El ruido del pensamiento. El silencio de la intuición.

Hoy moría el cantante Pau Donés tras una larga y dolorosa enfermedad. Su deteriorado aspecto poco antes de fallecer refleja todo ese proceso mejor que cualquier descripción en palabras. Esta desgracia personal para él y sus seres queridos me llevó a esta reflexión.

Tengo la fuerte sensación de que la mayoría de nosotros solo deja de preocuparse por temas menores cuando se encuentra en precario equilibrio al borde del precipicio (guiño a Susanna Tamaro).

Parece que necesitamos una situación límite para replantearnos realmente el foco de nuestra atención. De hecho, ni siquiera la sacudida de una pandemia ha provocado cambios sustanciales en nuestros hábitos conductuales, salvo en aquellos casos dramáticos que se han infectado -ellos o los suyos- o que, sin esa desdicha, han perdido de repente su sustento y se ven abocados a situaciones que jamás habrían imaginado sufrir. Y veremos cuando el colchón de los ERTEs deje de sostener ficticiamente la idea de que, más o menos, todo va a continuar igual.

De aquí surgió un pequeño diálogo que transcribo, porque aunque es muy corto me parece extraordinariamente significativo.

Loli Álvarez [LA].- Pero eso ocurre siempre. No fue hasta que la vida me puso a prueba y a vivir al día, cuando dije, “oye, pues parece que antes solo me preocupaba por tonterías”. Ahora vivo de otro modo, las cosas se ven distintas y, desde luego, agradecida por cada día que amanece.

[JL].- ¿Y a qué piensas que es debido? Yo siempre manejo hipótesis, pero quiero conocer otras visiones.

[LA].- Porque ves cosas y siempre piensas que eso le pasa a otros, y no es hasta que te ves en un sillón enganchada a un suministrador de veneno, que caes en esos “detalles”. Y desde luego siempre pensando en salir de ahí como sea porque tienes unas personitas que aún dependen de ti.

[JL].- Vamos, hasta que no te ves cerca de ese abismo o precipicio.

[LA].- Puede ser. Y eso que nunca tuve la sensación de que me iba a marchar. Pero sólo el proceso laaaaargo de tratamientos distintos … Será por las horas que se pasa allí.

[JL].- Muchas horas da para mucho, sobre todo si hay silencio interior.

[LA].- Sí, pero no creas que pensaba mucho en eso. La verdad. Pero si que empecé a disfrutar mucho más de las pequeñas cosas. Empecé a ser más feliz.

[JL].- El pensamiento es ruido.

[LA].- Mucho.

[JL].- Por eso, cuanto más tiempo estás en silencio, más fácil es que la intuición aflore y saque a la luz lo relevante.

[LA].- Exacto.


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