¿Estamos ante una nueva burbuja inmobiliaria?

housing-bubble-1872350_640

Precariedad del empleo

El País, en un artículo el 25 de diciembre de 2017, Más empleo, pero más precario en 2017, destaca que «los contratos de cortísima duración crecen. En 2017 los que duran cinco días o menos se acercan al 26%, según el Servicio Público de Empleo Estatal».

 

1500651321_140289_1513958893_portada_normal.png

Pérdida de poder adquisitivo

El Mundo publica el 8 de enero de 2018 el artículo Otro año de pérdida de poder adquisitivo para asalariados, funcionarios y pensionistas. Aquí podemos ver la gráfica de pérdida de poder adquisitivo que sufren los trabajadores y jubilados españoles:

Sin título

chartoftheday_12430_en_espana_disminuira_el_salario_en_2018_segun_los_sindicatos_britanicos_n.jpg

Público nos aporta otros datos importantes en un artículo de 19 de febrero de 2018 titulado El salario medio en España recorta su poder adquisitivo en 347 euros anuales desde 2015.

«El poder de compra del salario medio en España se ha reducido un 1,7% en los dos últimos dos años (desde el cuarto trimestre de 2015 al mismo periodo de 2017), lo que equivale a decir que el asalariado medio tiene, al cabo de un año, 347 euros menos en su bolsillo de los que tenía hace dos años, según el Monitor Adecco de Oportunidades y Satisfacción en el Empleo, elaborado por la empresa de recursos humanos junto con los investigadores de Barceló y Asociados.»

Aumento de la brecha social

El 22 de enero de 2018 La Vanguardia publica el artículo La recuperación favorece cuatro veces más a los ricos que a los pobres en el que se destaca que los efectos de la recuperación económica se sienten mucho más en las capas altas que en las medias y bajas de la sociedad.

«Si se observa la evolución desde el comienzo de la recuperación (2015), se descubre que la mayoría de los euros procedentes del crecimiento económico van a parar en los bolsillos de los más pudientes. Ellos consiguen embolsarse cuatro veces más dinero que la franja más pobre de la población. En el último año esta disparidad es todavía más visible: el 1% más rico capturó el 40% de toda la riqueza creada; el 50% más pobre apenas el 7%.»

A pesar de que el PIB ha aumentado un 3% durante los últimos tres años, los sueldos medios se han reducido un 0,21 por ciento en el último año.

Situación actual

Uniendo todos las imágenes anteriores tenemos un cuadro realmente complicado. Hay más trabajo temporal con sueldos precarios que van perdiendo poder adquisitivo. Es decir, el español medio tiene ahora menos capacidad para afrontar la compra o el alquiler de su vivienda habitual.

Para comprender mejor la situación incluiré dos publicaciones más:

Viviendas de alquiler

El Idealista publica el 4 de enero de este año el artículo El precio de la vivienda en alquiler sube un 18,4% en 2017: solo Barcelona y Cáceres registran caídas en el que podemos observar una tendencia realmente peligrosa: los pisos de alquiler se disparan, especialmente en algunas ciudades. Lo curioso es que el analista de este periódico afirma que «con el aumento de la certidumbre laboral muchas personas deciden dar el paso de irse a una casa, de momento en alquiler». ¿Certidumbre laboral? Parecemos bastante ingenuos.

Viviendas en propiedad

Para terminar, enlazo el artículo de VozPópuli del día 10 de marzo de los corrientes titulado Los motivos por los que no estamos ante una nueva burbuja inmobiliaria… De momento, en el que me entretendré un poco más.

«El número de operaciones de compraventa de viviendas realizadas ante notario superó el año pasado la barrera del medio millón y se elevó a 532.367, un 16,3% más que en 2016 y la cifra anual más alta desde 2008, según datos del Ministerio de Fomento.

Desde el año 2013, cuando se registró el menor número de transacciones (300.568), la compraventa de viviendas ha crecido un 77%. Solo en el cuarto trimestre del año pasado se vendieron en España 144.688 viviendas, lo que supone un incremento del 14,3% respecto al mismo periodo de 2016.»

Variacion-anual-Indice-Precios-Vivienda_1115598434_11279572_1020x574.jpg

«El precio de la vivienda subió el 6,2% en 2017, sumando cuatro años consecutivos al alza y anotando su mayor repunte desde 2007, ejercicio previo al pinchazo de la burbuja inmobiliaria, según los datos publicados esta semana por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Desde Almendral & Cancio Arquitectos no descartan un escenario de burbuja a largo plazo pero no creen que en estos momentos podamos hablar de esta situación. Su socio Javier Almendral, en conversación con Vozpópuli, considera que hay dos factores que tienen que converger para hablar de burbuja: la demanda/empleo y el crédito bancario. Y estos factores, asegura, «no se dan hoy por hoy»

En cuanto a demanda/empleo, Almendral recuerda que «somos un país muy sensible a esta variable» porque en cuanto empieza a haber algo de dinero, la gente se lanza a comprar. Sin embargo, aunque el paro está en recuperación, la tasa sigue siendo muy alta y el empleo está muy sujeto a la estacionalidad y, por tanto, a la inseguridad. De hecho, el desempleo sigue siendo el doble que en 2007 y esto hace que cualquier comprador se lo piense varias veces antes de decidirse a comprar una vivienda.

El crédito bancario al comprador final, mucho más limitado que en 2007. «Las hipotecas ya no se regalan ni mucho menos, y solo van dirigidas a personas con empleos estables y cuyo porcentaje de endeudamiento familiar sea razonable», señala Almendral. Esto hace que el acceso a la vivienda se haya alejado de muchos potenciales compradores. Hace una década se concedían 120.000 hipotecas mensuales. En los últimos 4 años, entre 15.000 y 30.000.

hipotecas-1117.png

Conclusión

Aunque parece que la situación actual es distinta a la que dio lugar al estallido de la burbuja de hace una década, no hay que confiarse y pensar que eso ya no volverá a ocurrir.

Es cierto que ya no se conceden créditos alegremente como en 2007, pero no lo es menos que la enorme subida de los precios de alquiler están forzando a muchas personas a embarcarse en la compra de viviendas porque las cuotas les salen mucho más baratas que un arrendamiento. Pero claro, en un escenario de precariedad laboral creciente, el esfuerzo que supone a una persona o familia el pago del alquiler es cada día mayor. Los arrendadores están viendo un filón en esas subidas y la inestabilidad de este mercado está empezando a ser manifiesta. Sobre todo en las ciudades donde más se han incrementado.

Esperemos que conservemos algo de cordura tras la borrachera crediticia que nos llevó a la mayor crisis de los últimos ochenta años. Y que no olvidemos que nuestra situación actual no es tan boyante como para volver a embarcarse en aventuras de este tipo. No hay tantos cambios legislativos como para garantizar una segunda oportunidad (fresh start) a los deudores de buena fe que sufren una pérdida de empleo o de negocio. Y las entidades financieras empiezan a soltarse, regresando a hábitos que parecían erradicados tras la catástrofe a la que ellos contribuyeron sobremanera.

Cautela y buen asesoramiento.

 


Gracias por su comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.