La resiliencia en las altas capacidades

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Tengo previsto ir de excursión este fin de semana para desconectar del día a día y, de paso, conectar con la naturaleza. No me cabe duda de que me lo voy a pasar muy bien y que el descanso me vendrá de lujo. Pero llega el día y el cielo aparece encapotado. Unas nubes negras van a estropear mis planes.

¿Qué hago ante este contratiempo?

Tengo varias opciones, pero todas pasan por la actitud con la que tomemos esta circunstancia sobrevenida sobre la que no tenemos ningún control. No podemos gestionar la tormenta que se avecina. Pero sí podemos regular las emociones y los pensamientos que nos asaltan.

Podemos resignarnos o, en el extremo opuesto, aceptarlo. La resignación supone el fin de una lucha interna entre nosotros y las circunstancias: las circunstancias ganan la batalla y yo la pierdo. Encontramos una relativa “paz” pero en modo alguno alcanzamos “descanso”. Se activa la emoción del resentimiento: por “culpa” de la tormenta hoy no podré ir de excursión. Si las circunstancias tienen forma de persona, la sensación de derrota se queda anclada y hasta que no se logra la ‘venganza’ o el resarcimiento por el mal que nos ha provocado no logramos descanso.

El único modo de alcanzar descanso es cambiar nuestra mirada, aceptando las circunstancias que no podemos cambiar sin traducirlas como una derrota. Nos replanteamos la razón por la que queríamos irnos y buscamos alternativas dentro de nuestras posibilidades. Si queremos desconectar siempre hay otras opciones (ir al cine, leer, quedar con amigos, etc) y podemos conectar con la naturaleza de otro modo, disfrutando de un paisaje húmedo dando un paseo a pie o en coche.

Pues bien, la aceptación denota nuestra capacidad para “recuperar la forma” (el descanso o equilibrio interno) que teníamos antes de que llegara la tormenta. Esa habilidad la conocemos con el nombre de elasticidad.

Si afrontamos una situación con rigidez (dureza) hablaríamos de resistencia. En cambio, si la gestionamos con elasticidad estaríamos hablando de resiliencia.

En esta entrada, Teresa Pérez nos introduce en el interesante mundo de la resiliencia y aporta algunos consejos para poder desarrollarla en nuestros hijos… o en nosotros mismos.

Esperamos que os sea de utilidad.

RESILIENCIA

Todos alguna vez hemos oído hablar de resiliencia, pero ¿qué es exactamente?, ¿sabemos realmente lo que significa?, ¿el alcance que tiene en nuestras vidas ser una persona resiliente?

Julián Pérez Porto y Ana Gardey definen la resiliencia como la capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro. Se trata de una respuesta común existente en todas las personas como forma de ajuste a la adversidad. La educación recibida, el ambiente y el contexto social en el cual se desenvuelve el individuo son elementos clave que determinarán el grado de resiliencia adquirida. La autoestima es otro factor igual de importante a tener en cuenta. Una persona con una sana autoestima será capaz de enfrentarse a sus problemas, miedos u obstáculos con más facilidad y por lo tanto llegará a ser más resiliente que otra persona con la autoestima por los suelos y que cada paso que da al frente le supone “un mundo”. Se considera importante reforzar y trabajar la autoestima desde edades tempranas dotándoles de herramientas para que en un futuro se conviertan en personas resilientes.

Según la definición de la RAE, es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas. En psicología añadimos algo más al concepto de resiliencia: no sólo gracias a ella somos capaces de afrontar las crisis o situaciones potencialmente traumáticas, sino que también podemos salir fortalecidos de ellas.

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La psicóloga Rosario Linares ya comentaba que “a veces la vida nos pone a prueba, nos plantea situaciones que superan nuestras capacidades: una enfermedad, una ruptura de pareja particularmente dolorosa, la muerte de un ser querido, el fracaso de un sueño largamente anhelado, problemas económicos… Existen diferentes circunstancias que nos pueden llevar al límite y hacer que nos cuestionemos si tenemos la fuerza y la voluntad necesarias para continuar adelante. En este punto tenemos dos opciones: dejarnos vencer y sentir que hemos fracasado (resignarnos) o sobreponernos y salir fortalecidos, apostar por la resiliencia. Ésta implica reestructurar nuestros recursos psicológicos en función de las nuevas circunstancias y de nuestras necesidades. De esta manera, las personas resilientes no sólo son capaces de sobreponerse a las adversidades que les ha tocado vivir, sino que van un paso más allá y utilizan esas situaciones para crecer y desarrollar al máximo su potencial”.

“No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la más receptiva al cambio”, Charles Darwin

Para las personas resilientes no existe una vida dura sino momentos difíciles. Y no se trata de una simple disquisición terminológica sino de una manera diferente y más optimista de ver el mundo ya que son conscientes de que después de la tormenta siempre llega la calma. De hecho, estas personas a menudo sorprenden por su buen humor y nos hacen preguntarnos cómo es posible que, después de todo lo que han pasado, puedan afrontar la vida con una sonrisa en los labios.

Pues bien, una vez expuesto todo lo anterior, hay que hacer una clara distinción:

No es lo mismo RESISTENCIA que RESILIENCIA

La resistencia es pasiva en cuanto a que hace referencia a la fortaleza interna de cada individuo, la capacidad de aguante de estos ante las adversidades. Por el contrario, la resiliencia es activa al ser la capacidad que tienen las personas de “tomar las riendas”, de sobreponerse a los obstáculos y sacar posteriormente lo mejor de la situación en cuestión Se necesitan grandes “dosis” de fuerza de voluntad para conseguirlo.

“Cuando mi sufrimiento se incrementó, pronto me di cuenta de que había dos maneras con las que podía responder a la situación: reaccionar con amargura o transformar el sufrimiento en una fuerza creativa. Elegí esta última”, Martin Luther King

Como bien dice Rosario Linares, la resiliencia no es una cualidad innata. No obstante, todos podemos ser resilientes siempre y cuando cambiemos algunos de nuestros hábitos y creencias. De hecho, las personas resilientes no nacen, se hacen, lo que significa que han tenido que luchar contra situaciones adversas o que han probado varias veces el sabor del fracaso y no se han dado por vencidas. Al encontrarse al borde del abismo, han dado lo mejor de sí y han desarrollado las habilidades necesarias para enfrentar los diferentes retos de la vida.

A continuación se exponen características de una persona resiliente:

  • Son conscientes de sus potencialidades y limitaciones.
  • Son creativas.
  • Confían en sus capacidades.
  • Asumen las dificultades como una oportunidad para aprender.
  • Practican el mindfulness o conciencia plena.
  • Ven la vida con objetividad, pero siempre a través de un prisma optimista.
  • Se rodean de personas que tienen una actitud positiva.
  • No intentan controlar las situaciones.
  • Son flexibles ante los cambios.
  • Son tenaces en sus propósitos.
  • Afrontan la adversidad con humor.
  • Buscan la ayuda de los demás y el apoyo social.

¿Por qué es importante desarrollar la resiliencia?

  1. Permite recuperarte.
  2. Vivir con sentido del humor.
  3. No dejarte vencer.
  4. Aprender de los errores.
  5. Manejar la presión.
  6. Enfrentar los problemas.
  7. Superar la tristeza.
  8. Controlar las emociones negativas.
  9. Crecer a pesar de los problemas.
  10. Activar tus habilidades en momentos difíciles.
  11. Incrementar la autoconfianza.
  12. Potenciar habilidades.
  13. Fortalecer actitudes.
  14. Mejor calidad de vida.
  15. Ser positivo y creativo.

Rosario Linares insiste en que si queremos que nuestros hijos afronten las dificultades de la vida con fuerza es importante educarles en la capacidad de ser resilientes. Para ello es fundamental nuestro ejemplo, no sobreprotegerles y, sobre todo, creer en ellos. No se trata de evitar que se caigan sino de enseñarles a levantarse, y para ello tenemos que confiar en que ellos pueden, a la vez que resulta necesario transmitirles esa confianza para que ellos la perciban. Por supuesto, tampoco se trata de exponerles a peligros o ambientes agresivos “para que se hagan más fuertes”, afortunadamente no estamos en Esparta, aunque en el ámbito de las altas capacidades puede a veces llegar a parecerlo… Aportar seguridad y protección es necesario. Algo importante que podemos preguntarles a los niños cuando tienen un contratiempo si queremos que aprendan a desarrollar la resiliencia es ¿qué puedes aprender de esto? o ¿qué puedes sacar bueno de esto que ha ocurrido?

RESILIENCIA Y ALTAS CAPACIDADES

Como ya se ha apuntado anteriormente, la resiliencia no es una capacidad exclusiva de las altas capacidades, pero también es cierto que este colectivo, debido en parte a su desarrollo normalmente asincrónico (disincronía interna y social) y su extremada sensibilidad junto a otros factores, necesitan desde edades tempranas que se les aporten las estrategias y habilidades necesarias para que puedan superar con éxito los obstáculos a los que se tienen que enfrentar día a día y en un futuro en el colegio, en su casa o en cualquier otro contexto social de un modo resiliente.

Actualmente, debido a la falta de normalización y visibilidad de este colectivo, a los mitos, estereotipos, sesgos y prejuicios, y la falta de una atención adecuada, individualizada y acorde a sus necesidades específicas en el sistema educativo, bien por falta de conocimientos, bien por falta de recursos o la razón que se quiera dar a entender, en muchas ocasiones la autoestima y la motivación se resienten, dando lugar en muchas ocasiones al aburrimiento, a apatía, un pobre autoconcepto, el encubrimiento de la capacidad o la frustración (y a no saber gestionar todo esto de un modo óptimo). Son múltiples los problemas e incluso trastornos que se pueden derivar de todo lo anterior: depresión, ansiedad, aislamiento…

Si le das a tu hijo las herramientas necesarias para fortalecer su autoestima y crecer como una persona resiliente capaz de enfrentarse adecuadamente a los problemas que surjan en el día a día, acompañándole y guiándole, enseñándole a levantarse después de una caída, a no tirar la toalla a la primera de cambio, a ser tenaz, constante y capaz de luchar por lo que quiere, aun cuando las circunstancias no le acompañen, le estarás aportando una de los mejores “legados” que se le puede dar a un hijo.

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CÓMO FOMENTAR LA RESILIENCIA EN LOS NIÑOS DE AACC

El estrés diario que puede llegar a acumular un niño de altas capacidades en su día a día por no tener satisfechas sus necesidades cognitivas, sociales y/o emocionales puede a la larga deteriorar su salud física y su bienestar psicológico.

Demasiadas actividades extraescolares, expectativas excesivas por parte de los adultos hacia ellos, sentirse diferentes y no “ser capaces de encontrar su sitio”, constante presión colectiva, no ser aceptados como son, no sentirse estimulados en áreas de su interés y un largo etcétera, pueden acabar deteriorando su autoestima y la confianza en sí mismos para posteriormente generar estrés añadido…Si sumamos a esto que cuando llegan a la etapa adolescente se intensifican sus propios cambios internos y externos y sus logros se tornan más inalcanzables si cabe por no haber adquirido las competencias clave ni las herramientas necesarias durante su infancia para superar con éxito los futuros obstáculos, su capacidad de resiliencia se resiente y no les es suficiente para salir a flote y cumplir sus expectativas como deberían, por lo que el fracaso, la desmotivación, la frustración están asegurados.

En el entorno actual, los niños y los adolescentes en general necesitan desarrollar fortalezas, adquirir destrezas para afrontar sus problemas, recuperarse de las adversidades y estar preparados para los futuros desafíos. Necesitan ser resilientes para tener éxito en la vida.

Kenneth Ginsburg, M.D., MS Ed, FAAP, un pediatra especializado en medicina de adolescentes en The Children’s Hospital of Philadelphia (CHOP), ha trabajado conjuntamente con La American Academy of Pediatrics (AAP) para escribir la Guía de los padres para fomentar la resiliencia en los niños y en los adolescentes: Dele a su hijo raíces y alas (para volar). Proporcionando así un recurso dinámico para ayudar a los padres y a los encargados del cuidado infantil a fomentar la resiliencia en los niños, adolescentes y jóvenes adultos y que además, nos puede servir de guía en el tema que nos ocupa.

El Dr. Ginsburg identificó siete características de la resiliencia, y nos aporta las siguientes directrices para poder ayudar a los niños a reconocer sus propias habilidades y recursos y por tanto ser conscientes también de las posibles deficiencias, y que puedan así adquirir la habilidad para poder ser más resilientes.

Competencia

Describe el sentimiento de saber que podemos manejar una situación eficazmente. Podemos ayudar a desarrollar la competencia:

  • Ayudando a los niños a enfocarse en fortalezas individuales.
  • Haciendo que identifiquen los errores y los relacionen con incidentes específicos.
  • Capacitando a los niños para que tomen sus propias decisiones.
  • Teniendo cuidado de que el deseo de proteger a su hijo no envíe un mensaje equivocado que haga creer al niño que no es lo suficientemente competente para manejar ciertas situaciones.
  • Reconociendo las competencias de los hermanos por separado y evitar las comparaciones entre ellos.

Confianza

La convicción de un niño sobre sus propias habilidades se deriva de su capacidad y/o fruto de su competencia. Se crea confianza:

  • Enfocándose en lo mejor de cada niño para que su hijo/a pueda observar eso también.
  • Expresando claramente las mejores cualidades, como lealtad, integridad, persistencia y bondad.
  • Reconociéndole y valorando cuando el niño ha hecho algo bien.
  • Alabando con honestidad ciertos logros específicos y evitando “falsos halagos”.
  • Evitando presionar al niño para que haga más de lo puede gestionar.

Conexión

Desarrollar vínculos estrechos con la familia y la comunidad crea un sólido sentido de seguridad que ayuda a guiar hacia importantes valores y evita desarrollar sentimientos egoístas. Puede ayudar a su hijo a conectarse con otros:

  • Haciendo que se sienta bien tanto físicamente como emocionalmente.
  • Permitiendo la expresión de todas las emociones, para que los niños se sientan cómodos durante los momentos difíciles.
  • Tratando abiertamente el conflicto dentro de la familia para enseñarle a solucionar los problemas.
  • Identificando un lugar común en donde la familia pueda compartir su tiempo (no necesariamente el tiempo para ver TV).
  • Fomentando las relaciones saludables que reforzarán los mensajes positivos.

Carácter

Los niños necesitan fomentar un sólido grupo de enseñanzas y valores para determinar lo correcto y lo incorrecto y para demostrar una actitud afectuosa hacia los demás. Para fortalecer el carácter de su hijo, empiece por:

  • Demostrar cómo afectan los comportamientos a los demás.
  • Ayudar a su hijo a reconocerse como una persona amable.
  • Demostrar la importancia de la comunidad.
  • Fomentar el desarrollo de la espiritualidad.
  • Evitar el racismo o las declaraciones de resentimiento, o estereotipos.

Contribución

Los niños necesitan comprender que el mundo es un lugar mejor porque ellos están en él. Estar consciente de la importancia de la contribución personal puede servir como una fuente de propósito y motivación. Enséñele a su hijo cómo contribuir:

  • Comunicándoles que muchas personas en el mundo no tienen lo que necesitan.
  • Acentuando la importancia de servir a otros modelando la generosidad.
  • Creando oportunidades para que cada niño contribuya de alguna manera específica.

Confrontación

Aprender a enfrentar de manera efectiva el estrés ayudará a su hijo a estar mejor preparado para superar los desafíos de la vida. Entre las lecciones positivas de hacerle frente a las cosas están:

  • Modelar las estrategias positivas para enfrentar las cosas constantemente.
  • Guiar a su hijo para que tenga estrategias positivas y efectivas para afrontar los posibles problemas.
  • Comprender que pedirle que deje el comportamiento negativo no funciona.
  • Ser conscientes que muchos comportamientos arriesgados son intentos para aliviar el estrés y el dolor en las vidas diarias de los niños.
  • No reprochar el comportamiento negativo de su hijo, consiguiendo de este modo la conducta contraria.

Control

Los niños que saben que pueden controlar las consecuencias de sus decisiones tienen más probabilidades de saber que tienen la capacidad de reincorporarse. Cuando su hijo está consciente de que puede marcar la diferencia, también promueve la competencia y la confianza. Puede tratar de capacitar a su hijo:

  • Ayudándole a comprender que los eventos de la vida no son completamente fortuitos y que la mayoría de cosas que ocurren son el resultado de las decisiones y acciones de otras personas.
  • Aprendiendo que la disciplina se trata de enseñar no de castigar o controlar; usar la disciplina para ayudar a que su hijo comprenda que sus acciones producen ciertas consecuencias.

El Dr. Ginsburg resume lo que conocemos con certeza sobre cómo fomentar la resiliencia en los niños a través de los siguientes puntos:

  • Es necesario que los niños sepan que hay un adulto en su vida que cree en ellos y los ama incondicionalmente.
  • Los niños serán fuertes o débiles según nuestras expectativas.

No hay ninguna respuesta simple para garantizar la resiliencia en cada situación. Pero sin embargo, podemos intentar ayudar a que nuestros hijos tengan la habilidad de enfrentarse a sus propios desafíos y ser más resilientes, más capaces y en consecuencia más felices.

OTROS CONSEJOS PARA FOMENTAR LA RESILIENCIA EN LAS AACC

  • Establecer vínculos con otro tipo de personas afines o no en cuanto a capacidad e intereses se refiere.
  • No considerar que los problemas u obstáculos que puedan surgir son un problema insuperable.
  • Aceptar que el cambio forma parte de la vida.
  • Avanzar hacia las metas.
  • Actuar con decisión.
  • Buscar oportunidades para conocerse mejor a uno mismo. El autoconocimiento es clave en este aspecto.
  • Cultivar la confianza en tu capacidad para resolver problemas y confiar en tus instintos te ayudan a desarrollar la resiliencia.
  • Poner las cosas en perspectiva.
  • Mantener una actitud positiva.

7 CLAVES PARA SER UNA PERSONA RESILIENTE

  1. AUTOCONTROL
  • Aprende a conocerte. Autoconocimiento
  • Conoce tus emociones y aprende a gestionarlas
  • Valórate de manera realista
  1. CONFIANZA
  • No te dejes influenciar por factores externos
  • Cree en ti y en tus proyectos
  1. AUTOESTIMA
  • Sentido del humor
  • Crea una imagen positiva de ti mismo/a
  • Proyecta tu pensamiento en positivo
  • Quédate con lo bueno de cada situación vivida
  • Sé optimista, intenta ver el vaso medio lleno
  1. MOTIVOS PARA VIVIR
  • Persigue y lucha por tus sueños
  • Oriéntate hacia el talento
  • Crea una lista de objetivos a cumplir
  1. FLEXIBILIDAD
  • Intenta poner solución a tus problemas
  • Acepta los cambios
  • Fomenta tu capacidad de adaptación
  1. ORIENTACIÓN AL LOGRO
  • Lucha por una mejora constante
  • Recíclate
  • Dirige la energía hacia las metas
  • Afronta los problemas
  1. EQUILIBRIO AFECTIVO
  • Crea vínculos afectivos sólidos
  • Practica la empatía
  • Evita la dependencia emocional

REFERENCIAS

https://definicion.de/resiliencia/

http://www.elpradopsicologos.es/blog/resiliencia-resilientes/

http://lema.rae.es/drae/?val=resiliencia

https://www.healthychildren.org/English/healthy-living/emotional-wellness/Building-Resilience/Pages/Building-Resilience-in-Children.aspx

http://www.redcross.org/m/cruz-roja/saf/10-formas-de-desarrollar-la-resiliencia


Autora: M Teresa Pérez

Psicóloga. Mención en psicología de la Salud e Intervención en Trastornos Mentales y del Comportamiento.

Curso de Integratek “Alumnado con altas capacidades intelectuales: detección, evaluación e intervención” (Octubre de 2016) impartido por Rosabel Rodríguez Rodríguez. Actualmente terminando el “Experto universitario en diagnóstico y educación de los alumnos con alta capacidad” impartido por la UNED.

Socia en la Asociación de altas capacidades Sin Límites de Aragón.

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