¿Influye Realmente la Inteligencia en el Razonamiento Moral y las Emociones Morales de los Niños?

Hoy tengo el placer de compartir la primera entrada de un nuevo blog, creado por @ActualidadAACC,  para acercar al público hispano artículos en inglés sobre inteligencia que nos ayuden a cultivar el pensamiento crítico, marca de la casa.

https://inteliciencia.tumblr.com/

Si título ya nos invita a cuestionar uno de los mitos que pululan en el mundillo de las altas capacidades: la supuesta superioridad moral de los niños con alta dotación intelectual.

El artículo es extenso pero merece la pena leerlo de cabo a rabo. Desmonta el mito con precisión quirúrgica.

Para hacerlo se apoya en la distinción de diferentes dimensiones de la moral: cognición, emoción y comportamiento. La medición de la moral o el desarrollo moral no debe limitarse a los  juicios morales y el razonamiento. Sin embargo, la investigación sobre las relaciones entre la inteligencia y la moralidad se limita principalmente a las medidas del juicio moral o el razonamiento moral y hay una falta de investigación que estudie el papel de la inteligencia en las emociones morales.

Los resultados del presente estudio proporcionan algunas primeras evidencias de que el desarrollo moral – medido en una manera que está estrechamente relacionada con la vida cotidiana y a través de una gama de diferentes escenarios de transgresión moral – no se ve afectado por la inteligencia general de los niños en el sentido de razonamiento inductivo medido con material figurativo. Por supuesto que es innegable que los niños necesitan una cierta cantidad de habilidades cognitivas en situaciones moralmente relevantes para coordinar perspectivas, seleccionar y procesar información relevante, anticipar consecuencias e interpretar la situación por completo (Dentici y Pagnin, 1992; Derryberry et al., 2005). Pero teniendo en cuenta nuestros resultados, se puede suponer que los niños pequeños tienen ya un nivel mínimo suficiente de habilidades cognitivas para manejar con éxito situaciones moralmente relevantes. Así, las diferencias individuales en el desarrollo moral de los niños tienen que ser explicadas por otros factores que no sean la inteligencia. No obstante, los hallazgos actuales aún deben ser replicados en estudios adicionales.

 

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¿Para qué sirve la utopía?

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Cuando tienes en mente iniciar un proyecto, sea el que sea, estás repleto de energía propositiva, motivación, interés y, cómo no, de ideas. Ese conjunto de ideas son tus ideales, esos pensamientos sobre cómo te gustaría, deseas o quieres que llegue a ser ese proyecto. Si ese conjunto de ideas dirigen tus acciones, eres un idealista. Y un idealista es aquella persona que se deja seducir conscientemente por una utopía, un horizonte maravilloso al que quiere llegar.

A ese horizonte utópico lo llamas de diferentes modos: metas, objetivos o fines. Los fines responden a las preguntas de qué quiero hacer y a la de para qué quiero hacerlo. Cuando alguien te pregunta, ¿para qué te metes en esto?, tu sabes qué responder en base a ese conjunto de ideas-guía que tienes en mente.

Incluso si no eres plenamente consciente de lo que quieres conseguir y solo tienes una profunda intuición sin forma, las ideas-guía te sirven de impulso a la acción. Sabes, en lo más profundo de tu ser, que quieres hacer algo, aunque no tengas claro qué.

Huelga decir que esta reflexión sirve para los proyectos individuales y para los colectivos, simplemente cambiando la primera persona del singular por la segunda persona del plural.

Una persona (o un colectivo) sin ideas es un ser sin horizontes, sin un sentido existencial que le guíe. Viktor Frankl en su extraordinario libro El hombre en busca de sentido, reflexiona sobre la pregunta por el sentido de la vida:

Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra actitud hacia la vida. Tenemos que aprender por nosotros mismos y después, enseñar a los desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros. Tenemos que dejar de hacernos preguntas sobre el significado de la vida y, en vez de ello, pensar en nosotros como en seres a quienes la vida les inquiriera continua e incesantemente. Nuestra contestación tiene que estar hecha no de palabras ni tampoco de meditación, sino de una conducta y una actuación rectas. En última instancia, vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que ello plantea y cumplir las tareas que la vida asigna continuamente a cada individuo.

 

¿Para qué sirve la utopía?

Eduardo Galeano nos lo explica de forma poética: para caminar. Sin algo que te (re)mueva, no andas. Sin un meta, no actúas de modo propositivo. Sin ideales que te guíen eres un barco perdido en medio de tu océano vital.

Eso sí, a medida que avanzas en ese camino los ideales van transformándose. La influencia de la realidad en ellos es muy potente. Vas deslizándote hacia la zona de equilibrio entre idealismo y realismo. Creces como persona (o como colectivo), te fortaleces, incrementas tu poder, la confianza en lo que haces y tus principios se convierten en tus zapatos para andar. Canalizas mejor las energías, eres más eficiente en lo que haces y puedes ayudar a otros a empezar su camino, aportándoles tu experiencia de caminante. No para que la siga al pie de la letra, no, porque su camino es diferente, sino para que la tenga en cuenta cuando abra su conciencia -sus ojos- en su propio trayecto o proyecto vital. Son semillas que pueden germinar o no.

Y en esta carrera de relevos que es la vida, los que empiezan con humildad suelen buscar guías expertas mientras que lo hacen con prepotencia las desprecian con ciertas dosis de adanismo. Por eso es muy importante la actitud en tu trayecto. Los veteranos son una ayuda inestimable que tú, como persona inteligente que eres, no debes despreciar sino al contrario: aprovechar esa fuente para beber y equiparte para tu propio camino.

#EduHora. Hablar de educación en Prime Time

Hoy tengo el placer de contar con el testimonio de Isabel Ortega, la persona que junto a otras han logrado mantener durante dos años una dura pugna contra el tsunami de entretenimiento vacuo que nos tragamos en el Prime Time televisivo y que resuena con fuerza en la red social Twitter. Cada martes a las 10 de la noche no falta a su cita virtual para hablar de educación.

¿Quién es Isabel Ortega?

Isabel Ortega es una apasionada de la educación que vio su sueño hecho realidad cuando aunó sus dos vocaciones, la empresarial y la docente en lo que surgió como CLIP Centro Lingüístico y Pedagógico, un centro de formación no reglada con varios ámbitos de actuación:

  • Atención Educativa (apoyo escolar y acompañamiento familiar)
  • Escuela de inglés (desde infantil hasta público adulto)
  • Actividades extraescolares lúdico-educativas (robótica y brain coaching)
  • Formación para familias y docentes (mentoring educativo basado en nuestra experiencia)

Tras 14 años desde su fundación, las matrículas a lo largo de este tiempo se cuentan ya por miles y hoy en día es un centro referente en cuanto a Atención e Innovación Educativa.

Isabel Ortega dirige este gran barco pirata a través de truculentos mares, llevando el timón y espadeando en las clases siempre que puede o su tripulación la necesita.

¿De dónde proviene tu pasión por la educación?

En realidad es una vocación temprana convertida en una pasión tardía. Me recuerdo desde que tengo uso de razón dando clases a compañeros más pequeños, ayudando a las niñas de mi colegio y después, dando clases de refuerzo como medio para sacarme un dinerillo mientras estudiaba (económicas y empresariales, que fue la carrera que elegí).

Cuando acabé la carrera, y tras unos años trabajando en un departamento financiero, me di cuenta de que no disfrutaba con nada como con dar clases hasta que tomé la decisión, nada fácil, de dejarlo todo para montar mi propio centro de enseñanza.

La pasión vino cuando hubo que formarse para enseñar a mi alumnado y empecé a descubrir que había millones de formas de ayudar mis chavales y chavalas. Que aplicando nuevas técnicas, adquirían aquello que les costaba tanto aprender en clase. Después vino el desarrollo de una metodología propia para aprender inglés (de ahí que seamos también centro de idiomas), la robótica y el uso de las TICS, los juegos de estimulación cognitiva… etc.

Es imposible no ser un apasionado de la educación si te acercas a este mundo con un espíritu inconformista y la curiosidad por bandera.

¿Cuáles son tus principios e ideales educativos?

Educar en el sentido más amplio de la palabra ACOMPAÑANDO.

A nuestro centro llegan los niños y niñas (y sus familias) con unos niveles de sufrimiento que nos parten el corazón. Me refiero aquí a los que vienen a recibir clases de refuerzo escolar.

Niños con la autoestima bajísima, para los que ir al colegio se ha convertido en un martirio y para la familia, todo lo relacionado con la escuela, en motivo de sufrimiento. Ese es nuestro día a día.

Así que el primer principio que aplicamos siempre es ver más allá del “alumno” y ver al “niño”. ¿Qué le gusta? ¿Qué le hace sonreír? ¿Qué es lo que le ha traído hasta nosotros? ¿Qué fortalezas tiene?… Y a partir de ahí, buscar las herramientas, todas las que hagan falta, para ayudarle, a él y a su familia, y hacerle “crecer” no tanto en contenidos (que sí que lo hacemos porque al fin y al cabo, el aprobado es importante) como en DESTREZAS para que pueda llevar su día a día mejor y vaya eliminando poco a poco esa imagen negativa que tienen de sí mismos.

Después, también tenemos alumnos que vienen a aprender inglés, o robótica, o a las dinámicas de mejora cognitiva y, aunque tienen un perfil distinto, aplicamos con ellos todo lo que aprendemos con los niños de Atención Educativa, incluso cuando formo a docentes afronto las cursos con las mismas premisas. Emocionar, encontrar “su” motivación para aprender, ayudarles a encontrar y dar lo mejor de sí mismos.

A veces nos volvemos locos buscando “fórmulas mágicas” y todas las respuestas están en los propios niños.

Háblanos de innovación educativa

Es un tema apasionante para mí a la par que complicado.

Estamos en un mundo que cambia a una velocidad nunca vista. Los modelos de sociedad, relacionales, el mundo empresarial… cambian vertiginosamente a un ritmo trepidante.

Es de cajón, que la innovación no es una opción, es una necesidad. Con la ayuda de la tecnología, el ser humano es cada vez más eficiente, llega más lejos (incluso sin moverse) y tiene una gran capacidad de alcanzar el conocimiento con medios propios.

Nuestros niños están configurados de manera muy distinta a como lo estábamos nosotros (predominio de la imagen, interactividad, rapidez, personalización, globalidad…) es absurdo quedarnos anclados en modelos antiguos y seguir enseñando las mismas cosas. Tenemos la obligación como docentes de preparar a nuestro alumnado para el mundo en el que viven, no para el que nosotros imaginábamos.

Eso es para mí innovar en las aulas. Enseñar lo que verdaderamente necesitan con metodologías acordes a los tiempos que corren y que les tocarán vivir.

Es curioso porque, aunque la mayoría de los planes educativos están articulados en torno a competencias (que es como realmente deberíamos enseñar), seguimos pretendiendo alcanzarlas a través de un modelos basado plenamente en contenidos.

Es muy importante la palabra “desaprender” en cualquier proceso de innovación.

Sin embargo, hoy en día hay un gran peligro en torno a la innovación: hay mucho “vende humo” Son aquellos que ven en esto un “negocio” y se están haciendo, de la mano de multinacionales y grandes corporaciones, un hueco en las escuelas con muy dudosos fines. A los profesores se les está “obligando” a “innovar” a golpe de pócimas mágicas sin sentido.

Todo proceso de innovación debe ser estudiado, valorado, consensuado, implantado y medido con rigor. Importantísimos aquí los equipos directivos que sepan  “de dónde venimos” y gestionar bien “a dónde vamos”.

Innovar es necesario pero, peligroso si no se hace bien o como está ocurriendo en muchos casos, se lleva a cabo “a golpe de moda”.

 ¿Cómo surgió la #EduHora?

Intento inculcar a mi alumnado la premisa de que si hay algo que no les gusta, su obligación como buenos ciudadanos es, más allá de protestar (que también hay que hacerlo), hacer algo no sólo para cambiarlo, sino para mejorarlo.

Y como no hay mejor lección que predicar con el ejemplo, esto mismo hago yo con todo lo que puedo o veo que está en mi mano mejorar.

La eduhora surgió de un arrebato.

Me gustan las Redes Sociales, me divierten y las uso para distintos fines según el momento del día. En este caso, Twitter me gusta para seguir la actualidad y tener contacto directo con personas que son de mi interés.

Me enfadaba muchísimo que, a las 10 de la noche, hora de máxima audiencia, los temas que siempre eran tendencia (los temas de los que más se habla en ese momento en cada red) fueran los programas de la tele (First Dates, Gran Hermano, Operación Triunfo, Tu Cara me Suena, Supervivientes… etc) y el fútbol. Solo cuando había un escándalo, la defunción de un famoso, o una tragedia, arañaban posiciones a estos primeros que, no me parece mal que estén pero, sí que me enfadaba mucho que no apareciera por ningún lado, nunca, ningún tema educativo.

Así que me puse manos a la obra y hace un par de años lancé un tuit en el que animaba a algún que otro compañero a hablar de educación durante una hora al día en Twitter. Coral Elizondo (@coralelizondo), una de mis grandes edu-amigas me echó un gran capote invitando a un montón de gente y en aquellas primeras eduhoras hay gente que no olvido porque se sumaron al carro cuando aún éramos un loco sueño: @asesoriatecnica, @mercedeschicano, @AurisBorealis, @nubecitasdeS… me emociono cuando releo las primeras eduhoras y veo ciertos nombres que han estado conmigo desde el principio al pie del cañón. Me es imposible mencionar a todos aquí, pero no me olvido de nadie.

Jamás pensé que la intención de convertir la educación en Trending Topic llegara tan pronto y con tanta fuerza. Al principio, las 100 primeras eduhoras, eran diarias y, a las pocas semanas, conseguimos subir al Top 10. Hoy en día, la cita es semanal, (los martes de 22h a 23h) cada vez es más gente la que participa y no hay un martes que no subamos a lo más alto de la lista de tendencias (aunque esto, sin dejar de hacernos la misma ilusión que el primer día, ha pasado para la mayoría de nosotros a segundo plano porque, lo realmente importante es que se ha convertido en una comunidad de aprendizaje sin precedentes)

Vaya desde aquí mi agradecimiento más sincero a todos los que están haciendo posible realidad este loco e increíble sueño.

¿Qué caminos cree que debería tomar la educación?

En un mundo cada vez más tecnológico, más globalizado y más consumista, la educación debería más que nunca preparar a los niños y niñas para ese inminente futuro que no se intuye fácil, que te engulle y en el que corres el peligro de ser “esclavizado” y encima hacerlo “voluntariamente”.

Tenemos que crear hordas de ciudadanos críticos.

Deberíamos apostar más que nunca por las personas, y educar de una manera competencial,  inclusiva, desde el corazón. La competitividad es buena pero el éxito como sociedad, no lo alcanzaremos solo con “los mejores”, si no “con lo mejor de TODOS”.

Debemos personalizar la educación, incluyendo y entendiendo la diversidad (la del 100% de nuestro alumnado) como una fuente de riqueza y nuestro reto debería ser desarrollar el talento (todos los talentos) de nuestro alumnado para, que se sientan útiles, ciudadanos de pleno derecho, que cada uno aporte lo mejor de sí para crear sociedades mejores y más justas para todos.

Y, desde luego, esto pasa porque en un país como el nuestro, la educación sea de verdad cuestión de estado. Que se priorice a la hora de destinar recursos, que se apueste desde las instituciones por una educación global dotando a las escuelas y al profesorado de medios suficientes. La escuela pública debería ser fuerte y competitiva. A este respecto, soy un tanto  pesimista con el panorama institucional actual. Queda mucho camino por hacer y… por eso precisamente hacen falta fieros piratas que lleven a buen puerto los barcos maltrechos que son a veces nuestras escuelas

¡Juntos lo conseguiremos!

La ansiedad en las Altas Capacidades

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La ansiedad es una respuesta fisiológica que experimentamos todas las personas. Esta precisión es importante a la hora de abordar una entrada como esta. Las personas con altas capacidades intelectuales no son más ansiosas que el resto. Ni siquiera son ansiosas “de manera diferente”. Sobre esto investigó la Dra. Dolores Valadez en este artículo. No se encontraron diferencias significativas en este componente entre el grupo de control y los individuos identificados con superdotación intelectual.

Esta es una premisa fundamental para no asociar esta manifestación del cuerpo exclusivamente a un determinado colectivo. En todo caso, como una de las características asociadas al colectivo es la de “darle muchas vueltas a los asuntos” [pensando mucho], se le presupone cierto nivel de riesgo potencial de sufrir determinadas respuestas excesivas como pueden ser la ansiedad, el estrés o la depresión. O no, claro, porque siempre dependerá de la habilidad para gestionar este tipo de respuestas, pensando bien.

Quiero agradecer la colaboración de los miembros del grupo de trabajo ERFE y especialmente a María Teresa Pérez por aportar varios de estos enlaces y algunas ideas interesantes para conocer mejor este tema.

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Características generales del psicópata

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Los psicópatas no pueden empatizar ni sentir remordimiento, por eso interactúan con las demás personas como si fuesen cualquier otro objeto, las utilizan para conseguir sus objetivos, la satisfacción de sus propios intereses. No necesariamente tienen que causar algún mal.

La falta de remordimientos radica en la cosificación que hace el psicópata del otro, es decir que el quitarle al otro los atributos de persona para valorarlo como cosa es uno de los pilares de la estructura psicopática.

Los psicópatas tienden a crear códigos propios de comportamiento, por lo cual sólo sienten culpa al infringir sus propios reglamentos y no los códigos comunes. Sin embargo, estas personas sí tienen nociones sobre la mayoría de los usos sociales, por lo que su comportamiento es adaptativo y pasa inadvertido para la mayoría de las personas.

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¿Por qué una Neuroeducación de profesores y para profesores?

La ciencia avanza y sus descubrimientos irrumpen en nuestras vidas. Pero ¿pasa igual en educación? Lamentablemente no.

Sin embargo no cabe duda de que la Neuroeducación nos puede ayudar a mejorar tanto los procesos de enseñanza como de aprendizaje y de que la ciencia nos da las claves para hacerlo.

Mientras tanto, el profesorado se encuentra en medio de la creciente burocratización del sistema, y las necesidades reales de nuestras aulas. Porque ya no sirven las clases magistrales y esa necesidad de cambio se hace especialmente patente con los alumnos que ocupan los lugares extremos, con un muy alto número de repetidores por un lado y el fracaso con los alumnos de alta capacidad por otro, traducido en la pérdida de talento.  

La Neuroeducación de profesores y para profesores nace de la necesidad de tender un puente de unión entre ciencia y docencia, porque, tal como dice Marina, el acercamiento entre ambos campos debe basarse en la práctica real en el aula, ya que “desde los conocimientos teóricos hasta su aplicación real hay mucha distancia”.

Por eso planteamos una Neuroeducación a pie de obra, con ejemplos prácticos que nos permitan mejorar todos los procesos cognitivos que intervienen al aprender matemáticas, inglés o lengua, partiendo de un buen clima emocional en el aula. Y es que no debemos olvidar que enseñar implica trasmitir habilidades y conocimientos, académicos y para la vida, y es ahí precisamente donde fallan nuestros alumnos.

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Desarrollo del talento. Consensos básicos

Aptitudes y desarrollo

Uno de los mitos más extendidos en el ámbito de las altas capacidades es el de considerar que “no existen consensos” conceptuales básicos que permitan entender el fenómeno en toda su complejidad.

Este mito, como todos los demás, se sustenta en un poso de verdad. La profusión terminológica y el uso de las mismas palabras para señalar cosas diferentes suponen un auténtico bosque que impide ver con claridad. Esto es cierto, pero no lo es menos que cuando decides adentrarte en él y vas identificando a qué apunta cada palabra poco a poco aparecen patrones comunes que permiten advertir que sí que hay consensos conceptuales básicos detrás de los términos. Y sobre esto reflexionaré en esta entrada.

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