Neurociencias: sobre ciertas limitaciones de la utilización de la imagen por resonancia magnética funcional

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Siempre es buena idea plantearse cuestiones de fondo vinculadas tanto al uso como a las limitaciones intrínsecas de las herramientas que nos permiten adquirir conocimientos. Y no hay ninguna disciplina que vaya más al fondo que la Filosofía (la base/madre de todas las disciplinas). En ese sentido, y en relación a los estudios basados en los resultados obtenidos mediante la técnica de la resonancia magnética funcional (RMF), invito a reflexionar sobre esta cuestión a través de este artículo, que tomo como ejemplo por la sencillez de sus planteamientos y el lenguaje tan claro que utiliza.

Neuroimágenes y neurodisciplinas: sobre ciertas limitaciones de la utilización de la imagen por resonancia magnética funcional (irmf)

Extraigo algunos pasajes significativos:

«En términos generales estas limitaciones podrían ser clasificadas en dos categorías: por una parte, dificultades empíricas, de tipo técnico y metodológico, que no tendrían que ser, en principio, insalvables; y por otra, las que podríamos llamar limitaciones fundamentales, es decir, limitaciones que no es probable que sean superadas simplemente mediante el perfeccionamiento de la técnica, el apropiado diseño de los experimentos, y el buen uso de los procedimientos estadísticos. Ambos tipos de limitaciones aconsejan que las conclusiones de índole psicológica y cognitiva basadas en la IRMf deban ser recibidas con la máxima cautela»

Ahí se apela a la prudencia cuando las conclusiones se aplican a cuestiones psicológicas y cognitivas, donde coexisten múltiples enfoques diferentes que pueden condicionar la interpretación de los datos obtenidos.

«Como es bien sabido, entre las neuroimágenes y los estados mentales existe una considerable distancia. En contra de la impresión popular las neuroimágenes no son como fotografías del cerebro en acción, sino construcciones teóricas a partir de ciertos datos que se supone son índices de la actividad metabólica del cerebro. Podríamos hablar así de una doble correlación: la que se establece entre la mente y el cerebro, y la que se establece entre el cerebro y, vía a actividad metabólica, la neuroimagen»

Otro punto importante es la distinción entre correlación y causa, clave para entender la naturaleza de la información que proporciona la herramienta.

«Imaginemos un aparato extraordinariamente sofisticado, el cerebroscope, que sería un verdadero «lector cerebral», un artefacto capaz de registrar la actividad cerebral de una manera completa y precisa y de interpretar su correlato mental. ¿Qué es lo que este aparato podría leer? Rose considera el ejemplo de «ver un autobús rojo viniendo hacia mí» (Rose 2012, p. 62). Si registramos los datos neurales cuando tal suceso ocurre la «lectura cerebral» podría decirnos a lo sumo que hay un objeto con un tamaño y forma determinados, moviéndose en una determinada dirección y a una determinada velocidad, pero ¿podría decirnos que se trata de un autobús? Nosotros sabemos que es un autobús porque intervienen otros procesos neuronales relacionados con la memoria y el significado de las palabras. El aparato podría también registrar la actividad neuronal relacionada con la emociones (¿Estoy en peligro de que me atropelle? ¿Estoy esperándolo tranquilamente?) y las acciones (¿Estoy a punto de subir?). Pero ¿Podría el aparato ofrecer una lectura del tipo «lo que la persona, Steven Rose, asociada con este cerebro, está experimentando es un autobús rojo viniendo hacia él y que está en peligro de ser atropellado por él» (pp. 62-63). La respuesta de Rose es negativa, casi con total seguridad, principalmente porque la interpretación de los patrones de disparo de cualquier neurona dependen en gran medida de su historia, y por lo tanto de las diferencias individuales resultantes de la historia de cada persona. Así, neuronas que en una persona responden a «rojo» podrían estar implicadas en otra persona en la respuesta a «azul». Esto es aún más claro en el caso de la memoria: los patrones de disparo neuronal y conectividad de mi cortex inferotemporal que corresponden a mi recuerdo o a mi reconocimiento de un autobús pueden ser diferentes de los de otra persona, aunque el resultado sea el mismo. Esto es debido a que nuestra experiencia de los autobuses y la manera de almacenarla neuronalmente es diferente. El cerebroscope necesitaría no solo registrar la actividad neuronal actual sino también la pasada, o como dice Rose «necesita haber estado acoplado a mi cerebro y a mi cuerpo desde mi concepción —o al menos desde mi nacimiento—, para ser capaz de registrar mi historia neural y hormonal completa» (p. 63). Entonces, y solo entonces, sería posible decodificar completamente la información neuronal»


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