Participación en comunidades sociales

team-3999721_1280

La participación es como una semilla: vuela, se arraiga en el territorio, crece y da los frutos que alimentan nuestro pensar y sentir. Berta Fernández Caridad

Participar es un verbo que contiene distintas acepciones, desde comunicar algo a alguien a ser socio de un negocio, pasando por recibir una porción de un todo o por tomar parte en algo. En esta entrada me ceñiré a esta última acepción, que es la primera que aparece en el DRAE: tomar parte EN algo.

Destaco la preposición EN porque nos sirve para anclar su carácter interno, íntimo y directo. Esta naturaleza intrínseca será especialmente útil cuando se aluda a los equipos, un sistema de participación activa donde factores como la confianza, el apoyo, la conexión, el refuerzo o la sensación de unidad de acción son nucleares. Es cierto que en la actualidad se utiliza la palabra equipo más para dar ánimos que para describir una realidad conectada, pero a efectos de este somero análisis ignoraremos ese uso laxo.

Sigue leyendo “Participación en comunidades sociales”

Anuncios

El rescate de Julen

Ningún ser humano puede permanecer impasible ante situaciones como las vividas estas últimas dos semanas. La desgracia del pequeño Julen ha cobrado una dimensión mundial, aflorando lo mejor y lo peor de la condición humana. Como de lo peor ya se ha hablado y no merece la pena darle bola, me centraré en lo mejor.

Julen nos ha rescatado a nosotros

Ha logrado unirnos en algo importante. Ha activado la solidaridad de un pueblo que parecía sepultada por los distintos muros ideológicos que chocan entre sí. Ver el esfuerzo de tantísimas personas dejándose la piel para hallar al pequeño nos reconcilia con lo mejor que tenemos: la generosidad ante el drama. La empatía con el dolor de esa familia. Todos tenemos hijos, sobrinos o nietos con la edad de Julen, y este caso nos ha afectado a todos. La esperanza de encontrarlo con vida, algo muy improbable, ha mantenido en vilo a una sociedad entera durante casi dos semanas, tan largas como el pozo en el que fatalmente cayó.

(Imagen publicada hoy en el Diario Sur de Málaga)

Diasev-26ene19.jpg

El rescate ha presentado una dificultad enorme, como se recoge en miles de infografías que se han compartido estos días. Y unos héroes anónimos han hecho posible lo imposible, una vez más. Les estaremos eternamente agradecidos por recordarnos que los superpoderes no van acompañados por capas ni por piruetas en el aire. Están con nosotros y son el espejo en el que deberíamos mirarnos más para no olvidar nunca lo que nos une.

Hoy me llegó un mensaje al Whatsapp, desconozco la fuente:

Carta al cielo para el pequeño Julen

Todos los niños sueñan con superhéroes, con bonitos trajes y martillos mágicos. Con varitas que hacen realidad tus sueños y luchan contra el mal. Y tú, pequeño Julen no ibas a ser menos. Tú has conseguido que los verdaderos héroes, esos que no llevan capa ni espadas, sino trajes de protección, sucios, sudados y cansados, saquen fuerzas de la esperanza para luchar por ti.

Quiero recordarte pensando en tus últimas horas, horas que en lugar de angustia, tenías la esperanza y la fuerza de lucha que sólo un niño inocente y fuerte puede tener. Quiero pensar que en esos momentos soñaras con esos héroes rescatándote, y los vieras con luminosos trajes de colores. Quiero recordarte esperanzado en la magia y los hechizos.

Tu pequeño triciclo se quedará huérfano de tus manos y pies azotando sus pedales y dándole vida. Tus muñecos te añorarán, para que los guíes a lugares inventados en mil y una aventuras. Y aquellos que velaban tus sueños por la noche.

Soy ateo, pero persona de palabra, e hice una promesa, y es la de encender una vela, por tu recuerdo, no por los dioses divinos, sino por tu divina inocencia que ha dejado una hermosa huella en nosotros.

Has conseguido algo que muchos ni se han dado cuenta. España ha pasado de ser de derechas o izquierdas, de arriba o abajo, de ser pobre o rico, de ser hombre o mujer. Han sido solidarios y han estado contigo todos, y por ti, luchando al unísono sin descanso. Por una vez no hemos pensado en beneficios, ni dinero, ni cosas materiales. Hemos pensado en el cariño y el amor. El cariño que has levantado en las personas, en todas, no tiene parangón. La gente dice que tu caso no se ha dado nunca en el mundo. Yo digo que lo que has hecho con las personas tampoco. Sin ser político, famoso, tener estudios…. Sólo dando lo mejor de ti, ternura y cariño que sólo la inocencia de un niño puede transmitir.

Has dejado ver a los héroes del país, y del mundo. Y no son los que se sientan en un parlamente dirigiendo, no son idealistas, no son magnates millonarios ni cuerpos esculturados. Son personas que permanecen anónimas, y que son capaces de arriesgar todo por ti.

Allí donde estés, estoy seguro que serás capaz de levantar y animar, serás capaz de hacer reír y carcajear. Correrás con una bicicleta convertida en moto en tu imaginación, ganando a todos las carreras. Comiendo chucherías sin miedo. Y sobre todo, abrazando a tu pequeño hermano al que espero cuides como has cuidado de nuestros corazones, desde lo más profundo de un pozo a lo más profundo de nuestras almas.

No se han oído gritos, pero has gritado en silencio. Que paren el mundo que quiero jugar.

Querido Julen. Gracias, de todo corazón por enseñarnos, que el ser humano, es sólo humano, y solidario y fuerte. Que las esperanzas no se pierden. Y que juntos podemos hacer lo que queramos sin miedo a nada.

Francisco Igorra (Kiko van Cambio)

PD: Para aquellos que preguntáis, sí, podéis compartir sin problemas.

Juzgar a las personas

polarization-1201698_640

Se dice frecuentemente que no hay que juzgar a las personas, ya que todas tenemos fortalezas y debilidades, días buenos y días malos, ideas brillantes e ideas desastrosas, etc.

Es indudable que un ser humano (lo que somos en esencia) es una entidad muy compleja que no se puede reducir a un juicio, generalmente parcial, sobre sus actos, sus aptitudes, sus actitudes, sus estados emocionales o sobre sus opiniones. Con otras palabras, no se puede juzgar el todo por la parte sin caer en algún tipo de falacia lógica.

Pero lo cierto es que sí juzgamos a las personas en su totalidad -incluyéndonos a nosotros mismos- por alguna de sus partes.

En el contexto de los actos, caemos en la falacia del matagatos. Tendemos a etiquetar o catalogar a las personas por una acción puntual, que puede ser intencionada o fortuita. Si pillas a alguien en un mal día y te responde mal, dices que es un borde”; y si le pillas en un buen día y te responde bien, dices que es un amor”. Si alguien presenta un programa en su vida se le cuelga la etiqueta de “presentador” con generosa alegría. Hay miles de ejemplos de gestos (actos esporádicos) que se interpretan como hábitos (actos cotidianos) y que pasan a considerarse indebidamente como modos de ser de una persona. Cría fama y échate a dormir.

En el contexto de las opiniones el etiquetado simplón alcanza niveles superlativos -llegando fácilmente al insulto cuando son radicalmente opuestas-: “es un puto facha (o un rojo)”, “es un culé (o un merengón) de mierda”, “es un machirulo (o una feminazi)”, etc.

Y ahora juzgo yo: es un puto horror.

La clave FID (Frecuencia, Implicación y Duración)

Para intentar salir de este círculo vicioso del etiquetado simplón de la realidad suelo utilizar lo que denominé hace años como la clave FID. Esta clave consiste en aplicar un filtro de calidad a la hora de catalogar y atribuir actos, actitudes u opiniones a las personas.

Cantidad. Frecuencia y duración

En un sentido meramente cuantitativo, tanto la frecuencia como la duración son indispensables para poder hablar con propiedad de que alguna persona “es” algo.

La diferencia entre un gesto y un hábito se comprende en función de la frecuencia con la que se ejecuta algo. Si alguien toca un día un instrumento no tiene mucho sentido decir de esa persona que “es músico”. Tendrá que hacerlo con cierta frecuencia para poder afirmarlo fehacientemente.

En política y asociacionismo se suelen confundir con demasiada frecuencia los hábitos con los meros gestos. Nadie “es un buen gestor” o “es un gran trabajador” si apenas ejecuta gestiones o no da un palo al agua. Pero de este mar revuelto salen ganando los pescadores habituales: los figurantes o los del postureo. Los que se llenan la boca hablando de “todo lo que hacen” por los demás.

Pero siendo importante, no es suficiente con la frecuencia. Hay que aplicar también el filtro de la duración. Porque uno puede empezar a ir al gimnasio los primeros días con mucha frecuencia y a las pocas semanas aburrirse y dejarlo. El espacio temporal en el que se ejecutan esas acciones marcará también el carácter de habitualidad. Así, si alguien escribe con mucha frecuencia durante meses podrá escribir un libro,  y que se diga de él que “es escritor”. Pero se entiende fácilmente que cuanto más tiempo dure escribiendo con frecuencia más sólida será esa etiqueta. “Será más escritor” que alguien que solo hizo una obra en su vida.

Calidad. Implicación

En un sentido cualitativo, la implicación (también la intensidad) es una clave decisiva para categorizar acciones, actitudes u opiniones.

Este factor es un elemento potencialmente cualitativo en el sentido de que cuando alguien se aplica en una labor con muchísima intensidad, implicándose hasta las trancas, el efecto normal es la mejora cualitativa de los productos y de los procesos que acompañarán una obra o un pensamiento. P.ejemplo: Si uno se esfuerza mucho en mejorar sus ideas (productos del pensamiento) o sus razonamientos (procesos del pensamiento), el efecto normal es la mejora sustantiva del pensamiento. En el proceso de aprendizaje es fundamental el factor esfuerzo, implicación y, en cierta medida, la intensidad con la que se vive ese proceso.

En este sentido, una persona “será mejor escritor” cuanto mayor sea su implicación en el hábito frecuente y duradero de escribir. Y si a eso le acompaña una facilidad innata para escribir, el resultado es esplendoroso: “será un gran escritor”. Sin embargo, una escasa implicación llevará normalmente a “ser peor escritor” que cuando empezó con fuerza.

Conclusión

Si quieres juzgar sólidamente a una persona utiliza este filtro para etiquetarla (siempre parcialmente, no al completo) en función de la cantidad y la calidad de sus hábitos de pensamiento y obra.

Los nuevos líderes sectarios. Maribel Rodríguez

hand-784077_640

Cuando tomas consciencia de estos patrones lo más inteligente es huir de ellos. En algunos casos son tan sutiles que solo en contadas ocasiones se ve con claridad, así que cuesta reconocerlos si no se les presta la debida atención.

Comparto una esclarecedora entrada titulada Los nuevos líderes sectarios, publicada por Maribel Rodríguez, experta en el estudio de esa lacra social que nos invade: el narcisismo. Ahí desglosa bastantes patrones de comportamiento sectario y, como ella misma advierte, “para que un líder se pueda considerar sectario se tienen que dar varias” características, aunque no necesariamente todas. Así se facilitará la labor de detección en quienes todavía no los reconocen o, confiados, piensan que son otras cosas las que están ahí en juego. La manipulación burda o sutil de la realidad es el primer síntoma, pero no el único, en el que has de fijarte para advertir la presencia activa de pensamiento sectario. Espero que os resulte útil.

Maribel destaca las siguientes características:

  • Capacidad de seducción
  • Habrá una o más personas que siguen incondicional y servilmente sus propuestas
  • Depredación anímica o sexual
  • Si crean un grupo será al servicio de un proyecto personal
  • No se ve claro el objetivo final de la formación o enseñanzas
  • No se fomenta la creatividad entre los miembros del grupo
  • Tienen poco interés en relaciones personales profundas
  • Tienen conflictos con las personas que pueden hacerles sombra
  • No fomentan el pensamiento crítico dentro el grupo y aún menos se tolera la crítica hacia el líder
  • Mienten hábilmente
  • No toleran la independencia de otros
  • Incongruencia
  • Piden dinero o trabajo gratis, pero el mensaje no suele ser explícito de entrada
  • Si alguien deja el grupo será una persona rápidamente cuestionada, criticada y/o caricaturizada

 


LOS LÍDERES SECTARIOS

Maribel Rodríguez

Muchas veces, cuando nos hablan de un líder de una secta, imaginamos a un sujeto esperpéntico, que lleva túnicas extravagantes y que habla en trance con los ojos en blanco, rodeado de otros sujetos que le escuchan también como alucinados (a ser posible también vestidos con otras túnicas extravagantes, eso sí, de inferior categoría).
A veces es así, efectivamente, pero, en la mayoría de los casos de líderes sectarios actuales nos encontramos con personas que tienen una apariencia de total normalidad o que incluso parecen ser ciudadanos modélicos. Esa aparente normalidad supone una dificultad añadida para poder darse cuenta de que se trata de un líder sectario y su grupo de una secta o de un grupo con rasgos sectarios (o sea, no secta del todo). Normalmente nos damos cuenta de que ese individuo es un líder sectario y su grupo una secta por los efectos perjudiciales que tiene en sus seguidores y por una serie de conductas que se repiten (que son comunes a los diferentes grupos sectarios). Los que no tienen tanta pinta de ser sectarios pueden ser más sutiles y por ello aún más peligrosos, al no detectarse de antemano sus estrategias manipuladoras.
En esta entrada quiero dejar constancia de una serie de características que he ido observando y que también me han ido contando otras personas. Para que un líder se pueda considerar sectario se tienen que dar varias de ellas:
– Capacidad de seducción: cuando hablan saben despertar el interés en su auditorio, manejan bien el escenario y saben atrapar a los demás con sus envolventes discursos, su amabilidad, su carisma, sus buenas formas, etc. Parecen “demasiado buenos”. Pero podemos captar su “trampa” al ver que hay gente que depende emocionalmente de ellos, que se muestra muy necesitada de su presencia o demasiado fascinada por sus discursos. Ellos (los líderes sectarios) suelen retroalimentar la dependencia de los demás, pues necesitan admiración constante para sentirse reforzados. Son personas muy egocéntricas. Con esto no quiero decir que cualquier líder con carisma y seductor sea un líder sectario. Se tiene que dar una dinámica en la que él retroalimenta la dependencia de otros y parece muy cómodo con la misma.

– Habrá una o más personas que siguen incondicional y servilmente sus propuestas, sin iniciativa propia. Suelen tener una especie de esbirro o pocos esbirros que ejecutan sus órdenes, refuerzan al líder alabándole o hacen de intermediarios con el resto del grupo. Son como “secretarios” del líder sectario, que está cómodo teniendo a alguien totalmente a su servicio.

– Depredación anímica o sexual: las personas que siguen más incondicionalmente al líder pueden ser explotadas en un sentido emocional (hacer lo que el líder quiera en cualquier situación para ser los elegidos) o sexual, es decir, que el líder puede aprovechar su posición de superioridad para manipular a personas más vulnerables y exigirles relaciones sexuales o manifestarles un amor falso para aprovecharse de ellas.

– Si crean un grupo será al servicio de un proyecto personal. No se co-construye con otros, sino que su idea, proyecto o “visión” es el centro del grupo en el que están. Para diferenciarlo de otros proyectos que partan de una iniciativa personal es importante que se añada el que no se tengan en cuenta las necesidades concretas y cotidianas de los seguidores, sino que lo importante será formarlas, adoctrinarlas y, finalmente, domesticarlas a la medida de la idea personal del fundador, sin que tengan derecho a expresarse críticamente o a hacer aportaciones distintas a las planteadas en el programa inicial.
– No se ve claro el objetivo final de la formación o enseñanzas y los contenidos formativos son decididos por el líder. Desde un punto de vista racional la formación parecerá caótica, caprichosa e incluso misteriosa (él sabe por qué se habla de eso, pero los otros no) y los temas no se consultan con el grupo, sino que simplemente se plantean una serie de lecciones que se han de seguir porque él sabe qué necesitan los demás. No se atienden las necesidades reales de aprendizaje de los seguidores y se siguen los temas que al líder le interesan. Los seguidores no se sentirán muy libres para expresar qué les interesa realmente pues considerarán sus propias necesidades como inadecuadas, inferiores, etc. Es típico que se den temas mezclados de diferentes ámbitos para mostrar la omnisciencia del líder, que al no tener autocrítica pretenderá ser capaz de dominar cualquier cuestión, cayendo incluso en el intrusismo, la irresponsabilidad y la superficialidad. Es decir, pretenden saber de todo, sin formarse adecuadamente y lo que otros necesiten es irrelevante, lo importante es mostrar lo que saben.
– No se fomenta la creatividad entre los miembros del grupo, pues se trata de que aprendan pasivamente lo que se les enseña o de que sigan la pauta marcada por el “omnisciente” líder.
– Tienen poco interés en relaciones personales profundas, tú a tú, por eso tienen poca iniciativa en fomentarlas salvo que les sirvan para sus finalidades sectarias o personales. Las relaciones humanas tú a tú no interesan especialmente ni se fomentan en sus grupos, llegando incluso a cuestionarse ese tipo de relaciones como rasgos emocionales, egoístas, etc. Las relaciones personales solo se alientan si alimentan el ego del líder para poner de manifiesto su capacidad de ayuda, altruismo o vanidad, que entonces se ocupa en los espacios de relaciones tú a tú. Por ejemplo, pueden quedar contigo para ayudarte en un momento de catástrofe, para anotarse un punto más a su rol “salvador” (por supuesto que luego se lo contará a alguien), pero no te propondrán dar un paseo, tomar un café para profundizar en una amistad por el propio valor de la misma. Si te proponen algo más personal será porque planifican algún beneficio de la relación, no se busca al otro por sí mismos, sino como medio para otros fines. Con ellos no sientes que tengan especial interés en tu persona y parece que tienes que ir tirando tú del carro si buscas un encuentro más personal y no grupal. Es decir, si te vinculas y quieres una relación más personal serás como alguien que suplica a un rey unos minutos de atención. Si protestas por esto te lo negarán de mil formas, pero los hechos nos mostrarán que, como he dicho más arriba, no están especialmente interesados en relaciones personales y profundas con nadie. Con esto no quiero decir que necesariamente un líder tiene que hacerse amigo de todos los miembros del grupo, sino que infravalora cualquier relación personal porque solo quiere estar en la palestra como estrella para todos, pero sin profundizar con nadie.
– Tienen conflictos con las personas que pueden hacerles sombra. Con ellos pueden, en todo caso, mantener una relación de amor-odio o directamente de odio, por miedo a ser cuestionados, criticados, descubiertos, etc. En todo caso se relacionan con ellas porque pueden aportarles ideas de las que luego se apropian y venden como si fueran suyas. Son buenos parásitos de ideas de otros.
– No fomentan el pensamiento crítico dentro el grupo y aún menos se tolera la crítica hacia el líder. Sin embargo sí se fomenta la crítica al mundo exterior y hacia cualquiera que no piense igual o disienta de los temas que el líder y seguidores plantean. El líder no tolera críticas aunque las reciba con aparente amabilidad. Por ejemplo, tendremos la sensación de que nunca o casi nunca se disculpa (por la indignación que le produce la crítica, por lo que siempre le sabrá dar la vuelta a la tortilla y culpar a quien haya sido crítico con él). Si alguna vez se disculpa será de manera falsa, superficial o sobreactuada. Quien recibe dicha disculpa no sentirá que hay autenticidad y arrepentimiento reales. Esta prohibición del pensamiento crítico es uno de los puntos más importantes para identificar el sectarismo en los grupos. En algunos casos incluso se insiste, una y otra vez, en la importancia de no pensar y de no tener ego, pues el ego ya lo tiene el líder y él mismo ya se encarga de pensar por los demás.
– Mienten hábilmente. Siempre habrá alguna explicación lógica para sus desplantes, negligencias o malos modos, pues serán culpa de los demás. Y, si hace falta, se inventarán algún tipo de chantaje emocional o harán sentir culpable a sus víctimas con buenas palabras de amor incondicional por parte de ellos, sensación de decepción con los otros, etc.
– No toleran la independencia de otros y suelen arremeter contra cualquier camino independiente y en solitario de otras personas. Al ser ellos mismos incapaces de sostenerse sin el grupo que les refuerza, sienten una profunda animadversión y envidia hacia quien decide caminar con sus propios pies. No pueden vivir sin su público y no soportan a quien sepa caminar sin él.
– Incongruencia: estos líderes hablarán de ética y valores e incluso practicarán alguna labor altruista (que suelen hacer pública), pero serán incapaces de empatizar realmente con los percances cotidianos y dificultades de quienes les rodean. Si se manifiesta altruismo es desde ideas preconcebidas del mismo, para salir en una foto, no desde necesidades reales del otro. Y, si el otro protesta por esto, siempre habrá algún motivo para hacerle sentir culpable por quejarse y así tener la excusa perfecta para no llegarse a disculpar. Por ello, quienes se relacionan con ellos quedará una sensación de desorientación (si queda sentido crítico), pues se preguntarán que como es posible que alguien que habla de ética no sea capaz de captar el sufrimiento cotidiano de quien tiene en frente. No captan el dolor de otros, aunque vendan la ética para sentirse salvadores y héroes. Si el líder da grandes discursos y falla en los mínimos de educación y respeto, sospechad de su egocentrismo y narcisismo y de posible comportamiento sectario. Su altruismo no es más que un disfraz. En el fondo son personas autoritarias que se disfrazan con un barniz de amabilidad y buenas formas, que carecen de capacidad de relación profunda y auténtica en el trato cotidiano.
– Piden dinero o trabajo gratispero el mensaje no suele ser explícito de entrada. Por ejemplo pueden pedir dinero por sus actividades (cuya finalidad última suele ser engañosa), como aportaciones voluntarias (que finalmente suelen ser voluminosas, y que se sacan mediante  presión psicológica, más explícita o más sutil), o pasan de decir que son gratis para luego, una vez allí, pedir “la voluntad”. Otra modalidad es pedir poco o nada al principio y después señalar que necesitan más dinero ya que están haciendo tareas altruistas (de las que luego nadie ve las cuentas). Según se avanza en el grupo las cantidades de dinero o de tiempo de implicación en actividades suele ir en aumento. En general recomiendo huir de grupos que repetidamente pidan dinero de forma poco clara o trabajo gratuito. Y huid completamente si las cantidades van siendo crecientes y no vemos el final o no vemos transparencia en la estructura de funcionamiento.
– Si alguien deja el grupo será una persona rápidamente cuestionada, criticada y/o caricaturizada. A los ex adeptos se les verá como traidores, personas desorientadas o incluso enfermas y se verá mal cualquier relación cordial con ellos, pues se vivirá como traición mantener la relación con ellos, ya que cuestionan al líder y al grupo y sus dinámicas. En el líder quedará más la preocupación por la imagen que se muestra de él fuera de la secta que por el destino personal de quien se va fuera de la misma. Algo que nos muestra que esa persona en realidad nunca le interesó, más que para sus fines, y que, finalmente será rápidamente sustituida por cualquier otro adepto que caiga en las garras de las sectas y ocupe las funciones que el que se ha ido desarrollaba.
Señalo todos estos rasgos para ayudarnos a tomar consciencia de cómo funcionan estos grupos, pues lamentablemente el fenómeno sectario un fenómeno en expansión, en forma de grupos espirituales, de meditación, religiosos, terapeúticos, de crecimiento personal y hasta políticos. Así que seamos conscientes y abramos los ojos, por si acaso…

Filosofía y pensamiento crítico

frase-toda-la-filosofia-occidental-es-una-serie-de-notas-a-pie-de-pagina-de-la-filosofia-platonica-alfred-north-whitehead-134070

Hace unos días desayunábamos con la noticia de que la asignatura de Filosofía volvía a ser obligatoria en la enseñanza secundaria (Ética) y el bachillerato (Historia de la Filosofía). Una buena noticia, aunque siempre dependa del enfoque que se le quiera dar. Tenemos miles de ejemplos de odio profundo a esa asignatura por el modo en que se presentaban los contenidos filosóficos en clase. Y es que la filosofía se asemeja mucho a un chiste: o lo cuentas bien, o no tiene gracia alguna.

Uno de los argumentos para su recuperación ha sido que “fomenta el pensamiento crítico” en nuestros jóvenes. Esta idea se puede desplegar un poco para entenderla mejor, tanto en sus fortalezas como en sus debilidades.

Sigue leyendo “Filosofía y pensamiento crítico”

Correlación NO implica causalidad

Correlacion bivariada

Correlación no implica causalidad. Sí, es importante resaltarlo una y otra vez, machaconamente. Ya sea porque no se comprende o porque, haciéndolo, se ignora para lograr confundir a otros. En esta entrada de Gaussianos lo desgranan con sencillez.

Esta confusión se desliza a lo largo de muchos estudios, sobre todo en ciencias sociales, por lo que hay que ser especialmente cuidadosos con las interpretaciones de datos estadísticos para no dar a entender relaciones de causalidad donde podría ser nada más que una correlación espuria o meramente casual.

Sigue leyendo “Correlación NO implica causalidad”

La plaga del sectarismo en las cámaras de eco

20170202_Tu-red-social-probablemente-sea-una-cámara-de-eco

¿Consideras que eres una persona con sentido crítico? ¿Has notado cómo tus opiniones divergentes generan respuestas exageradamente agresivas o, por el contrario, producen un clamoroso silencio? ¿Sientes cierto hartazgo con este patrón de comportamiento? Si tus respuestas son afirmativas creo que esta entrada puede servirte para entender mejor este fenómeno de sectarismo que se está convirtiendo en una auténtica plaga a través de múltiples cámaras de eco que reverberan los mismos mensajes, con las mismas voces, creando una genuina burbuja epistémica que no escucha ni confía en nada que provenga de fuera de sus límites ideológicos.

Sigue leyendo “La plaga del sectarismo en las cámaras de eco”