Obligación de invertir los excedentes en las asociaciones

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Actividades encaminadas a los fines estatutarios

En el ámbito de las asociaciones existe una regla de oro que jamás ha de perderse de vista: sus actividades están siempre encaminadas al cumplimiento de sus fines estatutarios. Y, por extensión, sus excedentes económicos han de destinarse obligadamente a los mismos.

De no hacerlo, Hacienda podría considerarlos rentas no exentas y fiscalizarlos con la consiguiente “factura fiscal” del 25% por el Impuesto sobre Sociedades más los extras asociados a esa cuota (intereses y/o recargos). No es un asunto baladí.

Artículo 13.1 de la Ley 1/2002 de asociaciones: “Las asociaciones deberán realizar las actividades necesarias para el cumplimiento de sus fines, si bien habrán de atenerse a la legislación específica que regule tales actividades”

El carácter de entidad sin ánimo de lucro exige que los ingresos obtenidos sean destinados al sostenimiento o mejora del proyecto asociativo como un TODO. Está prohibido por Ley destinar parte de estos ingresos a remunerar a sus socios por el mero hecho de serlo. Es lo que diferencia a una asociación de una entidad mercantil con ánimo de lucro.

Esta idea tan evidente produce una extraña confusión: suponer que la ausencia de ánimo de lucro implica que la entidad no realice actividades económicas o que las realice gratis. Esto es simplemente falso. No existe tal limitación en ninguna normativa. Las asociaciones pueden y, en consecuencia, deben tener actividades de tipo económico que permitan un sostenimiento de la entidad en el tiempo. Lo que no deben tener es la intención de obtener beneficios para repartirlos entre sus socios. Son dos cosas diferentes y hay que tenerlas claras.

Destino de los excedentes (beneficios) económicos

En un contexto económico complejo, las asociaciones no suelen tener una salud financiera boyante, pero algunas de ellas se logran organizar de modo eficaz logrando obtener excedentes en uno o varios ejercicios.

Pues bien, esos beneficios se tienen que invertir sí o sí en los fines de la propia asociación:

Artículo 13.2 de la Ley 1/2002 de asociaciones: Los beneficios obtenidos por las asociaciones, derivados del ejercicio de actividades económicas, incluidas las prestaciones de servicios, deberán destinarse, exclusivamente, al cumplimiento de sus fines, sin que quepa en ningún caso su reparto entre los asociados ni entre sus cónyuges o personas que convivan con aquéllos con análoga relación de afectividad, ni entre sus parientes, ni su cesión gratuita a personas físicas o jurídicas con interés lucrativo.

Este artículo implica que una asociación no debe acumular excedentes en su contabilidad bajo ningún concepto.

Cuando se empieza es lógico guardar algún fondo para imprevistos y para no andar ahogados financieramente, pero esta estrategia es de corto alcance. No debe convertirse en una norma de comportamiento económico “por miedo” a perder lo que tanto cuesta lograr.

No es objetivo de la asociación tener un remanente de tesorería durante demasiado tiempo. Hay que invertirlo. ¿En cuánto tiempo? La ley 1/2002 no nos dice nada al respecto, pero si miramos la ley hermana, la 49/2002 de las Fundaciones y asociaciones de utilidad pública (entre otras), tendremos una guía para la acción.

La  Ley 49/2002, de 23 de diciembre, de Régimen Fiscal de las Entidades sin Fines Lucrativos y de los Incentivos Fiscales al Mecenazgo establece que a la realización de los fines fundacionales deberá ser destinado, al menos, el 70% de los resultados de las explotaciones económicas que se desarrollen y de los ingresos que se obtengan por cualquier otro concepto, una vez deducidos los gastos realizados para la obtención de tales resultados o ingresos, debiendo destinar el resto a incrementar bien la dotación o las reservas, según acuerdo del Patronato.

El plazo para el cumplimiento de esta obligación será el comprendido entre el inicio del ejercicio en que se hayan obtenido los respectivos resultados e ingresos y los cuatro años siguientes al cierre de dicho ejercicio.

Las Fundaciones y asociaciones de utilidad pública están obligadas a destinar al menos el 70% de sus excedentes a sus fines fundacionales en un plazo razonable de 4 años. El resto de asociaciones no tienen un plazo para destinar el 100% de sus excedentes, pero es fácil entender que eso no implica que disponga de todo el tiempo del mundo para hacerlo. Ha de poner los medios a su alcance para invertirlos en actividades que redunden en la mejora de la entidad, insisto, como un TODO.

¿En qué se puede invertir los excedentes?

Aquí la ley no nos guía. Tenemos que utilizar criterios apropiados a una buena gestión de los recursos económicos. Y ahí podemos tomar ejemplo de entidades mercantiles con cierta inclinación hacia la responsabilidad social.

Descartando la opción de destinar esos fondos en los socios que está prohibido por ley, tendríamos varias opciones que pueden adaptarse a la singularidad de cada asociación. Sin ser exhaustivos:

Invertir en Inmovilizado

Una opción interesante puede ser adquirir bienes del inmovilizado material (ordenadores, locales, mobiliario, vehículos, etc) o del inmovilizado inmaterial (programas informáticos, páginas web, etc). Aquí lo importante es discernir el beneficio que traerá a la asociación este tipo de inversiones, aunque suelen ser muy obvias.

Invertir en Proyectos Sociales

La idea de invertir en proyectos de interés general también debería plantearse como una opción prioritaria si el nivel de excedentes lo permite. La asociación está integrada en un entorno social y todo lo que sea mejorarlo rendirá beneficios intangibles al proyecto.

Invertir en la Estructura Organizativa

Si tenemos varias secciones o sedes dentro de la asociación, es clave invertir en ellas para darles un empuje. Sobre todo en sus inicios, hasta que logren la independencia organizativa y económica suficientes para no depender de la central administrativa.

Invertir en Formación

Otra de las inversiones interesantes consiste en poner los medios adecuados para formar tanto a los agentes internos de la propia asociación como a los agentes externos vinculados con los fines asociativos. Organizar jornadas de formación, de visibilización o de concienciación son actividades en las que se deben invertir parte de esos recursos sobrantes.

Invertir en Comunicación

También es recomendable invertir en mejorar la visibilización del proyecto asociativo. Tener una web operativa, destinar recursos a mantener activas las redes sociales, publicitarse en prensa, etc. Son muchas las opciones que se pueden tener en cuenta.

Invertir en Relaciones internas

Para finalizar, resalto la importancia de invertir en la mejora de las relaciones entre los miembros de una asociación. Reuniones, fiestas, convivencias, etc. Cuando los socios se conocen fuera del contexto asociativo se producen conexiones y sinergias beneficiosas a la hora de abordar el trabajo colectivo y la implicación de sus miembros en el proyecto.

 

¿Quién decide en qué se invierten los excedentes?

La Asamblea es el órgano que decide en qué se invertirán los beneficios de la asociación, a propuesta de la Junta Directiva que sería la encargada de elaborar una plan de inversiones.

Un error muy común en las asociaciones y que frenan muchas inversiones es la idea de que ésta ha de invertir exclusivamente en lo que beneficie a TODOS sus miembros. Es decir, se tumban iniciativas porque pueden ser beneficiarios solo una parte de los socios y no la totalidad. Esto sería tan absurdo como si en una entidad mercantil solo se invirtiera en lo que le viniera bien a los socios capitalistas, sin dejar que la gerencia de la empresa invierta en lo que mejoraría a la entidad como un TODO.

Una inversión ha de ser adecuada para la mejora de la asociación, no para beneficio de sus socios.

Cuando una asociación organiza un taller por edades los beneficiarios serán los que estén en ese rango, no todos los miembros. Cuando se compra un ordenador para la asociación, ningún socio se beneficia directamente de esa adquisición. Y así sucesivamente…

Es muy importante hacerles comprender a los socios que no son sus intereses personales los que dictan qué inversiones ha de realizar la asociación. Que lo que debe primar es el interés de la asociación al completo.

Si la asociación tiene una sede, ha de invertir en la mejora de esa sede. Es de una lógica aplastante aunque no sea un beneficio para TODOS los socios al completo.

Si una asociación tienen una sección, también está obligada a invertir en esa sección.

Cuando no se tienen estas ideas claras se pierden múltiples opciones de mejora asociativa por una mala entendida política de inversiones.

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Carta a Javier Tourón

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Querido Profesor,

Seré claro y directo: no te rindas, no cejes en el empeño de arrojar algo de luz en esta caverna. Y menos si es producto del cansancio que te va produciendo que lo obvio no cale.

Sé que no lo vas a hacer, llevas muchos años en este ámbito y las barreras visibles e invisibles no te han hecho perder un ápice de fuerza. Pero por si acaso te rondara por la cabeza esa idea, descártala. Te necesitamos. Necesitamos referentes claros que nos puedan guiar hacia un futuro mejor en el campo del talento.

Hace muchos años que te conozco de modo virtual y algo más de tres de manera personal. Hemos hablado alguna que otra vez por temas de interés común y siempre has estado ahí, dispuesto a ayudar a quien lo necesitara. Eso te honra, más allá de la talla intelectual que has demostrado a lo largo de tu trayectoria profesional.

En tu última entrada te leí especialmente impetuoso, con expresiones que no son habituales en tu blog.

Han llovido prácticamente seis años, en los que han ocurrido muchas cosas; en los que se han publicado miles de trabajos y estudios de investigación que no pueden ser sistemáticamente ignorados por unos y otros. Ciertamente, nada cambia de manera espontánea o sin estudio y esfuerzo. Nada cambia si no lo hacen los profesores en el aula. Y a la vista está que, con apenas veinticinco mil alumnos identificados en España, una legislación a la que se le ha parado el reloj en los estudios de Terman y en unos enfoques que ya nadie en el mundo de la ciencia apoya, y unos medios de comunicación que se empeñan en escribir de lo que no saben, o en hacer programas de televisión que mejor era no haber emitido jamás, esto no va bien. Nada bien.

En ella reflotas la definición de la NAGC sobre los alumnos más capaces, los gifted.

Personas de alta capacidad son aquéllas que demuestran un nivel de aptitud sobresaliente (definido como una capacidad excepcional para razonar y aprender) o competencia (desempeño documentado o rendimiento que los sitúe en el 10% superior, o por encima, respecto al grupo normativo) en uno o más dominios. Los dominios incluyen cualquier área de actividad estructurada con su propio sistema simbólico (las Matemáticas, la Música, la Lengua…) o su propio conjunto de destrezas sensorio motrices (la Pintura, la Danza, los Deportes…).

Para continuar reflexionando sobre su claridad, concisión y, sobre todo, implicaciones.

Una de esas implicaciones apunta directamente a uno de los máximos (que uno único) responsables de esa ignorancia sistemática activa: la administración educativa española.

Llevas años aportando soluciones sólidamente construidas y, sin embargo, no logran permear la roca administrativa de ninguna de las maneras.

Diría más. Los que hemos tenido que dialogar directamente con esa roca estos años sabemos bien de qué ‘mineral’ está hecha, y lo que cuesta torcer su firme voluntad de NO HACER NADA.

Como bien sabes, nuestro colectivo no activa la pena ni la compasión. Con otras palabras, no da votos. Y si no da votos, los responsables políticos no van a movilizar un dedo para atenderlo. Ni siquiera para entenderlo ni comprender la importancia social que tiene cultivar el talento de cara a la mejora general de nuestra sociedad.

Esta roca está rodeada de un enorme terreno de arenas movedizas que engullen la mayoría de intentos de avanzar. La ausencia de formación activa el mayor impedimento al progreso: el miedo. Y desde el miedo a no saber qué hacer o el simple miedo a hacer algo diferente surgen cientos de excusas para no actuar en el aula, que es el lugar donde empiezan los cambios de calado. Todo lo demás son meras distracciones, parches para entretenernos.

Esta es la cruda realidad. Y los que hemos pisado este terreno sabemos cómo funciona y lo difícil que es lograr dar un paso adelante. Sobre todo porque cuando lo logras no puedes relajarte. Si lo haces, la corriente te lleva de nuevo al punto anterior o, como pasó en Madrid, diez millas más atrás.

Pero que esa realidad no nos desanime, no nos desactive del todo.

Hay que resistir. Hay que insistir. Ser como gotas que aunque no rompan la roca sí pueden deteriorarla por su persistencia. Cuando las gotas se unen se acelera el proceso. Esa es la responsabilidad de las familias. Familias que necesitan tener la referencia de personas como tú y como otras que nos ilustran. Que nos reactivan la llama de la ilusión, esa que nos permite continuar andando incluso en los pasajes más oscuro de este larguísimo túnel.

Un fuerte abrazo y gracias por estar ahí

 

Campos de acción en las altas capacidades

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En el ámbito de las altas capacidades nos encontramos, grosso modo, tres campos de acción que pueden interactuar y nutrirse entre sí, pero que suelen ir a diferentes velocidades:

  1. Campo de la investigación o teórico,
  2. Campo de la atención psicosocioeducativa o práctico
  3. Campo de la administración o político

El campo de la investigación siempre se encuentra en la vanguardia, abriendo caminos.

El campo de la atención psicosocioeducativa suele nutrirse de los avances del campo anterior cierto tiempo después, aunque también le proporciona los datos empíricos necesarios para mejorar.

El campo de la administración se mueve en función del empuje de la sociedad civil y de la voluntad política. Y para ello se apoya firmemente en los avances de los dos campos anteriores.

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El segundo despegue de ASA: II Jornadas Nacionales y I Regionales sobre Altas Capacidades, Educación y Familia

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El 17 de octubre de 2013 respondí a la pregunta ¿qué piensas de ASA Málaga? que hacían en su Página de Facebook con un mensaje muy escueto: “que necesita volar de nuevo”. Hoy me respondían los nuevos capitanes de este barco: “ya hemos despegado!!”

El comentario me ha hecho gracia y además ha reactivado la memoria de esa época, así que aprovecharé la corriente para contar de modo brevísimo algunas de las peripecias que vivimos en la asociación desde unos meses antes de ese comentario hasta un año después del mismo.

Un hecho es evidente. ASA comenzó a volar alto a raíz de la organización de las magníficas II Jornadas Nacionales y I Regionales sobre Altas Capacidades: Educación y Famila que organizamos en octubre de 2014.

Desgraciadamente no puedo compartir la web de ese evento porque la empresa informática encargada de hacerla la borró sin dar posibilidad a la asociación de guardarla como memoria viva de aquello. Por suerte, sí podemos contar con los vídeos que se grabaron y subieron a la página de Youtube de ASA Málaga. Vídeos que siguen siendo revisados y muy bien valorados por muchísimas personas que van llegando a este mundo. En esta entrada del blog integrado en la web de la asociación podéis verlos todos juntos.

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Inteligencia y creatividad

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Te invito a hacer un viaje reflexivo. Un rato de actividad intelectual sin objetivos elevados. Deja la mochila del rigor científico o de las ideas consolidadas en la entrada. Adéntrate en la estancia, quítate los zapatos y ponte cómodo.

Vamos a explorar los territorios de la inteligencia y la creatividad durante un rato. Al finalizar podrás activar el modo crítico y valorar el viaje realizado.

Empecemos por algo sencillo. Seguramente conocerás la idea metafórica de creatividad como pensar fuera de la caja

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Como verás, es una idea sugerente sin relación con una definición científica del constructo psicológico llamado creatividad. Sí, efectivamente, estamos relajando la mente inquisitiva y cuestionadora.

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Dotación intelectual. Realidad y construcción social

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“Debemos tener en cuenta dos características de los mapas. Un mapa no es el territorio que representa, pero, si es correcto, tiene una estructura similar a la del territorio, lo que explica su utilidad”, Alfred Korzybski

Una de las polémicas más absurdas que conozco en el campo de las altas capacidades es la que se produce cuando muchas personas manifiestan su desacuerdo o su desazón cuando expertos en este ámbito como Javier Tourón afirma cosas como “la superdotación no es una cuestión de ser o no ser, es una cuestión de grado”, o cuando Steven I. Pfeiffer argumenta en su último libro sobre la naturaleza de “construcción social” del término inglés Gifted que en España se ha traducido como “alta capacidad” (en singular).

Este desacuerdo se basa en cierto grado de ignorancia, en sus dos modalidades: pasiva (no sé) y activa (no quiero saber). Como ante el segundo tipo nada se puede hacer, intentaré aclarar a la primera modalidad en qué consiste ese absurdo. Para ello utilizaré el famoso aforismo de Korzybski que encabeza la entrada: el mapa no es el territorio. Y también otra distinción bastante obvia: un mapa físico no es un mapa político. Con esta analogía construiré el argumento desde una perspectiva lo más visual posible, simplificando mucho la historia.

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¿Por qué convertí las altas capacidades en mi causa?

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Para entender lo que haces y para qué lo haces es importante conocer las causas que te han llevado a hacer lo que haces. Es muy difícil comprender algo sin tener un contexto explicativo adecuado. Sin tener una historia personal previa que lo justifique. Y sobre este asunto tan delicado irá esta entrada.

No es fácil hablar de uno mismo, ni recordar con detalle tantos años y anécdotas que hay detrás de todo esto. La idea no es contar una vida sino recoger algunos pasajes relevantes para responder a la pregunta inicial.

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