Orden de prioridades

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Las Piedras y el Frasco

Cierto día un motivador estaba dando una conferencia sobre gestión de tiempo a un grupo de profesionales. Para dejar en claro un punto utilizó un ejemplo que los profesionales jamás olvidaran.

De pie frente a un auditorio compuesto por gente muy exitosa dijo:

Quisiera hacerles una pequeña demostración…

De debajo de la mesa sacó un jarro de vidrio de boca ancha y lo puso sobre la mesa frente a él. Luego sacó una docena de piedras del tamaño de un puño y empezó a colocarlas una por una en el jarro.

Cuando el jarro estaba lleno hasta el tope y no podía colocar más piedras preguntó al auditorio: ¿Está lleno este jarro? Todos los asistentes dijeron ¡Sí!

Entonces dijo: ¿Están seguros? Y sacó de debajo de la mesa un cubo con piedras pequeñas de construcción. Echó un poco de las piedras en el jarro y lo movió haciendo que las piedras pequeñas se acomoden en el espacio vacío entre las grandes.

Cuando hubo hecho esto preguntó una vez más: ¿Está lleno este jarro?

Esta vez el auditorio ya suponía lo que vendría y uno de los asistentes dijo en voz alta: “Probablemente no”.

Muy bien contestó el expositor. Sacó de debajo de la mesa un cubo lleno de arena y empezó a echarlo en el jarro. La arena se acomodó en el espacio entre las piedras grandes y las pequeñas.

Una vez más pregunto al grupo: ¿Está lleno este jarro?
Esta vez varias personas respondieron a coro: ¡No!

Una vez más el expositor dijo: ¡Muy bien! luego sacó una jarra llena de agua y echó agua al jarro con piedras hasta que estuvo lleno hasta el borde mismo. Cuando terminó, miro al auditorio y preguntó: ¿Cual creen que es la enseñanza de esta pequeña demostración?

Uno de los espectadores levantó la mano y dijo: La enseñanza es que no importa como de lleno esté tu horario, si de verdad lo intentas, siempre podrás incluir más cosas.

¡No! replicó el expositor, esa no es la enseñanza.

La enseñanza es que si no pones las piedras grandes primero, no podrás ponerlas en ningún otro momento.


A lo largo de nuestra vida tomamos millones de decisiones. Decisiones que pueden ser meditadas o espontáneas, erróneas o acertadas, rutinarias o creativas, pésimas o brillantes. Y las tomamos en función de un orden de prioridades, generalmente inconsciente. No solemos prestarle mucha atención sino que funcionamos más bien a impulsos de ese latir escondido. No nos paramos a reflexionar mucho sobre si el orden de nuestras prioridades es el adecuado para que los temas realmente importantes puedan ser afrontados con toda la energía que requieren sin ser aparcados o apartados por los temas más urgentes o, peor aún, por los temas más nimios (ese agua que inunda nuestro frasco sin permitir nada más).

Cuando somos jóvenes y las energías nos sobran, apenas necesitamos ordenar nuestras prioridades, podemos con todo lo que nos echen. Pero curiosamente ahí es cuando empezamos a adquirir los hábitos de prestarle más atención a lo banal que a lo relevante. Es en la madurez personal cuando podemos, a través de la reflexión, replantearnos todos nuestros esquemas mentales y ordenarlos eficientemente. La vida da muchas vueltas y lo que hoy parece crucial mañana nos puede parecer una solemne tontería, pero el momento de afrontarlo era ese, y su tamaño en ese instante era enorme, así que era bueno afrontarlo. Luego, la propia experiencia nos dicta si realmente tenía la importancia que nosotros le dimos entonces. Y eso nos ayuda a resolver situaciones difíciles con mayor eficacia o, si no podemos, afrontarlas con mayor entereza.

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En ocasiones hay circunstancias que no podemos superar y hay que aceptarlas como llegan. Lo importante es no perder el eje aunque nos inunde y parezca que nos vamos a pique. Si no afecta al orden de tus prioridades, tardes más o tardes menos, regresas a tu estado normal. Puedes seguir funcionando como antes. A estas personas que siempre salen a flote suelo llamarlas “personas corcho“. Y son aquellas que adquieren los hábitos de

  • Actuar en lugar de quejarse
  • Participar en lugar de aislarse
  • Cambiar en lugar de estancarse
  • Disfrutar en lugar de amargarse
  • Explorar en lugar de apoltronarse
  • Amar en lugar de odiarse
  • Luchar en lugar de resignarse
  • Compartir en lugar de apropiarse
  • Escuchar en lugar de enrollarse
  • Mirar en lugar de mirarse
  • Plantear en lugar de plantarse
  • Persistir en lugar de apartarse

Hoy más que nunca necesitamos personas corcho, capaces de cambiarse para cambiar, de amarse para amar y de cuidarse para cuidar. El mundo sin ellas es siempre peor. Todos conocemos personas de este tipo. Seguro que tú también. Si la tienes delante díselo, hazle saber el valor que tiene como elemento indispensable para que este barco llamado humanidad no termine hundido en la tormenta de inanidad que sufrimos desde hace mucho tiempo.

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Adultos con alta capacidad, sensibilidad e intensidad

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Ayer leí el artículo que viene al final de esta entrada (podéis leer el original en Cuando la Intensidad y Sensibilidad es Alta en Casa) y se me ocurrió la idea de entablar un diálogo con su autora, Ana Isabel Fraga, una persona abierta y clara, con un lenguaje sencillo y directo que pone en palabras fáciles lo difícil de explicar. Ella, encantada con la idea, se animó a participar en este juego. Y este es el resultado. Esperamos que resulte de utilidad para esos adultos en los que conflyen estos tres potenciales en alto grado: capacidad, sensibilidad e intensidad.

JOSE LUIS.- Ana Isabel, en tu última entrada hablas de la alta intensidad y la alta sensibilidad en el seno familiar. Es un tema que me interesa mucho, y que aquí voy a compartir su contenido por si es útil para otras personas, pero me gustaría dialogar contigo sobre un aspecto específico: ¿cómo gestionar ese potencial cuando somos adultos? Y más en adultos con gran actividad mental.

ANA ISABEL.- Esa es una pregunta super extensa y supongo que cada quien tiene que buscar su camino, pero puedo compartir lo que yo estoy haciendo, porque quizás pueda servir a otros. El primer paso para mí fue entenderme, comprender el porqué de mis diferencia. Estaba segura de que algo no iba bien en mí porque me sentí un poco bicho raro y no llegaba a comprender muy bien las actitudes de los demás. Y por supuesto me daba cuenta de que los demás no me comprendían a mí. Pero… en realidad descubrí que todo estaba bien en mí, solo que mi forma de ver, entender e interpretar el mundo no concuerda con la de la mayoría. Así que ese ha sido mi primer paso.

Eso si, el hecho de que durante tanto tiempo pensase que algo no estaba bien en mí dejó sus secuelas. Secuelas que pasaron por dejarme la autoestima chafada y arrastrar una serie de creencias sobre mí, sobre los demás y sobre la vida que tuve que limpiar y que sigo limpiando. Este trabajo me parece sumamente importante, vital diría yo, porque si nos damos cuenta son esas creencias las que crean el software mental que te impulsa después a tomar las direcciones y decisiones en tu vida. Ya puedes imaginarte el tipo de decisiones que las creencias derivadas de un sentimiento de “no soy válida. Algo está mal en mí” generaron. Así que resumiendo, empezaría por entender que todo está bien en mí y ponerme con la limpieza de todas esas creencias y patrones que me están fastidiando en mi vida sin saberlo porque forman parte de mi inconsciente. Y como tercer paso honrar y celebrar mis diferencias. Porque en mi vida siempre pensé que los demás eran mejores que yo, que yo estaba defectuosa. Sí, así con esas palabras, defectuosa. Y resulta que no, que simplemente veo el mundo y lo percibo de otras formas, que tienen cosas muy hermosas. Esto hay que CELEBRARLO. Podemos aportar mucho a nuestro entorno, podemos crear, podemos ver más allá.

JOSE LUIS.- Buen resumen. Si te parece, indagamos algunos temas que has nombrado para acercarlos a las personas que puedan estar leyendo esto y perciban mucha información.

Hablas de comprender la propia diferencia. Para llegar a ese estado, en primer lugar uno ha de percibirse o sentirse diferente a la mayoría de su entorno. Con independencia de que no sepa definirla con claridad. ¿Cómo definirías ahora, como adulta, en qué consiste ese diferente modo de estar en el mundo?

ANA ISABEL.- Pues mira, desde pequeña sentí que los demás no tomaban muy en serio mi forma de sentir. Era un poco la exagerada, la dramática… Y realmente yo lo sentí así, con esa fuerza e intensidad. Entonces empecé a pensar que quizás yo fuese lo que ellos me decían que era. Recuerdo llorar desconsolada viendo una película en la que mataban a una orca que estaba embarazada. Los demás alucinaron. “¡Es solo una película!” me dijeron, y se reían. Pero yo realmente pude sentir un dolor terrible. Y durante toda mi vida me ha ocurrido igual, sentir lo que otros están sintiendo, empatizar de tal forma que sentía como propio lo de los demás… Pero no solo eso, me decían que era una repugnante porque me ponía de mala leche con las luces artificiales, o porque los olores me perturban de tal forma que tengo que irme si hay un ambientado puesto o alguien a usado mínimamente lejía, o se ha puesto un perfume… Me irritan mucho. Y como eso la sensibilidad al tacto y tantas otras cosas. Al final llegas a dudar de si lo que sientes es verdad porque suelen hacerte ver que no puede ser, que es imposible sentir así. Y en otro orden de cosas mis intereses eran diferentes. Para mí disfrutar era leer un libro y no levantar la vista hasta habérmelo terminado, me encantaba ir al cole a aprender, no me gustaba salir de noche ni durante la adolescencia… En fin, muchas pequeñas grandes cosas de mi día a día que no se solían entender. Tampoco yo entendía que no les afectara lo que a mí, o que no oliesen la lejía o el perfume que a mí m parecían abrumadores, etc.

Ahora sé que todo eso le pasa a un pequeño porcentaje de la población. Lo asumo y me cuido.

JOSE LUIS.- Interesante. Aquí aludes a tres tipos de sensibilidad diferentes, y creo que es importante indagar más sobre ellas. Por un lado, está la sensibilidad física (que para distinguirla suelo llamarla “sensitividad”). Cómo un alta sensitividad a determinados estímulos te alteran sobremanera, y cómo el entorno no lo comprende, censurando tu reacción.

Por otro lado, está la sensibilidad emocional (que llamo afectabilidad), que es la que describes cuando has hablado de la empatía y de cómo te afectó la película, sin encontrar en tu entorno una respuesta precisamente comprensiva.

Y por último, la sensibilidad cognitiva (que denomino distinguibilidad), cuando hablas del placer de la lectura o del simple aprender. Esa apertura a todos los estímulos intelectuales que tampoco comprendías que fuera “lo normal” en todo el mundo.

Digamos que en tu caso confluyen estos potenciales sensitivos en un alto grado. Lo que puede generar una combinación realmente explosiva si no se sabe autogestionar adecuadamente. Tiene un enorme mérito en tu caso haberlo logrado, y otros adultos con similares potenciales podrían sentirse identificados, aparte de aprender cómo podrían actuar en su propio interior, cuidándose y comprendiendo que no hay nada de malo en ellos.

ANA ISABEL.- Pues si, en ocasiones ha sido muy difícil gestionar tanta intensidad y sensibilidad. Yo no diría que lo he logrado, porque en realidad ¿qué significa lograrlo? Diría que lo he aceptado, que lo abrazo porque es en realidad un tesoro, y que me está permitiendo conocerme cada vez mejor y aprender.

JOSE LUIS.- Eso es clave: aceptación, que no es sinónimo de resignación sino de comprensión e integración en nuestro sistema. Precisamente aludo a eso con el logro de la autogestión. No podemos (ni debemos) controlar nuestro mar interior. No debemos apagar las emociones, las sensaciones ni los pensamientos.

Por ejemplo, cuando hablo de emociones aludo a la metáfora del vehículo. Y si tu sistema emocional es muy potente, aludo al Fórmula 1. Está claro que una buena gestión de ese vehículo no consiste meramente en ir frenándolo. Ni tampoco en acelerarlo a tope. Cada situación requiere un movimiento diferente, tanto para no calar como para no estrellarte. Y el logro de la autogestión consiste básicamente en aprender a conducirlo. Sabiendo el potencial que tiene y que no siempre vas a poder hacerlo, lo que te pone en una alerta activa que jamás te hace relajarte. ¿Cómo lo ves?

ANA ISABEL.- Yo también suelo usar esta comparativa. Y añado que además un Ferrari no puede conducirse en cualquier carretera, por eso debemos ser cuidadosos también con eso, escogiendo por dónde conducir. Pero evidentemente un Ferrari puede ser como un caballo desbocado si no sabemos conducirlo. Es potente, es fuerte pero al mismo tiempo es delicado y tiene su particular forma de conducirse. Así que totalmente de acuerdo.

JOSE LUIS.- Exacto. También hay que aprender a distinguir qué terrenos le favorece y cuáles no.

Regresando a lo concreto, eso nos lleva a lo que comentaste en el inicio: la importancia de comprenderse.

Esta labor interna es fundamental, y también tiene sus propias fases. Básicamente porque siempre vivimos en nuestro interior, y si somos especialmente introvertidos, es nuestro hábitat natural, nuestro refugio y nuestro centro de recarga energética.

El primer paso consiste en la autopercepción. Una percepción propia del modo más sano posible, claro. Cuando nuestra autoimagen está dañada, nuestra percepción está distorsionada, como dijiste también al inicio. Y ahí empieza el trabajo interior. Cuéntame algunos trucos o estrategias que usaste para superar esa primera fase.

ANA ISABEL.- Pues lo cierto es que siempre he estado en búsqueda, y creo que a muchos de nosotros nos pasa eso. Buscamos respuestas sin parar. Al menos a mí me pasó. Y di muchísimas vueltas tratando de entender qué pasaba en mí. Lecturas, terapias… Pero todo se precipitó cuando tuve a mis hijos y descubrí sus altas capacidades. Entonces las piezas empezaron a encajarme. Yo no tengo ninguna valoración profesional en este sentido, pero al tratar de entenderles a ellos empecé a entenderme a mí. Según iba leyendo, escuchando charlas y conferencias sentía cómo iba encajando todo. Eso me quitó de pronto un enorme peso de encima y abrió el inicio a todo. La compañía y apoyo de un coach me ayudó muchísimo después a la hora de ponerme a “limpiar” todas las creencias derivadas que comentaba antes.

JOSE LUIS.- Me interesa especialmente ese punto de inflexión en el autoconocimiento del adulto a través de sus hijos. Como adulto que sabía desde pequeño que tenía alta capacidad intelectual y que lo integré con naturalidad, además de contar con el apoyo familiar, que tampoco le dio excesiva importancia, nunca he llegado a comprender cómo otra persona con esta peculiaridad necesita el reflejo de sus hijos para despertar, para re-conocerse. Y entender un poco el proceso interno que seguís para integrar todo eso en un sistema de creencias previo difícil de cambiar. Además, no todo el mundo tiene la suerte de contar con ayuda externa en esa “limpia” necesaria, así que puede ser importante que aportes alguna experiencia sobre esas fases que has vivido desde el no reconocimiento al encaje natural de las piezas.

ANA ISABEL.- Creo que el entorno, desde su desconocimiento, falta de herramientas y miedo por no saber manejar una situación, te van alejando de tu esencia y vas apoyando tus creencias sobre quién eres en unos pilares falsos. Por tanto creo que si desde pequeños no sabemos qué ocurre, estamos realmente confusos y equivocados respecto a nosotros mismos. Por eso lo primero es salir de esa confusión. Yo nunca tuve la más mínima sospecha y ni siquiera se me ocurrió que pudiese encajar en las AACC y nada se sabía de alta sensibilidad en aquel entonces o no había los recursos para acercarse a ello.

En cuanto al cambio en el sistema de creencias creo que parte de reconocerse e ir indagando, aunque siempre 4 ojos ven más que dos y es más sencillo contar con ayuda porque lo que sí resulta complicado a veces es ser objetivo o distanciarte lo suficiente como para ver algunas creencias sumamente arraigadas que no te cuestionas ni por un segundo.

Me parece necesaria esa visión y muchas veces puede cumplir esa misión un amigo, alguien que te quiera bien. Yo puedo decir que la amistad ha sido un enorme apoyo en esto, y bidireccional, ayudándonos mutuamente a crecer.

JOSE LUIS.- Pienso que una elevada receptividad a estímulos externos condicionan nuestra visión sobre nosotros mismos. Impacta con fuerza y genera una imagen distorsionada que, por descuido, sustituye a la real. Olvidamos el fondo de nuestro “ser” y nos arrastra la forma social del “parecer” o del “creer”.

Está claro que una visión objetiva pero cariñosa puede ayudarte a salir de ese cerco cognitivo. O, en su defecto, otras personas que hayan pasado por lo mismo y, contando su experiencia, pueden ayudarte a cuestionar tus propias creencias. Ese “otro” puede ser directo (amigo, coach, psicólogo, etc) o indirecto (lectura o escucha de otras experiencias). Esa ayuda es fundamental, como bien señalas.

Esto es tan complejo que tardaríamos meses en abordar todos los temas en este espacio dialógico que hemos creado. Como no podemos extender esto en demasía, te animo a que hagas un pequeño resumen de lo hablado y, si tienes alguna idea relevante más, la expones como colofón de este pequeño diálogo improvisado. Muchísimas gracias por animarte a participar en este experimento, Ana Isabel.

ANA ISABEL.- Muchísimas gracias a ti. Me ha parecido super interesante y te agradezco la oportunidad de expresarme, aunque como dices podríamos estar aquí mucho tiempo más. Me gustaría terminar diciendo que todos lo seres humanos buscamos sentirnos amados y conectados, pertenecientes, necesitados… Es una necesidad básica. Pero a veces la confundimos con “encajar”. Encajar y pertenecer no son la misma cosa y dado nuestro bagaje y la falta de aceptación e incomprensión por muchas personas de nuestro entorno tendemos a escondernos, a tratar de encajar. Y lo hacemos a base de tratar de ser quienes no somos. Quizás logremos entonces ser aceptados pero es una aceptación falsa y muy dolorosa, porque sabemos perfectamente que a quien están aceptando es a una máscara creada para no mostrar nuestra verdadera identidad. Así que aprovecho este espacio para romper cadenas y celebrar nuestra hermosa individualidad y vulnerabilidad, que no es debilidad, es una grandísima fortaleza puesto que no es fácil ser el guisante rojo entre muchos verdes. Pero hay muchas más personas así. Yo soy uno de esos guisantes rojos, intensa y emocional, apasionada, creativa y un lío de pensamientos en forma de árbol hasta las trancas de ramas.

Mi resumen: aceptación de uno mismo, trabajo interior para derribar las creencias que te dañan y no te permiten ser, y celebrarte.

¡Y que salga el sol por Antequera!


Cuando la Intensidad y Sensibilidad es Alta en casa (y no solo la de los niños)

¿Qué ocurre cuando además de los hijos uno de los padres, o incluso los dos, tienen una alta sensibilidad? ¿Es posible que la convivencia sea tranquila?

Si tus hijos o hijas son muy intensos y tú o tu pareja también, sabrás de lo que te hablo. Y sabrás que no es sencillo.

Cuando la intensidad se desborda en alguno de los miembros de la familia, ésta corre como reguero de pólvora contagiando a los demás. La situación comienza entonces a tornarse complicada.

Y dado que la intensidad surge a menudo podréis entender que esto se puede convertir en un campo de minas.

Los niños y niñas con este rasgo necesitan más de nosotros, los adultos, para aprender a gestionar sus emociones y comprender su forma de entender e interpretar el mundo, así que esto es una doble dificultad cuando ya te cuesta lo tuyo gestionarte a ti mism@.

Parece un callejón sin salida.

Pero no lo es, y de hecho es la escalera de un aprendizaje muy potente. Nada fácil. Pero muy potente.

Voy a compartir contigo lo que yo hago en mi día a día para gestionar esta situación, puesto que tanto yo como mis hijos somos intensos y altamente sensibles (y no hablo solo de la parte emocional, si no también de los estímulos externos como luces, ruidos, sensaciones a nivel de la piel, olores…)

  • Tu energía es sumamente importante

El desgaste de tu sistema nervioso por el exceso de estímulos (es que no cribamos, llega todo todito) y la intensidad con la que llegan nos hace muchas veces sentirnos agotados. Así que es primordial, fundamental, vital (y todos los sinónimos que se te puedan ocurrir) que…

-Descanses cuando te lo pida el cuerpo. Aunque sean unos minutos para desconectar y respirar aire en la ventana.

-Te tomes tiempo para cuidar de ti (ya sabes: comida más sana y un poco de movimiento). Especialmente el contacto con la naturaleza y los lugares donde el ruido y demás estímulos que te estresan no estén presentes.

-Limites el estrés innecesario, como exceso de información (sí, sí, mucha red social, el correo, unos cuantos artículos, las noticias del día…), estar en ambientes que te hacen sentir mal, con personas que te restan en vez de sumarte, etc.

  • El autoconocimiento es una gran baza

No es un cliché. Es que para poder ayudarles a ellos y para poder gestionar eficazmente nuestras emociones es muy necesario conocernos. Invertir en ti es una gran idea. Conocer tus creencias, sanar tus heridas, adentrarte a consolar a tu niña o niño interior, leer sobre alta sensibilidad… Re Conocerse.

  • Observa y saca conclusiones de lo que más os afecta. Minimízalo.

Ponte en plan detective y observa si las explosiones suelen ir después de alguna cosa en concreto. Por ejemplo, si los niños han estado delante del televisor, o hubo una pelea entre los hermanos previa que aún sin ser muy importante sobrecargó a uno de los niños (o a ambos), etc. Busca y rebusca, que suele haber detonantes que se nos pasan desapercibidos por no parecer a simple vista lo suficientemente potentes (recordemos que hablamos de alta sensibilidad).

Y cuando lo hayas descubierto encuentra la forma de minimizarlo. Evítalo si es posible o mejor aún comienza un entrenamiento para ir tolerando poco a poco lo que sea (si es que es necesario y útil para el niño/a). Y además haz consciente al peque de lo que enerva su sistema nervioso, porque si sabe lo que le lleva a esos estados tendrá una ventaja para manejarlo.

  • Niégate a discutir nada en el acaloramiento del momento.

Sí, niégate. Las cosas se resuelven cuando hay calma. De otra forma no resolvemos, lo empeoramos. Eso sí, no te niegues en plan reproche o venganza. No, no. De hecho mejor si un día que estéis calmados les comunicas que a partir de ahora en esos momentos vas a centrarte en calmarte y que lo de hablar será para cuando tengas el cerebro relajadito y disponible para pensar con coherencia. Así evitarás luchas de poder, aumentar el tamaño de los estallidos y hacerlo todo más difícil.

  • Enséñales a hablar de lo que les preocupa, a solucionar problemas y a entender cómo funciona su forma de estar e interpretar el mundo.

En resumen, ofréceles herramientas y autoconocimiento. ¡Lo que habría dado yo por tener todo eso de niña! Que me creía un puñetero bicho raro.

  • Ayúdales a expresar su sensibilidad y a redirigir la intensidad. Permíteles su tiempo y no caigas en excesos.

Personalmente no creo en esto de enviar a los niños a todo tipo de actividades extraescolares y ese estrés es posible que no le vaya nada bien a nuestros hijos sensibles, que como nosotros, los adultos sensibles, necesitamos tiempo para reponernos y resetear, o lo que es lo mismo, tiempo en soledad y tranquilidad. Pero sí creo en observar y ver si hay algo que les haría expresarse y/o liberar excesos de energías estancadas. ¿Por dónde crees que van sus pasiones? Dales la oportunidad de expresarlas.

Quizás tu hogar es más intenso, pero si esto lo usas como una forma de aprender y crecer te aseguro que será un hogar muy especial en el que los miembros de la familia estarán unidos por esa red invisible tan potente que crea la sensibilidad, porque en la alta sensibilidad hay enormes super poderes 😉

©Ana Isabel Fraga 2018. Todos los derechos reservados.

Nueva obligación de información al Registro Mercantil

Hoy salgo bastante de la línea habitual para compartir un documento interesante para asesores de empresas publicado por Indicator.

NUEVA OBLIGACIÓN DE INFORMACIÓN AL REGISTRO MERCANTIL

Real Decreto-ley 11/2018, de 31 de agosto, de transposición de directivas en materia de protección de los compromisos por pensiones con los trabajadores, prevención del blanqueo de capitales y requisitos de entrada y residencia de nacionales de países terceros y por el que se modifica la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas. Art. Segundo, que modifica la Ley 10/2010, de 28 de abril, de prevención del blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo.

OBLIGADOS A FACILITAR LA INFORMACIÓN

Están obligadas a facilitar la nueva información las personas físicas o jurídicas que de forma empresarial o profesional presten todos o alguno de los siguientes servicios por cuenta de terceros: (Servicios que aparecen en el artículo 2.1.o de la Ley 10/2010, de 28 de abril, de prevención del blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo)

  • Constituir sociedades u otras personas jurídicas.
  • Ejercer funciones de dirección o de secretarios no consejeros de consejo de administración o de asesoría externa de una sociedad, socio de una asociación o funciones similares en relación con otras personas jurídicas o disponer que otra persona ejerza dichas funciones.
  • Facilitar un domicilio social o una dirección comercial, postal, administrativa y otros servicios afines a una sociedad, una asociación o cualquier otro instrumento o persona jurídicos; ejercer funciones de fiduciario en un fideicomiso (trust) o instrumento jurídico similar o disponer que otra persona ejerza dichas funciones.
  • Ejercer funciones de accionista por cuenta de otra persona, exceptuando las sociedades que coticen en un mercado regulado de la Unión Europea y que estén sujetas a requisitos de información acordes con el Derecho de la Unión o a normas internacionales equivalentes que garanticen la adecuada transparencia de la información sobre la propiedad, o disponer que otra persona ejerza dichas funciones.

Cabe entender que los abogados y asesores de empresa, por el sólo hecho  de serlo, no están obligados a facilitar la nueva información prevista. Para ello es preciso que presten alguno de los servicios por cuenta de terceros indicados.

 

 

INFORMACIÓN A FACILITAR AL REGISTRO MERCANTIL

Las personas físicas o jurídicas a las que les sea aplicable esta disposición adicional, con la salvedad de las personas físicas profesionales, deberán cada ejercicio, junto con el depósito de sus cuentas anuales en el Registro Mercantil competente, acompañar un documento para su depósito del que resulten los siguientes datos:

  • Los tipos de servicios prestados de entre los comprendidos en el artículo 2.1.o) de la Ley 10/2010, de 28 de abril, de prevención del blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo. (Los enumerados en el apartado anterior).
  • Ámbito territorial donde opera, indicando municipio o municipios y provincias.
  • Prestación de este tipo de servicios a no residentes en el ejercicio de que se trate.
  • Volumen facturado por este tipo de servicios en el ejercicio y en el precedente, si la actividad de prestadores de servicio a sociedades no fuera única y exclusiva. Si no pudiera cuantificarse se indicará así expresamente.
  • Número de operaciones realizadas de las comprendidas en el mencionado artículo 2.1.o), distinguiendo la clase o naturaleza de la misma. Si no se hubiera realizado operación alguna se indicará así expresamente.
  • En su caso titular real si existiere modificación del mismo respecto del que ya conste en el Registro.

Las personas físicas profesionales estarán obligadas a depositar el documento señalado en el apartado anterior en el Registro Mercantil en donde constaren inscritas con excepción de la mención señalada el último punto. El depósito que se efectuará dentro de los tres primeros meses de cada año, y se hará de forma exclusivamente telemática de acuerdo con el formulario preestablecido por orden del Ministerio de Justicia.

No te adaptes porque sí

Adaptar no es sinónimo de aplastar. Si te adaptas demasiado puedes perder tu esencia.

Si piensas en 3D (abstracto), realmente has de adaptarte a un mundo pensante 2D (concreto). Pero no tienes que ingresar en planilandia y acabar aplastando toda tu riqueza interior.

Vivimos en un mundo donde las diferencias se aplastan, no se resaltan. Han pasado de ser expresión de riqueza a sensación de peligro.

Existe un culto insano al pensamiento único. No se admiten discrepancias. Hay que extirparlas como sea.

Queremos destacar, distanciarnos de “lo igual”, pero no aguantamos “lo distinto”. Es más, hay que expulsar lo distinto, como dice Byung-Chul Han:

“Cuanto más iguales son las personas, más aumenta la producción; esa es la lógica actual; el capital necesita que todos seamos iguales, el neoliberalismo no funcionaría si las personas fuéramos distintas”

Las humanidades (filosofía, arte, etc) en general sobran, pueden amplificar las odiosas diferencias. Pueden hacernos pensar distinto. Y eso no es comercializable, así que hay que borrarlo del mapa o aplastarlo, convertirlo en “lo igual”.

Así que si puedes elegir, no te adaptes porque sí.

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Altas Capacidades. Cómo hemos cambiado.

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El 15 de febrero de 1676 Isaac Newton escribió a Robert Hooke una carta en la que utilizó la frase que ilustra esta entrada. Con esta expresión estar subido a hombros de gigantes se quiere indicar que lo que una persona haya podido conseguir se debe a la aportación de las personas que le precedieron. Sin entrar en comparaciones imposibles con el genio de la física, esto se puede aplicar a cualquier campo en el que uno actúe. Si has conseguido ver más lejos probablemente se deba a que te has apoyado en personas que te han precedido, de las que has aprendido y que te han apoyado en tus comienzos.

En mi caso no iba a ser menos, y más de una vez he escrito en este blog sobre esas personas que me precedieron e iluminaron un camino que se percibía realmente oscuro: entre ellas, Juan Carlos López Garzón, María Dolors Rius, Belén Ros, Diego Rodriguez, Nieves Saldaña y Alberto Flaño. Mis referentes (y posteriormente amigos) en este campo hace nueve años cuando empecé a andar.

Anoche tuve la inmensa fortuna de quedar con Alberto Flaño, que venía de las jornadas nacionales organizadas aquí, y durante la velada surgió una de esas conversaciones que toda persona debería tener al menos una vez en su vida. Fue de tal nivel que se me ha quedado grabada y hoy quería reflejar pálidamente parte de lo hablado. Y en ella aludió a esta frase de Newton, muy oportuna, a la que le añadí el efecto que se produce cuando uno olvida sobre qué está subido, el síndrome del corcel.

Uno de los temas que surgió fue cómo han cambiado las cosas desde que coincidimos allá a finales de 2009 para empezar a pelear -literalmente- con la administración educativa andaluza en busca de una mejora en la atención a las altas capacidades intelectuales. Proceso que vivimos muy intensamente y que conté en esta entrada. Hoy precisamente se publica en Europa Press las palabras de la actual Consejera de Educación durante el discurso de clausura de las III Jornadas Nacionales y II Regionales sobre Altas Capacidades: Educación y Familia, organizadas por las asociaciones malagueñas ASA y ACM.

Aparte del habitual autobombo que suele presidir este tipo de discursos oficiales, me llamó la atención un pasaje en el que destaca algunos de los hitos más significativos del plan, como la ampliación de sus destinatarios más allá del perfil tradicional de alumnado con sobredotación intelectual incluyendo también a los denominados talentos simples y talentos complejos. Hito que no surgió de la iniciativa de la Junta sino de las familias andaluzas que se lo tuvimos que explicar con detalle porque “no lo veían”. La memoria siempre es corta.

El caso es que Alberto describía cómo era el panorama en esa época y en los años previos, desde que él empezó en el ámbito asociativo de las AACC. Coincidíamos en que era desolador, mucho peor que en la actualidad. Ahora hay muchísima más información disponible (y algo de mejor información, pero no en paralelo al incremento cuantitativo de la misma). Los medios publican muchísimas más noticias sobre el colectivo. Se organizan bastantes más jornadas, congresos, seminarios y otro tipo de eventos para mejorar la visibilidad en todas las comunidades autónomas. Y las Redes Sociales han permitido conectar a muchísimas más personas que hace una década. Todo esto ha significado un cambio importante. Nosotros vivimos intensamente otros escenarios y tras abandonar la participación activa en el ámbito asociativo hace años nos hemos dedicado a otros asuntos. Él, gracias a la Fundación, a dar oportunidades al talento, aunque siempre deja la puerta abierta a colaborar con las asociaciones, como ha sido el caso en estas últimas con la edición de un libro -cofinanciado por ASA y Avanza- que se le entregó a los asistentes a las mismas. Un estupendo detalle. En mi caso, canalizando ideas en este blog para intentar aclarar algunas ideas aberradas que circulan en este colectivo y provocar intelectualmente al lector para que active su pensamiento crítico. O, cuando se me ha pedido, ayudando a nacer a una pequeña pero animosa asociación alicantina llamada Acytal Levante, que se ha unido a otras en la nueva confederación surgida, UnionAACC. Lo mejor de ejercer de mentor de estas iniciativas es que ves en la distancia cómo ellos mismos se autoorganizan y van notando que sí se pueden hacer cosas y cambiar localmente la realidad que viven, no siempre tan bonita como la pintan los políticos de turno, muy dados a pasarse con el azúcar.

Cuento todo esto porque muchas veces leo que “nada ha cambiado” y esta idea es bastante discutible. Es cierto que en algunas zonas apenas se ha movido o, en el peor de los casos, el movimiento ha sido para retroceder, pero todo lo que ocurre es consecuencia de las tendencias que surgen en cada época. Cuando confluyen personas activas, los cambios se aceleran, mientras que cuando la confluencia es de personas pasivas todo se paraliza. Esto hablando solo de los extremos de un continuo, claro, porque existen colores intermedios entre el blanco y el negro.

Eso sí, todos los pasos que se dan ahora suelen asentarse en pasos previos. Nunca son “un primer paso” porque llevamos unas cuantas décadas y ha habido periodos más activos que otros. Lo normal. Y aprender o escuchar a las personas que te han precedido es, en mi caso, un verdadero placer y, cómo no, una fuente de aprendizaje continuo. Alberto Flaño es uno de esos gigantes que me prestó sus hombros para ver más lejos y mejor.

Gracias por todo, amigo.

Fluir. Canal de experiencias óptimas.

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El flujo es el estado que alcanza el individuo cuando se sumerge completamente en la actividad que está realizando, cuando alcanza una total implicación con esta.

Csíkszentmihályi definió así la teoría del flujo:

“Estar totalmente absorto por la actividad que se realiza. El ego desaparece. El tiempo vuela. Cada acción, movimiento y pensamiento sigue inevitablemente al anterior, como si se tocase jazz. Todo tu ser está implicado, y estás utilizando tus habilidades al máximo”.

Entender lo que significa alcanzar un estado de flujo es sencillo. Solo has de pensar en cuando practicabas tus juegos preferidos. Al principio, hasta que entendías la mecánica del juego, te costaba sumergirte en él; una vez que conoces la lógica puedes pasar horas y horas jugando sin darte cuenta del paso del tiempo. Esto es alcanzar el estado de flujo.

Elementos de la teoría del flujo

Para que se consiga alcanzar el estado de flujo es necesario las estrategias de gamificación hagan hincapié en los siguientes elementos:

  • La actividad debe de suponer un desafío: si la actividad es demasiado sencilla, el usuario se aburrirá y pondrá punto y final al juego antes de lograr el objetivo deseado.
  • La actividad no debe ser demasiado complicada. Tiene que ser una habilidad accesible.Poner el listón demasiado alto acaba produciendo frustración o estrés en el usuario.
  • Las metas deben estar diseñadas de la manera más clara posible. Así, el usuario las percibirá con facilidad e identificará que los objetivos son alcanzables.
  • Es necesario que el usuario reciba un feedback que le ayude a identificar sus logros y sus derrotas, a la vez, la información aportada por el usuario servirá para identificar posibles mejoras en la estrategia del juego.
  • Paradoja del control: el usuario entiende que el resultado de la actividad es incierta, pero debe tener la sensación de que el final está condicionado por sus acciones. Aunque conoce de antemano que no tiene el control directo por la actividad, el usuario debe interpretar que, con sus acciones, obtendrá un control indirecto sobre el resultado.

Efectos de la teoría del flujo

  • Al alcanzar el estado de flujo la experiencia de la actividad se convierte en un estado en sí mismo. El usuario emplea su tiempo en esta actividad por la motivación que esta le ofrece, sin cuestionarse sin en ella pueden existir otras intenciones que no sean la diversión o la competición.
  • Fusión de la la acción y a conciencia. La conciencia se reduce a la actividad. Se termina desarrollando la actividad de manera automática, sin pensar en ella.
  • Pérdida de la autoconciencia. Cuándo el usuario logra sumergirse en el juego se olvida del entorno para centrarte en la actividad que está desarrollando con absoluta dedicación y total motivación.
  • Distorsión del sentido del tiempo. La entrega y la motivación con la que el usuario desempeña la actividad hacen que pierda el control sobre el tiempo que éste le está robando.

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Resumen del libro. Introducción

Un científico entra por la mañana a trabajar en su estudio y cuando menos lo piensa, se da cuenta de que ya es de noche y que ha pasado todo el día inmerso en sus tareas, sin ni siquiera alimentarse. Un alpinista escala las arriesgadas cumbres del Everest y mientras mantiene el control pleno del ascenso, siente que su cuerpo se funde con la roca. Una bailarina realiza con precisión y armonía una serie de complejos movimientos que hace parecer sencillos, al tiempo que ella misma se siente como flotando. Un cirujano acomete una delicada operación y mientras percibe con todo detalle la interacción entre su bisturí y el órgano del paciente, todo el entorno parece desvanecerse. Un amante hace el amor con su pareja y siente que se fusiona con ella y con el cosmos. Un gourmet saborea un elaborado plato y olvida que ha perdido su fortuna. Unos chicos saltan en monopatín y sus miedos se disipan. Un filósofo piensa y se olvida de que existe. Un músico toca el saxofón y su cuerpo es música. Un niño da sus primeros pasos y percibe que puede caminar…

Todos ellos fluyen en una “experiencia óptima” y no sólo han escapado a la ansiedad y al aburrimiento, sino que, al hacerlo, han logrado poner orden en el caos reinante de sus mentes. Todos ellos están experimentando el disfrute y además de que recordarán la experiencia como algo placentero, obtendrán de ella el estímulo adecuado para buscar nuevos desafíos y hacer que sus personalidades crezcan y se tornen más complejas.

Esa especie de epifanía, ese profundo sentimiento de alegría que han deseado durante largo tiempo y que representa la imagen de lo que quisieran que fuera la vida, no ha llegado a ellos por la gracia de su buena fortuna. Son ellos mismos, con el esfuerzo constante de sus mentes y de sus cuerpos, quienes han traspasado sus limitaciones y han propiciado una experiencia que va más allá del placer instantáneo de los sentidos, en el que se esconde la esencia de una vida feliz.

Hace más de veintitrés siglos, Aristóteles llegó a la conclusión de que lo que más buscan los hombres y las mujeres es la felicidad. Pero los incontables avances tecnológicos y científicos que hemos logrado desde entonces no parecen haber arrojado mayor luz sobre qué es la felicidad, ni nos han ofrecido las herramientas adecuadas para ayudarnos a alcanzarla.

Esto es lo que movió a Csikszentmihalyi a liderar, desde la Universidad de Chicago y con el apoyo de investigadores de todo el mundo, un estudio de orden psicológico para comprender el fenómeno de la felicidad, indagando sobre las actividades que producían el disfrute y la forma en que se sentían las personas cuando disfrutaban de sí mismas. Durante doce años, este equipo de psicólogos realizó entrevistas, formuló cuestionarios y, sobre todo, implementó el Método de Muestreo de Experiencia. Dicho método consistía en entregarle a una persona un “busca” y enviarle unos ocho mensajes de alerta al día, de forma aleatoria, pidiéndole que escribiera lo que estaba haciendo en ese momento y la forma en que se sentía cada vez que recibía el mensaje. Este método fue utilizado con cien mil personas en diferentes partes del mundo y permitió obtener un informe casi continuo de sus vidas durante un determinado periodo de tiempo.

La conclusión más sorprendente que surgió al analizar los resultados es que las experiencias óptimas eran descritas en términos muy similares por todas las personas, independientemente de su origen, de su edad, de sus rasgos culturales e, incluso, del tipo de actividad realizada. La experiencia óptima, ese momento en el que las personas están tan involucradas en una actividad que su realización es intrínsecamente gratificante y nada más parece importarles, puede ser, entonces, un estado del ser humano que responde a unas características universales. Lo que aquí se presenta son los resultados de ese análisis.

La investigación que a este respecto se llevó adelante durante doce años, y en la cual se estudió la vida diaria de miles de personas en todo el mundo, permite elucidar algunos elementos comunes en sus descripciones sobre los momentos de mayor disfrute y realización. Independientemente de que se trate de un escolar en Asia, de un joven escalador en Norteamérica, de un ajedrecista soviético, de una abuela en las montañas de los Alpes o de un director de empresa, la descripción de lo que sienten cuando viven una experiencia de este estilo es sorprendentemente parecida. De sus testimonios se han extraído las siguientes ocho características, que en su conjunto permiten comprender mejor la naturaleza de tales experiencias:
1- Desafío que requiere habilidades. Según los testimonios recogidos, el disfrute en una actividad llega a su punto máximo cuando los desafíos están en justo equilibrio con las habilidades personales. Cuando un tenista hábil se enfrenta con uno menos diestro, el primero se aburrirá, mientras que el segundo se sentirá ansioso y frustrado. El disfrute sólo aparece cuando se logra el punto medio entre el aburrimiento y la inquietud. Esto explica por qué las actividades de flujo conducen al crecimiento y al descubrimiento; nadie puede disfrutar haciendo lo mismo durante mucho tiempo.
Por lo general, la actividad autotélica debe tener unos objetivos que sean alcanzables gracias al conjunto de habilidades y destrezas que la persona posee. Y esas actividades pueden ser físicas, como sucede con el deporte, o mentales, como sucede con la lectura o con cualquier otra actividad en la que haya que manipular información simbólica.
Las competiciones son una forma corriente de encontrar desafíos que pueden estimular y agrandarse, pero cuando vencer al adversario se vuelve más importante que lograr el mejor desempeño posible, entonces el disfrute tiende a desaparecer. Una competición es agradable cuando se la percibe como un medio para perfeccionar las propias habilidades, pero no cuando es asumida como un fin en sí misma.
2- Concentración y enfoque. Cierto jugador de ajedrez afirmaba que cuando se juega una partida en un torneo “el techo podría caerse y, si no le cayese justo encima, usted no se daría ni cuenta”. Cuando la atención está completamente absorta en una actividad, lo que la persona está haciendo llega a ser algo espontáneo, casi automático, y el protagonista deja de ser consciente de sí mismo como un ser separado de lo que hace. Por eso muchos describen la experiencia como un estado de flujo, en el que la mente discurre libre y armónicamente.
En la medida en que la atención está completamente dirigida a la acción que se realiza, la persona alcanza un altísimo grado de concentración en un campo muy limitado y concreto de atención.
3- Metas claras. Aunque el tiempo que duran las distintas actividades placenteras es muy variable, y mientras que unas culminan en pocos segundos otras pueden alargarse días enteros, en todas ellas la persona es consciente de las metas o propósitos finales. Así, el jugador de tenis tiene claro que debe lograr ubicar la pelota en el área de su rival, el navegante de alta mar sabe que en algún momento deberá arribar a tierra firme y la anciana que fluye diariamente mientras cuida de sus vacas y de su huerto sabe que de allí obtendrá el alimento.
En el caso de los artistas se da una situación particular. A pesar de saber que quieren pintar un cuadro, componer una canción o escribir una historia, sus metas siguen siendo bastante difusas y sólo se van definiendo en el transcurso de la actividad creativa. Pero según lo detectado en este estudio, las actividades que llevan en su propia esencia el libre espacio de la improvisación, sólo llegan a disfrutarse cuando sus protagonistas son capaces de ir construyendo las reglas y las metas sobre la marcha. Y así como el pintor va definiendo con cada trazo su objetivo final, así mismo los músicos de jazz van dándole un cauce definido a una improvisación musical.
4- Directa e inmediata retroalimentaciónMuchos cirujanos afirman que una de las razones por las que les apasiona su trabajo es el hecho de que, al realizar una operación, pueden saber directamente si lo están haciendo bien o no. Y agregan que no soportarían la situación de un médico interno, ni mucho menos la de un psicoanalista, que sólo obtienen pruebas de su rendimiento en un periodo largo e incierto de tiempo.
Tan cierto como que la sensación de estar haciendo algo bien es uno de los componentes de la experiencia óptima, lo es el hecho de que todas las personas son capaces de afinar su atención para percibir las señales de éxito o aprobación de formas que a otros les resultan invisibles. Hasta el psicoanalista puede encontrar retroalimentación continua en los gestos, palabras o actitudes de su paciente, e incluso el artista que compone en solitario puede tener indicios de que su obra está bien realizada.
En realidad, el tipo de retroalimentación que se reciba es irrelevante: lo importante es poder tener la sensación de que la tarea o actividad se está haciendo bien, porque sentir que se ha tenido éxito en alcanzar la meta crea orden en la conciencia y fortalece la estructura de la personalidad.
5- No hay espacio para otras informaciones. Cierto escalador definía este hecho muy atinadamente con la siguiente descripción de sus ascensos en la roca: “Todo lo que puedo recordar son los últimos treinta segundos, y todo lo que puedo pensar hacia el futuro se concentra en los próximos cinco minutos”. En los momentos de flujo la atención excluye toda la información que ocupa la cabeza y que no es de utilidad para lo que se está realizando; las preocupaciones de la vida ordinaria quedan excluidas de la mente. Es como si la persona, mientras se mantiene la actividad, desconectara su memoria y alejara la entropía poniendo orden en su mente y olvidando los aspectos desagradables de la vida.
6- Un sentimiento de control personal sobre la situación o actividad. Según los testimonios directos, el disfrute de las actividades de riesgo como el vuelo con ala delta, el alpinismo o el buceo a gran profundidad, no deriva del peligro en sí mismo, sino de la capacidad para minimizarlo. Y aunque algunas personas afirman que detrás de un deportista de riesgo se esconde una personalidad patológica que se deleita tentando a la muerte, el placer que se deriva de estas actividades surge precisamente de una saludable sensación de ser capaz de controlar fuerzas potencialmente peligrosas. En toda actividad existen unos peligros objetivos, que son impredecibles e inevitables (como por ejemplo, un derrumbe) y unos peligros subjetivos, que provienen de la falta de habilidad o la incapacidad para estimar correctamente los peligros. Los deportistas de riesgo buscan limitar tanto como sea posible los primeros y eliminar por completo los segundos, mediante una rigurosa disciplina y una sólida preparación.
Pero esto no es una característica exclusiva de los deportes de riesgo, pues toda experiencia de flujo involucra la sensación de tener el control o la falta de preocupación por perderlo. De hecho, dicha sensación de controlar la entropía explica también por qué las actividades de flujo pueden ser tan adictivas y por qué, por ejemplo, tantos ajedrecistas vuelven la espalda al “desorden” del mundo real.
Si bien algunos consideran que los juegos de azar constituyen una excepción a esta regla, lo cierto es que el disfrute de estos jugadores está íntimamente ligado a la sensación subjetiva de que controlan el destino y de que sus habilidades juegan un papel importante en el resultado.
7- Pérdida del sentimiento de autoconciencia. Cuando se experimenta la sensación de flujo, desaparece de la conciencia algo a lo que comúnmente dedicamos mucha atención: la propia personalidad. Muchas personas describen estos episodios diciendo que es como si no tuviesen ego, y como las demandas del “yo” consumen continuamente una elevada cantidad de energía, el liberarse de ellas deja el camino libre para que la atención se dedique a otros fines. Paradójicamente, cuando logramos olvidarnos de quién o de qué somos, podemos expandir aquello que somos. La experiencia óptima permite así una forma de trascendencia, pues al perder momentáneamente la personalidad, sobrepasamos el propio yo, que podrá emerger con más fuerza tras la experiencia vivida.
Este fenómeno, adicionalmente, suele venir aparejado a una sensación de fusión con el entorno que, según el caso, puede estar configurado por la montaña, el mar, el colectivo de personas con el que se realiza la actividad o cualquier otro componente del cosmos.
8- Distorsión del sentido del tiempo. Durante el disfrute de la experiencia autotélica, la dimensión objetiva del mundo externo se vuelve irrelevante, y la percepción subjetiva de la experiencia temporal se ve alterada. Por eso muchas personas afirman que el tiempo parece pasar más rápidamente, mientras que otros, como un bailarín de ballet describiendo un complicado giro que dura menos de un segundo en tiempo real, afirman que los segundos pueden llegar a durar eternidades.

Fuentes consultadas:

http://www.wonnova.com/blog/la-teoria-del-flujo-o-como-hacer-que-el-usuario-no-se-aburra-201211

https://www.leadersummaries.com/ver-resumen/fluir

 

Filosofía y pensamiento crítico

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Hace unos días desayunábamos con la noticia de que la asignatura de Filosofía volvía a ser obligatoria en la enseñanza secundaria (Ética) y el bachillerato (Historia de la Filosofía). Una buena noticia, aunque siempre dependa del enfoque que se le quiera dar. Tenemos miles de ejemplos de odio profundo a esa asignatura por el modo en que se presentaban los contenidos filosóficos en clase. Y es que la filosofía se asemeja mucho a un chiste: o lo cuentas bien, o no tiene gracia alguna.

Uno de los argumentos para su recuperación ha sido que “fomenta el pensamiento crítico” en nuestros jóvenes. Esta idea se puede desplegar un poco para entenderla mejor, tanto en sus fortalezas como en sus debilidades.

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JFCalderero

“Educar es ayudar a cada ser humano a establecer y mantener vínculos valiosos con la realidad” .

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