Altas Capacidades. Los beneficios de “salir del armario”

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Hace un par de años publiqué una entrada sobre la visibilización de las altas capacidades desde un punto de vista muy general o abstracto. Hoy retomo el tema y lo aterrizo a lo particular. Como indica el título, hablaré de los beneficios de “salir del armario” tirando de ejemplo concreto, el mío.

Antes de nada pondré en contexto al lector, porque obviamente un caso particular es exactamente eso: un caso. No es extrapolable a otros casos porque cada persona tiene su trazado vital, sus estructuras y funciones cognitivas, sus circunstancias familiares, etc.

Cuando era muy pequeño, según los relatos de mi madre (qepd), era un niño muy tímido y retraído. Con frecuencia me asomaba a la ventana y me quedaba horas observando el mundo desde lejos, algo que me sigue gustando hacer hoy día. Me costaba un mundo interactuar cono otros, y cuando lo hacía era muy pesado porque no sabía qué decir ni entendía las claves sociales implícitas en esos intercambios. Una anécdota que ilustra esto se produjo cuando un primo de mi madre vino una mañana a hacer una “chapuza” en casa. Según parece, me tiré tooooda la jornada de esta guisa:

JL.- Hola Manolo, ¿cómo te llamas?

M.- Yo me llamo Manolo

JL.- Ah, estupendo. Pues yo me llamo José Luis

Así una y otra vez, sin descanso. La incapacidad para retener un nombre ya se manifestaba de pequeño, aunque ahora la cosa no va mucho mejor. Puedo no olvidar una cara, pero es complicadísimo que se me quede un nombre en los primeros diálogos con cualquier persona en el mundo real (en el virtual está la ventaja de que lo ves escrito y se queda grabado sí o sí). Podéis haceros una ligera idea de la infinita paciencia que tuvo el primo de mi madre, que según parece en ningún momento torció el gesto o me dio una mala contestación, a pesar de lo pesado que fui. Lástima que no lo pude ver más de mayor, murió joven.

Bueno, anécdotas aparte, todo esto viene a colación de que en esa época fue cuando me identificaron en el colegio, un maestro que estuvo con nosotros desde parvulario (infantil) hasta quinto de EGB. Él fue quien alertó a mi madre de todo esto y trató de darme retos durante los años que estuvo dándome clases. También esto lo conté en otra entrada.

El caso es que todo aquello lo vivimos en casa y en el colegio con absoluta naturalidad. A esto me refiero cuando insisto tanto en la importancia de “naturalizar” el fenómeno. Lo natural es que haya diferencias entre las personas. La diversidad enriquece, no es motivo que justifique los enfrentamientos o los aislamientos cuando es una diversidad que nos disgusta o nos amenaza.

Viví toda la infancia sabiendo que tenía más facilidad que el resto de hermanos, compañeros y amigos de mi edad o similar para comprender ideas complejas, una habilidad como otra cualquiera. Otros niños eran máquinas jugando al fútbol y yo el más torpe de todos, ese que siempre se quedaba el último cuando había que elegir equipos en el colegio. Siempre he admirado a los que tenían esa habilidad y no me sentía mal por no tenerla yo. La asumí poco a poco, dándome cuenta de que no había nacido para darle patadas a un balón. Tampoco para ser el relaciones públicas del colegio, o el líder o el más popular. Era otro espacio vedado para mí. Soy una persona introvertida con el añadido de la timidez (no son sinónimos timidez e introversión), lo que me dejaba en fuera de juego cuando se trataba de grupos humanos. Y otras habilidades tampoco las tenía muy destacadas. Pero las de comprender ideas complejas sí, ahí sí me sentía en mi “elemento” y me encantaba aprender de todo, no solo las asignaturas del cole sino también lo que emitían en televisión, en radio o en cualquier otro medio. Eso sí, no le daba ninguna importancia porque no tenía que esforzarme sino que fluía de modo natural. Debido a esto también desarrollé una admiración por las personas que se esforzaban mucho por conseguir sus objetivos vitales o escolares, algo que sigo manteniendo en la actualidad.

En resumen, ni de pequeño ni de adulto me he considero alguien “especial” (una palabra cargadita de connotaciones). Por eso muchas veces cuando veo a alguien presumir de esto, ya sea de él mismo o de sus hijos, empiezo a sentirme incómodo o simplemente desconecto. Nadie es “mejor persona” por el simple hecho de tener algunas habilidades, del tipo que sean, por encima de la media. Esa falaz generalización me pone de los nervios aunque por desgracia es más frecuente de lo que debería y de lo que serviría para naturalizar el fenómeno. De todos modos, tengo que decir que en los primeros años que estuve en la asociación, cuando éramos muy poquitos, no había familias que se pavonearan de sus hijos -salvo gloriosas excepciones que ya tengo casi olvidadas-. Eran personas normales preocupadas por sus hijos y no veían la “especialidad” por ningún lado. Tenían pensamientos similares y así se lo transmitían a ellos. Luego eso fue cambiando porque las dificultades de tener una identificación en Málaga se disminuyeron sustancialmente con la consecución del plan de actuación. Nosotros que vivimos la época pre-plan y la del plan notábamos la diferencia entre las familias “con hambre” (de conocimiento, de lucha, de actividad, etc) y las que llegaban con todo “frito y cosío” que decimos por aquí abajo. Con una identificación que no tuvieron que pelear, sin tener ni idea de esto ni motivación para aprender, y exigiendo que se les atendiera sin aportar manos a la causa. Esa es una realidad que no esperábamos que se diera en Andalucía cuando peleamos por la implantación de este plan, que mejoró muchas cosas pero también desalentó la lucha… Así estamos como estamos ahora, claro. Pero bueno, esa es otra historia.

Total, que cuando a finales de 2009 asumí la presidencia de la asociación tuve que dar un paso adelante dentro del armario y, de repente, me vi fuera. Debido al cargo, tuve que dar la cara en varias entrevistas de radio y en prensa escrita. Eso hizo que personas que no sabían que tenía esta habilidad soltaran algunos comentarios cuanto menos curiosos, como un director de un banco que me llamó al día siguiente de aparecer en el diario de mayor tirada de Málaga (Diario Sur) porque fuimos a una gala y pusieron en el título de la foto “asociación de personas superdotadas”.

– José Luis, macho, esta mañana miré el Sur y me asusté al verte allí. No sabía esto de ti

– Salva, soy exactamente la misma persona de ayer.

O amigos de toda la vida que tampoco lo sabían y lo vieron en esos medios. Pero luego se hablaba con naturalidad, les explicaba lo obvio, que era exactamente la misma persona que ellos conocían, solo que con una peculiaridad cognitiva, y se terminaba todo. Nadie se sintió inferior, ni amenazado, ni me señalaron o estigmatizaron. Seguía siendo el mismo torpe social -bueno, algo aprendí gracias a estar ahí relacionándome con muchas personas- y físico que tenía facilidad para entender y aplicar las ideas más difíciles. Y al que le gustaban algunos temas “raros” (filosofía, ciencia, etimología, etc) con tendencia a evadirse a su mundo.

Y es que los beneficios de salir del armario sin forzar y sin fardar, conociendo las fortalezas y debilidades propias, desmontando los estereotipos que puedan tener las personas que te leen o escuchan, son incontables:

  1. Puedes hablar en público de las altas capacidades sin que te miren raro o te suelten una fresca.
  2. No te obsesionas con determinados asuntos ni le das una importancia que no tienen
  3. Descubres que hay algunas personas como tú que, en cierto sentido, también se animan a sacar un pie fuera del armario.
  4. Adquieres la autoridad moral para poder discrepar crítica y sanamente con todas las ideas aberradas que se asocian al fenómeno sin que se te tilde de fanático.
  5. Puedes ayudar a muchas personas a orientarse en la navegación que le ha traído este proceloso mar de las altas capacidades, tan lleno de absurdos, contradicciones, personajillos (o sinvergüenzas) que se aprovechan de otros y demás fauna perfectamente prescindible.
  6. Adquieres serenidad, poso. El proceso de integración te permite no solo comprenderte sino acercarte a otros que, por sus características, les cuesta entenderte.
  7. No te aíslas sino que te abres al mundo, sin complejos, mostrándote como eres sin necesidad de crear un caparazón o un personaje que te “proteja”.
  8. Adviertes que fuera del armario se respira mejor.
  9. Etc…

12 comentarios sobre “Altas Capacidades. Los beneficios de “salir del armario”

  1. Wow! un comentario impecable. En lo que escribe Carla Padua, hay un añadido: lo primero para “salir del armario” es darse cuenta de dónde está uno metido. A mí también me pasaba que pensaba que si yo conseguía algo era simplemente por fuerza de voluntad, cabezonería, insistencia, etc. No sabía en qué “cuerpo” estaba yo metido.

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  2. Rescato: lo natural es que existe diferencia entre las personas. Eso es clave y el punto es que TODOS somos diferentes y esas diferencias nos dan ventajas y dificultades.. eso es diversidad. El punto es que visibilizar la diversidad no es una competencia, y esta sociedad compite en todo. Ahí deriva la presión de los padres por competir en las habilidades de sus hijos… Pero cuando te enfrentas a la Superdotación, salir del clóset es un acto de liberación. No se trata de que los demás vean, que maravilloso puedes ser… o superior… no tiene nada que ver con eso, se trata de que por fin puedas verte a ti mismo en todo tu esplendor y puedas aceptarte. No saber que eres una persona con Altas Capacidades (o Superdotación) te lleva a tremendas incertidumbres personales, porque no eres capaz de entender que percibes la realidad de forma diferente a la mayoría. Mucho antes de entender que era una persona de altas capacidades, discutía con una amiga sobre lo fácil que era aprender un tema específico, si tan sólo ponía voluntad, acusándola entonces, sin querer, de falta de voluntad para resolver eso… y ella me aportó algo clave: lo que pasa es que no entiendes que tu disco duro es muy diferente al nuestro, no es que no queramos, es que no podemos hacerlo como lo haces tu, que se te hace san sencillo…
    Guao! eso fue un dardo fulminante… años después es que esas palabras, tan sabias, cobraron sentido…
    Salir del closet, no es una declaración de superioridad, sino de autoliberación, de quiénes somos y de cómo podemos contribuir con este don, a mejorar nuestra realidad. Nada libera más y nos permite ver mejor al “otro” y con más amor, que saber realmente quienes somos, por que lo que no cabe duda es que esta peculiaridad, si qe nos define como personas.

    Excelente artículo, mil gracias!

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  3. Soledad, aislamiento, “timidez” (según los que lo ven desde fuera), el hecho de sentir soledad a pesar de estar con otras personas, porque son significativamente diferentes a ti (ni peor ni mejor, sólo diferentes), el de no terminar de encajar del todo con tus compañeros/as y amigos/as… y no saber bien porqué (al menos a priori)… y en consecuencia sentir un desasosiego abrumador. A veces me pregunto ¿Cómo encaja todo esto con encontrar una persona que se me parezca? ¿Una compañía “de verdad” para la vida? ¿Que los demás “lo sepan” (o al menos que lo intuyan) ayuda en algo, cuando hay muchas veces que no saben lo que realmente significa y lo que busco o necesito? No sé si es algo demasiado complejo o si simplemente soy yo quien lo hace todo complicado; pero gracias por el artículo.

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  4. Encantada de leerte y saber que estas características en as cuales coincido bastante, son más frecuentes de lo que uno piensa. A mi también se me dificultaban los deportes, salvo natación y devoraba libros. Ahora se repite la cosa con mi hijo, pero la ventaja es que yo si sé como madre, que es un niño superdotado y procuramos adaptarnos mi esposo y yo y orientarlo lo mas posible en sus talentos y dificultades… Gracias desde Arequipa, Perú.

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  5. Muchas gracias por tus palabras, Noemí

    Me cuesta mucho hablar de mí mismo, pero en esta ocasión lo hice porque alguien me lo recordó: deberías hablar de los beneficios de salir del armario. Y sobre la marcha salió este pequeño escrito. Por eso salió fresco, no le di muchas vueltas

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  6. El título me causó mucha gracia, intuí bien a qué te referías. Recuerdo el día concreto que salí del armario, tenía mucho miedo, ansiedad, aunque estaba con personas que confiaba desde hacía dos años, ante un grupo pequeño, ese coincidió que faltaron varios del grupo, un grupo de estudio y práctica. Expliqué mi vivencia de esto y uff de ahí me fue más fácil la siguiente vez y la siguiente y ya casi ni me mencionaba yo, simplemente exponía con pasión el tema y sí como bien dices en las ventajas se respira mejor, y encuentras a otros como tú, incluso ya sin hablar yo primero, van llegando a ti con sus temas y le complementas su experiencia y te preguntan ¿Cómo sabes? ¿Cómo sabes de mi vida? Y entonces empieza una historia de una amistad. Me encantó leerte, por favor síguelo haciendo, escribir de ti y de lo que ves. Como una peli dice:” lo que hacemos tiene eco en la eternidad”. Yo sueño con enlazar las contribuciones de todos y sueño con que ntros niños, los que vienen detrás de nosotros sigan haciendo contribuciones a lo que nosotros les dejamos. Dirás, es un simple escrito, pero no, no es un simple escrito, es una luz importante para los que no tienen de escribir, para los que no encuentran aún las palabras…es un mensaje al mundo al que nos sumamos much@s. Gracias, te agradezco mucho lo que haces. Saludos desde GUADALAJARA, JAL. México.

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  7. Algún día nos conoceremos en persona, fijo.

    Gracias por tu comentario. Claro que hay momentos malos, como todo el mundo ha tenido en sus vidas, eso no es específico de nosotros.

    Lo importante del pasado es poder revisarlo para comprender pero sin anclarlo para impedirnos avanzar. Vivimos el presente y ese es siempre fresco e imprevisible.

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  8. ¡Muchas gracias José Luís por tu testimonio!

    Da gusto leerte, y seguro que también habrán habido momentos que lo has pasado mal.
    Aunque cada uno ha tenido sus experiencias, y sin ánimo de comparar, veo que pasé situaciones similares a las tuyas: la soledad en la infancia, tener que adaptarme a la vida social, una curiosidad ilimitada y por todo, experimentación en profundidad en todo, darme cuenta de que habían cosas que se me daban muy bien, y otras fatal, como el fútbol…

    El tema del asociacionismo parece que también es común, y puede que nazca de la irrefrenable necesidad de no conformarse con el estado de las cosas. Querer cambiarlas, a pesar de los pesares, y aunque luego te exijan lo inexigible, y a pesar de todo, en parte los comprendes…

    En fin, a cada persona le toca lo suyo, y creo que hay cosas muchos peores de las que nos hemos librado. También hay muchas cosas por mejorar, y ahí estaremos.

    De nuevo, muchas gracias y nos vamos leyendo aunque sea ;-).

    Un abrazo,
    Francisco

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