La plaga del sectarismo en las cámaras de eco

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¿Consideras que eres una persona con sentido crítico? ¿Has notado cómo tus opiniones divergentes generan respuestas exageradamente agresivas o, por el contrario, producen un clamoroso silencio? ¿Sientes cierto hartazgo con este patrón de comportamiento? Si tus respuestas son afirmativas creo que esta entrada puede servirte para entender mejor este fenómeno de sectarismo que se está convirtiendo en una auténtica plaga a través de múltiples cámaras de eco que reverberan los mismos mensajes, con las mismas voces, creando una genuina burbuja epistémica que no escucha ni confía en nada que provenga de fuera de sus límites ideológicos.

El acceso privilegiado a la verdad nos salvará

El sectarismo, ese celo propio del que profesa y sigue una secta, como se define en los diccionarios, puede redefinirse como una cierta visión del mundo excluyente, fundamentalista y visionaria que subraya la legitimidad única de las creencias de los miembros del grupo y que aumenta en grado sumo la tensión con la sociedad circundante.

El fundamentalismo, por su parte, se define como cualquier “exigencia intransigente de sometimiento a una doctrina o práctica establecida” (DRAE).

Por último, el dogmatismo supone la tendencia a establecer principios o proposiciones que se tienen por innegables o incontrovertiblemente verdaderos, sin tener en consideración pruebas empíricas u opiniones ajenas en sentido contrario o, si se quiere, la “presunción de quienes quieren que su doctrina o sus aseveraciones sean tenidas por verdades inconcusas” (DRAE).

Este aumento de los movimientos fundamentalistas caracterizados por su dogmatismo y sectarismo puede ser interpretado como una respuesta a la pérdida de la identidad colectiva de aislamiento y soledad, pero también como una nueva forma de la autodeterminación. En nuestra sociedad de consumo, que se basa en un modelo de éxito individual, los movimientos fundamentalistas y las nuevas sectas con modelos excluyentes y de solidaridad mutua pueden encontrar razones objetivas para su propagación entre determinados sectores de la población.

A este panorama se añade que la creciente difusión de los argumentos pseudocientíficos, la crítica de la racionalidad académica e ilustrada y la difusión de lo que se conoce como “pseudo-ciencia” en nuestras sociedades tecnológicamente avanzadas ha creado un entorno muy propicio para el fortalecimiento de los movimientos fundamentalistas y las sectas excluyentes, todo ello precisamente sobre la base del descrédito de la razón y la ciencia.

Cabe alertar del peligro del “autoritarismo epistemológico” de las sectas, según terminología de Wallis, que vale como fundamento dogmático de unos grupos que se basan en una pretensión de poseer un acceso único y privilegiado a la verdad o la salvación del grupo.

El sectarismo es un patrón que no se encuentra solo en la esfera religiosa sino que se manifiesta en cualquier ámbito ideológico que se vaya cerrando sobre sí mismo (sobre sus propios presupuestos básicos), creando su propia burbuja epistémica (de conocimiento) dentro de una cámara de eco en la que reverberan los mensajes que refuerzan el vínculo de sus miembros con ese conjunto de ideas y donde son rechazadas las visiones que se salen de sus márgenes, ya sea mediante la agresión, el aislamiento o el desprecio. Se genera de este modo una auténtica dictadura del disgusto en la que nada ni nadie está libre.

Escapar de la cámara de eco

Sam Dresser

En los medios de comunicación de masas, una cámara de eco (en inglés echo chamber) es la descripción metafórica de una situación en la que la información, ideas o creencias son amplificadas por transmisión y repetición en un sistema «cerrado» donde las visiones diferentes o competidoras son censuradas, prohibidas o minoritariamente representadas.

First you don’t hear other views. Then you can’t trust them. Your personal information network entraps you just like a cult

Algo ha ido mal con el flujo de información. No es solo que diferentes personas están sacando conclusiones sutilmente diferentes de la misma evidencia. Parece que las diferentes comunidades intelectuales ya no comparten creencias básicas. Quizás a nadie le importe la verdad, ya que algunos han empezado a preocuparse. Tal vez la lealtad política ha reemplazado a las habilidades básicas de razonamiento. Tal vez todos nos hemos quedado atrapados en cámaras de eco de nuestra propia creación, envolviéndonos en una capa intelectualmente impenetrable de amigos, páginas web y redes sociales.

Pero hay dos fenómenos muy diferentes en juego aquí, cada uno de los cuales subvierte el flujo de información de maneras muy distintas. Llamémosles cámaras de eco y burbujas epistémicas. Ambas son estructuras sociales que sistemáticamente excluyen las fuentes de información. Ambas exageran la confianza de sus miembros en sus creencias. Pero trabajan de maneras completamente diferentes y requieren modos muy diferentes de intervención. Una burbuja epistémica es cuando no escuchas a las personas del otro lado. Una cámara de eco es lo que sucede cuando no confías en las personas del otro lado.

El uso actual ha borrado esta distinción crucial, así que permítanme introducir una taxonomía algo artificial. Una “burbuja epistémica” es una red informativa de la cual las voces relevantes han sido excluidas por omisión. Esa omisión puede tener un propósito: podríamos evitar selectivamente el contacto con puntos de vista contrarios porque, por ejemplo, nos hacen sentir incómodos. Como nos dicen los científicos sociales, nos gusta involucrarnos en la exposición selectiva, buscando información que confirme nuestra propia cosmovisión. Pero esa omisión también puede ser totalmente inadvertida. Incluso si no estamos tratando activamente de evitar el desacuerdo, nuestros amigos de Facebook tienden a compartir nuestras opiniones e intereses. Cuando tomamos redes creadas por razones sociales y las utilizamos como fuentes de información, tendemos a perder puntos de vista contrarios y nos topamos con grados exagerados de acuerdo.

Una ‘cámara de eco’ es una estructura social desde la cual otras voces relevantes han sido desacreditadas activamente. Donde una burbuja epistémica simplemente omite puntos de vista contrarios, una cámara de eco lleva a sus miembros a desconfiar activamente de los de afuera. En su libro Echo Chamber: Rush Limbaugh y Conservative Media Establishment (2010), Kathleen Hall Jamieson y Frank Cappella ofrecen un análisis innovador del fenómeno. Para ellos, una cámara de eco es algo así como un culto. Un culto aísla a sus miembros alejándolos activamente de cualquier fuente externa. Los que están afuera son activamente etiquetados como malignos y no confiables. La confianza de un miembro de un culto se estrecha, apuntando con un enfoque similar al láser en ciertas voces internas.

En las burbujas epistémicas, otras voces no se escuchan; en las cámaras de eco, otras voces son socavadas activamente. La forma de romper una cámara de eco no es agitar “los hechos” en las caras de sus miembros. Es atacar la cámara de eco en su raíz y reparar esa confianza rota.

Burbujas epistémicas

Comencemos con las burbujas epistémicas. Han estado en el centro de atención últimamente, adquiriendo notoriedad tras la publiación de los libros The Filter Bubble de Eli Pariser (2011) y #Republic: Divided Democracy in the Age of Social Media de Cass Sunstein (2017). En esencia: recibimos gran parte de nuestras noticias de Facebook y otras redes sociales. Nuestra fuente de información de Facebook se basa principalmente en nuestros amigos y colegas, la mayoría de los cuales comparten nuestras propias opiniones políticas y culturales. Visitamos nuestros blogs y páginas favoritas con ideas afines. Al mismo tiempo, los  algoritmos de la trastienda de Google personalizan nuestras búsquedas de manera invisible, de modo que es más que probable que solo veamos lo que queremos ver. Todos estos procesos imponen filtros a la información que nos llega.

Estos filtros no son necesariamente malos. El mundo está saturado de información, y uno no puede ordenarlo todo por sí mismo: los filtros deben ser proporcionados por otros. Por eso  todos dependemos de estas vastas redes sociales para brindarnos conocimiento. Pero cualquier red informativa de este tipo necesita el tipo adecuado de amplitud y variedad para funcionar. Una red social compuesta en su totalidad por fanáticos de la ópera me enviaría toda la información que pudiera desear sobre la escena de la ópera, pero no lograría darme cuenta del hecho de que mi país había sido infestado por una creciente ola de neonazis. Cada persona en mi red puede ser de mucha confianza dentro de su parche informativo particular pero, como estructura agregada, mi red no tiene lo que Sanford Goldberg llama ‘cobertura-confiabilidad’ en su libro Relying on Others (2010). No me proporciona una cobertura lo suficientemente amplia y representativa de toda la información relevante.

Las burbujas epistémicas también nos amenazan con un segundo peligro: una excesiva autoconfianza. En una burbuja, encontraremos cantidades exageradas de acuerdo y niveles ínfimos de desacuerdo, generalmente reprimidos. Somos vulnerables porque, en general, tenemos buenas razones para prestar atención a otras personas, estén de acuerdo o en desacuerdo con nosotros. Buscar a otros para contrastar es un método básico para verificar si uno ha razonado bien o mal. Gracias a eso podemos trabajar en grupos de investigación y lograr que diferentes laboratorios repliquen nuestros experimentos. Pero no todas las formas de corroboración son significativas. Ludwig Wittgenstein decía: imagina mirar a través de una pila de periódicos idénticos y tratar cada titular de periódico siguiente como una razón más para aumentar tu confianza. Esto es obviamente un error. El hecho de que The New York Times publique algo es una razón para creerlo, pero cualquier copia adicional de The New York Times con la que se encuentre no debería agregar ninguna evidencia adicional.

Pero las copias directas no son el único problema aquí. Supongamos que creo que la dieta Paleo es la mejor dieta de todos los tiempos. Creo un grupo de Facebook llamado ‘Great Health Facts!’ y dejo entrar solo a aquellas personas que ya creen que Paleo es la mejor dieta. El hecho de que todos en ese grupo estén de acuerdo conmigo sobre Paleo no debería aumentar mi nivel de confianza. No son meras copias, en realidad podrían haber llegado a sus conclusiones de forma independiente, pero su acuerdo puede explicarse por completo mediante mi método de selección. La unanimidad del grupo es simplemente un eco de mi criterio de selección. Es fácil olvidar cuán cuidadosamente preseleccionados están los miembros, cuán epistémicamente preparados pueden ser los círculos de las redes sociales.

Afortunadamente, sin embargo, las burbujas epistémicas se rompen fácilmente. Podemos hacer estallar una burbuja epistémica simplemente exponiendo a sus miembros a la información y los argumentos que se han perdido. Pero las cámaras de eco son un fenómeno mucho más pernicioso y robusto.

Cámaras de eco

El libro de Jamieson y Cappella es el primer estudio empírico sobre cómo funcionan las cámaras de eco. En su análisis, las cámaras de eco funcionan alejando sistemáticamente a sus miembros de todas las fuentes epistémicas externas. Su investigación se centra en Rush Limbaugh, un grupo conservador tremendamente exitoso en los Estados Unidos, junto con Fox News y diversos medios relacionados. Limbaugh usa métodos para configurar activamente en quien confían sus oyentes. Sus constantes ataques contra los “medios principales” son intentos de desacreditar a todas las otras fuentes de conocimiento. Sistemáticamente socava la integridad de cualquiera que exprese cualquier tipo de opinión contraria. Y los de afuera no solo se equivocan: son maliciosos, manipuladores y trabajan activamente para destruir a Limbaugh y sus seguidores. La cosmovisión resultante es una de fuerza profundamente opuesta, una guerra de todo o nada entre el bien y el mal. Cualquiera que no sea seguidor de Limbaugh se opone claramente al lado de la derecha y, por lo tanto, es totalmente indigno de confianza.

Leen, pero no aceptan, las principales fuentes de noticias liberales. Oyen, pero descartan, voces externas

El resultado sugiere un paralelismo bastante llamativo con las técnicas de aislamiento emocional típicamente practicadas en el adoctrinamiento de culto. De acuerdo con algunos especialistas en salud mental en la recuperación de cultos, incluyendo a Margaret Singer, Michael Langone y Robert Lifton, el adoctrinamiento de culto involucra a nuevos miembros que son conducidos a desconfiar de todos los miembros que no son de ese culto. Esto proporciona un amortiguador social contra cualquier intento de sacar a la persona adoctrinada por ese culto.

¿Hay algo que podamos hacer, entonces, para ayudar a un miembro de la cámara de eco a reiniciarse? Ya hemos descubierto que las tácticas de asalto directo (bombardear al miembro de la cámara de eco con ‘evidencia’) no funcionarán. Los miembros de la cámara de eco no solo están protegidos de tales ataques, sino que sus sistemas de creencias harán de estos ataques un refuerzo adicional de la cosmovisión de la cámara de eco. En cambio, tenemos que atacar la raíz, los sistemas de desacreditarse y restaurar la confianza en algunas voces externas.

Las cámaras de eco en las redes sociales

La creación, refuerzo y sostenimiento de una cámara de eco en el entorno virtual es un fenómeno relativamente sencillo. Las redes sociales son una herramienta perfecta, y no solo por lo que se comenta en el artículo anterior de que nuestros contactos suelen estar en nuestra onda ideológica sino también por la facilidad con la que se puede crear grupos temáticos en los que sus miembros giran y giran en torno a los mismos temas sin parar. A poco que en el grupo no se introduzcan visiones críticas que cuestionen las visiones predominantes, generando una sana “porosidad intelectual”, la reverberación de mensajes de acuerdo con determinados asuntos irá apagando el sentido crítico hasta anularlo por completo. Surgirá con fuerza el rostro de la “muerte intelectual”: la autocomplacencia. Cuando una persona (o un grupo) está encantada de haberse conocido pierde por completo el interés en ampliar sus fuentes de información. Se cierra sobre las que conoce y domina, descartando las demás con expresiones generalmente despectivas cuando no directamente agresivas. No soporta bien que la realidad pueda contradecir una bonita historia personal.

En estos grupos es muy importante el refuerzo emocional. Es decir, las personas que van entrando no lo hacen primordialmente para validar sus ideas sino más bien para validar sus sentimientos. Quieren encontrar un refugio en el que descansar, y se aferran rápidamente a toda información que les conduzca hacia ese estado de concordancia emocional en el que nuestra voz crítica está ausente o desplazada. Si no encuentran ese refuerzo emocional, simplemente salen del grupo. No están interesados en intercambiar ideas sino tan solo en sentirse entendidos sin vincularse con ningún proceso de cambio interno o externo que revierta la situación que la mantiene en ese estado emocional.

En estas condiciones, las personas pueden convertirse en presas fáciles de aprovechados dispuestos a manipularlas, conduciéndolas al sectarismo con sutilidad. La manipulación emocional es tan sencilla como efectiva, de modo que es una idea muy tentadora en manos de quienes saben usar sus técnicas para seducirnos.

Para entenderlo de un modo muy sencillo, aquí os dejo una curiosa

Guía de manipulación para principiantes

Existe manipulación cuando un individuo o grupo de individuos toma el control del comportamiento de una persona o de un grupo, utilizando técnicas de persuasión o de sugestión mental, para eliminar las capacidades críticas o de autocrítica de la persona, o lo que es lo mismo, de su capacidad de juzgar.

Tipos de Manipulación

Las tácticas de manipulación tratan tanto la manipulación interpersonal (hacia una persona o hacia un pequeño grupo) como la social (la propaganda propiamente dicha).

Vamos a distinguir entre tres técnicas de manipulación fundamentales que a su vez se dividen en técnicas específicas. Un ejercicio manipulativo generalmente no usa una única de estas técnicas sino que las combina para obtener el efecto deseado. Estas tres técnicas son las siguientes:

Manipulación por sesgo: es la táctica que toma los datos parcial o totalmente y los enfoca hacia una dirección, no proporcionando al oyente toda la información de que se dispone para evitar que tome una decisión diferente a la que deseamos.

Manipulación por deformación: es la táctica que presenta datos reales pero deformados ante el oyente. Esta técnica de manipulación y la anterior suelen ir unidas.

Manipulación emocional: es la táctica que pretende manipular la opinión del oyente influyendo en sus sentimientos y emociones.

Las dos primeras técnicas hacen referencia a la parte objetiva del mensaje; es decir, a la información que se le presenta al oyente. Suelen ir unidas y están estrechamente vinculadas. La técnica de manipulación emocional es con diferencia la más peligrosa y eficaz ya que trata de producir una modificación en la mentalidad del oyente manipulándolo subjetivamente e influyendo en su modo de pensar así como en sus creencias y valores personales.

La manipulación emocional suele venir reforzada por la manipulación por sesgo o deformación.

Manipulación por sesgo: Tiene un gran poder de manipulación sobre personas ignorantes y sin posibilidad o sin interés en verificar los datos que el manipulador le proporciona. El poder de este tipo de manipulación se ve intensificado con la reiteración por múltiples canales de la información modificada (por ejemplo: le digo a una persona algo y creo páginas web con mi información falsa, si esa persona busca información, encontrará lo que yo puse reiterando y reforzando mis palabras). Vamos a ver algunos tipos de tácticas de manipulación por sesgo.

– Sesgar el grueso de los datos: es cuando se omiten la mayoría de los datos en una argumentación y sólo se muestran aquel pequeño grupo de datos favorables al manipulador.

– Sesgar datos relevantes: se produce cuando se omiten datos relevantes para que el informado se forme un juicio propio con conocimiento incompleto (en el tipo anterior se omitían la mayoría de los datos en este los datos omitidos son pocos e incluso mínimos pero son esenciales).

Manipulación por deformación: Es aquella que presenta una información distorsionada pero con toques de credibilidad. La información deformada pretende, a su vez, generar en el oyente una percepción diferente de la realidad. Veamos varios tipos de manipulación por deformación.

– Saturación: esta táctica de manipulación usa la repetición de datos falsos, es más efectiva cuanto más intensa sea y cuantos más canales de información se usen para provocarla. Como decía Goebbels, ministro de Propaganda nazi, “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”.

Manipulación emocional: Este tipo de manipulación es, con mucho, el tipo más peligroso y efectivo ya que hace uso del control de los sentimientos en lugar del control sobre la información como en los métodos de manipulación anteriores. Mientras que en la manipulación por sesgo y por deformación el individuo puede rechazar los datos como erróneos o parciales con cierta objetividad en la manipulación emocional, al estar en juego sentimientos, es mucho más difícil para el oyente mantener la distancia afectiva entre lo que se dice y sus propios pensamientos. Por esta razón, como se dijo ya, es muy frecuente que las tácticas por sesgo y deformación vayan unidas a tácticas de manipulación emocional.

Es importante señalar que de la misma manera que el mejor método contra las tácticas de manipulación por sesgo y deformación es tener una buena y variada información de la realidad, el mejor método contra la manipulación emocional suele ser una estructuración emocional fuerte y una buena autoestima. Esto último es más difícil de conseguir que una información verídica, lo que es una razón más del gran poder que tiene la manipulación emocional.

A continuación veremos algunas de estas tácticas:

– El chantaje emocional: es aquella táctica de manipulación que genera en la víctima sentimientos que le obligan emocionalmente a actuar en la dirección deseada por el manipulador. Los sentimientos que con más frecuencia usa el manipulador para realizar el chantaje emocional son los de culpa y adulación.

Por ejemplo, el manipulador hace sentir a su oyente culpable de una determinada situación pasada, presente o futura y lo hace sentir en deuda con él o culpable de una situación indeseable. También puede mostrar una admiración fingida por el oyente o hacer ver que espera mucho de él para que el sujeto víctima de la manipulación se sienta obligado a no romper las expectativas del manipulador.

En manos de personas sin escrúpulos morales esta técnica puede causar un gran sufrimiento emocional.

– Alimentar el odio: es obvio que una persona que carezca de control sobre sus procesos intelectuales es mucho más fácilmente manipulable que una persona que sí posea ese control. Un modo habitual de anular el control del individuo sobre sus pensamientos es alimentar un fuerte sentimiento en él que le incapacite para un cálculo frío de sus pensamientos. El odio suele ser un sentimiento bastante arrebatador y usado habitualmente en las tácticas de manipulación emocional.

Generar odio en las masas permite la creación del “chivo expiatorio” que carga con las culpas y con la necesidad social de tener un enemigo mientras que los que han alimentado ese odio quedan al margen de él.

– Fomentar el miedo: como en la táctica anterior en esta se intenta minar la capacidad de juicio de la víctima empujándola a un estado emocionalmente irracional. El miedo nace del instinto de autoconservación y es, por lo tanto, uno de los sentimientos más fuertes tanto del hombre como de los animales.

Cuando un manipulador alimenta el miedo en su víctima suele presentarse a sí mismo como salvaguarda o protección contra ese peligro acechante. El miedo al enemigo, a la soledad, a la libertad, etc.; son miedos típicos que explota en manipulador emocional.

– Autoarrogación de valores: esta táctica es usada cuando el manipulador se autoarroga ciertos valores asociados a las opiniones o decisiones que quiere inculcar en sus víctimas. Estos valores pueden ser de muchos tipos ser intelectuales (“sólo un idiota creería que…”), de consenso (“todo el mundo bebe…”), de éxito sexual (“si usas tal producto tendrás éxito con el otro sexo”), etc.

La autoarrogación de valores no suele ser explícita ya que la víctima se percataría evidentemente del intento de manipulación. En esta táctica, como en todas las de manipulación emocional, la sutileza juega un papel muy importante para el éxito manipulativo.

El mejor ejemplo de manipulación para mí, es uno que vemos a diario: la publicidad ya que no nos damos cuenta.

La publicidad se basa en diseñar formas de hacer sentirse mal a la gente para lograr de esta forma vender sus productos: es el juego de la sustitución. Les recuerdas a las personas lo que les falta en sus vidas (a todos nos falta algo en la vida), y cuando se sienten suficientemente incompletos les convencen de que ese producto es lo único que les puede llenar el vacío. Y en lugar de hacer algo por sus vidas y tratar de averiguar la causa de su infelicidad, las personas salen a comprar lo que se anuncia.


Fuentes

Concepto y problemática social del sectarismo: reflexiones para el trabajo social a partir de modelos históricos

Escape the echo chamber

Guia de manipulación para principiantes


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