Serenidad

«¿Quién es capaz de hacer que el agua turbia se aclare? Déjala quieta y poco a poco se volverá clara.» Lao Tzu

pajaro_lluvia

Comparto un cuento que el Dr. Mario Alonso Puig recogió en su libro Reinventarse. Tu segunda oportunidad.

El soberano de un gran reino se encontraba ya en una avanzada edad y quería asegurarse de que, antes de abandonar el mundo, le transmitía a su hijo una importante lección. A lo largo dé las épocas más difíciles de su reinado, aquello había sido clave para mantenerse firme y conseguir que finalmente reinara en su país la paz y la armonía. Por alguna razón, el joven príncipe no acababa de entender lo que su padre le decía.

-Si, padre, comprendo que para ti es muy importante el equilibrio, pero creo que es más importante la astucia y el poder.

Un día, cuando el rey cabalgaba con su corcel, tuvo una gran idea.

-Tal vez mi hijo necesita no que yo se lo repita más veces, sino verlo representado de alguna manera.

Llevado por un lógico entusiasmo, convocó a las personas más importantes de su corte en el salón principal del palacio.

-Quiero que se convoque un concurso de pintura, el más grande e importante que se haya nunca creado. Los pregoneros han de hacer saber en todos los lugares del mundo que se dará una extraordinaria recompensa al ganador del concurso.

-Majestad – preguntó uno de los nobles – ¿cuál es el tema del concurso?

-El tema es la serenidad, el equilibrio. Solo una orden os doy – dijo el rey – : bajo ningún concepto rechazaréis ninguna obra, por extraña que os parezca o por disgusto que os cause.

Aquellos nobles se alejaron sin entender muy bien la sorprendente instrucción que el rey les había dado.

De todos los lugares del mundo conocido acudieron maravillosos cuadros. Algunos de ellos mostraban mares en calma, otros cielos despejados en los que una bandada de pájaros planeaba creando una sensación de calma, paz y serenidad.

Los nobles estaban entusiasmados ante cuadros tan bellos.

– Sin duda su majestad el rey va a tener muy difícil elegir el cuadro ganador entre obras tan magníficas.

De repente, ante el asombro de todos, apareció un cuadro extrañísimo. Pintado con tonos oscuros y con escasa luminosidad, reflejaba un mar revuelto en plena tempestad en el que enormes olas golpeaban con violencia las rocas oscuras de un acantilado. El cielo aparecía cubierto de enormes y oscuros nubarrones.

Los nobles se miraron unos a otros sin salir de su incredulidad y pronto irrumpieron en burlas y carcajadas.

– Solo un demente podría haber acudido a un concurso sobre la serenidad con un cuadro como éste.

Estaban a punto de arrojarlo fuera de la sala cuando uno de los nobles se interpuso diciendo:

– Tenemos una orden del rey que no podemos desobedecer. Nos dijo que no se podía rechazar ningún cuadro por extraño que fuese. Aunque no hayamos entendido esta orden, procede de nuestro soberano y no podemos ignorarla.

– Está bien, dijo otro de los nobles, pero poned ese cuadro en aquel rincón, donde apenas se vea.

Llegó el día en el que su majestad el rey tenía que decidir cuál era el cuadro ganador. Al llegar al salón de la exposición su cara reflejaba un enorme júbilo y, sin embargo, a medida que iba viendo las distintas obras su rostro transmitía una creciente decepción.

– Majestad, ¿es que no os satisface ninguna de estas obras? Preguntó uno de los nobles.

– Si, si son muy hermosas, de eso no cabe duda, pero hay algo que a todas ellas les falta.

El rey había llegado al final de la exposición sin encontrar lo que tanto buscaba cuando, de repente, se fijó en un cuadro que asomaba en un rincón.

– ¿Qué es lo que hay allí que apenas se ve?

– Es otro cuadro majestad.

– ¿Y por qué lo habéis colocado en un lugar tan apartado?

– Majestad, es un cuadro pintado por un demente, nosotros lo habríamos rechazado, pero siguiendo vuestras órdenes de aceptar todos los que llegaran, hemos decidido colocarlo en un rincón para que no empañe la belleza del conjunto.

El rey, que tenía una curiosidad natural, se acercó a ver aquel extraño cuadro, que, en efecto, resultaba difícil de entender. Entonces hizo algo que ninguno de los miembros de la corte había hecho y que era acercarse más y fijarse bien. Fue entonces cuando, súbitamente, todo su rostro se iluminó y, alzando la voz, declaró:

– Éste, éste es, sin duda, el cuadro ganador.

Los nobles se miraron unos a otros pensando que el rey había perdido la cabeza. Uno de ellos tímidamente le preguntó:

– Majestad, nunca hemos discutido vuestros dictámenes, pero ¿qué veis en ese cuadro para que lo declaréis ganador?

– No lo habéis visto bien, acercaos.

Cuando los nobles se acercaron, el rey les mostró algo entre las rocas. Era un pequeño nido donde había un pajarito recién nacido. La madre le daba de comer, completamente ajena a la tormenta que estaba teniendo lugar.

El rey les explicó qué era lo que tanto le ansiaba trasmitir a su hijo el príncipe.

– La serenidad no surge de vivir en las circunstancias ideales como reflejan los otros cuadros con sus mares en calma y sus cielos despejados. La serenidad es la capacidad de mantener centrada tu atención en medio de la dificultad, en aquello que para ti es una prioridad.

Anuncios

Altas capacidades. Predicar en el desierto

93611

uefa-champions-league_560x280

 

 

 

 

 

Hace años que planteo una cuestión tan simple que, en el fondo, no se entiende:

Todos los futbolistas tienen altas capacidades cinético-corporales, pero no todos son Messi.

Todos los superdotados tienen altas capacidades intelectuales, pero no todos son Einstein.

Y no se entiende algo tan sencillo porque se siguen utilizando ejemplos de “einsteins” (paradojicamente vinculados al rendimiento académico extraordinario) que consiguen, sin quererlo, anclar la idea de que todos los alumnos superdotados tienen que ser así. Se anclan unas expectativas tremendas, tanto a nivel social como a nivel de familias, con las que resulta imposible luchar. Por más que lo expliques una y otra vez. Por más que pongas algo de sentido común.

Ayer se publicó en varios medios esta noticia.

Un niño de 8 años se gradúa en secundaria y comenzará la universidad en septiembre

Por supuesto, lo que ha conseguido este niño prodigio -y otros ejemplos extraordinarios- es admirable. Pero no es un ejemplo de cómo debe ser o qué debe lograr todo alumno con altas capacidades.Y como no es un ejemplo, no debe servir de guía para la acción. Hay que aprender a distinguir los distintos grados y tipos de inteligencia involucrados en el concepto para no caer en el absurdo de pensar, esperar y exigir que todos los niños identificados con altas capacidades deben ser Messi (o Einstein).

Las excusas son como las monedas. Cuantas más lleves a cuestas menos podrás avanzar. Eso con independencia de que algunos son auténticas fábricas de monedas andantes. Luego nos quejamos de la ignorancia que vemos en los colegios cuando nos sueltan algunas de las 353 excusas más usadas para no atenderlos. Muchas de ellas basadas en esta visión aberrada de la realidad. Pero es que se lo ponemos a huevo… Y nadie parece advertirlo ni, por supuesto, señalarlo.

Hemos llegado a tal nivel de autocomplacencia con los discursos utópicos alejados de esta cruda realidad que nos hemos vuelto insensibles con lo realmente importante. La tontería ha llegado para quedarse.

Altas Capacidades: tener fortaleza o estar en forma

cualidadesfisicas4-100908193817-phpapp02-thumbnail-4

En esta entrada reflexionaré sobre la diferencia que existe entre las condiciones intelectuales naturales de un individuo (capacidades) y las competencias cognitivas desarrolladas (habilidades) utilizando una analogía fácil de entender por cualquiera: el deporte en general o el fútbol en particular. Los paralelismos entre las habilidades intelectuales y las habilidades sensomotoras nos permitirán capturar las distinciones que pondré sobre la mesa.

También me apoyaré ligeramente en uno de los modelos más potentes y complejos que hay sobre el desarrollo intelectual, el Modelo Integral de Desarrollo del Talento (CMTD) de Françoys Gagné. Recogeré antes de empezar una aclaración importante de su autor para evitar equívocos:

«Las capacidades naturales no son innatas, ni aparecen de repente en algún momento durante las primeras o posteriores etapas de desarrollo de una persona. Al igual que cualquier otro tipo de capacidades, las naturales necesitan desarrollarse progresivamente, en gran parte durante los años más jóvenes de una persona; pero lo harán de forma espontánea, sin un aprendizaje estructurado y actividades formativas típicas del proceso de desarrollo del talento»

Sigue leyendo “Altas Capacidades: tener fortaleza o estar en forma”

Síndrome de la amapola alta: detestar al que destaca

TallPoppy1-660x400

Todos somos únicos en algo, pero la presión social nos empuja hacia el conformismo o la mediocridad. Conformarnos con no salir de los límites socialmente impuestos o resignarnos a no salir de los límites autoimpuestos.

 

La sociedad emite mensajes contradictorios. Explícitamente se nos invita a destacar, a ser genuinos o a diferenciarnos del resto. De modo implícito se nos recomienda no sacar la cabeza, ser hipócritas o seguir la corriente mayoritaria de pensamiento, palabra u obra.

Vivimos en un entorno social altamente competitivo dentro de unos límites. Esto significa, por ejemplo, que se fomenta la lucha deportiva pero se desactiva la lucha colectiva en defensa de los derechos humanos. No se permiten desvíos de la norma que supongan una amenaza real al sistema. Por ese motivo, las estructuras de poder real favorecen las actividades de entretenimiento en las que las personas realizan simulacros de luchas dentro de un entorno controlado: pan y circo para calmar a las masas. O para canalizar la insatisfacción producida por la presión social. Es un mecanismo muy simple pero altamente efectivo: se nos cortan las alas pero se nos permite pelear en el suelo con los demás, generando una falsa sensación de logro cuando los vencemos. El resultado es el sostenimiento de un sistema que beneficia a unos pocos en detrimento de la inmensa mayoría. Sistema que se encarga de recordarnos que nosotros somos responsables de no destacar, ser genuinos o diferenciarnos del resto.

Este trasfondo trae consecuencias en nuestro modo de tratar a aquellas personas que, a pesar de la presión social, logran destacar en algo socialmente valioso, ser ellas mismas o diferenciarse del resto en su manera de pensar, decir y hacer.

Una de ellas es confundir la humildad con la mediocridad o con el conformismo. Y ese estado de confusión genera fuertes críticas hacia las personas que hablan de sus habilidades con naturalidad. Se les tacha de soberbias, prepotentes, petulantes, egocéntricas o cualquier otro adjetivo que se nos ocurra. Evidentemente, estos adjetivos hablan más del emisor que del receptor, pero la realidad es que este caldo genera una toxicidad en el ambiente que puede llegar a ser irrespirable si se transmite entre una masa suficiente de individuos frustrados por su propio conformismo o mediocridad.

Este patrón de comportamiento se acentúa con la cercanía. La persona mediocre puede soportar o incluso admirar a la persona que destaca en otro ámbito diferente al suyo. Pero le costará mucho más hacerlo si esa persona actúa en su mismo entorno. Lo más probable es que se le activen una serie de pensamientos destructivos: ¿hasta dónde estoy dispuesto a llegar para librarme de su amenaza? ¿Le ataco sin descanso?. ¿Intento por todos los medios buscar sus defectos? ¿Me rodeo de mediocres que me bailen el agua y me apoyen en esta pequeña lucha personal?

A esta conducta se le conoce como el síndrome de la amapola alta (Tall Poppy Syndrome) o como el síndrome de la alta exposición, un término acuñado y utilizado fundamentalmente en Reino Unido, Irlanda, Australia, y Nueva Zelanda para describir un “fenómeno social por el cual personas con méritos genuinos son odiadas, criticadas o atacadas a causa de que sus habilidades o logros las colocan por encima de sus colegas o las distinguen de ellos” (Wikipedia).

Este fenómeno no se circunscribe a la relación entre personas con diferencias nítidas en cuanto a habilidades cognitivas o personales sino también, y quizás de un modo más incruento, entre personas con niveles de habilidad similares que ‘compiten’ en un mismo espacio social (grupo, trabajo, amigos, etc).

En el siguiente artículo de La Mente es Maravillosa podéis entenderlo mejor.

Sigue leyendo “Síndrome de la amapola alta: detestar al que destaca”

Adaptación de las asociaciones AACC al nuevo Reglamento General de Protección de datos (RGPD)

AACCyRGPD

Hace un par de semanas se produjo un fenómeno curioso. Un aluvión de emails de última hora en el que se nos informaba del cambio de las políticas de privacidad.

Es cierto que la mayoría de esos emails no eran necesarios (los que solicitaban de nuevo el consentimiento para el tratamiento de datos, en muchos casos en los que no era preciso), pero hay que reconocer que la avalancha tuvo un efecto positivo y es que la mayoría de la sociedad se enteró, aunque fuera de esa manera tan peculiar, de que se había producido un cambio normativo importante en cuestión de protección de datos. Y no es cosa menor.

Así, para estas fechas, la mayoría de las empresas importantes ya están adaptadas al nuevo Reglamento General de Protección de datos (RGPD), en vigor desde el 25 de mayo, pero todavía quedan muchas pymes, autónomos y entidades, como las asociaciones, que también tienen que adaptar sus políticas de protección de datos para cumplir con los nuevos requerimientos.

En esta entrada nos centraremos en las asociaciones dedicadas a la atención de los niños con altas capacidades y sus familias.

Sigue leyendo “Adaptación de las asociaciones AACC al nuevo Reglamento General de Protección de datos (RGPD)”

La plaga del sectarismo en las cámaras de eco

20170202_Tu-red-social-probablemente-sea-una-cámara-de-eco

¿Consideras que eres una persona con sentido crítico? ¿Has notado cómo tus opiniones divergentes generan respuestas exageradamente agresivas o, por el contrario, producen un clamoroso silencio? ¿Sientes cierto hartazgo con este patrón de comportamiento? Si tus respuestas son afirmativas creo que esta entrada puede servirte para entender mejor este fenómeno de sectarismo que se está convirtiendo en una auténtica plaga a través de múltiples cámaras de eco que reverberan los mismos mensajes, con las mismas voces, creando una genuina burbuja epistémica que no escucha ni confía en nada que provenga de fuera de sus límites ideológicos.

Sigue leyendo “La plaga del sectarismo en las cámaras de eco”

El contagio de una ilusión

De32PGTX4AIqiOg

Hoy quiero hablar de un viaje en el que me he embarcado junto a una veintena de personas. Una aventura que acaba de nacer oficialmente en la bella tierra alicantina de la Vega Baja, en Almoradí.

367136-_5199301_3___1__2_tonemapped.jpg

Ana, Ana, Beatriz, Cristina, Diego, Encarna, Eva, Fernando, Isa, Mª Jesús, Mª José, Manolo, Mari, Marina, Marta, Nazaret, Nuria, Rosalía, Sandra, Silvia y Susana. Veintiún nombres propios para un proyecto cargado de ilusión. Necesario en un territorio tan abandonado.

Todo camino comienza con un primer paso. El 11 de enero de 2016 recibí un mensaje de Susana en el que me decía que estaba animando a un grupo de madres y padres para constituir una asociación donde podrían compartir experiencias, gestionar actividades, dialogar con los centros educativos “desde una entidad colectiva”, etc… Quería ayudarles a arrancar pero con la idea de que ellos mismos la gestionaran. Me pidió algunos documentos que pudieran ser útiles y algunos consejos para afrontar este reto. Intercambiamos algunos mensajes pero todo se quedó ahí, en suspenso. En esa época andaba metido en la Plataforma y tampoco tenía tiempo para embarcarme en otros asuntos.

El 20 de marzo de 2018 recibí un nuevo mensaje de Susana, que me refrescó la conversación que habíamos tenido dos años antes. Estaba decidida a dar un empuje definitivo a ese proyecto, con más personas y más energías que la primera vez. La diferencia es que en esta ocasión me invitó a participar de un modo más activo: “se me ha ocurrido que tú puedas ofrecerles una charla vía skype con aquellos puntos que consideras claves a la hora de embarcarse en este proyecto, para que en caso de que finalmente fragüe el proyecto, se construya sobre buenos objetivos o pilares”.

Llevaba mucho tiempo desconectado del fragor de la batalla y esa propuesta sonó a gloria. Le respondí que era muy buena idea, pero que había que organizarla como un diálogo entre sus inquietudes y las mías, no como mera exposición. Algo vivo.

La pareció una estupenda idea y quedamos el 7 de abril a las 10 de la mañana a través de Skype. En esos días su labor consistiría en recopilar todas las dudas que le fueran planteando las personas en un grupo de comunicación que tenían para que se pudieran tratar ese día, en directo. Y la mía elaborar un guión mínimo de temas importantes en un arranque de proyecto asociativo.

Llegó el día de la reunión y cuando logramos conectar me llevé una gran alegría. Una sala amplia con todas las sillas ocupadas por personas atentas a la pantalla. Un sábado por la mañana. Sin conocer de nada al que estaba al otro lado. Para hablar de una asociación. En ese momento sentí como rejuvenecía nueve años de golpe.

Charlamos durante más de dos horas, tanto de los temas que tenía en el microguión como de sus dudas. El diálogo fue fluido a pesar de las dificultades técnicas. Cuando estábamos finalizando les propuse continuar dialogando para avanzar juntos. Me ofrecí a realizar una suerte de “mentoría” con la intención de que ellos pudieran empoderarse en el camino para autoorganizarse. Susana creó un grupo de Telegram en el que poco a poco se fueron incorporando todas las personas que reseño arriba. Y comenzamos a intercambiar ideas para hacer realidad la asociación en el menor tiempo posible pero sin prisas ni precipitaciones.

Para arrancar, les planteé unos pasos iniciales que debían abordar ordenadamente para crear los cimientos de ese edificio:

PASOS INICIALES

1) Antes de constituir la asociación es crucial que los socios fundadores tengáis una o varias reuniones de trabajo en las que perfiléis claramente varias cuestiones:

a) Denominación
b) Domicilio y ámbito de actuación (supongo que provincial)
c) FINES (responder a la pregunta ¿qué quiero conseguir?)
d) ACTIVIDADES o ACCIONES (responder a la pregunta ¿cómo quiero conseguirlo?)
e) Socios (tipos, altas, bajas, etc)
f) Organización democrática (asambleas, votaciones, etc)
g) Órganos de gobierno y representación (cargos y funciones)
h) Otros (obligaciones formales, financiación y disolución)

2) Constitución de la asociación

a) Asamblea constituyente
b) Registro de la asociación

Nos fuimos presentando y conociendo. Hablamos de estos asuntos y de otros relacionados con las altas capacidades. Creamos las sinergias necesarias para que la ilusión se contagiase. Y poco a poco fueron organizándose, reflexionando juntos sobre las ideas que surgían en ese grupo de trabajo, y dando los pasos firmes para llegar a la culminación de la primera fase: la constitución de la asociación. El pasado sábado 2 de junio se firmó el acta fundacional de Acytal Levante, el nombre que decidieron adoptar en uno de esos procesos participativos que caracterizaban a la plataforma en sus comienzos.

En menos de dos meses habían pasado de ser un océano de dudas a remar juntos en este nuevo barco. Esta experiencia ha sido tan mutuamente satisfactoria que quería contarla en el blog por si sirve de inspiración a otras personas que tengan dudas pero deseen comenzar un trayecto colectivo. Que con unas pocas ideas claras, muchos ánimos y confianza en quien tienes al lado los proyectos salen adelante sin excesiva dificultad.

Ahora entramos en una segunda fase del proyecto, con nuevos retos en el horizonte. Con este equipo tan bien acoplado todo será más sencillo. Desde este foro personal quiero agradecerles a todos su tiempo y su predisposición. ¡Esto no ha hecho más que empezar!

Cuando empecé la charla en Skype dejé clara una cosa: es más importante la actitud que la aptitud. Ésta se puede adquirir poco a poco, pero aquella tiene que estar presente en todos los procesos para avanzar, sostenerse o simplemente resistir en los momentos más duros.