Stop centrifugado

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Hace justo cinco años escribí este mensaje. Hoy, casi un año después de declararse el estado de alarma, puede cobrar una nueva dimensión.

Es un hecho poco controvertible que vivimos diferentes ritmos que afectan a las diferentes esferas de nuestro organismo.

Existe una esfera biológica o fisiológica que evoluciona a un ritmo extremadamente lento en comparación con la esfera psicológica o mental, que circula en otra vía más rápida (y dentro de la misma también hay diferentes ritmos de adaptación). Más allá de nuestras esferas personales estaría la enorme autovía de los cambios culturales, donde no parece existir ningún límite de velocidad.

En los últimos cincuenta años se ha acelerado tanto el tránsito en esta vía que nos vemos absolutamente desbordados, colapsados o saturados por los acontecimientos o por la información que tenemos que gestionar. Nos da la angustiosa sensación de que no tenemos tiempo para nada. Estamos a mil cosas y nos faltan horas en el día. Queremos llegar a todo y siempre nos queda la sensación de no alcanzar nada al completo. Es una sensación de vértigo que necesariamente afecta a nuestra salud, desde el modo más sutil al más burdo: con enfermedades psicosomáticas cada día más numerosas y virulentas.

Vivimos literalmente en una centrifugadora cultural que nos está abocando al precipicio y apenas somos conscientes de ello. Necesitamos, por nuestra salud y la de los demás, forzar una parada en esta vorágine. Tomar distancia y cambiar la perspectiva. Salir del vórtice que nos arrastra y nos perjudica.

Tener muy claro que, como indica el Instituto Nacional del Cáncer: “El cuerpo reacciona a la presión física, mental o emocional liberando hormonas de estrés (como epinefrina y norepinefrina) que aumentan la presión arterial, aceleran el ritmo cardíaco y elevan las concentraciones de azúcar (glucosa) en la sangre. Estos cambios ayudan a la persona a actuar con mayor fuerza y rapidez para escapar de una amenaza percibida.

Las investigaciones han demostrado que la gente que experimenta estrés intenso y prolongado (es decir, crónico) puede tener problemas digestivos, urinarios, de fecundidad y de un sistema inmunitario debilitado. Las personas que presentan estrés crónico son también más susceptibles de contraer infecciones virales tales como gripe (flu) o resfriado común y de tener dolores de cabeza, problemas para dormir, depresión y ansiedad.”


4 respuestas a “Stop centrifugado

  1. Las grandes obras maestras de la Humanidad (entre las que deberíamos incluir la vida de cada uno de nosotros) se realizan a “fuego lento”. Creo que, en términos generales: “Fast food = junk food; fast life = junk life”.

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