver con claridad qué se entiende por actividad económica.

De acuerdo con la legislación vigente cualquier asociación puede realizar actividades económicas en el cumplimiento de sus fines, sin perder por ello la condición de entidad sin ánimo de lucro, siempre y cuando los posibles beneficios de la misma se destinen a los fines de la asociación y no se repartan.

Para que una asociación se convirtiera de facto en una sociedad tendría que REPARTIR SUS EXCEDENTES entre sus socios. Cosa que no ocurre, ni puede ocurrir, los estatutos lo prohíben expresamente y la propia Ley 1/2002 también.

 

Asociaciones familiares de AACC

En el ámbito de las altas capacidades intelectuales existe una diferencia nítida entre asociaciones familiares y asociaciones profesionales. Las primeras están formadas principalmente por familias y en sus estatutos se refleja claramente que, como asociación, no pueden realizar pruebas de identificación; de ahí que suelan colaborar con (o recomendar a) profesionales especialistas de confianza para que realicen esta labor cuando la administración no asume esa obligación. Las segundas pueden estar formadas por familias pero más como usuarias que como socias de pleno derecho -y deberes- ya que la dirección de la misma está en manos de profesionales y en los estatutos se incluye la posibilidad de identificación (lógico, el interés mayor del profesional se impone al interés menor de las familias asistidas). Los fines de las primeras son la representación y defensa de los derechos de los niños, jóvenes y adultos con AACC; los objetivos de las segundas son la atención psicoeducativa de esas mismas personas. Cuando se mezclan ambos fines comienzan a surgir problemas por conflicto de intereses.

A pesar de todo lo anterior, y de la insistencia en informar a los que llegan nuevos a una asociación de dónde quieren pertenecer, una gran parte de las personas manifiesta una persistente ignorancia sobre estos asuntos. Y no tiene el menor reparo en manifestarlo públicamente a la menor ocasión. Por ese motivo, algunas suelen dejar por escrito lo que NO SON para fijar la idea frente a las corrientes que pretenden amoldarla a sus particulares intereses.

 

¿Qué NO ES una asociación familiar de AACC?

Ante esta tesitura, las ideas que interesa fijar para que quien entre en una asociación no se lleve una impresión equivocada serían que las asociaciones familiares de altas capacidades NO SON:

1) UNA EMPRESA que se dedica a programar actividades (talleres, formación) generalmente baratas, muy especializadas, subvencionadas por alguna administración.

2) UNA GUARDERÍA o UNA ACADEMIA en la que dejar a los hijos para que otros les atiendan mientras nosotros hacemos otras cosas.

3) UN CLUB SOCIAL en el que se reúnen una serie de personas para pasar el rato sin trabajar por objetivos colectivos comunes.

4) UN GABINETE PSICOPEDAGÓGICO que se dedica a realizar evaluaciones de altas capacidades.

5) UN TALLER DE REPARACIONES a donde llevamos nuestro “problema” para que nos lo arreglen.

6) UN BUFETE DE ABOGADOS que soluciona todos los asuntos legales derivados de la desatención al colectivo como contraprestación a las cuotas de asociado.

7) UN CONCESIONARIO de becas o ayudas al colectivo.

8) UNA OFICINA DE GESTIÓN de la Administración Educativa, con horario de oficina abierto al público y una secretaría que les atienda gratuitamente en todos sus asuntos administrativo.

9) UN CENTRO DE ENSEÑANZA DEL PROFESORADO dependiente de la Administración Educativa.

Aclaro que cada punto ha de entenderse como un LÍMITE, no como una EXCLUSIÓN. Para los que colaboran en las asociaciones esta aclaración es innecesaria, pero no para quien lea esto “a palo seco”.

Un ejemplo: el primer punto supone que una asociación familiar de AACC “no se limita a organizar actividades”, lo que convertiría un medio en un fin alejado de los fines habituales reflejados en sus estatutos, pero eso no implica en absoluto que se “excluya el organizar actividades” de la dinámica asociativa. Al contrario, todas las asociaciones familiares de AACC realizan actividades, ya sea con medios propios (p.e. socios que imparten talleres) o con medios ajenos (p.e. a través de profesionales de confianza que colaboran con su sapiencia o pericia). La idea es muy evidente para quienes dedican su tiempo personal a poner manos en ese “guante”, de ahí que no sea necesario este apunte. Pero como hay muchísimas personas que no han pisado este terreno creo que es bueno anotarlo para evitar confusiones innecesarias.

Otro ejemplo: las asociaciones pueden, en la medida de sus posibilidades (económicas, materiales y/o humanas), firmar convenios de colaboración o contratar los servicios de abogados especializados en AACC. Digamos que el punto 5) “no excluye ejercitar acciones legales” sino que “no se limita a realizar acciones legales” ya que en ese caso actuarían como bufete de abogados.

Las cuotas NO tienen un carácter mercantil

Para finalizar, comento otra de las confusiones más frecuentes que existen, la de considerar que la cuota de socio te da derecho a una contraprestación o que sirve para pagar un determinado servicio (generalmente, se espera que estire como un chicle y dé para pagar psicólogo y abogado). Hay que explicar, a ser posible por escrito, que la cuota tiene un carácter eminentemente simbólico: sirve para “apoyar el proyecto” genérico de la asociación. En ese sentido, se asemeja a las cantidades que donamos a causas sociales (Intermón, Médicos sin fronteras, Cruz Roja, etc). Cuando tú apoyas esa causa no esperas que ellos te presten un servicio a cambio. No tienen carácter económico. No es una contraprestación a cambio de una prestación. Gracias a este apoyo de todos, algunos socios o usuarios pueden tener actividades a precios reducidos.

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