Los nuevos líderes sectarios. Maribel Rodríguez

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Cuando tomas consciencia de estos patrones lo más inteligente es huir de ellos. En algunos casos son tan sutiles que solo en contadas ocasiones se ve con claridad, así que cuesta reconocerlos si no se les presta la debida atención.

Comparto una esclarecedora entrada titulada Los nuevos líderes sectarios, publicada por Maribel Rodríguez, experta en el estudio de esa lacra social que nos invade: el narcisismo. Ahí desglosa bastantes patrones de comportamiento sectario y, como ella misma advierte, “para que un líder se pueda considerar sectario se tienen que dar varias” características, aunque no necesariamente todas. Así se facilitará la labor de detección en quienes todavía no los reconocen o, confiados, piensan que son otras cosas las que están ahí en juego. La manipulación burda o sutil de la realidad es el primer síntoma, pero no el único, en el que has de fijarte para advertir la presencia activa de pensamiento sectario. Espero que os resulte útil.

Maribel destaca las siguientes características:

  • Capacidad de seducción
  • Habrá una o más personas que siguen incondicional y servilmente sus propuestas
  • Depredación anímica o sexual
  • Si crean un grupo será al servicio de un proyecto personal
  • No se ve claro el objetivo final de la formación o enseñanzas
  • No se fomenta la creatividad entre los miembros del grupo
  • Tienen poco interés en relaciones personales profundas
  • Tienen conflictos con las personas que pueden hacerles sombra
  • No fomentan el pensamiento crítico dentro el grupo y aún menos se tolera la crítica hacia el líder
  • Mienten hábilmente
  • No toleran la independencia de otros
  • Incongruencia
  • Piden dinero o trabajo gratis, pero el mensaje no suele ser explícito de entrada
  • Si alguien deja el grupo será una persona rápidamente cuestionada, criticada y/o caricaturizada

 


LOS LÍDERES SECTARIOS

Maribel Rodríguez

Muchas veces, cuando nos hablan de un líder de una secta, imaginamos a un sujeto esperpéntico, que lleva túnicas extravagantes y que habla en trance con los ojos en blanco, rodeado de otros sujetos que le escuchan también como alucinados (a ser posible también vestidos con otras túnicas extravagantes, eso sí, de inferior categoría).
A veces es así, efectivamente, pero, en la mayoría de los casos de líderes sectarios actuales nos encontramos con personas que tienen una apariencia de total normalidad o que incluso parecen ser ciudadanos modélicos. Esa aparente normalidad supone una dificultad añadida para poder darse cuenta de que se trata de un líder sectario y su grupo de una secta o de un grupo con rasgos sectarios (o sea, no secta del todo). Normalmente nos damos cuenta de que ese individuo es un líder sectario y su grupo una secta por los efectos perjudiciales que tiene en sus seguidores y por una serie de conductas que se repiten (que son comunes a los diferentes grupos sectarios). Los que no tienen tanta pinta de ser sectarios pueden ser más sutiles y por ello aún más peligrosos, al no detectarse de antemano sus estrategias manipuladoras.
En esta entrada quiero dejar constancia de una serie de características que he ido observando y que también me han ido contando otras personas. Para que un líder se pueda considerar sectario se tienen que dar varias de ellas:
– Capacidad de seducción: cuando hablan saben despertar el interés en su auditorio, manejan bien el escenario y saben atrapar a los demás con sus envolventes discursos, su amabilidad, su carisma, sus buenas formas, etc. Parecen “demasiado buenos”. Pero podemos captar su “trampa” al ver que hay gente que depende emocionalmente de ellos, que se muestra muy necesitada de su presencia o demasiado fascinada por sus discursos. Ellos (los líderes sectarios) suelen retroalimentar la dependencia de los demás, pues necesitan admiración constante para sentirse reforzados. Son personas muy egocéntricas. Con esto no quiero decir que cualquier líder con carisma y seductor sea un líder sectario. Se tiene que dar una dinámica en la que él retroalimenta la dependencia de otros y parece muy cómodo con la misma.

– Habrá una o más personas que siguen incondicional y servilmente sus propuestas, sin iniciativa propia. Suelen tener una especie de esbirro o pocos esbirros que ejecutan sus órdenes, refuerzan al líder alabándole o hacen de intermediarios con el resto del grupo. Son como “secretarios” del líder sectario, que está cómodo teniendo a alguien totalmente a su servicio.

– Depredación anímica o sexual: las personas que siguen más incondicionalmente al líder pueden ser explotadas en un sentido emocional (hacer lo que el líder quiera en cualquier situación para ser los elegidos) o sexual, es decir, que el líder puede aprovechar su posición de superioridad para manipular a personas más vulnerables y exigirles relaciones sexuales o manifestarles un amor falso para aprovecharse de ellas.

– Si crean un grupo será al servicio de un proyecto personal. No se co-construye con otros, sino que su idea, proyecto o “visión” es el centro del grupo en el que están. Para diferenciarlo de otros proyectos que partan de una iniciativa personal es importante que se añada el que no se tengan en cuenta las necesidades concretas y cotidianas de los seguidores, sino que lo importante será formarlas, adoctrinarlas y, finalmente, domesticarlas a la medida de la idea personal del fundador, sin que tengan derecho a expresarse críticamente o a hacer aportaciones distintas a las planteadas en el programa inicial.
– No se ve claro el objetivo final de la formación o enseñanzas y los contenidos formativos son decididos por el líder. Desde un punto de vista racional la formación parecerá caótica, caprichosa e incluso misteriosa (él sabe por qué se habla de eso, pero los otros no) y los temas no se consultan con el grupo, sino que simplemente se plantean una serie de lecciones que se han de seguir porque él sabe qué necesitan los demás. No se atienden las necesidades reales de aprendizaje de los seguidores y se siguen los temas que al líder le interesan. Los seguidores no se sentirán muy libres para expresar qué les interesa realmente pues considerarán sus propias necesidades como inadecuadas, inferiores, etc. Es típico que se den temas mezclados de diferentes ámbitos para mostrar la omnisciencia del líder, que al no tener autocrítica pretenderá ser capaz de dominar cualquier cuestión, cayendo incluso en el intrusismo, la irresponsabilidad y la superficialidad. Es decir, pretenden saber de todo, sin formarse adecuadamente y lo que otros necesiten es irrelevante, lo importante es mostrar lo que saben.
– No se fomenta la creatividad entre los miembros del grupo, pues se trata de que aprendan pasivamente lo que se les enseña o de que sigan la pauta marcada por el “omnisciente” líder.
– Tienen poco interés en relaciones personales profundas, tú a tú, por eso tienen poca iniciativa en fomentarlas salvo que les sirvan para sus finalidades sectarias o personales. Las relaciones humanas tú a tú no interesan especialmente ni se fomentan en sus grupos, llegando incluso a cuestionarse ese tipo de relaciones como rasgos emocionales, egoístas, etc. Las relaciones personales solo se alientan si alimentan el ego del líder para poner de manifiesto su capacidad de ayuda, altruismo o vanidad, que entonces se ocupa en los espacios de relaciones tú a tú. Por ejemplo, pueden quedar contigo para ayudarte en un momento de catástrofe, para anotarse un punto más a su rol “salvador” (por supuesto que luego se lo contará a alguien), pero no te propondrán dar un paseo, tomar un café para profundizar en una amistad por el propio valor de la misma. Si te proponen algo más personal será porque planifican algún beneficio de la relación, no se busca al otro por sí mismos, sino como medio para otros fines. Con ellos no sientes que tengan especial interés en tu persona y parece que tienes que ir tirando tú del carro si buscas un encuentro más personal y no grupal. Es decir, si te vinculas y quieres una relación más personal serás como alguien que suplica a un rey unos minutos de atención. Si protestas por esto te lo negarán de mil formas, pero los hechos nos mostrarán que, como he dicho más arriba, no están especialmente interesados en relaciones personales y profundas con nadie. Con esto no quiero decir que necesariamente un líder tiene que hacerse amigo de todos los miembros del grupo, sino que infravalora cualquier relación personal porque solo quiere estar en la palestra como estrella para todos, pero sin profundizar con nadie.
– Tienen conflictos con las personas que pueden hacerles sombra. Con ellos pueden, en todo caso, mantener una relación de amor-odio o directamente de odio, por miedo a ser cuestionados, criticados, descubiertos, etc. En todo caso se relacionan con ellas porque pueden aportarles ideas de las que luego se apropian y venden como si fueran suyas. Son buenos parásitos de ideas de otros.
– No fomentan el pensamiento crítico dentro el grupo y aún menos se tolera la crítica hacia el líder. Sin embargo sí se fomenta la crítica al mundo exterior y hacia cualquiera que no piense igual o disienta de los temas que el líder y seguidores plantean. El líder no tolera críticas aunque las reciba con aparente amabilidad. Por ejemplo, tendremos la sensación de que nunca o casi nunca se disculpa (por la indignación que le produce la crítica, por lo que siempre le sabrá dar la vuelta a la tortilla y culpar a quien haya sido crítico con él). Si alguna vez se disculpa será de manera falsa, superficial o sobreactuada. Quien recibe dicha disculpa no sentirá que hay autenticidad y arrepentimiento reales. Esta prohibición del pensamiento crítico es uno de los puntos más importantes para identificar el sectarismo en los grupos. En algunos casos incluso se insiste, una y otra vez, en la importancia de no pensar y de no tener ego, pues el ego ya lo tiene el líder y él mismo ya se encarga de pensar por los demás.
– Mienten hábilmente. Siempre habrá alguna explicación lógica para sus desplantes, negligencias o malos modos, pues serán culpa de los demás. Y, si hace falta, se inventarán algún tipo de chantaje emocional o harán sentir culpable a sus víctimas con buenas palabras de amor incondicional por parte de ellos, sensación de decepción con los otros, etc.
– No toleran la independencia de otros y suelen arremeter contra cualquier camino independiente y en solitario de otras personas. Al ser ellos mismos incapaces de sostenerse sin el grupo que les refuerza, sienten una profunda animadversión y envidia hacia quien decide caminar con sus propios pies. No pueden vivir sin su público y no soportan a quien sepa caminar sin él.
– Incongruencia: estos líderes hablarán de ética y valores e incluso practicarán alguna labor altruista (que suelen hacer pública), pero serán incapaces de empatizar realmente con los percances cotidianos y dificultades de quienes les rodean. Si se manifiesta altruismo es desde ideas preconcebidas del mismo, para salir en una foto, no desde necesidades reales del otro. Y, si el otro protesta por esto, siempre habrá algún motivo para hacerle sentir culpable por quejarse y así tener la excusa perfecta para no llegarse a disculpar. Por ello, quienes se relacionan con ellos quedará una sensación de desorientación (si queda sentido crítico), pues se preguntarán que como es posible que alguien que habla de ética no sea capaz de captar el sufrimiento cotidiano de quien tiene en frente. No captan el dolor de otros, aunque vendan la ética para sentirse salvadores y héroes. Si el líder da grandes discursos y falla en los mínimos de educación y respeto, sospechad de su egocentrismo y narcisismo y de posible comportamiento sectario. Su altruismo no es más que un disfraz. En el fondo son personas autoritarias que se disfrazan con un barniz de amabilidad y buenas formas, que carecen de capacidad de relación profunda y auténtica en el trato cotidiano.
– Piden dinero o trabajo gratispero el mensaje no suele ser explícito de entrada. Por ejemplo pueden pedir dinero por sus actividades (cuya finalidad última suele ser engañosa), como aportaciones voluntarias (que finalmente suelen ser voluminosas, y que se sacan mediante  presión psicológica, más explícita o más sutil), o pasan de decir que son gratis para luego, una vez allí, pedir “la voluntad”. Otra modalidad es pedir poco o nada al principio y después señalar que necesitan más dinero ya que están haciendo tareas altruistas (de las que luego nadie ve las cuentas). Según se avanza en el grupo las cantidades de dinero o de tiempo de implicación en actividades suele ir en aumento. En general recomiendo huir de grupos que repetidamente pidan dinero de forma poco clara o trabajo gratuito. Y huid completamente si las cantidades van siendo crecientes y no vemos el final o no vemos transparencia en la estructura de funcionamiento.
– Si alguien deja el grupo será una persona rápidamente cuestionada, criticada y/o caricaturizada. A los ex adeptos se les verá como traidores, personas desorientadas o incluso enfermas y se verá mal cualquier relación cordial con ellos, pues se vivirá como traición mantener la relación con ellos, ya que cuestionan al líder y al grupo y sus dinámicas. En el líder quedará más la preocupación por la imagen que se muestra de él fuera de la secta que por el destino personal de quien se va fuera de la misma. Algo que nos muestra que esa persona en realidad nunca le interesó, más que para sus fines, y que, finalmente será rápidamente sustituida por cualquier otro adepto que caiga en las garras de las sectas y ocupe las funciones que el que se ha ido desarrollaba.
Señalo todos estos rasgos para ayudarnos a tomar consciencia de cómo funcionan estos grupos, pues lamentablemente el fenómeno sectario un fenómeno en expansión, en forma de grupos espirituales, de meditación, religiosos, terapeúticos, de crecimiento personal y hasta políticos. Así que seamos conscientes y abramos los ojos, por si acaso…
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Filosofía y pensamiento crítico

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Hace unos días desayunábamos con la noticia de que la asignatura de Filosofía volvía a ser obligatoria en la enseñanza secundaria (Ética) y el bachillerato (Historia de la Filosofía). Una buena noticia, aunque siempre dependa del enfoque que se le quiera dar. Tenemos miles de ejemplos de odio profundo a esa asignatura por el modo en que se presentaban los contenidos filosóficos en clase. Y es que la filosofía se asemeja mucho a un chiste: o lo cuentas bien, o no tiene gracia alguna.

Uno de los argumentos para su recuperación ha sido que “fomenta el pensamiento crítico” en nuestros jóvenes. Esta idea se puede desplegar un poco para entenderla mejor, tanto en sus fortalezas como en sus debilidades.

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Correlación NO implica causalidad

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Correlación no implica causalidad. Sí, es importante resaltarlo una y otra vez, machaconamente. Ya sea porque no se comprende o porque, haciéndolo, se ignora para lograr confundir a otros. En esta entrada de Gaussianos lo desgranan con sencillez.

Esta confusión se desliza a lo largo de muchos estudios, sobre todo en ciencias sociales, por lo que hay que ser especialmente cuidadosos con las interpretaciones de datos estadísticos para no dar a entender relaciones de causalidad donde podría ser nada más que una correlación espuria o meramente casual.

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La plaga del sectarismo en las cámaras de eco

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¿Consideras que eres una persona con sentido crítico? ¿Has notado cómo tus opiniones divergentes generan respuestas exageradamente agresivas o, por el contrario, producen un clamoroso silencio? ¿Sientes cierto hartazgo con este patrón de comportamiento? Si tus respuestas son afirmativas creo que esta entrada puede servirte para entender mejor este fenómeno de sectarismo que se está convirtiendo en una auténtica plaga a través de múltiples cámaras de eco que reverberan los mismos mensajes, con las mismas voces, creando una genuina burbuja epistémica que no escucha ni confía en nada que provenga de fuera de sus límites ideológicos.

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Pacto educativo para la atención a las altas capacidades

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El pasado viernes 18 de mayo, las asociaciones malagueñas para el apoyo a las altas capacidades, ASA Málaga y ACM Marbella, enviaron a todas las entidades relacionadas con este fenómeno un documento titulado PACTO ESTATAL PARA LA ATENCIÓN EDUCATIVA DEL ALUMNADO CON ALTAS CAPACIDADES que podéis leer íntegramente en el este enlace.

Este texto refleja la necesidad imperiosa de trabajar conjuntamente por la adopción de medidas que puedan mejorar la situación de este colectivo tan poco comprendido como atendido en sus necesidades específicas de apoyo educativo.

Las medidas que propone son:

  1. DEFINICIÓN COMÚN DE ALTAS CAPACIDADES INTELECTUALES
  2. PROGRAMAS DE IDENTIFICACIÓN Y ATENCIÓN en distintas etapas educativas
    especialmente en Educación Infantil
  3. EVALUACIÓN Y SEGUIMIENTO DEL NIVEL DE COMPETENCIA CURRICULAR
  4. EVALUACIÓN PSICOPEDAGÓGICA Y PLAZOS
  5. OBLIGACIÓN DE INFORMAR A LA FAMILIA
  6. ACEPTACIÓN Y UTILIZACIÓN DE INFORMES EXTERNOS
  7. FORMACIÓN OBLIGATORIA
  8. CREACIÓN Y/O AMPLIACIÓN DE ASIGNATURAS ESPECÍFICAS OBLIGATORIAS EN CARRERAS UNIVERSITARIAS Y MÁSTERES
  9. RED DE ORIENTADORES
  10. RED DE TUTORES
  11. REVISIÓN POR PARTE DE INSPECCIÓN EDUCATIVA
  12. DISMINUCIÓN DE RATIO NEAE
  13. ATENCIÓN INCLUSIVA
  14. CREACIÓN DE PROGRAMAS DE SENSIBILIZACIÓN, IDENTIFICACIÓN Y APOYO A NIÑAS CON ALTA CAPACIDAD
  15. FORMACIÓN EXTRACURRICULAR
  16. CENTROS DE REFERENCIA Y BUENAS PRÁCTICAS
  17. AULA AACC O DESARROLLO DE TALENTO

Intuyo que esta propuesta implica una serie de acciones políticas posteriores necesarias para avanzar realmente en el objetivo común de todas las entidades: la atención educativa de las altas capacidades.

Una propuesta seria, clara, sencilla, necesaria y urgente.

¿A qué esperas para apoyarla?

Aquí puedes hacerlo:

adhesionpactoaltascapacidades@asamalaga.es

 


EDICIÓN 21 DE MAYO:

Debido a la publicación de un comunicado de la FASI en la que se desmarca del texto propuesto me veo en la obligación de aclarar que el pasaje de la polémica es exclusivamente una opinión personal. Llevo tres años desvinculado de los espacios de toma de decisiones de la asociación en la que estoy asociado, ASA. Dos años y medio fuera de Confines. Dos años fuera de la FASI. Y otros dos años fuera de la Plataforma de Apoyo a las Altas Capacidades Intelectuales. Es decir, que mi opinión es solo mía, no el reflejo de ninguna otra persona o entidad.

Por ese motivo, he decidido desplazar mi opinión aquí abajo, para separarla claramente del texto que es lo único importante. Lo que yo piense sobre este particular es exclusiva responsabilidad mía y en ese sentido lo mantengo:

“Esta propuesta ha tenido un gran respaldo inicial. Cuenta con el aval de diversos profesionales de referencia en España y de una buena parte de las asociaciones españolas, incluyendo las Big Three, las tres entidades más grandes e influyentes del panorama nacional: APADAC de Asturias, ASAC de Galicia y la propia ASA de Málaga, que no hace mucho decidieron salir de la Confederación española Confines por no estar de acuerdo con su línea de inacción actual. Desconozco si este es el motivo por el que esa entidad y algunas de sus asociaciones miembros (no todas) todavía se están pensando apoyar este documento, al no haber salido de su seno, que sería lo lógico esperar cuando has nacido como instrumento político de las asociaciones y no como una marca para figurar en determinados eventos y acciones que no requieren trabajo.”

Si el apoyo a una causa va a depender de opiniones personales más o menos discutibles, mal vamos. Y más si la opinión se basa en hechos constatables: las tres asociaciones citadas decidieron en Asamblea Extraordinaria salir de la Confederación. Explicaron los motivos a sus socios y éstos decidieron desvincularse. Es fácil constatar este hecho.

Eso sí, quiero pedir disculpas públicas a las entidades promotoras de esta propuesta por el perjuicio que causará a esta necesaria iniciativa.

 

 

 

Hiperpadres, dejadnos resolver solos nuestros problemas

Ignacio González Ramos es un joven que escribió una Carta al Director del diario El País, preocupado por las consecuencias que está observando en sus compañeros ‘gracias’ al ejercicio de la hiperpaternidad. Y finalizó con un llamamiento a esos padres obsesionados con sus hijos:

Dejadnos resolver solos nuestros problemas, dejadnos tener responsabilidades y dejadnos equivocarnos para aprender de la vida, si no, nunca sabremos valernos por nosotros mismos

Hace unos días reflexionaba sobre el sufrimiento en nuestros hijos con algunas ideas similares:

La vida es un contraste de luces y sombras. No se puede eludir el dolor como no se evade la alegría. 

El alma sufre con el dolor propio y ajeno pero eso la fortalece. Peor seria que la tintara de negro o se pudriera.

Nuestro trabajo como padres consiste en darles amor, comprensión y acompañarles en sus momentos grises. Así se forjarán un carácter fuerte. Tratar de evitarles todo sufrimiento lo convertirían en seres débiles e incapaces de superar las adversidades.

Creo que nadie desea eso para sus criaturas, aunque en ocasiones nos excedemos con la protección.

Hiperpaternidad

Eva Millet, periodista y autora de “Hiperpaternidad” e “HIperhijos” analiza en una entrevista el fenómeno de la crianza actual de padres sobreprotectores, sobrepreocupados e hiperactivos. Un tipo de crianza que genera “niños altar” o “hiponiños”.

Entrevistadora.- Obviamente, como madres nos gusta siempre hacer las cosas de la mejor manera posible, ¿qué hay de malo en que les ayudemos?

Eva.- Nuestra misión es proteger a nuestros hijos y ayudarles a que crezcan como personas. Pero hoy se ha confundido esa protección natural que implica el ejercicio de la paternidad, en el sentido inclusivo del término, con una hiperprotección. A los padres se les está haciendo creer que para ser buenos padres los niños no tienen que experimentar un malestar, no tienen que sufrir una contradicción, no tienen que tolerar una frustración y que ser un buen padre implica casi ejercer de guardaespaldas del hijo. El hijo se convierte en un ser intocable.

Yo creo que educar es dejar ir; es darle herramientas a tus hijos para que ellos vayan espabilando, creciendo y adquiriendo autonomía. Si tú estás todo el día detrás del niño, protegiéndolo de todo lo que le puede pasar, no solo le le empiezas a poner un germen de ansiedad sino que también le estás incapacitando. Le estás quitando una de las herramientas básicas de la vida, que es la adquisición de autonomía. Entonces, sobreproteger es desproteger.

Una psicóloga estupenda que se llama Maribel Martínez, ella me dice: “Los padres tenéis que observar”. Eso sí, siempre hemos de estar pendientes de los hijos, pero no intervenir a la primera de cambio. Si tu hijo se cae en el parque, no corras como Usain Bolt a rescatarlo porque al final vas a conseguir, que está pasando, que el niño no sea capaz de levantarse por él mismo. El fruto de esta hiperpaternidad es el hiperniño, y una de sus características es la baja tolerancia a la frustración.

La primera figura que surgió de este tipo de crianza son las “madres helicóptero”. Un psicólogo estadounidense que se llama Haim G. Ginott, se quedó muy sorprendido cuando un paciente suyo le dijo: “Estoy harto de tener a mi madre sobrevolando sobre mí como un helicóptero”.

En el norte de Europa y en Canadá, existe la idea de los “padres quitanieves”, que son esos padres que, en vez de preparar a los hijos para el camino, preparan el camino para los hijos. Les allanan todo. Aquí sería un poco los “papás apisonadora”.

Más reciente tenemos el modelo de las “madres tigre”, que es esta idea de la madre que quiere el niño no como un niño renacentista que toque muchas teclas sino como el niño genio, pero en una cosa muy clara, ya puede ser la música, las matemáticas… bueno, el deporte.

Luego tenemos también los “padres guardaespaldas” que es el “No me toque usted a mi hijo”, literalmente.

Los “padres manager”, que es un clásico muy masculino: saben más que nadie, que el árbitro, que el jugador, que el equipo contrario, que nadie.

Hay un último modelo que es muy discretito, los “papás bocadillo” o “mamás bocadillo”, sí. Que es esta idea de seguir al niño con el bocadillo, con el táper de frutas en el parque, para que el niño de vez en cuando se gire y dé un mordisquito, no sea que muera de inanición esa tarde.

Entrevistadora.- Y en este entorno de sobreprotección, ¿qué podemos hacer los padres?

Eva.- La paciencia, saber esperar, la contención, el autocontrol, eso es importantísimo. Los niños deben entender que en las emociones no todo es el mundo de “happy flowers”, que no todo son emociones buenas, sino que hay emociones malas como la rabia, la tristeza o la impotencia.

Esto se tiene que enseñar a gestionar. Porque parece que para que el niño gestione sus emociones y tenga mucha autoestima de lo que se trata es de decirle que él es maravilloso y nunca decirle que no. Pero entonces no estás haciendo un niño con autoestima, estás haciendo un niño narcisista.

Otra herramienta para tolerar la frustración: dar alternativas. No todo es “no”, puedes decir: “Oye, no. Ahora no, pero de aquí a un rato sí”. Enseñar también que se puede perder. Que puedes fallar, te puedes equivocar y no pasa nada.

Yo creo que nos formamos a base de caernos y volvernos a levantar. Y después los niños tienen que jugar. Y este modelo de hiperpaternidad que está llenando a los niños de tardes cargadas de extraescolares se está cargando el tiempo para jugar de los niños. Es la esencia de la infancia.En el juego, ese juego libre, sin estructurar, solo o acompañado, no solo aprendemos a trabajar en equipo, a ser creativos, la resiliencia, sino también aprendemos a tolerar la frustración.

¿Para qué sirve la utopía?

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Cuando tienes en mente iniciar un proyecto, sea el que sea, estás repleto de energía propositiva, motivación, interés y, cómo no, de ideas. Ese conjunto de ideas son tus ideales, esos pensamientos sobre cómo te gustaría, deseas o quieres que llegue a ser ese proyecto. Si ese conjunto de ideas dirigen tus acciones, eres un idealista. Y un idealista es aquella persona que se deja seducir conscientemente por una utopía, un horizonte maravilloso al que quiere llegar.

A ese horizonte utópico lo llamas de diferentes modos: metas, objetivos o fines. Los fines responden a las preguntas de qué quiero hacer y a la de para qué quiero hacerlo. Cuando alguien te pregunta, ¿para qué te metes en esto?, tu sabes qué responder en base a ese conjunto de ideas-guía que tienes en mente.

Incluso si no eres plenamente consciente de lo que quieres conseguir y solo tienes una profunda intuición sin forma, las ideas-guía te sirven de impulso a la acción. Sabes, en lo más profundo de tu ser, que quieres hacer algo, aunque no tengas claro qué.

Huelga decir que esta reflexión sirve para los proyectos individuales y para los colectivos, simplemente cambiando la primera persona del singular por la segunda persona del plural.

Una persona (o un colectivo) sin ideas es un ser sin horizontes, sin un sentido existencial que le guíe. Viktor Frankl en su extraordinario libro El hombre en busca de sentido, reflexiona sobre la pregunta por el sentido de la vida:

Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra actitud hacia la vida. Tenemos que aprender por nosotros mismos y después, enseñar a los desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros. Tenemos que dejar de hacernos preguntas sobre el significado de la vida y, en vez de ello, pensar en nosotros como en seres a quienes la vida les inquiriera continua e incesantemente. Nuestra contestación tiene que estar hecha no de palabras ni tampoco de meditación, sino de una conducta y una actuación rectas. En última instancia, vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que ello plantea y cumplir las tareas que la vida asigna continuamente a cada individuo.

 

¿Para qué sirve la utopía?

Eduardo Galeano nos lo explica de forma poética: para caminar. Sin algo que te (re)mueva, no andas. Sin un meta, no actúas de modo propositivo. Sin ideales que te guíen eres un barco perdido en medio de tu océano vital.

Eso sí, a medida que avanzas en ese camino los ideales van transformándose. La influencia de la realidad en ellos es muy potente. Vas deslizándote hacia la zona de equilibrio entre idealismo y realismo. Creces como persona (o como colectivo), te fortaleces, incrementas tu poder, la confianza en lo que haces y tus principios se convierten en tus zapatos para andar. Canalizas mejor las energías, eres más eficiente en lo que haces y puedes ayudar a otros a empezar su camino, aportándoles tu experiencia de caminante. No para que la siga al pie de la letra, no, porque su camino es diferente, sino para que la tenga en cuenta cuando abra su conciencia -sus ojos- en su propio trayecto o proyecto vital. Son semillas que pueden germinar o no.

Y en esta carrera de relevos que es la vida, los que empiezan con humildad suelen buscar guías expertas mientras que lo hacen con prepotencia las desprecian con ciertas dosis de adanismo. Por eso es muy importante la actitud en tu trayecto. Los veteranos son una ayuda inestimable que tú, como persona inteligente que eres, no debes despreciar sino al contrario: aprovechar esa fuente para beber y equiparte para tu propio camino.