Carta a Javier Tourón

touron

Querido Profesor,

Seré claro y directo: no te rindas, no cejes en el empeño de arrojar algo de luz en esta caverna. Y menos si es producto del cansancio que te va produciendo que lo obvio no cale.

Sé que no lo vas a hacer, llevas muchos años en este ámbito y las barreras visibles e invisibles no te han hecho perder un ápice de fuerza. Pero por si acaso te rondara por la cabeza esa idea, descártala. Te necesitamos. Necesitamos referentes claros que nos puedan guiar hacia un futuro mejor en el campo del talento.

Hace muchos años que te conozco de modo virtual y algo más de tres de manera personal. Hemos hablado alguna que otra vez por temas de interés común y siempre has estado ahí, dispuesto a ayudar a quien lo necesitara. Eso te honra, más allá de la talla intelectual que has demostrado a lo largo de tu trayectoria profesional.

En tu última entrada te leí especialmente impetuoso, con expresiones que no son habituales en tu blog.

Han llovido prácticamente seis años, en los que han ocurrido muchas cosas; en los que se han publicado miles de trabajos y estudios de investigación que no pueden ser sistemáticamente ignorados por unos y otros. Ciertamente, nada cambia de manera espontánea o sin estudio y esfuerzo. Nada cambia si no lo hacen los profesores en el aula. Y a la vista está que, con apenas veinticinco mil alumnos identificados en España, una legislación a la que se le ha parado el reloj en los estudios de Terman y en unos enfoques que ya nadie en el mundo de la ciencia apoya, y unos medios de comunicación que se empeñan en escribir de lo que no saben, o en hacer programas de televisión que mejor era no haber emitido jamás, esto no va bien. Nada bien.

En ella reflotas la definición de la NAGC sobre los alumnos más capaces, los gifted.

Personas de alta capacidad son aquéllas que demuestran un nivel de aptitud sobresaliente (definido como una capacidad excepcional para razonar y aprender) o competencia (desempeño documentado o rendimiento que los sitúe en el 10% superior, o por encima, respecto al grupo normativo) en uno o más dominios. Los dominios incluyen cualquier área de actividad estructurada con su propio sistema simbólico (las Matemáticas, la Música, la Lengua…) o su propio conjunto de destrezas sensorio motrices (la Pintura, la Danza, los Deportes…).

Para continuar reflexionando sobre su claridad, concisión y, sobre todo, implicaciones.

Una de esas implicaciones apunta directamente a uno de los máximos (que uno único) responsables de esa ignorancia sistemática activa: la administración educativa española.

Llevas años aportando soluciones sólidamente construidas y, sin embargo, no logran permear la roca administrativa de ninguna de las maneras.

Diría más. Los que hemos tenido que dialogar directamente con esa roca estos años sabemos bien de qué ‘mineral’ está hecha, y lo que cuesta torcer su firme voluntad de NO HACER NADA.

Como bien sabes, nuestro colectivo no activa la pena ni la compasión. Con otras palabras, no da votos. Y si no da votos, los responsables políticos no van a movilizar un dedo para atenderlo. Ni siquiera para entenderlo ni comprender la importancia social que tiene cultivar el talento de cara a la mejora general de nuestra sociedad.

Esta roca está rodeada de un enorme terreno de arenas movedizas que engullen la mayoría de intentos de avanzar. La ausencia de formación activa el mayor impedimento al progreso: el miedo. Y desde el miedo a no saber qué hacer o el simple miedo a hacer algo diferente surgen cientos de excusas para no actuar en el aula, que es el lugar donde empiezan los cambios de calado. Todo lo demás son meras distracciones, parches para entretenernos.

Esta es la cruda realidad. Y los que hemos pisado este terreno sabemos cómo funciona y lo difícil que es lograr dar un paso adelante. Sobre todo porque cuando lo logras no puedes relajarte. Si lo haces, la corriente te lleva de nuevo al punto anterior o, como pasó en Madrid, diez millas más atrás.

Pero que esa realidad no nos desanime, no nos desactive del todo.

Hay que resistir. Hay que insistir. Ser como gotas que aunque no rompan la roca sí pueden deteriorarla por su persistencia. Cuando las gotas se unen se acelera el proceso. Esa es la responsabilidad de las familias. Familias que necesitan tener la referencia de personas como tú y como otras que nos ilustran. Que nos reactivan la llama de la ilusión, esa que nos permite continuar andando incluso en los pasajes más oscuro de este larguísimo túnel.

Un fuerte abrazo y gracias por estar ahí

 

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6 comentarios sobre “Carta a Javier Tourón

  1. Totalmente de acuerdo con Jose Luis y con este querido profesor, que sin conocerlo personalmente, me maravilla y emociona todo cuanto leo de él.
    Animo profesor, continua trasmitiendo tu conocimiento con esa extraordinaria lucidez.

    Le gusta a 1 persona

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