Pensamiento constructivo

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Más allá de las palabras

Hablamos mucho de pensamiento positivo. Esa forma de pensar que, en esencia, te dice que “bueno, todo va a mejorar y tal”. Es un tipo de pensamiento basado en la mera esperanza, algo pasivo que no incide en nuestra realidad. Evidentemente es más sano que el pensamiento negativo porque no se basa en la desesperanza de que, pase lo que pase, nada va a cambiar y todo irá a peor.

Frente a, y a veces contra, esta forma de pensar que no conduce realmente a nada tenemos lo que podemos denominar como pensamiento constructivo.

¿Qué entendemos por pensamiento constructivo? Básicamente, es una herramienta mental que se dirige única y exclusivamente a la búsqueda proactiva de soluciones a los problemas. Problemas en un sentido operativo, no hablamos de dramas personales o situaciones que trascienden nuestra capacidad de obrar. Si acontece una inundación, pocas soluciones podemos aportar a eso más que tratar de sobrevivir y salvar lo máximo que podamos. Hablo de algo más cotidiano y asequible. Puede ser algo tan simple como arreglar un enchufe (acción con incidencia individual) o algo más complejo como mejorar la vida de una comunidad de personas (acción política, con incidencia colectiva). Lo relevante es la herramienta y el uso que se le dé. En cada contexto diferirá en los modos y en el alcance, pero la base es la misma: pensamiento propositivo. Es muy potente para aprender a afrontar problemas en contextos tan variados como la familia, el trabajo, las relaciones sociales o íntimas, etc. Es, en definitiva, una actitud muy útil frente a la vida, porque es realista sin ser optimista (creer que todo está bien o que todo puede mejorar solo) ni pesimista (creer justo lo contrario). La virtud del término medio, que no es sinónimo intercambiable de mediocridad -la actitud de no actuar por miedo a sobresalir o a quedar por debajo de determinadas expectativas ajenas-.

Este pensamiento es muy atractivo para aquellos que no se sienten capaces de ejercerlo o para aquellos que no desean que logre aportar soluciones. Sin embargo, no es nada luminoso porque no se edifica en idealismos (en lo que debería ser) ni está por encima de la cruda realidad. Es más bien un humus nutritivo que soporta el terreno y nuestras raíces sin brillar allá a lo lejos, en el cielo del postureo. Por eso no se vende tan bien como otro tipo de herramientas mentales, no coloniza mentes con tanta facilidad como el guruseo rampante o la venta de soluciones rápidas a problemas que requieren trabajo, trabajo y más trabajo. Nadie comprará un producto que requiera esfuerzo mantener. Es más fácil y asequible adquirir otros que supuestamente te salvarán de tus dificultadas a un módico precio.

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Como todos sabemos, es mucho más fácil destruir que construir. Es un camino corto y efectivo para satisfacer necesidades egoicas del estilo del perro del hortelano: ni hago, ni dejo hacer. Durante muchos años he vivido, como la mayoría, este tipo de carcoma mental. Esa manera torticera de tratar de apagar cualquier tipo de luz porque nuestro pequeño y débil ego se siente aún más empequeñecido frente a los que, simplemente, tratan de hacer cosas, agrandando los errores y minimizando los aciertos ajenos. Curiosamente, es un modo de vida terriblemente doloroso para quien lo ejerce porque jamás sana por dentro. Se nutre de la destrucción y, cuando lo logra, aparece ahí para figurar. Es un pequeño y fugaz triunfo que, sin embargo, impide avanzar.

Pero, a pesar de todo eso y de que cuanto más logres hacer más elementos nocivos vas a encontrar en el camino soy y seguiré siendo un firme defensor del pensamiento constructivo. Del que busca soluciones y no culpables cuando hay problemas. Del que asume la responsabilidad de los fracasos tanto como la de los éxitos. Porque esa pequeña luz no requiere de artificios para mostrar todo lo que lleva dentro. Aunque solo sean unos pocos los que la vemos y valoramos en su auténtica medida. A nivel personal, llegar a alegrarse de los éxitos ajenos es un logro importante y una buena medida de higiene mental que recomiendo a todo el mundo.

El efecto Forer en las altas capacidades

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¿Qué es el efecto Forer?

El efecto Forer, conocido también como el efecto Barnum, ocurre cuando una persona acepta como válida una aseveración acerca de si misma, pues creen que proviene de una fuente confiable. En otras palabras, las personas son víctimas de la falacia de la validación personal, y aceptan como propias generalizaciones que pueden ser válidas para cualquier individuo.

El nombre de este efecto viene del psicólogo Bertram R. Forer, quien encontró que la mayoría de las personas aceptaban estas descripciones vagas como personales y acertadas, así que realizó un experimento en 1948, en el que entregó un grupo de afirmaciones a sus estudiantes como resultado de un test de personalidad y pidió que evaluaran sus resultados, afirmando si eran acertados. Lo que no sabían sus estudiantes es que todos tenían la misma hoja de resultados, que decía esto:

“Tienes necesidad de ser aceptado por los demás y buscas que te admiren, sin embargo, tiendes a ser muy crítico contigo mismo. Aunque tienes algunas debilidades de personalidad, generalmente logras compensarlas. Tienes una capacidad increíble que no has convertido en tu ventaja. Disciplinado y autocontrolado en el exterior, tiendes a preocuparte y ser inseguro en tu interior. A veces tienes grandes dudas sobre si has tomado la decisión correcta o si has hecho lo adecuado. Prefieres cierta cantidad de cambio y variedad y te sientes insatisfecho cuando te acorralan las restricciones y limitaciones. También te enorgulleces de ser un pensador independiente, no aceptas lo que digan los demás sin pruebas satisfactorias. Pero has descubierto que es poco sabio ser muy franco y revelarte a ti mismo ante los otros. A veces eres extrovertido, afable y sociable, mientras que en otras ocasiones eres introvertido y reservado. Algunas de tus expectativa pueden ser más bien irreales.”

Forer pidió que calificaran la exactitud de los resultados en una escala de 0 a 5, donde el 5 significaba que el alumno sentía que los resultados eran excelente y acertados, mientras que un 4 expresaba que los resultados habían sido buenos. El promedio de la evaluación de la clase fue de 4,26; es decir que consideraron que el resultado realmente definía sus personalidades, aunque Forer había tomado estas aseveraciones de una columna de astrología de una revista cualquiera.

La gente tiende a aceptar afirmaciones acerca de ellos mismos en proporción a su deseo de que las afirmaciones sean verdad más que en proporción a la exactitud empírica de las afirmaciones medidas por algún patrón no subjetivo. Tendemos a aceptar declaraciones cuestionables y hasta falsas acerca de nosotros mismos, si las estimamos positivas o lo suficientemente halagadoras.

Esto se debe a la combinación de esa credulidad latente en el efecto Forer con el sesgo de autoservicio, que es la tendencia a atribuirse créditos personales en los éxitos y no en los fracasos. O a tomar solo la parte de una afirmación que nos favorezca en nuestra imagen personal. Por eso tiene tanta potencia el estereotipo positivo.

Ensayo del efecto

El 2 de diciembre publiqué una entrada llamada ZodiAACC. Al principio pensé denominarla “algunas características esenciales de las personas con altas capacidades”, pero lo descarté porque a veces se toma en serio este blog y podía haber sumado más errores de bulto a los ya existentes.

El ensayo consistía básicamente en lo mismo que hizo Forer con esos estudiantes. Recoger de una web de astrología algunas descripciones de “cómo son” las personas que tienen determinados signos del zodiaco y cambiar ese signo por la palabra AACC. Al principio creí que no iba a funcionar, pero sorprendentemente no fue así. Y eso que venía con la advertencia del título.

Así, cuando la web describía cómo eran los Aries, los Tauro o los Géminis:

Los Aries son aventureros y energéticos, son pioneros y valientes. Son listos, dinámicos, seguros de si y suelen demostrar entusiasmo hacia las cosas. Les gusta la aventura y los retos. A un Aries le gusta ganar y ser espontáneo. También le gusta dar su apoyo a una buena causa.

Un tauro es paciente, persistente, decidido y fiable. A un tauro le encanta sentirse seguro, tiene buen corazón y es muy cariñoso. Les gusta la estabilidad, las cosas naturales, el placer y la comodidad. Los tauro disfrutan con tiempo para reflexionar y les encanta sentirse atraído hacía alguien.

Las personas de signo géminis tienes una gran adaptabilidad y versatilidad. Los géminis son intelectuales, elocuentes, cariñosos, comunicativos e inteligentes. Tienen mucha energía y vitalidad. Les gusta hablar, leer, hacer varias cosas a la vez. Los geminis disfrutan con lo inusual y la novedad. Cuánto más variedad en su vida, mejor.

Yo los convertía en cómo son los AACC:

Los AACC son aventureros y energéticos, pioneros y valientes. Son listos, dinámicos, seguros de sí mismos y suelen demostrar entusiasmo hacia las cosas. Les gusta la aventura y los retos. A un AACC le gusta ganar y ser espontáneo. También le gusta dar su apoyo a una buena causa.

Un AACC es paciente, persistente, decidido y fiable. A un AACC le encanta sentirse seguro, tiene buen corazón y es muy cariñoso. Les gusta la estabilidad, las cosas naturales, el placer y la comodidad. Los AACC disfrutan con tiempo para reflexionar y les encanta sentirse atraído hacía alguien.

Los AACC tienen una gran adaptabilidad y versatilidad. Los AACC son intelectuales, elocuentes y comunicativos. Les gusta hablar, leer, hacer varias cosas a la vez. Los AACC disfrutan con lo inusual y la novedad. Cuánto más variedad en su vida, mejor.

Estoy convencido de que si hubiera camuflado el título de la entrada el efecto de asumir como ciertas estas “características zodiacales” se habría multiplicado bastante. Somos extraordinariamente crédulos, sobre todo si lo que nos dicen suena bien.

El caso es que en el colectivo de las altas capacidades no escapamos a este efecto. Se da con mucha más frecuencia de lo que sería lógico esperar y podemos encontrarlos en webs o páginas que tienen muchos seguidores. En ellas podemos encontrar muchos ejemplos de descripciones vagas que podrían aplicarse a cualquier persona pero que se asumen acríticamente como características diferenciales de los superdotados. Y para muestra, algunos botones:

EJEMPLOS

EJEMPLO 1: Sobre el perfeccionismo

AFIRMACIÓN: “Algunas personas superdotadas tienen rasgos perfeccionistas. Se sienten impulsados a tener éxito siempre y llegar a la cima. Su autoestima está ligada a sus logros, el reconocimiento de los demás y la capacidad de probar su valor a través del desempeño, proyectos, pruebas e incluso puntos ganadores en las discusiones cotidianas. Pueden sentirse obligados a convertirse en expertos en cualquier área que están estudiando o a la que están dedicándose. Esto puede ir desde una maestría de minuta política, a la autoridad en un tema específico, a la adquisición de las mejores recetas de galletas de chips de chocolate. Se presionan implacablemente para mantenerse al día con la información, se sienten desesperados cuando no logran sus objetivos, y pueden alienar a otros con su impulso competitivo y la necesidad de demostrar su autoestima. Hay una clara diferencia entre el esfuerzo por la excelencia y el perfeccionismo”, Gail Post.

ADAPTACIÓN: “Algunas personas tienen rasgos perfeccionistas. Se sienten impulsados a tener éxito siempre y llegar a la cima. Su autoestima está ligada a sus logros, el reconocimiento de los demás y la capacidad de probar su valor a través del desempeño, proyectos, pruebas e incluso puntos ganadores en las discusiones cotidianas. Pueden sentirse obligados a convertirse en expertos en cualquier área que están estudiando o a la que están dedicándose. Esto puede ir desde una maestría de minuta política, a la autoridad en un tema específico, a la adquisición de las mejores recetas de galletas de chips de chocolate. Se presionan implacablemente para mantenerse al día con la información, se sienten desesperados cuando no logran sus objetivos, y pueden alienar a otros con su impulso competitivo y la necesidad de demostrar su autoestima. Hay una clara diferencia entre el esfuerzo por la excelencia y el perfeccionismo”, Gail Post

CONCLUSIÓN SESGADA: Los superdotados son perfeccionistas.

CONCLUSIÓN ADECUADA: Algunas personas tienen rasgos perfeccionistas y otras no lo presentan.

EJEMPLO 2: Sobre la sensibilidad moral

AFIRMACIÓN: “A partir de una edad temprana, muchos niños superdotados muestran evidencia de sensibilidad moral. Estos niños tienden a preocuparse por los demás, quieren aliviar el dolor y el sufrimiento, o muestran capacidad avanzada para pensar acerca de ideas abstractas tales como la justicia y la equidad. Los inicios de la sensibilidad moral se encuentran en el desarrollo de la empatía entre el niño y el padre que los cuida. Esta es también la base de la formación de la identidad y el desarrollo del YO”, D. Lovecky

ADAPTACIÓN: “A partir de una edad temprana, muchos niños muestran evidencia de sensibilidad moral. Estos niños tienden a preocuparse por los demás, quieren aliviar el dolor y el sufrimiento, o muestran capacidad avanzada para pensar acerca de ideas abstractas tales como la justicia y la equidad. Los inicios de la sensibilidad moral se encuentran en el desarrollo de la empatía entre el niño y el padre que los cuida. Esta es también la base de la formación de la identidad y el desarrollo del YO”, D. Lovecky

CONCLUSIÓN SESGADA: Los niños superdotados tienen superioridad moral.

CONCLUSIÓN ADECUADA: Algunos niños poseen una temprana sensibilidad moral que pueden o no convertir con el tiempo en acciones morales.

EJEMPLO 3: Sobre el miedo al fracaso

AFIRMACIÓN: “La mayoría de los niños, pero especialmente los niños superdotados, absorben y reflejan los comportamientos que ven en los adultos que los rodean. Debido a esto, evita hacer comentarios autodespreciativos sobre ti frente a los niños y, en cambio, habla abiertamente sobre tus errores y sobre cómo te recuperas de ellos. Esto no solo ayudará a los niños a evitar el desarrollo de una imagen personal negativa o miedo al fracaso, sino que también tendrá un impacto positivo en tu propio bienestar. Tu capacidad para modelar este rasgo y hacerlo relevante en la vida de los niños les mostrará cómo disminuir su miedo al fracaso a corto plazo mientras aún luchan por el éxito a largo plazo”, Nicole Endacott

ADAPTACIÓN: “La mayoría de los niños, absorben y reflejan los comportamientos que ven en los adultos que los rodean. Debido a esto, evita hacer comentarios autodespreciativos sobre ti frente a los niños y, en cambio, habla abiertamente sobre tus errores y sobre cómo te recuperas de ellos. Esto no solo ayudará a los niños a evitar el desarrollo de una imagen personal negativa o miedo al fracaso, sino que también tendrá un impacto positivo en tu propio bienestar. Tu capacidad para modelar este rasgo y hacerlo relevante en la vida de los niños les mostrará cómo disminuir su miedo al fracaso a corto plazo mientras aún luchan por el éxito a largo plazo”, Nicole Endacott

CONCLUSIÓN SESGADA: Los niños superdotados asimilan y replican los comportamientos de los adultos que les rodean.

CONCLUSIÓN ADECUADA: La mayoría de los niños asimilan y replican los comportamientos de los adultos que les rodean.

Y como estos tres, miles más que podrían ponerse y analizarse a la luz del efecto forer combinado con el sesgo de autoservicio.

 

(D)EFECTOS DE CREER SOLO UNA PARTE DE LA HISTORIA

Decía Gobbels que «una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad». Por desgracia, lo comprobamos día a día en las noticias. Sin embargo, en nuestro caso no hablamos de una mentira en sentido absoluto sino más bien en una creencia basada en una media verdad. Así, podemos adaptar el aserto para decir que «un sesgo compartido mil veces se convierte en una característica de la personalidad».

Para muestra, un botón. Un maravilloso y extenso recopilatorio de sesgos que se ha compartido miles de veces:

Características de las personas superdotadas

Evidentemente, cada persona es diferente y entre los superdotados nos podemos encontrar con una gran variabilidad entre ellos. No obstante, hay algunas características que comparten una amplia mayoría de ellos. En general, muestran una mayor intensidad y mayores niveles de excitabilidad emocional, intelectual, imaginativa, sensorial y psicomotora.

A nivel cognitivo, son originales, suelen tener ideas inusuales, su mente es rápida, son capaces de conectar ideas aparentemente no relacionadas, tienen una capacidad superior para razonar o resolver problemas y una gran capacidad de imaginación. Les gustan los retos intelectuales y se aburren o distraen con tareas demasiado sencillas para ellos. Su vocabulario es amplio, suelen gustarles las palabras y ser ávidos lectores, aprenden con rapidez y tienen una buena memoria a largo plazo.

A nivel emocional y perceptivo, se trata de personas altamente sensibles que tienen unas emociones más intensas que los demás y una gran capacidad para apasionarse con temas o proyectos de su interés. Tienen un gran sentido del humor (peculiar y diferente), son muy perceptivos, con gran capacidad de observación. Por lo general, suelen ser introvertidos. Son muy compasivos y empáticos, con una gran capacidad para “leer” a los demás y saber qué sienten o piensan.

A nivel motivacional, son muy perfeccionistas y se exigen mucho a sí mismos y a los demás, muy curiosos, con gran deseo de aprender, independientes y autónomos. Son buscadores de la verdad y del sentido de la vida. Tienen un alto sentido de la justicia y suelen reaccionar ante las injusticias cometidas contra ellos o contra los demás. No es raro que tengan un alto sentido de la ética y honestidad. Presentan un gran rango de intereses y habilidades.

En cuanto al nivel de actividad, tienen una gran cantidad de energía y una alta capacidad de atención, de manera que pueden concentrarse en algo de su interés durante mucho tiempo y trabajar hasta acabar agotados. Son muy perseverantes.

A nivel social suelen ser inconformistas, cuestionan las reglas y las normas sociales y hacen preguntas embarazosas. Suelen sentirse diferentes y no es raro que se sientan solos e incomprendidos. Los demás no siempre entienden su sentido del humor o sus ideas.

Los superdotados son pensadores independientes caracterizados por un deseo de conocer ideas complejas, pensar y generar ideas nuevas, mientas que las personas de inteligencia media están más interesadas en temas sociales que en las ideas en sí mismas.

Tienen una alta capacidad para crear su propia estructura y organizar datos, mientras que las personas de inteligencia media prefieren regirse por una estructura ya creada. Así, personas como Newton o Einstein fueron capaces de crear estructuras completas de comprensión del universo.

No deja de ser sorprendente que un colectivo formado por personas con capacidad intelectual elevada sostenga y reafirme este tipo de conclusiones sesgadas de la realidad por el simple hecho de que corroboran sus prejuicios y reducen sus miedos. Sobre todo si creemos a pies juntillas el compendio anterior. ¿O es que realmente debemos revisar la diferencia entre lo que creemos que somos y lo que realmente somos?

Miedos

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El ego es la personificación de nuestros miedos

 

Miedo a decir. Miedo a callar.

Miedo al placer. Miedo al dolor.

Miedo a empezar. Miedo a terminar.

Miedo a luchar. Miedo a huir.

Miedo a llegar. Miedo a permanecer. Miedo a salir.

Miedo a estar. Miedo a desaparecer.

Miedo a la independencia. Miedo a depender.

Miedo a sentir. Miedo a pensar.

Miedo a la calma. Miedo a la tempestad.

Miedo a brillar. Miedo a apagarse.

Miedo a lo nuevo. Miedo a la rutina.

Miedo al amor. Miedo al desamor.

Miedo a la luz. Miedo a la oscuridad.

Miedo a la muchedumbre. Miedo a la soledad.

Miedo a la libertad. Miedo a la esclavitud.

Miedo a perder. Miedo a ganar.

Miedo a poner fin. Miedo a continuar.

Miedo a lo que digan. Miedo a lo que no dirán.

Miedo a morir. Miedo a vivir.

El ego fragmenta la realidad para hacerla manejable. Categoriza, clasifica, etiqueta, distribuye, etc. Es plenamente consciente de su fragilidad y busca respuestas a sus constantes preguntas.

El ego es el personaje que lucha por sobrevivir a la obra.

Todos tenemos egos, en diversos tamaños y formas, con diferente grado de solidez. El primer paso es ser conscientes de esta realidad, aceptarla y trabajar para intentar que no se nos vaya de las manos.

El día más feliz de mi vida

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Ayer llovía aunque brillara el sol. Sorprendía esa extraña sensación que me acompañó toda la tarde, desde el mismo momento en que aparcamos en la parte baja de la barriada donde nací. Había venido muchas veces antes y en ninguna se agolparon tantos recuerdos. Las trazas de la memoria se consolidaban y afloraban momentos vividos, personas conocidas, risas y llantos de juventud.

Cuando salimos de casa de mis padres, como cada día de navidad, con ellos en la memoria, pregunté a mi hermana por Rafaela. “Tiene principio de Alzheimer”. Sentí una puñalada atravesándome el pecho. Mi querida vecina se iría apagando hasta no ser capaz de recordarnos, hasta no poder decir cuál fue el mejor día de su vida, si solo hubo uno especial, que lo dudo.

Entonces pensé que el día más feliz de mi vida es siempre hoy. Hoy tengo familia y seres queridos. Hoy tengo trabajo. Hoy tengo amor. Hoy reflexiono y escribo. Hoy late mi corazón. Hoy tengo la memoria intacta. Hoy soy, no solo estoy. Y claro que habrá días señalados en nuestro bagaje existencial, pero como están pueden desaparecer porque ya no son.

Paradojas vitales. Si vivimos alejados del pasado nos perdemos parte de nuestra riqueza existencial, pero si vivimos anclados en él no disfrutamos del fresco presente.

Altas Capacidades: identificación tardía en adultos

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Uno de los temas que más me ha llamado la atención los últimos años en este microcosmos de las altas capacidades es el de la identificación tardía en adultos. Identificación que puede ser formal/objetiva (con pruebas psicométricas) o informal/subjetiva (sospechas en base a índices externos). Personas que han pasado buena parte de su vida sin ser capaces de “descubrirse”, de encontrar su “verdad” más íntima. Verdad en un sentido clásico representada por esa maravillosa palabra que es A-letheia (de la que proviene el nombre de Alicia), que significaba literalmente des-velar, des-cubrir o des-ocultar. Sacar a la luz lo oculto: “verse”.

Me llama poderosamente la atención porque yo tuve la fortuna de saberlo desde muy pequeñito, de modo que aunque no supiera qué significaba realmente aquello sí que pude integrar la información de un modo natural, sin procesos abruptos de asimilación cuando ya los esquemas mentales propios son más rígidos y hay que romperlos, con todo lo que implica a nivel emocional. Muchos con una visión utilitarista me han preguntado para qué me sirvió eso, ya que mi vida personal no está jalonada por el éxito, la fama o el reconocimiento externo por un trabajo excelente o por destacar a nivel social en ninguna faceta especial. Claro, ¿ante eso qué se puede responder? Pues simple y llanamente que no me sirvió de nada especial, solo para tratar de comprender mejor el mundo que me rodea. Quizás no es necesario subir a las más altas cumbres para entender que tener ciertas habilidades cognitivas pueden ser muy útiles en una meseta o incluso cuando entras en un valle. Quién sabe…

El caso es que en los últimos años se ha producido una pequeña explosión de identificaciones tardías en adultos con altas capacidades derivada, entre otras cosas, de que se habla y se escribe mucho más sobre este complejo fenómeno que hace una década. Hay más información disponible y gracias al empuje de las familias en tiempos pasados se ha ido evolucionando irregularmente en ese aspecto clave que es la identificación de alumnos. La lógica nos dice que si hay más niños y niñas identificados, hay más familias (bien o mal) informadas sobre esta realidad. Y cuando esos progenitores que, por diversas razones, no han sido capaces de “conocerse” de pequeños descubren con datos objetivos que sus hijos tienen altas capacidades comienzan a atar cabos, a “re-conocerse”. Empiezan a sospechar, por los indicios conductuales de sus vástagos, que ellos quizás también pueden tener ese tipo de habilidades cognitivas y jamás han sido conscientes de ello. Un tremendo impacto. Y si además leen libros donde alguien es capaz de describir algunas de las cosas que les ocurren, como pasó con el de “¿Demasiado inteligente para ser feliz” de Jeanne Siaud-Facchin, las sospechas pueden convertirse en certezas. La identificación informal se ha multiplicado gracias a toda esta movida. No tanto la formal, porque todavía subsiste cierto pánico en el adulto que le impide dar el paso a una evaluación objetiva que le saque de dudas, miedo que se traduce en las más variopintas excusas que podamos imaginar. Se aferran a su identificación informal y solo la expresan en entornos controlados. Es muy curioso este comportamiento. No lo juzgo, tan solo lo describo. Cada uno gestiona la información como mejor sabe o puede.

¿Y por qué tantos adultos no se han reconocido de pequeños y ahora sí lo hacen?

La respuesta, compleja, tiene un fondo muy sencillo: por las mismas razones que llevan a la mayoría de profesionales educativos a sostener el ya mítico “no lo veo” que nos saca de nuestras casillas como familias. Cuando mantienes en tu mente una imagen distorsionada de “cómo son” las personas con altas capacidades se te hace un mundo “verlas”. Y esto es válido tanto para la imagen de otros como para la imagen de nosotros mismos: “¿cómo voy a ser superdotado? No, qué va, a lo sumo algo despabilado o listo para algunas cosas, nada del otro mundo”. A saber qué pensamos que “son” los “superdotados”…

Qué difícil es todo esto, en serio, cuando no hay modo de desactivar estos mitos (relatos) y estereotipos (imágenes) aberrados, ni siquiera cuando se aterriza en este mundillo y la información disponible es más realista, aunque esté desperdigada entre montones de basura que solo sirve para deformar la imagen que se proyecta en la sociedad. Solo hay que leer los comentarios en las noticias sobre niños que destacan mucho de pequeños para darse cuenta de lo complicado que es subir este Everest. Y los medios de comunicación no son nuestros aliados en esta batalla, qué va, al contrario. Los anclan con una facilidad pasmosa, haciendo inútil a efectos de concienciación social la mejor de las conferencias que se pueda impartir. Pero hay que ser autocríticos y pensar que esos medios se apoyan en entidades que están ahí para defender los intereses de estos niños pero que cuando les ponen un micro por delante se olvidan de la naturalidad y de la diversidad para mostrar solo los casos más llamativos, cuando no directamente manejan algunos de los mitos más consolidados que existen. En los últimos tiempos parece que hay más personas que tienen que decir algo que personas que tienen algo que decir. Como decía mi amiga Belén Ros el otro día en la charla sobre legislación que le dio a las familias gallegas de ASAC: “ahora das una patada y te salen expertos en altas capacidades por todos lados”.

En cualquier caso, muchos de estos adultos identificados -formal o informalmente- manejan una visión incompleta del fenómeno. Transitan entre una visión unidimensional desnuda o adornada basada en el CI, dividiendo a la sociedad entre los que “son superdotados” y los que “no son”. Los de la visión desnuda hablan solo de CI y se comparan entre ellos creando sutiles guetos ideológicos cuando las diferencias alcanzan cierto grado. Pero no sé si es peor la visión adornada, donde al CI le suman una serie de características presuntamente “propias” de las personas que “son” basadas en estereotipos positivos. Incluso las menos favorecedoras se describen en clave positiva, como una “marca distintiva” que los hacen aún mejor. Algunos de estos proponen una fragmentación más elitista (no por la distinción sino por la actitud asociada a la misma): dividir el mundo entre los que “son superdotados profundos” y los que “no son”. La locura… Todo un disparate pero que tiene su nicho de mercado.

 

Visión tetradimensional del potencial humano

Para entender mejor a qué me refiero con la visión unidimensional haré un pequeño resumen sin elaborar sobre una de las ideas que tenía en mente desde hace mucho tiempo. Considero que el fenómeno de las altas capacidades es tan complejo que no puede reducirse a una o dos dimensiones, ni siquiera a una tercera. Habría que contemplar también la cuarta dimensión del “tiempo” que, a estos efectos, sería similar a la evolución del fenómeno.

Con otras palabras, lo que quiero transmitir es que es muy positivo tener una visión tetradimensional de un paisaje mayor, el potencial humano, y desde ahí discernir los paisajes menores denominados genéricamente “altos potenciales”. Este sería un marco referencial rico y complejo, sin preferencias o privilegios de ninguno frente (y a veces en contra) a otros. Cada dimensión sería un marco menor que, por sí mismo, no explicaría al completo el fenómeno ni de cerca. Y cuando entran en juego las emociones, los marcos referenciales se convierten, por desgracia, en marcos preferenciales. Claro, contra las preferencias es difícil luchar o argumentar nada. Se aferran fuertemente.

A lo que voy. Groseramente, y con un grafismo pobre, podemos observar cómo quedaría una visión unidimensional del potencial humano con esta imagen. Se basaría simple y llanamente de la ya superada diferenciación y clasificación de personas en función de un único parámetro, el CI.

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Esta visión es tremendamente reduccionista, pero ha sido la más utilizada a lo largo del último siglo. Por suerte, desde los colectivos de la parte “baja” de la imagen se ha luchado para desacreditarla con argumentos sólidos, como que una cifra (que estima una pequeña parte de lo que tenemos) no puede definirnos al completo como personas, que no puede definir quiénes somos. Ni define todo lo que podemos hacer.

Para ampliar un poco la visión, introduciremos una segunda dimensión que serían aquellas áreas cognitivas donde una persona puede poseer fortalezas o debilidades relativas, creando lo que se conoce como un perfil cognitivo donde, a modo de ecualizador, se vean de un tirón las zonas más potentes y las que hay que potenciar.

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Esto ya mejora un poco más la comprensión. Si combinas una o varias de las áreas cognitivas puedes obtener un perfil de talento simple o de talento complejo, y si son todas el perfil sería de superdotación, siempre que supere un determinado percentil. Esta es la esencia del modelo de Castelló. Hablaríamos entonces de las estructuras cognitivas, que obviamente derivarán en funciones cognitivas y aparecería el nombre de Sternberg con su teoría triádica.

Pero claro, también comprobamos que nos falta algo, así que añadimos una tercera dimensión, la denominada área personal donde podemos examinar otras facetas no puramente cognitivas que influyen en ese paisaje del potencial humano de manera decisiva.

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Con esta visión tridimensional ya tenemos información sobre cada persona de un modo más detallado, lo que nos permitirá cultivar sus potenciales para que, con el tiempo, puedan desarrollarse.

Y ahí entra en juego la última dimensión, la evolutiva, que no puede representarse gráficamente en una imagen pero que es tan importante como las demás. Ya no nos centramos en lo que tenemos solamente, también entra en juego lo que hacemos con ese potencial. Es lo que suelo denominar como la “inteligencia en acción”.

Aquí es donde entran en juego modelos tan complejos como el de Francoys Gagné, que se representa con esta imagen recogida del blog de Javier Tourón.

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Donde las capacidades naturales se PUEDEN (de ahí lo de potencial) desarrollar sistemáticamente hasta alcanzar determinado nivel de competencia en uno o varios de los campos del saber humano. Teniendo en cuenta los catalizadores tanto externos como internos que favorecen o entorpecen el proceso. Entonces, si nos fijamos en la imagen tridimensional veremos representadas las áreas cognitivas y las áreas personales en la zona de capacidades naturales y de catalizadores intrapersonales, respectivamente.

Como conclusión, solo quiero señalar que el fenómeno es tan complejo que las identificaciones simplificadas son de ayuda en una primera fase de ese proceso interno al que acceden tardíamente muchos adultos, pero que ahí no se acaba la historia, sino más bien es dónde comienza. Y que ampliar la visión siempre redundará positivamente en la integración de esa nueva información que nos sacude el interior, rompiendo todos nuestros esquemas previos.

Sinceramente, le recomendaría a todos que se formaran, que leyeran, que entendieran todas estas cuestiones para poder asimilar del mejor modo posible ese Tsunami. Porque merece la pena vivirlo. Si no se experimenta, es difícil explicar lo que se va sintiendo en el trayecto. Por supuesto, esto no se logra en un día o dos, leyendo cuatro tesis, artículos o blogs. Se necesitan años de implicación para que estas ideas cobren forma.

ZodiAACC

Los AACC son aventureros y energéticos, pioneros y valientes. Son listos, dinámicos, seguros de sí mismos y suelen demostrar entusiasmo hacia las cosas. Les gusta la aventura y los retos. A un AACC le gusta ganar y ser espontáneo. También le gusta dar su apoyo a una buena causa.

Un AACC es paciente, persistente, decidido y fiable. A un AACC le encanta sentirse seguro, tiene buen corazón y es muy cariñoso. Les gusta la estabilidad, las cosas naturales, el placer y la comodidad. Los AACC disfrutan con tiempo para reflexionar y les encanta sentirse atraído hacía alguien.

Los AACC tienen una gran adaptabilidad y versatilidad. Los AACC son intelectuales, elocuentes y comunicativos. Les gusta hablar, leer, hacer varias cosas a la vez. Los AACC disfrutan con lo inusual y la novedad. Cuánto más variedad en su vida, mejor.

Un AACC es emocional y cariñoso, protector y simpático. Un AACC tiene mucha imaginación e intuición. Sabe ser cauteloso cuando hace falta. Le gusta su casa, el campo, los niños. Le gusta disfrutar con sus aficiones y le gustan las fiestas. A un AACC también le gusta el romance.

Un AACC es creativo y entusiasta y comprensivo con los demás. Un AACC disfruta con los niños, el teatro y las fiestas.

Modestia y timidez son características de los AACC. Suelen ser meticulosos, prácticos y trabajadores. Tienen gran capacidad analítica y son fiables. Les gusta la vida sana, hacer listas, el orden y la higiene.

Una persona con AACC es diplomática, encantadora y sociable. Los AACC son idealistas, pacíficos, optimistas y románticos. Tienen un carácter afable y equilibrado.

Un AACC es emocional, decidido, poderoso y apasionado. El AACC tiene mucho magnetismo. Les gusta la verdad, el trabajo cuando tiene sentido. A un AACC le gusta involucrarse en causas y convencer a los demás.

Un AACC tiene ambición y es disciplinado. Es práctico y prudente, tiene paciencia y hasta es cauteloso cuando hace falta. Tiene un buen sentido de humor y es reservado. Les gusta la fiabilidad, el profesionalismo, una base sólida, tener un objetivo, el liderazgo.

Un AACC es imaginativo y sensible. Es amable y tiene compasión hacia los demás. Es intuitivo y piensa en los demás. A AACC le gusta estar solo para soñar. Le gusta el misterio y el ridículo. Le gusta perderse.

Altas Capacidades. La lucha continúa

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El fondo explica
La forma describe

Dentro del colectivo de familias con hijos escolarizados que tienen altas capacidades subyace un trasfondo sobre el que apenas se habla: estamos en permanente lucha contra el sistema educativo, no somos conscientes de ello y la estamos perdiendo. Sin medias tintas. Sin paños calientes. Nos demos cuenta o no lo hagamos, esto es una lucha colectiva, no una lucha individual.

Para explicarlo con un ejemplo concreto necesito poner antes en contexto lo que entiendo por fondo (o trasfondo, en el caso de situaciones) y forma. Fondo sería, en un sentido abstracto general, aquello que sirve de condición de posibilidad de toda forma. Aquí aludo a un fondo relativo en el sentido de estar relacionado con las distintas formas de modo directo. Más allá de esto podríamos postular un fondo absoluto, pero eso no entrará en esta reflexión. No corresponde.

Fondo es la parte esencial, activa, invisible y explicativa. Forma es la parte circunstancial, receptiva, visible y descriptiva.

Hay miles de ejemplos de esta íntima relación, pero traeré uno sencillo de entender: un experimento de resonancia. Como se expone al principio del video, Nikola Tesla postulaba que si querías encontrar los secretos del universo debías pensar en términos de energía, frecuencia y vibración.

Energía, frecuencia y vibración actúan como fondo explicativo de las diferentes formas que va tomando la materia visible en este experimento.

Este ejemplo, que es tan fácil de comprender si te están insinuando o mostrando el fondo (aunque no veas la energía, claro, solo sus efectos), se convierte en una odisea si no se hace. Parece magia. Como que sale ahí de la nada…

El trasfondo de la lucha colectiva

En el caso concreto de las familias de niños y niñas escolarizados (de todas, no solo de las del colectivo de AACC) el trasfondo lo representa el sistema educativo en su totalidad, como ente abstracto aglutinador de diversas formas y acciones. El sistema genera una potente violencia estructural que imprime todas y cada una de sus estructuras y funciones. Si no lo hiciera, no habría tanto interés en controlarlo políticamente ni generaría tantos encendidos debates entre los diversos agentes del sistema. Pero el sistema no se ve, se perciben solo sus efectos. Vemos personas e instituciones que interactúan entre sí, y cuando esas personas e instituciones no chocan las unas con las otras pensamos que no hay lucha, que todo está “normal” o que está “bien”. Nada más lejos de la realidad.

Este mecanismo subyacente generador de violencia estructural inobservable de modo directo permite a los agentes con mayor poder ejercer una violencia más directa sobre los agentes más débiles.

Como caso concreto, podemos analizar el papel de la Administración Educativa en nuestro país. La entidad responsable de proveer de recursos y de respuestas educativas a las necesidades específicas de apoyo del colectivo de AACC, regulado en normativa estatal, desatiende sistemáticamente sus obligaciones desde hace décadas. Pero para entender mucho mejor las formas que toma esa inatención tomaré las palabras siempre sabias y certeras de mi amiga Belén Ros, la abogada más importante dentro del colectivo.

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En su última entrada podemos leer lo siguiente:

“Esto sucede por varios motivos que van más allá de la falta de sensibilidad hacia las necesidades de estos niños y de la general ignorancia en la materia y que se encuentra en la raíz misma del sistema educativo español:  a pesar de que todas nuestras leyes educativas repitan cual loros amaestrados aquello que la Convención de Derechos del Niño establece en su artículo 29 y que es Ley por establecerlo así el art. 10 de la Constitución Española vigente:  que “la educación de los niños deberá ir encaminada a que desarrollen al máximo sus posibilidades”, la realidad es que las leyes orgánicas de educación están diseñadas para que los alumnos españoles alcancen unos objetivos mínimos en un tiempo determinado para su inserción en el mercado laboral.  Si se ha ido aumentando progresivamente la edad obligatoria de la escolarización no es porque todos los menores necesiten mayor formación académica hoy que hace cincuenta años, no nos engañemos, es porque así ingresarán más tarde en el mercado laboral.

Desde la Administración Educativa Española decir que vamos a ayudar a los niños de altas capacidades intelectuales a desarrollar al máximo su potencial es terriblemente hipócrita y absolutamente falso:  no se les permite aprender más ni más rápido porque el sistema está diseñado, no para respetar su diferencia, sino para “normalizarlos”.

[…]

Desde esta lógica de la “normalidad” nunca se van a atender las necesidades de estos niños por varios motivos:

1.-  Los Orientadores Educativos sin formación específica o con formación, pero desbordados de trabajo y burocracia, no se van a salir del “copia y pega de los informes” en relación a estos niños, informes destinados no a atender a estos niños, sino a facilitarle la vida a los docentes y a ellos mismos, que repiten generalidades abstractas para cubrir los expedientes.

2.-  Estos informes dan lugar a la emisión de los dictámenes de escolarización (declaración administrativa de NEAE) o sirven como tal, determinando los recursos que se ponen a disposición de los Centros para atender a estos alumnos y a todas las demás NEAE, esto es, vinculan los centros a los que se puede ir y los recursos están en los centros que se habilitan para esa NEAE y, como la realidad es que no hay para todos (por aquello de que no hay inversión en educación), estos recursos se otorgan por “volumen”.  Cuantos menos niños haya evaluados y reconocidos oficialmente, menos necesidad de medios materiales y humanos.

3.-  A pesar de que la legislación permite teóricamente que en los “Planes de Atención a la Diversidad” se puedan utilizar distintas herramientas pedagógicas para la atención de este tipo de alumnado, como puede ser el agrupamiento en “aulas flexibles”, “aulas de atención a la diversidad”, “la compactación curricular” o “la flexibilidad horaria”, se impide que esto se lleve a la práctica de forma coordinada:  ningún orientador (salvo excepciones) va a determinar que un niño necesite ese tipo de medidas, si lo hace, ningún inspector (salvo excepciones) va a autorizar que eso se lleve a cabo y, si a pesar de todo lo autoriza, las administraciones educativas no van a dar los medios (personales y materiales) para que estas medidas se lleven a cabo.

Suena duro, ¿verdad? Pues así suele ser la realidad. Esto no es Disneyland.

Lucha individual y lucha colectiva

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Decía anteriormente que este mecanismo subyacente (el sistema educativo) permite a los agentes con mayor poder (Administración educativa) ejercer una violencia más directa sobre los agentes con menor poder (las familias).

Esto es evidente, como también lo es que no se puede comparar la fuerza de una familia, enfrascada en su lucha individual contra algún agente del sistema con mayor poder con la fuerza de varias familias dispuestas a una lucha colectiva. No es lo mismo la pelea de David contra Goliath que la de una tribu hambrienta coordinándose para cazar un Mamut.

Los que llevamos años en esta guerra sabemos que la inmensa mayoría de las familias tienen una lucha individual para que se les reconozcan sus derechos y se conviertan en atenciones educativas eficaces. También sabemos que ese inmensa mayoría no contempla la opción de unirse realmente a otras en la misma situación para luchar colectivamente. Desconocemos los motivos por los que las familias creen o piensan que “juntas no podemos hacer nada”. Quizás hay un trasfondo que explica esta sensación de falta de poder real, percepción equivocada como se ha podido demostrar cada vez que un grupo de personas se unen para actuar colectivamente, aunque sea para “morir dignamente en la lucha contra Goliath o contra el Mamut”.

Y como no se produce esta concienciación para armarse colectivamente, el efecto más notorio que se percibe en el colectivo es la parálisis. Solo se ven pequeños fogonazos individuales que mantienen viva la llama de la esperanza, como es el caso concreto de Carla que, tras varios años de lucha familiar, ha obtenido el reconocimiento de su capacidad y se han confirmado las medidas educativas específicas que tendrá que recibir, otra lucha futura que deberá afrontar esta peleona familia.

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Su periplo es digno de mención, por eso lo destaco en esta entrada. No es el único, pero sí el último conocido de manera pública. Pienso que si hubiera cientos o miles de casos como este saliendo a la luz las cosas cambiarán sustancialmente. No podrían ignorarse los efectos en tantos casos como hay. Pero el miedo habitual en las familias, lógico y normal sabiendo quién ostenta el poder y quién ejerce la violencia aún sin golpear, hace que esta realidad se desconozca.

Por todo esto y mucho más soy un firme defensor de un asociacionismo activo (tengo que poner activo porque hay mucho asociacionismo limitado al asistencialismo que no cumple su función primordial en este escenario) que intente con todas sus fuerzas revertir esta situación. Somos muy pocos los que defendemos esta idea en España y somos muchos menos los que escribimos públicamente sobre este asunto. Quizás sea el único al que le parece un tema relevante y por ese motivo he sido invitado por Ana Esther Galán, la madre coraje de Carla, a hablar sobre esto el próximo 14 de diciembre, en Córdoba a la que invito a ir a cualquier loco interesado en el asociacionismo activo. Será una charla informal, nada técnica, alejada de la pompa que se celebra hoy día en el colectivo. Como he repetido cientos de veces, no soy experto en este campo, ni profesional de la educación o de la psicología. Simplemente soy una adulto con altas capacidades, padre de dos jóvenes con similar estructura cognitiva pero muy diferentes entre sí. Alguien que decidió hace una década luchar por esta causa, solo o acompañado. Porque cada caso de desatención me parece un auténtico despilfarro de recursos para un país necesitado de talento como el nuestro.

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