¿Qué es altruismo?

A raíz de la publicación de la entrada Comprendiendo a Dabrowski con Sal Mendaglio se han producido interesantes debates sobre su contenido. Una de las preguntas recurrentes ha girado en torno a este pasaje del texto de Mendaglio:

El éxito para la TPD no es material, ni está relacionado con el rendimiento académico. El triunfo de las personas que han luchado y soportado el dolor del desarrollo descansa en sus vidas de servicio a los demás: viven sus vidas para la mejora de la humanidad.

Success in TPD is not material, nor is it related to academic achievement. The triumph of people who have struggled and endured the pain of development rests in their lives of service to others: they live their lives for the betterment of humankind.

¿Qué es dedicar una vida al servicio de la humanidad?

La respuesta parece sencilla, altruismo, pero hay que rascar algo más.

¿Qué es altruismo?

Originalmente designa la “diligencia en procurar el bien ajeno aún a costa del propio”.

En filosofía, Auguste Comte lo definió como “aquella conducta que beneficia a otros, que es voluntaria y cuyo autor no anticipa beneficios externos”.

En realidad no es tan simple como definirlo de modo general. Ni es fácil de ejercerlo de modo “puro”. Además, “altruismo” es una palabra vapuleada por una sociedad como la nuestra que camina con paso firme por la pendiente del egoísmo más idiota -en su sentido original griego-.

En nuestra sociedad se equiparan acríticamente un gesto (coyuntural, esporádico) y un hábito (estructural, frecuente). Sólo así podemos hablar del altruismo de Bill Gates o de otras personas conocidas y con medios para aportar caudalosos fondos a causas benéficas. Esta es una discusión que siempre acaba en vía muerta…

El altruismo en Dabrowski consiste en orientar voluntaria y conscientemente la vida hacia el servicio a la humanidad. Bill Gates no es un ejemplo de esta visión radical -de raíz, profunda- del altruismo.

Podemos entrever niveles o grados de ese altruismo de tipo estructural asociado a un habito de conducta. Desde la ausencia a la presencia más evidente:

  • Visión egocéntrica: yo
  • Visión etnocéntrica: los míos
  • Visión mundicéntrica: todos nosotros

En cuanto a los gestos, hay que distinguir un gesto de generosidad (dar o darse) de un gesto de altruismo (dar sin esperar nada a cambio). Si estos gestos son cada vez más frecuentes y duraderos hablaríamos de hábitos.

Si ayudas a una persona con dificultades motoras a cruzar la calle o a una persona con dificultades para entender un concepto estás teniendo un gesto de generosidad. Si recibes algo sustantivo a cambio pasaría a ser onerosidad. Las “prestaciones de servicios de ayuda” suelen articularse como hábitos de onerosidad, aunque se tienda a destacar la faceta de la ayuda por delante del aspecto pecuniario que la acompaña. Y no solo reciben contraprestaciones sustantivas sino también el agradecimiento por la ayuda prestada si el cliente está contento con el servicio. Todo muy normal. Transacciones económicas de mutua satisfacción.

En cambio, si ayudas a alguien y no esperas REALMENTE nada a cambio, es un gesto altruista. No esperas ni que te den las gracias (aunque tampoco las vas a rechazar si ocurre), lo haces porque es bueno hacerlo y no piensas en ningún tipo de respuesta o recompensa. Esto es muy inusual cuando se trata de asuntos importantes, siendo más frecuente en situaciones sin apenas vinculación emocional.

Ahora bien, organizar consciente y deliberadamente tu vida de tal modo que actúes en favor de los demás (o de la humanidad de modo abstracto) es otra dimensión del altruismo. Por eso comentaba Dabrowski que no había encontrado a nadie que alcanzara ese nivel, aunque no lo descartara como culminación de un proceso de desarrollo personal desde la ausencia de gestos o hábitos altruistas (propios de la visión egocéntrica) hasta la presencia destacada de gestos/hábitos altruistas (propios de la visión mundicéntrica) con un claro componente volitivo y consciente.

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Comprendiendo a Dabrowski con Sal Mendaglio

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En el mundo de las altas capacidades se habla mucho en los últimos años de Dabrowski. Sobre todo de su noción de sobreexcitabilidad (OE). Muchísimo menos de su teoría de la desintegración positiva que es la que incorpora en su seno las OEs como uno de los elementos motores del desarrollo personal.

Se están desarrollando investigaciones serias sobre las implicaciones para este campo que tiene esta teoría, lo que denota su actual relevancia. A pesar de ello, el análisis de la misma reclama miradas críticas de peso, como la que hoy comparto con todos los lectores de este blog. He escogido un texto del psicólogo Sal Mendaglio, profesor asociado en la Facultad de Educación de la Universidad de Calgary, por su implicación en el campo de la giftedness (lo dejo en inglés para no tener que insistir una vez más en lo poco tiene que ver con lo que aquí llamamos superdotación) y por su conocimiento de la teoría dabrowskiana.

La estructura de la entrada recoge varios puntos clave de las reflexiones de este autor:

  1. Uso intencionadamente impreciso de la expresión Gifted students
  2. La TPD no proporciona estrategias o técnicas para el aula
  3. La TPD es una teoría del desarrollo de la personalidad 
  4. La importancia del tercer factor
  5. Las sobreexcitabilidades (OEs) son el motor, no el vehículo
  6. El olvido de los dinamismos en las discusiones de la TPD
  7. Las dificultades de entender la importancia del dolor emocional en el desarrollo
  8. La TPD y la dotación intelectual
  9. Resumen de Mendaglio
  10. Implicaciones para los educadores

Espero que os resulte útil y, sobre todo, ayude a reflexionar con el tono crítico adecuado.

Como padre o educador, ¿estás dispuesto a organizar crisis existenciales dolorosas en tus hijos o alumnos para facilitar la activación del desarrollo de su potencial humano en el sentido dabrowskiano? Dependiendo de la respuesta, esta será para ti una entrada nutritiva o un texto realmente incómodo porque cuestionará las ideas que te están proporcionando sobre Dabrowski en general y sobre las sobreexcitabilidades en particular.

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Sobredotación y Sobreexcitabilidad

En los últimos años ha aflorado con fuerza en el entorno español la poderosa relación existente entre las sobreexcitabilidades (overexcitabilities) descritas por Dabrowski y la sobredotación (Giftedness). Ha impactado tanto que en la actualidad se utiliza como una característica más, quizás la más potente, de la sobredotación intelectual. Ha dado el paso de propuesta a certeza. Y como las certezas en el ámbito de la ciencia cobran el nombre de “artículo de fe”, teniendo más relación con la firmeza de las creencias que con la realidad contrastada, siempre es bueno ejercitar el pensamiento crítico. Ser escépticos acerca de las evidencias disponibles es un sano ejercicio intelectual. Tomar distancia, analizar, valorar y ganar perspectivas. 

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Niveles de desarrollo integral del ser

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El amor dice: ‘Yo soy todo’.

La sabiduría dice: ‘Yo soy nada’.

Entre ambos fluye mi vida (Nisargadatta)

Hace aproximadamente dos años creé la imagen que ilustra esta entrada. En ella represento de un modo visual los diferentes estadios o fases que componen el mapa de la evolución de nuestra conciencia (profundidad ontológica) o de nuestro ser.

Como habrás advertido, se asemeja bastante a la famosa pirámide de la jerarquía de necesidades elaborada por Abraham Maslow.

Pirámide de Maslow

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La palabra necesidad es clave tanto en esta pirámide como en la invertida. Necesidad suele aludir a dos ideas diferentes: i) la falta de algo y ii) todo aquello que es inherente a algo para su realización, actualización, evolución o desarrollo, cuatro conceptos semánticamente emparentados. Necesidad proviene del latín y significaba aquello en lo que no cedo o aquello que es inseparable de una cosa en una acción.

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