La ansiedad en las Altas Capacidades

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La ansiedad es una respuesta fisiológica que experimentamos todas las personas. Esta precisión es importante a la hora de abordar una entrada como esta. Las personas con altas capacidades intelectuales no son más ansiosas que el resto. Ni siquiera son ansiosas “de manera diferente”. Sobre esto investigó la Dra. Dolores Valadez en este artículo. No se encontraron diferencias significativas en este componente entre el grupo de control y los individuos identificados con superdotación intelectual.

Esta es una premisa fundamental para no asociar esta manifestación del cuerpo exclusivamente a un determinado colectivo. En todo caso, como una de las características asociadas al colectivo es la de “darle muchas vueltas a los asuntos” [pensando mucho], se le presupone cierto nivel de riesgo potencial de sufrir determinadas respuestas excesivas como pueden ser la ansiedad, el estrés o la depresión. O no, claro, porque siempre dependerá de la habilidad para gestionar este tipo de respuestas, pensando bien.

Quiero agradecer la colaboración de los miembros del grupo de trabajo ERFE y especialmente a María Teresa Pérez por aportar varios de estos enlaces y algunas ideas interesantes para conocer mejor este tema.

Depresión, estrés y ansiedad

Una de las distinciones sencillas que los psicólogos hacen entre estas tres manifestaciones fisiológicas es la siguiente:

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El psicólogo clínico Luis Marí-Beffa, autor del blog Calzado Cómodo, nos las describe con su habitual pericia en esta entrada:

La depresión es un exceso de pasado. Recordamos aquella tragedia, las palabras dichas a destiempo, lo que pudimos decir y hacer y no dijimos ni hicimos o lo que pudimos no decir o no hacer pero dijimos o hicimos, como la lengua que roza una llaga del paladar una y otra vez, chasqueamos la lengua y nos entra melancolía y tristeza.

El estrés es un exceso de presente, del jadeante presente que nos ahoga, anula, aplasta, paraliza. Casi ni hablamos de él. Es como Dios: está omnipresente. O como la ética del trabajo bien hecho: miramos hacia otro lado. Pero, como el dinosaurio, al despertarnos está ahí.

La ansiedad es un exceso de futuro. Nuestra mente se va allí, a esa página en blanco, y la rellena con toda clase de catástrofes y escenarios adversos. Aún no me he encontrado con alguien que piense que en el futuro los cuarentones cobraremos nuestras pensiones públicas al completo. Salvo yo. Que no lo pienso porque, entre otras cosas, me importa un bledo.

 

Una explicación sencilla de la respuesta de ansiedad

En este artículo del psicólogo Juan Antonio Becerra García podemos encontrar una descripción muy asequible sobre esta manifestación fisiológica.

¿Qué es la Ansiedad?

La ansiedad es un fenómeno que experimentamos todas las personas, que en condiciones normales, mejora el rendimiento y la adaptación al medio. El objetivo de la ansiedad es movilizar al cuerpo ante situaciones amenazantes o preocupantes, con el fin de que pongamos en marcha las estrategias necesarias para evitar este riesgo, neutralizarlo, asumirlo o afrontarlo de manera adecuada.

Podríamos decir que la ansiedad es una respuesta al peligro o amenaza, con el propósito de proteger al organismo, pero siempre que esta respuesta de ansiedad sea proporcionada al estimulo que la desencadena. Así, la ansiedad inmediata o a corto plazo (llamada respuesta de lucha-huida) se dirige a combatir el peligro o escapar del mismo con el propósito de protegernos, cuando nuestros antepasados vivían en cuevas, era vital que cuando se enfrentaban con algún peligro, ocurriera una respuesta automática (aumentar el latido cardíaco, aumentar la respiración, la tensión en los músculos, etc) que les hiciera realizar una acción inmediata (atacar o huir).

Hoy en día la ansiedad también es un mecanismo necesario, lo que se llama ansiedad adaptativa (la que permite adaptarnos a nuestro medio), esta ansiedad nos sirve desde acordarnos de mirar a un lado y a otro antes de cruzar la calle, así si al cruzar la calle un coche acelera hacia usted tocando la bocina, si no experimentara ansiedad (aumento del latido cardiaco, de la respiración, etc.) que le hiciera reaccionar o huir del peligro podría resultar muerto, otro ejemplo es coger un paño antes de tocar la cacerola que están en un fuego, etc. estos son ejemplos de como la ansiedad influye sobre nuestra conducta de forma positiva.

La ansiedad se manifestaría de tres formas, o en tres tipos de sistemas de respuestas: Cognitiva, Fisiológicas y Conductuales:

En primer lugar (respuesta cognitiva) se percibiría una situación como peligrosa o amenazante, se activarían los diferentes sistemas corporales (corazón, respiración, tensión muscular, etc., la respuesta fisiológica) que inducirían la lucha o evitación de la amenaza (respuesta conductual).

Así, tomando el ejemplo anterior, el coche acercándose hacia nosotros (se percibe, se evalúa como una amenaza para nuestra integridad física, se activa la respuesta cognitiva), esta evaluación moviliza al cuerpo (activa su respiración, el corazón late más deprisa, los músculos se preparan para el ejercicio, se dilatan las pupilas para ver mejor lo que sucede, etc. se activa la respuesta fisiológica) para inducir un movimiento, el salir corriendo para huir de ese peligro (respuesta conductual) y ponernos a salvo.

En conclusión, la ansiedad es una respuesta que siempre se va a producir en las personas, ya que desde nuestros antepasados es una respuesta que ha permitido al hombre adaptarse a su medio, lo que viene a decirnos estos ejemplos es que para un determinado problema o situación estresante (presentarse a un examen, ante amenaza como la del coche, etc.) la ansiedad aumenta, pero también la eficacia, atención y rendimiento en la respuesta ante situaciones amenazantes o peligrosas, siempre que no se pase de unos límites de la ansiedad, que no harán sino bajar nuestra atención y bloquearnos.

¿Por qué interfiere en nuestra vida cotidiana?

Cuando la ansiedad supera unos límites se convierte en un problema de salud, impide el bienestar, e interfiere significativamente en su propio cuerpo generando malestar, en las actividades de la vida cotidiana, en sus actividades familiares, sociales, laborales o intelectuales

La ansiedad suele superar los límites saludables, cuando aparece de forma injustificada, sin razón aparente o ante estímulos o situaciones que no suponen una amenaza real, hasta el punto de interferir en nuestra vida diaria, se habla entonces de una ansiedad desadaptativa, esta aparece en situaciones cotidianas que interpretamos como amenazantes pero que realmente no lo son, siendo de importancia las situaciones que evaluamos o que creemos que son amenazantes, que van a activar nuestro cuerpo mostrando respuestas de ansiedad ante situaciones donde normalmente no se debería experimenta.

El haber experimentado esta ansiedad desadaptativa en situaciones normales no amenazantes (estando en casa solos, al viajar, etc.) hace que se aprendan que esas situaciones conllevan peligro ya que van a desencadenar la respuesta ansiosa que tanto se teme (taquicardia, sensación de ahogo, dificultad para respirar, tensión muscular malestar en el estómago, etc.), haciendo además que estos síntomas se perciban como una amenaza o peligro para su salud, es decir, estar asustado por lo que podría pasarle como resultado de sus síntomas (taquicardia, nudo en la garganta, sensación de ahogo, tensión, mareos, etc.) de ansiedad, se centra en estos síntomas y los aumenta al prestarle más atención, con o que la percepción de amenaza es mayor.

¿Qué síntomas tiene la ansiedad desadaptiva?

Los síntomas de la ansiedad desadaptativa son muy variados y pueden clasificarse en diferentes grupos, estos son:

  1. Grupo de Síntomas Físicos: Taquicardia, palpitaciones, opresión en el pecho, falta de aire, temblores, sudoración, molestias digestivas, nauseas, vómitos, “nudo” en el estómago, alteraciones de la alimentación, tensión y rigidez muscular, cansancio, hormigueo, sensación de mareo e inestabilidad. Si la activación física es muy alta pueden aparecer alteraciones del sueño, de la alimentación y la respuesta sexual.
  2. Grupo de Síntomas Psicológicos: Inquietud, agobio, sensación de amenaza o peligro, ganas de huir o atacar, inseguridad, sensación de vacío, sensación de extrañeza, temor a perder el control, recelos, sospechas, incertidumbre, dificultad para tomar decisiones.
  3. Grupo de Síntomas Conductuales: Estado de alerta y de vigilancia muy alta (la llamada hipervigilancia), bloqueos, torpeza o dificultad para actuar, impulsividad, inquietud motora, dificultad para estarse quieto y en reposo. Este grupo de síntomas se acompaña de cambios en la expresividad corporal, se produce rigidez, movimientos torpes de brazos y manos, tensión en la mandíbula, cambios en la voz, expresión facial de asombro, duda o crispación, etc.
  4. Grupo de Síntomas Cognitivos o Intelectuales: Dificultades de atención, concentración y memoria, aumento de despistes y descuidos, preocupación excesiva, pensamientos distorsionados e inoportunos que son repetitivos, incremento de las dudas y la sensación de confusión, tendencia a recordar sobre todo cosas desagradables, abusar de la prevención y la sospecha, interpretaciones inadecuadas, susceptibilidad, etc.
  5. Grupo de Síntomas Sociales: Irritabilidad, ensimismamiento, dificultades para iniciar o seguir una conversación, en unos casos, y verborrea en otros, bloquearse o quedarse en blanco a la hora de preguntar o responder, dificultades para expresar las propias opiniones o hacer valer los propios derechos, temor excesivo a posibles conflictos, evitar situaciones sociales cotidianas, etc.

¿Todas las personas reaccionan igual o tienen los mismos síntomas de ansiedad?

No todas las personas tienen los mismos síntomas, ni con la misma intensidad, según la predisposición biológica y psicológica de la persona, es más vulnerable o susceptible a unos u otros grupos de síntomas.

Algunas personas reaccionaran con más síntomas cardiacos, otros con mayor aumento de la respiración, mostrando una alerta y vigilancia excesivas ante estos síntomas, otros muestran mayor tensión y rigidez muscular, etc.

El componente central de la reacción ansiosa desadaptativa, es las situaciones de nuestra vida o sensaciones corporales que percibimos como una amenaza o peligro, que es lo que desencadena las respuestas físicas desproporcionadas.

La ansiedad en niños

En este artículo se explica que la ansiedad en los niños es muy común y puede manifestarse de muchas formas:

1. Trastorno de ansiedad por separación:

La angustia por la separación de personas queridas y por cambios en situaciones conocidas constituye una parte normal del crecimiento. Un niño que se angustia demasiado ante la separación cotidiana de sus padres o de las personas encargadas de su cuidado puede estar sufriendo este trastorno.

El llanto, la necesidad de aferrarse a alguien, o el sentimiento de pánico ante la separación son indicadores muy comunes, así como una excesiva preocupación porque algo pueda pasarles a ellos o a sus seres queridos. También suponen claros indicios que el niño tenga miedo de que sus padres no vuelvan a casa, o que no quiera dormir solo y se niegue a ir a la escuela.

2. Fobia social:

A medida que crecen, los niños se relacionan socialmente con otros niños, y también con adultos. Sin embargo, algunos niños presentan fobia social, sienten ansiedad ante la proximidad de ciertas situaciones sociales .

Tienen dificultades para hablar en voz alta en clase, unirse a una conversación, hacer amigos y hablar con ellos, hacerse valer o participar en las actividades de las clases de educación física y de música. Estos niños suelen inquietarse demasiado por lo que piensan los demás y muestran una excesiva preocupación por si hacen o dicen algo embarazoso. Manifiestan mucha ansiedad y evitan estas situaciones por miedo a hacer el ridículo o a ser objeto de críticas.

3. Trastorno de ansiedad generalizada (TAG):

Los niños con este trastorno se preocupan por todo tipo de cosas , desde el rendimiento escolar y la salud hasta cuestiones familiares y lo que sucede en el mundo. Si bien es normal mostrar preocupaciones, los niños con TAG no pueden dejar de inquietarse, aunque se les dé consejo. Tienden, además, a presentar síntomas como irritabilidad, alteraciones del sueño y molestias o dolores musculares causados por la preocupación.

 

La ansiedad en las Altas Capacidades

Según Amparo Acereda, profesora asociada del Departamento de Psicología de la Universidad Rovira i Virgili, cuando un niño con altas capacidades no se identifica como tal o no se le estimula intelectualmente para que desarrolle su potencial pueden aparecer problemas de comportamiento que pueden ser de dos tipos:

– Agresividad: el niño se rebela y se niega a seguir las reglas establecidas, da muestras de violencia verbal y física.

 Pasividad: el niño intenta abstraerse del mundo exterior y se crea un mundo de fantasía sin contacto social, se muestra reacio a comunicarse con la gente y no se defiende si recibe insultos o le pegan.

Esto repercute su trabajo académico debido a que rinden por debajo de sus posibilidades, algunos llegan a sufrir trastornos psicológicos porque no consiguen adaptarse en el colegio y otros llegan al fracaso escolar.

Cuando esto sucede aparecen factores comunes entre los superdotados (ansiedad, inseguridad, impresión de aislamiento, sentimiento de torpeza manual y física, sufrimiento al sentir que sus intereses son muy distintos a los de sus compañeros, deseo incesante de leer…). Estos rasgos se acentúan en proporción a su grado de habilidades intelectuales.

Los problemas más graves suelen aparecer a partir de los 11 años. En esta etapa los síntomas más evidentes son:

  • Falta de esfuerzo o interés por hacer la tarea o trabajar en clase
  • Mal comportamiento
  • Baja autoestima
  • Actitud negativa en el colegio.

Los profesores de este tipo de chicos se sienten amenazados porque poseen elevada observación crítica, una alta capacidad analítica y una marcada incredulidad que les obliga a cuestionar todo. Se suelen adelantar a las explicaciones del docente porque necesitan un ritmo de trabajo superior al que les marcan. Su hiperactividad es una molestia en el aula y el profesor no sabe cómo afrontar las inquietudes que estos chicos muestran.

Su tiempo de atención es limitado y esto los hace inconstantes para terminar actividades. Sienten un aburrimiento permanente y necesitan ser incentivados en forma continua.

 

¿Qué podemos hacer?

Vigila los comportamientos poco habituales

Si tienes un hijo o una hija que le da muchas vueltas a los asuntos, que notas que se preocupa demasiado por las cosas aparentemente más insignificantes y que anticipa peligros de un modo demasiado frecuente sin que exista una correlación clara respecto a la amenaza real puede estar gestándose una respuesta ansiosa desadaptativa. Es importante observarlo en casa y advertir al centro educativo de estos síntomas si no son comportamientos habituales.

Por ejemplo, algunos de los comportamientos descritos por las propias familias antes de ir al colegio son:

Tics nerviosos

  • parpadeo fuerte y repetido
  • carraspeo continuamente hasta producir una irritación de garganta
  • chasqueo o chirrío de dientes

Morder o chupar

  • chupar las mangas y los cuellos de las camisetas
  • morder las patillas de las gafas
  • morder ropa y cremalleras hasta romperlas
  • chupar y morder la funda de los bolígrafos

Alteraciones en los estados emocionales

  • estar continuamente enfadado y molesto con todo
  • llorar por cualquier cosa
  • mal humor, no querer ver a nadie
  • miedo a quedarse solo en una habitación
  • preocupación excesiva
  • tensión corporal, rechazo al contacto físico

Cambios en sus rutinas

  • alteraciones del sueño
  • perder el apetito
  • olvidar sus deberes
  • no querer jugar

Somatizaciones

  • dermatitis
  • manos sudorosas
  • dolores de barriga, cólicos y diarreas

Si es una criatura extremadamente responsable o perfeccionista sentirá pavor cuando proyecte lo que puede pasarle si no cumple las expectativas de respuesta o corrección que se ciernen sobre ella. Es muy importante ayudarle a quitarse ese peso de encima. Y si notamos que no podemos o no sabemos hacerlo con nuestros medios, acudir a un profesional que le pueda ayudar a reducir esa carga cognitiva que impacta en su estado emocional y físico.

Estas situaciones se dan con mucha frecuencia en el colectivo si el alumno no está siendo atendido en sus necesidades específicas, aunque algunos lo gestionan mejor y a otros se les viene el mundo encima. Las somatizaciones, los tics, el nerviosismo en su comportamiento pueden ser síntomas de que hay un asunto de fondo sin resolver: la falta de atención educativa.

Pero también puede deberse a factores intrínsecos como la disincronía entre su desarrollo intelectual avanzado y su desarrollo emocional normal, lo que genera una sensación de falta de control que acelera la emergencia de estos síntomas.

Para manejar la ansiedad en los niños comienza por los padres

La psicóloga Lara Pacheco reflexiona en este artículo sobre la importancia de girar el foco de atención para empezar por nosotros mismos.

El estilo de crianza de la maternidad  o paternidad consciente, elaborado por la psicóloga Shefali Tsabary plantea la necesidad de que los padres sean conscientes de sus propias sensaciones y emociones, la idea de cambiar antes como padres para lograr que los hijos hagan cambios.

En especial, cuando tenemos frente a nosotros un niño con mucha ansiedad, necesitamos herramientas que le hagan pasarlo menos mal, que le puedan ayudar, que le saquen de ese sufrimiento. Sin embargo, según el planteamiento del que anteriormente hemos hablado, la mejor manera de ayudar a un hijo con problemas de ansiedad, es empezar por los padres de ese niño.

  • Toma conciencia de tu ansiedad ante la ansiedad
  • Observa tu cuerpo
  • Cuídate para cuidar mejor
  • No te resistas ante la ansiedad, acéptala
  • No centrarte sólo en la ansiedad de tu hijo

Esta forma de afrontar la maternidad o paternidad puede ser de gran ayuda, especialmente cuando los niños son altamente sensibles o su respuesta de ansiedad es muy elevada. Independientemente de los cambios que se produzcan, es especialmente lógico comprender que antes de poder ayudar a alguien, es importante ayudarnos a nosotros mismos. Como esta psicóloga propone “criar antes a los padres para después criar a los hijos”.

 

Reflexión final de María Teresa Pérez

La ansiedad es un mecanismo fisiológico de adaptación al medio. Subrayo “medio” para recalcar que esa adaptación no se refiere a situaciones, ni hechos concretos, hablamos de adaptación en un sentido más amplio, a todo de tipo de ambientes en el que se desenvuelve el ser humano durante su día a día.

Como bien ha explicado José Luis Sánchez no todo estado de ansiedad, depresión o estrés experimentado por el individuo se considera desadaptativo, este estado se considera que influye nocivamente en nuestra salud en forma de trastorno, cuando su frecuencia, duración e intensidad perdura en el tiempo, interfiriendo de forma negativa en nuestra vida diaria, incluso en presencia o ausencia de los estímulos externos que lo desencadenan.

Para cerciorarse de que hablamos de un trastorno disfuncional, no basta con sufrir o experimentar cierto síntomas, pero sí es conveniente que si los observa reiteradamente en el tiempo e interfiere en su vida cotidiana, acuda a un especialista para valorar si necesita o no la ayuda adecuada.

Una vez aclarado esto, insistir en el papel que nos toca desempeñar a las familias en el caso de niños con Altas Capacidades, los niños de este colectivo, necesitan que se atiendan sus necesidades, pues bien ¿qué necesidades?

Continuamente se habla de atender y cubrir sus necesidades educativas… ¿intelectuales/cognitivas? ¿O deberíamos de hablar de necesidades cognitivas, emocionales y sociales? De buscar ese equilibrio entre este triángulo intercorrelacionado y conseguirlo depende que los niños de Alta capacidad lleguen a desarrollar todo su potencial.

Es por todos conocidos la lucha continua de las familias para lograr que se atiendan las necesidades de estos niños, e intentar conseguir que sea más pronto que tarde, para evitar las desastrosas consecuencias que derivan de esta falta de atención, (ansiedad, aburrimiento, desmotivación, depresión, entre otras muchas).

Pero me he dado cuenta de una cosa, que se nos puede pasar por alto, ¿los indicios que las familias observamos en nuestros hijos es consecuencia exclusiva de la falta de atención a este colectivo?, ¿puede haber algo más?, ¿cuál es la causa?.

A continuación les expongo posibles causas, pudiendo estar relacionadas entre ellas o no y algunos ejemplos.

  • No estar cubiertas sus necesidades educativas (nivel cognitivo, social, emocional). En este punto, a veces se puede llegar a pensar, que estos niños con tener cubiertas sus necesidades a nivel intelectual (durante las horas de colegio), es suficiente para que desarrollen todo su potencial, pero esto no es no más que una falacia, pues estos niños en muchas ocasiones se siente incomprendidos, diferentes, excluidos y necesitan que les aporten y enseñen las herramientas suficientes tanto a nivel social como emocional para desenvolverse adaptativamente en este y otros entornos, no quiero decir con esto que exclusivamente sea de su competencia aportar estas herramientas y trabajarlas en el aula, sino que es un complemento más.
  • No estar cubiertas sus necesidades emocionales, cognitivas, sociales en el hogar o fuera de él. Aquí las familias deben de seguir aportándoles las herramientas necesarias para que sigan desarrollando su potencial y puedan crecer como personas completas, siempre buscando el equilibrio.
  • Pertenecer a una familia sin recursos, familias desestructuradas. A veces los niños de Alta Capacidad, tienen cubiertas sus necesidades en otros ámbitos o quizás no como debería, pero es innegable la extremada forma de sentir de esos niños, entre otras cosas, y es evidente que si su hogar está roto, cubrir la necesidad emocional será lo que primará en ese niño, por encima de las otras dos.
  • Tipo de educación recibida en el hogar. (Autoritaria, permisiva, pasiva). Una familia demasiado exigente, puede hacer que el niño perciba demasiada presión para que rinda a veces por encima de su capacidad, hay que darles lo que piden, con cabeza, sin pasarnos y en su justa medida.
  • Estar sufriendo acoso en la escuela o fuera de ella. Hay que estar muy alerta si este fuera el caso, podemos pensar que los síntomas de evitación para ir al colegio que observamos, pueden ser consecuencia de falta de atención educativa, pero puede caber la posibilidad de que nuestro hijo/a pueda estar sufriendo acoso y no percatarnos de ello.

Para concluir, comentar que estos son sólo algunas de las posibles causas que pueden desencadenar que los niños de Alta Capacidad sufran ansiedad, estrés, depresión. Y destacar la responsabilidad de las familias para no descartar nada, hacer autocrítica y no echar siempre “balones fuera”. Los principales responsables del bienestar de nuestros hijos somos nosotros, lo que se trabaje o no en la escuela es un complemento. Es nuestra obligación que el resto del día sus necesidades queden cubiertas y estar atento ante posibles signos de alerta.

 


¿Quieres saber más?

Si te interesa profundizar más sobre este tema, te recomiendo que leas los siguientes enlaces:

La Cebras Salen: Ansiedad en niños y adultos

Cenit Psicólogos: Estrategias para reducir la ansiedad en niños

Lifeder.com: Ansiedad en Niños: Síntomas, Causas y Tratamientos

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3 comentarios sobre “La ansiedad en las Altas Capacidades

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