La escalada de odio en tiempos de pandemia

Señal De Stop Discurso De Odio En La Mano Fotos, Retratos ...

La pasada semana hablaba sobre la normalización social insana con un lenguaje demasiado denso, pero hoy seré más directo y concreto. Una de las más peligrosas es la normalización de las expresiones y los discursos preñados de odio.

Para entender mejor a dónde puede llevarnos la escalada del odio, comparto una imagen que lo ilustra a la perfección: la pirámide del odio.

La Pirámide muestra comportamientos sesgados/prejuiciosos creciendo en complejidad de abajo hacia arriba. Aunque los comportamientos en cada nivel tienen un impacto negativo en los individuos y los grupos, a medida que uno se mueve hacia arriba de la pirámide, los comportamientos tienen consecuencias más peligrosas que ponen en peligro la vida. Como una pirámide, los niveles superiores están apoyados en los niveles bajos. Si las personas o instituciones tratan los comportamientos en los niveles más bajos como si fueran aceptables o “normales”, el resultado es que los comportamientos en el siguiente nivel sean más aceptados.

Qué es el discurso de odio? - BCNvsODI | Ajuntament de Barcelona

Un estereotipo es algo así como un esquema mental simplificado sobre algo -o alguien- que se desconoce. Los seres humanos generamos constantemente estereotipos sin darnos cuenta, a través de las etiquetas con las que clasificamos a las personas. A partir de ahí, los prejuicios asociados a cómo se supone que se comportan las personas etiquetadas cargan emocionalmente la descripción y los apelativos comienzan a ser hirientes: negro, sudaca, subnormal, listillo, facha, rojo, sociata, culerdo, merengón, etc. Estas expresiones de odio están protegidas por el paraguas de la libertad de expresión, aunque no sean inocuas. Crean poco a poco el caldo de cultivo necesario para que se pueda mostrar la cara visible del odio.

La cara visible del odio: del discurso al delito

Cuando una persona, por los motivos que sean, es propensa a sentir odio hacia aquellos que considera “diferentes, pero a peor” asume con total normalidad los discursos de odio, ya que confirman punto por punto los prejuicios y estereotipos integrados en la fase invisible del proceso. Por eso es importante para los propagadores de discursos de este tipo darles la propaganda adecuada: reducción, señalización y repetición. Todo tan simple como eficaz. Cala con una facilidad pasmosa, sobre todo cuando por dentro esas personas están buscando culpables a determinadas situaciones que no le convienen a sus intereses particulares.

Esta fase del proceso, aunque nos parezca incomprensible, puede seguir protegida por la libertad de expresión, hasta un determinado límite. Para entenderlo mejor cogeré un ejemplo sobre esa delgada línea que los separa de otro país, Alemania.

Las declaraciones de odio, desde una perspectiva legal, pueden clasificarse como opiniones. La libertad de expresión es un principio importante, pero también tiene consecuencias ambivalentes: permite a cualquiera hacer declaraciones despectivas y agresivas, siempre que no violen la ley alemana. Pero también permite a cualquiera tomar una posición valiente contra tales puntos de vista y contrarrestar el antisemitismo, el racismo, el sexismo y otras ideologías de desigualdad.

En este momento, hay un acalorado debate dentro de Alemania sobre si contrarrestar los comentarios discriminatorios y despectivos -que hasta hace poco no se cuestionaban en gran parte hasta que la sociedad se hizo más consciente de esto- constituye una violación de la libertad de expresión. Después de todo, el partido populista de derecha Alternativa para Alemania (AfD) está violando sistemáticamente la dignidad humana de las personas y debemos confrontarlo persistentemente al respecto. El grupo viola los principios básicos de nuestra Constitución y se queja de que su libertad de expresión se ve restringida cuando es cuestionado. Después de todo, el AfD está más que feliz de proyectarse a sí mismo como una víctima tratada injustamente.”

Hay distintas definiciones de discursos de odio, así que recojo aquí la de la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia:  el uso de una o más formas de expresión específicas –por ejemplo, la defensa, promoción o instigación del odio, la humillación o el menosprecio de una persona o grupo de personas, así como el acoso, descrédito, difusión de estereotipos negativos o estigmatización o amenaza con respecto a dicha persona o grupo de personas y la justificación de esas manifestaciones– basada en una lista no exhaustiva de características personales o estados que incluyen la raza, color, idioma, religión o creencias, nacionalidad u origen nacional o étnico al igual que la ascendencia, edad, discapacidad, sexo, género, identidad de género y orientación sexual.

Internet permite a las personas abusar de otros y proferirles insultos, e incluso enviar amenazas de muerte. Esta nueva realidad arroja luz sobre la depravación humana. En línea, aquellos que difunden odio ni siquiera tienen que mirar a sus víctimas a los ojos. Ahí se está generando el caldo de cultivo para avanzar hacia fases donde la violencia puede pasar de verbal a física. Por suerte, la virtualidad limita mucho esa concreción porque no estás delante del “objeto de odio” y cuando sales a la realidad se te pasa el acaloramiento. Los haters son como esos perros ladradores pero poco mordedores que muestran su debilidad personal. Salvo, claro está, cuando la jauría virtual alcanza límites de acoso que pueden conducir a situaciones como esta:

https://www.lasexta.com/noticias/deportes/otros-deportes/hana-kimura-luchadora-anos-suicida-recibir-ciberacoso-publica-redes_202005235ec97bbdea9d4700011e3bd0.html

Cuando se normaliza el discurso del odio, el escalón del delito se puede subir más cómodamente. Y aunque éste esté penado por ley, no deja de sorprender la facilidad con la que se puede llegar ahí por falta de educación -no instrucción académica- y, cómo no, de conciencia.

Para finalizar, comparto con vosotros un texto que os ayudará, si queréis, a prevenir y actuar contra este tipo de acciones. Es muy importante que la mayoría nos concienciemos de contra qué tenemos que lidiar, para así poder intentar reducir la escalada de odio que se está percibiendo más claramente durante esta pandemia. Una oportunidad más tirada al cubo de la basura de cambiar nuestros hábitos de comportamiento donde el cainismo sustituye a la colaboración, aunque solo sea porque hace mucho más ruido y se le presta demasiada atención mediática.

Haz clic para acceder a 1517393506-ES_ODIO__Manual_practico_vF.pdf


2 respuestas a “La escalada de odio en tiempos de pandemia

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