La atención a la diversidad desde dentro. Iris Carabal

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Se ha escrito, se escribe y se escribirá mucho sobre la atención a la diversidad en el marco de una escuela inclusiva. Pero a veces hay que aterrizar ideas y compartir las opiniones de quienes viven esa realidad en el día a día. Este es el caso de Iris Carabal, maestra de educación primaria especializada en la rama de pedagogía terapéutica, más conocida como PT o educación especial.

En su perfil de Twitter (@IrisMaestraPT) compartió unas reflexiones que, tras solicitarle el correspondiente permiso, publico en este blog para darle difusión entre sus lectores habituales. Sin más, os dejo con ellas, las verdaderas protagonistas de esta entrada.

También podéis seguir su web http://avanzandoconemociones.com/ donde comparte contenidos interesantes sobre esta esquiva realidad docente.

Reconozco que tengo debilidad por las personas que hablan desde el terreno y no desde el púlpito. Y más en estos días donde hay tantas personas que tienen que decir algo y tan pocas que tienen algo que decir.


 

Voy a contaros algunas opiniones personales que tengo sobre las personas que nos dedicamos a la educación especial y la atención a la diversidad. Maestros especialistas de pedagogía terapéutica o audición y lenguaje, logopedas, psicólogos infantiles, fisios pediátricos… etc.

Me parece que (en el ámbito educativo) formarse en atención a la diversidad requiere mucho más esfuerzo que otras especialidades. Lo veo mucho más complejo.

Dedicarse a la atención a la diversidad requiere de una sensibilidad especial que no todas las personas tienen.

La atención a la diversidad nos expone a relacionarnos con niños, jóvenes y adultos con problemáticas complejas que en ocasiones nos acaban afectando psicológicamente. Problemáticas que van desde desencuentros familiares hasta problemas muy graves de salud.

Las personas que abordamos las diferentes problemáticas que debilitan la calidad de vida de las personas con las que trabajamos, estamos expuestas a sufrir problemas psicológicos con mayor facilidad que otras personas de otras especialidades.

A día de hoy sigo creyendo que la atención a la diversidad y la educación especial está muy infravalorada o estigmatizada. A día de hoy gran parte de la población nos considera «los pobrecitos».

La educación especial es posiblemente la especialidad que más provoca en los docentes que estos se replanteen su trabajo y esfuerzo diario.

Todos los maestros y maestras, sean del nivel que sean y al margen de la especialidad que hayan cursado, deberían pasar un año de su vida trabajando en un centro de educación especial.

Los profesionales con destino definitivo en un centro de educación especial (enfermeros, fisios, psicomotricistas, maestros, logopedas… etc) deberían tener derecho a trabajar durante un curso en otro tipo de centro cada cierto tiempo (2/3 años) y sin perder su plaza oficial.

Está totalmente infravalorado el desgaste físico y psicológico de los especialistas que atienden la diversidad.

Nuestro trabajo está totalmente infantilizado.

A día de hoy gran parte de la población desconoce que los maestros especialistas estamos expuestos con demasiada facilidad a agresiones verbales, físicas y psicológicas por parte de un porcentaje (no precisamente bajo) de nuestro alumnado.

No todas estas agresiones por parte de nuestro alumnado se producen de manera premeditada. En ocasiones son un mecanismo de defensa producido por una falta de comprensión de lo que sucede en su contexto o una incapacidad comunicativa.

En otras ocasiones, en menor medida, las agresiones por parte de nuestro alumnado son totalmente premeditadas y se dan con ensañamiento.

Pocos saben de esta situación de riesgo físico y psicológico a la que estamos expuestos. Y todavía menos saben que aunque las suframos, al día siguiente volveremos al trabajo con nuestras mejores intenciones.

A los especialistas, cuando realizamos actividades cuyo objetivo fundamental es la inclusión social, nos gusta anticiparnos a los prejuicios con los que nos vamos a encontrar durante «la excursión».

Creo que muchos nos acabamos acostumbrando a que nos miren raro y nos señalen cuando hacemos salidas con nuestro alumnado.

Hasta donde he podido observar, muchos especialistas hacemos humor negro de nuestro trabajo. Y hasta el propio alumnado lo practica a veces. Esto me recuerda mucho a .

A día de hoy sigue sin hacerse una relación entre el concepto de educación especial y la idea de desarrollo intelectual. Como si atender a la diversidad no implicase un trabajo curricular lo más avanzo posible. Siempre se entiende como una intervención en negativo, hacia atrás.

La atención a la diversidad en cualquiera de sus formas es uno de los trabajos más enriquecedores que pueden existir. Estoy segura de ello.

Insisto en que no debería dedicarse a esto personas que no cuenten con una sensibilidad especial para empatizar y entender a personas con diversidad funcional.

Profesiones de este calibre requieren toneladas de paciencia.

Atender a la diversidad requiere una formación continua, actualizada, científica y de calidad.

La atención a la diversidad, desde la rama educativa, requiere que los profesionales que se dedican a ella sean creativos a la vez que dominen todos los contenidos de manera minuciosa para saber adaptarlos a las necesidades del alumnado.

Atender a la diversidad de manera profesional y correcta exige de un dominio propio, una gestión emocional y una batería de conductas adaptativas y habilidades sociales que no todos tienen.

Los maestros de educación especial tenemos uno de los trabajos más delicados y cuidadosos de todo el sistema educativo.

Este trabajo nos coloca frente al abismo que se abre ante las personas en situación de riesgo y exclusión social. Estamos en primera fila para verles caer o volar.

Nos hace reír a carcajadas y llorar de rabia y desesperación. Nos crea una coraza y a la vez nos vuelve más sensibles. Nos hace sentirnos más vivos y más humanos.


Una respuesta a “La atención a la diversidad desde dentro. Iris Carabal

  1. Me encanta. Soy PT en Melilla, trabajo en un centro de Educación Especial y cada día me gusta más mi trabajo. Difícil y gratificante a la vez. Cuando me saqué la plaza tuve q estar un año fuera de mi ciudad, concretamente en Almería en un centro normal, de integración. Echaba mucho de menos a mis niños… Sí, sufrimos agresiones, pero la gran mayoría no son intencionadas… Son muchas emociones, es cierto… Pero me encanta trabajar con mis niños, conseguir hábitos, rutinas, cambiar sus estados de ansiedad por tranquilidad ver la felicidad en sus ojos… Soy PT y no podría tener mejor trabajo. Gracias por la publicación 😍😍😍

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