Filosofía y pensamiento crítico

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Hace unos días desayunábamos con la noticia de que la asignatura de Filosofía volvía a ser obligatoria en la enseñanza secundaria (Ética) y el bachillerato (Historia de la Filosofía). Una buena noticia, aunque siempre dependa del enfoque que se le quiera dar. Tenemos miles de ejemplos de odio profundo a esa asignatura por el modo en que se presentaban los contenidos filosóficos en clase. Y es que la filosofía se asemeja mucho a un chiste: o lo cuentas bien, o no tiene gracia alguna.

Uno de los argumentos para su recuperación ha sido que “fomenta el pensamiento crítico” en nuestros jóvenes. Esta idea se puede desplegar un poco para entenderla mejor, tanto en sus fortalezas como en sus debilidades.

Pensamiento crítico

Existen varias definiciones de este concepto, como por ejemplo esta: El pensamiento crítico es la capacidad manifestada por el ser humano para analizar y evaluar la información existente respecto a un tema o determinado, intentando esclarecer la veracidad de dicha información y alcanzar una idea justificada al respecto ignorando posibles sesgos externos.

Sin embargo, creo que con las nociones amplias como esta es siempre mejor contar lo que

No es pensamiento crítico

El pensamiento crítico no consiste en pensar de forma negativa o con predisposición a encontrar fallos o defectos. Es un proceso o procedimiento neutro y sin sesgo para evaluar opiniones y afirmaciones tanto propias como de otras personas.

  1. El pensamiento crítico no es un intento por hacer que las personas piensen de la misma manera, ya que, si bien varios individuos pueden aplicar el mismo procedimiento, las prioridades, principios y lista de valores que afectan al razonamiento son diferentes para cada persona.

  2. El pensamiento crítico no trata de cambiar la propia personalidad; incrementa la objetividad consciente, pero se siguen sintiendo los prejuicios habituales.

  3. El pensamiento crítico no es una creencia. El pensamiento crítico puede evaluar la validez de las creencias, pero no es una creencia en sí, es un procedimiento.

  4. El pensamiento crítico no reemplaza ni minimiza los sentimientos o emociones. Sin embargo, algunas decisiones emocionales que son también decisiones críticas, tales como decidir casarse o tener hijos, pueden considerarse desde múltiples puntos de vista.

  5. El pensamiento crítico no favorece ni representa específicamente a las actividades científicas. Sus argumentos pueden usarse para favorecer opiniones contrarias a las comúnmente aceptadas en el marco científico.

  6. Los argumentos basados en el pensamiento crítico no son necesariamente siempre los más persuasivos. Con gran frecuencia los argumentos más persuasivos son los destinados a recurrir a las emociones más básicas como el miedo, el placer y la necesidad, más que a los hechos objetivos.

Uno de los errores más frecuentes es el de confundir el pensamiento crítico con el pensamiento criticón. Sin embargo, es fácil distinguirlos porque el primero se basa en la información y formación sobre un determinado asunto mientras que el segundo no se apoya en estas herramientas. Son, por lo tanto, dos tendencias mentales diametralmente opuestas.

Escepticismo y sentido crítico

El pensamiento crítico es una manifestación mental de un sentir más profundo que podemos identificar como sano escepticismo o como sentido crítico natural. Hay personas que tienen una tendencia a cuestionar la información que recibe más marcada que otras. Esto va con uno y lo único que puede hacerse es desarrollarse, mantenerse o apagarse. Todo dependerá del grado de consciencia que vayamos adoptando a lo largo de nuestra evolución.

El escepticismo no consiste en “cuestionarlo todo” (este sería un escepticismo insano) sino más bien en “no aceptarlo todo” sin más. Como se refleja en uno de los aforismos más conocidos sobre el escepticismo, ese de “abre tu mente, pero no tanto que se te caigan los sesos”. Pues ese sería el escepticismo sano: abrir la mente de modo controlado. Y el insano, cuestionar la apertura mental porque da por sentada la consecuencia de la caída del raciocinio.

El escepticismo sano y el sentido crítico es el fondo que da forma a nuestro pensamiento crítico.

Pensamiento crítico y filosófico

Una vez detectado el fondo del pensamiento crítico, avanzamos hacia la relación que existe entre éste y el pensamiento filosófico. La filosofía aplicada -no la explicada- o pensamiento filosófico se puede ver como una articulación formal del pensamiento crítico. Es decir, que la filosofía le aporta las herramientas para su desarrollo sistemático. Otra cosa es lo que ese pensamiento haga con ellas, claro. Como dije al inicio, es como un chiste. Si no le encuentras la gracia a la filosofía, no le darás uso alguno y, por ende, no te articulará ni tu pensamiento ni tu sentido crítico de ninguna manera.

Como dice Alberto López:

Puede que el Pensamiento Crítico no sea necesario para ejercer un Pensamiento filosófico y viceversa, pero ambos dos son herramientas indispensables en a búsqueda del conocimiento.

El Pensamiento Crítico influye en la búsqueda de lo verdadero, mediante la humildad intelectual, una mente abierta y apoyados en la libertad de pensamiento, nos vemos en la necesidad de evaluar la consistencia y la validez de la información que nos exponen. A veces nos preguntamos “¿Como puede ser que la gente se crea realmente lo que dicen en este anuncio?” Pues sencillamente porque no están aplicando un filtro, no tienen la costumbre juzgar lo que les llega, y están aceptando toda la información ofrecida como válida y real.

Seamos inconformistas, seamos buscadores, arriesgados, rebeldes, irreverentes, seamos incluso indeseables y molestos, pero no seamos tontos.

Una vez que aceptamos la información, y no tengamos duda de ella, podemos ejercer el Pensamiento Filosófico.

Así pues, el pensamiento crítico precede al pensamiento filosófico como la masa de pan precede a la pizza. Sin una buena masa, da igual los adornos que le quieras poner, no tiene consistencia, se nos desparrama.

Como dicen expertos de la UNAM:

La filosofía representa una necesidad esencial en la articulación del pensamiento crítico. Es un gran catalizador de ideas, plataforma de intercambios e, incluso, un recurso sustentable para las generaciones futuras. Debe considerarse como un capacitador social y un arma de reflexión permanente para saber lo que somos y a dónde nos dirigimos.

Por ese motivo, la Filosofía puede ser de gran utilidad a la hora de moldear nuestra masa crítica siempre y cuando se articule como herramienta práctica y no como mera exposición teórica. Nadie aprendió a cocinar leyendo libros de cocina ni empapándose de la historia de la cocina sino metiéndose en los fogones y experimentando por sí mismos lo que allí le recomiendan hacer. O lo que uno mismo entiende que podría hacerse, tirando de recursos propios y de ese fondo de creatividad -riesgo- que todos poseemos en algún grado y que el miedo a actuar nos limita las más de las veces. Por eso se recomienda ser inconformista, buscador, tomar riesgos intelectuales y no quedarse con lo primero que te llegue sin más. Pensar por uno mismo. Hasta donde lleguen tus fuerzas.

Esta reflexión matutina emerge inspirada en este pensamiento de mi amigo Luis Marí-Beffa:

Se suele decir, no sin razón, que no hay continuidad en las leyes educativas y que eso afecta negativamente al aprendizaje de nuestros jóvenes. Es verdad. Lo que habría que hacer, en mi opinión, es dos cosas: no relegar filosofía a asignatura optativa nunca más y dejar de mentir con lo de que el principal objetivo de la filosofía es crear mentes críticas con la sociedad. Yo me he dejado los ojos en tostones filosóficos y me ha servido, principalmente, para conocer de dónde viene el pensamiento científico, cuáles son las bases de occidente, para guardar una humilde gratitud por los jónicos y culpar a Platón de la mayoría de males sociales actuales y pasados. Mis colegas no han leído una palabra de filosofía y son peleones, se quejan lo justo, saben que la sociedad está lejos de resultar perfecta y, con todo, disfrutan de la vida. Y conozco mogollón de licenciados en filosofía. No uno. Ni dos. Mogollón. Y no son, ni de lejos, pero ni de lejos, más críticos que un taxista, un fontanero o un escayolista que no han abierto en su vida un libro de filosofía y estudiaron en su día la asignatura para aprobar y salir del paso.

Para finalizar esta entrada os dejo este enlace, que nos ayudará (o no) a entender qué es el pensamiento crítico y cómo desarrollarlo.


¿Qué es el pensamiento crítico y cómo desarrollarlo?

10 claves y consejos para potenciar tu capacidad de pensar racionalmente y siguiendo la lógica.

Podemos leer que el hombre llegó a la Luna o que nunca lo logró, observar el informe de los resultados de un experimento científico o podemos ver por televisión lo que creemos que puede ser una manifestación multitudinaria.

Podemos creer en ello o no hacerlo, teniendo en cuenta que lo que nos llega de los medios, lo que leemos, lo que nos cuentan… todo ello puede ser, producto de un error o deberse a intereses u opiniones sesgadas.

Hoy en día tenemos que ser capaces de dudar de todo, reflexionando y evaluando lo que percibimos y/o lo que nos comunica. Es por ello que podemos preguntarnos por la capacidad para realizar esta criba. ¿Qué es el pensamiento crítico y cómo desarrollarlo?

Pensamiento crítico: definiendo el concepto

El pensamiento crítico es la capacidad manifestada por el ser humano para analizar y evaluar la información existente respecto a un tema o determinado, intentando esclarecer la veracidad de dicha información y alcanzar una idea justificada al respecto ignorando posibles sesgos externos.

Aplicamos el pensamiento crítico para intentar discernir la realidad de lo que nos dicen y percibimos a partir del análisis de los razonamientos empleados para explicarla. De una forma análoga a lo que proponía Descartes, se trata de dudar de las informaciones, dogmas y axiomas absolutos que nos rodean hasta que nosotros mismos podemos darles veracidad o por lo contrario ignorarlas. Con ello, se busca tener una idea justificada de la realidad y no aceptar ciegamente lo que otros nos digan.

Este tipo de pensamiento, vinculado con el escepticismo, ayuda al ser humano a crear su propia identidad, apareciendo a lo largo del desarrollo y siendo especialmente visible en la adolescencia y a partir de ella. No se trata de llevar la contraria al mundo, sino de ser capaces de elaborar nuestro propio punto de vista en base a la comprobación y contrastación de datos. Lo que se pretende con el pensamiento crítico es eliminar falacias y sesgos que comprometen la objetividad de los datos investigados.

El pensamiento crítico está muy relacionado con otras capacidades tales como la creatividad, la lógica o la intuición, permitiéndonos elaborar nuevas estrategias y formas de ver y percibir las cosas. Tener buena capacidad de pensamiento crítico nos ayuda a evitar el conformismo y a avanzar como seres humanos, evitando que existe un único modo de ver el mundo.

Pensamiento crítico y no desiderativo

Antes hemos indicado que el pensamiento crítico nos sirve para no dejarnos llevar por la opinión de los demás y considerar esta algo totalmente cierto y correcto. Sin embargo, no hay que confundir el pensamiento crítico con actuar en base a nuestros impulsos.

Si bien ser crítico con lo que se da por cierto es de gran ayuda para superarnos y crear nuevos modos de ver el mundo, eso no quiere decir que tengamos que depender de lo que creamos sin más. Ello podría llevarnos a pensar que lo que deseamos o pensamos de algo es la verdad, lo que a su vez puede llevarnos a cometer sesgos cognitivos.

Por ejemplo, una persona con depresión mayor puede creer que su estado no va a cambiar nunca y que todo aquello que intente no tiene la menor importancia. Ello no quiere decir que así sea, encontrando (sea solo o con ayuda profesional) en su vida cosas positivas que le ayudarán a mejorar su estado.

El pensamiento crítico en sí implica ser capaz de dejar de lado las diferentes falacias y sesgospara centrarse en buscar una verdad lo más justificada y razonable posible, buscando pruebas y evidencias respecto a que lo que se dice o hace sea verídico. Se basa en la búsqueda de la objetividad, obviando los elementos subjetivos y manipulativos que otras personas o incluso uno mismo puede introducir en el análisis de la información.

¿Qué habilidades implica tener pensamiento crítico?

Hemos hecho una descripción de lo que es pensamiento crítico. Sin embargo cabe preguntarse ¿qué es necesario exactamente para tenerlo? Tener un pensamiento crítico supone que el individuo que lo tiene posee en algún grado las siguientes habilidades o rasgos.

1. Capacidad de reflexión

Para ser capaz de tener una mentalidad crítica es necesario ser capaz de reflexionar sobre las cosas en términos abstractos. Es decir, ser capaz de asociar la información que nos llega con su significado a un nivel tanto superficial como profundo, así como las implicaciones que dicha información tiene con respecto al resto de la realidad.

2. Flexibilidad

El pensamiento crítico implica la capacidad de dudar de que lo que percibimos o creemos percibir sea cierto, aceptando la posibilidad de que existan otras alternativas diferentes de la o las propuestas. Así, es necesaria cierta flexibilidad mental que nos permita visualizar que otras perspectivas diferentes de la habitual pueden ser objetivas y producir los resultados buscados.

3. Lógica y detección de sesgos

La capacidad de visualizar la lógica o falta de ella en las cosas que analizamos, así como los posibles fallos y sesgos puedan tener las afirmaciones y pensamientos respecto a ellas, resulta fundamental en este aspecto. Si no somos capaces de detectar aspectos concretos de la argumentación que no se acaben de corresponder con la realidad o a los que les falte explicación, no es posible hacer una crítica fundada.

4. Teoría de la mente

Es necesario tener en cuenta que todas las afirmaciones y opiniones son elaboradas por seres humanos, que presentan sus opiniones en base a lo que ellos consideran correcto. Así pues, el conocimiento puede estar sesgado incluso a propósito, si se busca con su transmisión un objetivo.

5. Capacidad de dudar de las cosas

Para no aceptar cualquier explicación es necesario ser capaz de cuestionarse la veracidad de ésta. Sin embargo, es necesario que las dudas se circunscriban a lo razonable, pues de lo contrario se podría dudar de todo principio existente. Y si bien sería un tipo de pensamiento crítico, el escepticismo excesivo no llevaría a ninguna resolución.

6. Motivación y curiosidad

Para dudar de algo es de gran utilidad que aquello de lo que dudamos nos sea significativo. Podemos ser críticos con algo que no nos importe, pero la presencia de una motivación alta y de curiosidad respecto al tema o a los argumentos dados implica que se intentará buscar una solución veraz y justificable.

Métodos para potenciar el pensamiento crítico

El pensamiento crítico es una capacidad de gran utilidad y hoy en día muy buscada por la sociedad, tanto a nivel laboral como en otros aspectos de la vida. Por ello es de gran interés ser capaz de potenciarlo. Con este fin disponemos de diversas actividades y hábitos que nos pueden ser de utilidad.

1. Intenta mantener una mente abierta

Todos tenemos nuestras opiniones sobre lo que nos rodea. Sin embargo, para pensar de forma crítica es necesario tener en cuenta que la nuestra o la explicación que la sociedad ofrece puede no ser la única ni la más certera. Es más complicado de lo que parece, pero debemos permitir en nuestra mente la aceptación de otras posturas por muy diferentes que sean de la propia.

2. Intenta entrenar la empatía

Ser capaz de ponerse en el lugar de otros facilita entender cómo han llegado a las conclusiones a las que han llegado. Alguna actividad que puede facilitar la empatía es la realización de role-playings, el teatro, o la expresión y comunicación de las emociones y pensamientos a los demás.

3. Participa activamente en debates

La mejor forma de aumentar la competencia en una capacidad es ejercitarla. Por ello, la participación en foros y debates resulta de gran utilidad, al confrontarse en ellos las opiniones, creencias y datos encontrados por diferentes personas.

4. Analiza textos y vídeos

El análisis de diferentes materiales puede ayudar a mejorar la capacidad de pensamiento crítico. Resulta especialmente importante observar los posibles objetivos o los motivos que puede tener una persona para crear dicho material. Puede empezarse por material sencillo y claramente basado en elementos subjetivos, como las columnas de opinión o elementos publicitarios. Posteriormente podemos avanzar incorporando material más técnico y aparentemente objetivo.

5. Evita los efectos bandwagon y underdog

Muchas personas se suman a una opinión debido a que es o bien apoyada por la mayoría o bien ignorada por ésta. Es necesario que nuestro pensamiento no se vea influido por el hecho de que otros presten más o menos atención al hecho o información en cuestión.

6. Cuestiona estereotipos

La sociedad genera de forma constante estereotipos respecto a una gran cantidad de temas. Intenta escoger uno de ellos y buscar información que lo ponga en cuestión para ver hasta qué punto sirve para explicar la realidad.

7. Busca y compara elementos contradictorios

Es sencillo encontrar publicaciones sobre temas controvertidos sobre los que no hay una opinión general clara ni absolutamente cierta. Buscar dos opiniones confrontadas y analizar cada una de ellas permite observar qué puntos débiles tienen dichas argumentaciones, ayudando a ser capaz de analizar otras futuras informaciones.

8. Investiga y fórmate

De cara a poder discutir algo es necesario saber de qué estamos hablando. Estar informado sobre lo que acontece en el mundo nos va a permitir poner en perspectiva las informaciones que recibamos del exterior, incluyendo el propio medio por el que nos hemos informado.

9. Aprende a separar la información de lo que esta te provoque

Las emociones nos ayudan a dar un significado interno a lo que nos sucede y vivimos. Sin embargo, en muchos casos provocan que nos comportemos o pensemos de determinada manera únicamente en base a dichas sensaciones. Esto nos puede llevar a considerar lo que algo nos hace sentir como la única verdad.

10. Intenta hacer caso a tu intuición

A pesar de lo dicho en el punto interior, a veces nuestra mente actúa de una forma concreta que no podemos explicar racionalmente. La intuición se conceptualiza en ocasiones como el resultado del procesamiento inconsciente de la información, es decir, como la realización de un análisis interno de la información que a nivel consciente no hemos procesado. Sin embargo hay que tener en cuenta que esta intuición también puede estar sesgada.

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