Altas capacidades: la visión esencialista

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En el mundillo de las altas capacidades conviven cuatro visiones diferentes sobre el mismo fenómeno: 1) esencialista, 2) estructuralista, 3) funcionalista y 4) desarrollista. Visiones que se corresponden a cuatro oleadas y subsumen en su seno semántico diversos modelos y autores. Sobre esto hablé en la entrada ¿Por qué resulta tan difícil avanzar en el ámbito de las altas capacidades?.

Hoy hablaré de la primera de ellas, la visión esencialista. Esta visión es, con mucha diferencia, la más resistente a los cambios. De hecho, fue la primera que afloró y aún hoy continúa con la misma vigencia. Y esto se debe fundamentalmente a que el atributo de la inteligencia se relaciona íntimamente con nuestra identidad. Con lo que decimos a los demás que “somos”.

Salvando las distancias, funciona de modo similar a nuestras opiniones. Están tan relacionadas con nuestras señas de identidad que si las atacan a ellas sentimos que nos agreden a nosotros como personas. Por eso se escuchan o leen tan frecuentemente las expresiones “¡respeta mis opiniones!” o “todas las opiniones son respetables”. Relacionamos tanto nuestras opiniones con nosotros mismos que terminamos por fundirlas en una sola cosa. Y claro, reaccionamos en consecuencia. Por eso resulta casi un milagro que alguien con este nivel de identificación cambie de opinión.

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Inspirar con el ejemplo

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Hace casi tres años dialogaba con el Maestro Luis Anes, un referente en innovación educativa, porque quería contar son su experiencia para el blog de la Plataforma. Una de las frases que le escribí se le quedó tan grabada que desde entonces la usa en todas sus comunicaciones: No hay nada mejor que el ejemplo para inspirar, porque de consejos estamos colapsados.

Vivimos en un mundo acelerado y enloquecido en el que los consejos se regalan con inusual frecuencia. En la mayoría de los casos, son consejos que se ‘venden’ a otros pero no se aplican a uno mismo: haz lo que yo diga pero no lo que yo haga.

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Los expertos en cualquier tema brotan como setas. Es una plaga que no tiene visos de erradicarse. El resultado de esta banalización de la experticia es que cada día cuesta más discernir el genuino profesional del advenedizo con ínfulas. Pero todavía queda algo de esperanza: su ejemplo. Si observas cuidadosamente al típico vendedor de humo comprobarás que sus palabras no son congruentes con sus acciones. Pero hay que hilar fino porque aquellas forman un grueso manto que a la mayoría le resulta impenetrable.

Por todo ello, cuando encuentras ejemplos en cualquier esfera de la vida que te inspiren, vas a por ellos de cabeza. Ya sean ejemplos de cordura, de profesionalidad, de innovación, de liderazgo, de iniciativa personal, de bondad o de cualquier otro asunto al que le otorguemos un valor constructivo. Recalco lo de constructivo porque también podemos sentirnos inspirados por ejemplos destructivos que, obviamente, no nos harán ningún bien.

Y alguien podría preguntar, ¿quién decide lo que me hace bien o no?

La respuesta es obvia: tú.

Si tú mismo no eres capaz de discernir lo que te construye, tienes un serio problema. Nadie más. Esa responsabilidad no se puede cargar en los hombros de otros, exculpándote de no hacer nada para cambiar tus propias dinámicas destructivas. Esto es una obviedad que muchos no desean ver, achacando todos sus males el “entorno”.

Como todos, conozco personas extraordinariamente inspiradoras que, sin mediar muchas palabras o consejos, han logrado sacudir esquemas mentales rígidos que sostenía en ese momento. Y para ellas va mi eterno agradecimiento. Porque parte de lo poco o mucho que haya construído en mi forma de ser ha sido gracias a su ejemplo, empezando por las más cercanas emocionalmente que todo el mundo tiene: su familia y amigos.

Es importante para nosotros mismos dejarnos inundar por esa lluvia fresca de la acción ejemplar. Esos regalos son siempre bienvenidos y, en consecuencia, agradecidos.

Así que gracias por ser como eres y por hacer lo que haces para construir algo mejor.

La atención a la diversidad desde dentro. Iris Carabal

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Se ha escrito, se escribe y se escribirá mucho sobre la atención a la diversidad en el marco de una escuela inclusiva. Pero a veces hay que aterrizar ideas y compartir las opiniones de quienes viven esa realidad en el día a día. Este es el caso de Iris Carabal, maestra de educación primaria especializada en la rama de pedagogía terapéutica, más conocida como PT o educación especial.

En su perfil de Twitter (@IrisMaestraPT) compartió unas reflexiones que, tras solicitarle el correspondiente permiso, publico en este blog para darle difusión entre sus lectores habituales. Sin más, os dejo con ellas, las verdaderas protagonistas de esta entrada.

También podéis seguir su web http://avanzandoconemociones.com/ donde comparte contenidos interesantes sobre esta esquiva realidad docente.

Reconozco que tengo debilidad por las personas que hablan desde el terreno y no desde el púlpito. Y más en estos días donde hay tantas personas que tienen que decir algo y tan pocas que tienen algo que decir.


 

Voy a contaros algunas opiniones personales que tengo sobre las personas que nos dedicamos a la educación especial y la atención a la diversidad. Maestros especialistas de pedagogía terapéutica o audición y lenguaje, logopedas, psicólogos infantiles, fisios pediátricos… etc.

Me parece que (en el ámbito educativo) formarse en atención a la diversidad requiere mucho más esfuerzo que otras especialidades. Lo veo mucho más complejo.

Dedicarse a la atención a la diversidad requiere de una sensibilidad especial que no todas las personas tienen.

La atención a la diversidad nos expone a relacionarnos con niños, jóvenes y adultos con problemáticas complejas que en ocasiones nos acaban afectando psicológicamente. Problemáticas que van desde desencuentros familiares hasta problemas muy graves de salud.

Las personas que abordamos las diferentes problemáticas que debilitan la calidad de vida de las personas con las que trabajamos, estamos expuestas a sufrir problemas psicológicos con mayor facilidad que otras personas de otras especialidades.

A día de hoy sigo creyendo que la atención a la diversidad y la educación especial está muy infravalorada o estigmatizada. A día de hoy gran parte de la población nos considera “los pobrecitos”.

La educación especial es posiblemente la especialidad que más provoca en los docentes que estos se replanteen su trabajo y esfuerzo diario.

Todos los maestros y maestras, sean del nivel que sean y al margen de la especialidad que hayan cursado, deberían pasar un año de su vida trabajando en un centro de educación especial.

Los profesionales con destino definitivo en un centro de educación especial (enfermeros, fisios, psicomotricistas, maestros, logopedas… etc) deberían tener derecho a trabajar durante un curso en otro tipo de centro cada cierto tiempo (2/3 años) y sin perder su plaza oficial.

Está totalmente infravalorado el desgaste físico y psicológico de los especialistas que atienden la diversidad.

Nuestro trabajo está totalmente infantilizado.

A día de hoy gran parte de la población desconoce que los maestros especialistas estamos expuestos con demasiada facilidad a agresiones verbales, físicas y psicológicas por parte de un porcentaje (no precisamente bajo) de nuestro alumnado.

No todas estas agresiones por parte de nuestro alumnado se producen de manera premeditada. En ocasiones son un mecanismo de defensa producido por una falta de comprensión de lo que sucede en su contexto o una incapacidad comunicativa.

En otras ocasiones, en menor medida, las agresiones por parte de nuestro alumnado son totalmente premeditadas y se dan con ensañamiento.

Pocos saben de esta situación de riesgo físico y psicológico a la que estamos expuestos. Y todavía menos saben que aunque las suframos, al día siguiente volveremos al trabajo con nuestras mejores intenciones.

A los especialistas, cuando realizamos actividades cuyo objetivo fundamental es la inclusión social, nos gusta anticiparnos a los prejuicios con los que nos vamos a encontrar durante “la excursión”.

Creo que muchos nos acabamos acostumbrando a que nos miren raro y nos señalen cuando hacemos salidas con nuestro alumnado.

Hasta donde he podido observar, muchos especialistas hacemos humor negro de nuestro trabajo. Y hasta el propio alumnado lo practica a veces. Esto me recuerda mucho a .

A día de hoy sigue sin hacerse una relación entre el concepto de educación especial y la idea de desarrollo intelectual. Como si atender a la diversidad no implicase un trabajo curricular lo más avanzo posible. Siempre se entiende como una intervención en negativo, hacia atrás.

La atención a la diversidad en cualquiera de sus formas es uno de los trabajos más enriquecedores que pueden existir. Estoy segura de ello.

Insisto en que no debería dedicarse a esto personas que no cuenten con una sensibilidad especial para empatizar y entender a personas con diversidad funcional.

Profesiones de este calibre requieren toneladas de paciencia.

Atender a la diversidad requiere una formación continua, actualizada, científica y de calidad.

La atención a la diversidad, desde la rama educativa, requiere que los profesionales que se dedican a ella sean creativos a la vez que dominen todos los contenidos de manera minuciosa para saber adaptarlos a las necesidades del alumnado.

Atender a la diversidad de manera profesional y correcta exige de un dominio propio, una gestión emocional y una batería de conductas adaptativas y habilidades sociales que no todos tienen.

Los maestros de educación especial tenemos uno de los trabajos más delicados y cuidadosos de todo el sistema educativo.

Este trabajo nos coloca frente al abismo que se abre ante las personas en situación de riesgo y exclusión social. Estamos en primera fila para verles caer o volar.

Nos hace reír a carcajadas y llorar de rabia y desesperación. Nos crea una coraza y a la vez nos vuelve más sensibles. Nos hace sentirnos más vivos y más humanos.

Sobredotación y sobreexcitabilidades. Parte 8 de Cazamitos

Dr. Devon MacEachron

Artículo original: Giftedness and Overexcitabilities: Part 8 of Myth Busters: Alternative Therapies for 2e Learners

¿De dónde viene el concepto de sobreexcitabilidad?

La sobreexcitabilidad fue introducida en la psicología por el psiquiatra polaco Kazimierz Dabrowski en la década de 1960 como parte de su “teoría de la desintegración positiva”. La teoría propuso que la tensión psicológica y la ansiedad son necesarias para alcanzar los niveles más altos de crecimiento personal y moral. Por lo tanto, estos procesos “desintegrativos” (tensión y ansiedad) fueron vistos como “positivos”. Dabrowski creía que algunas personas tienen más “potencial de desarrollo” que otras, y que la alta inteligencia y la sobreexcitabilidad eran factores predictivos.

Entonces, ¿qué es exactamente la sobreexcitabilidad?

Dabrowski definió la sobreexcitabilidad como una experiencia fisiológica intensificada de estímulos resultantes del aumento de las sensibilidades neuronales que hacen que una persona experimente la vida más intensamente y que sienta los extremos de la alegría y la tristeza más profundamente. Lo llamó “regalo trágico” (tragic gift).

Describió cinco formas de OE que han sido reelaboradas por otros a lo largo de los años:

La sobreexcitabilidad psicomotora se manifiesta como una capacidad para estar activo y enérgico. Puede incluir amar estar en movimiento y ser muy activo a nivel físico, inquietud, habla rápida, impulsividad y tener una gran resistencia.

La sobreexcitabilidad sensual se manifiesta como un mayor placer de los sentidos (por ejemplo, sabores, olores, texturas, sonidos y vistas) y, a la inversa, reacciones negativas extremas a sensaciones desagradables. Puede incluir una extraordinaria aversión hacia estímulos o sensaciones específicas como la sensación de una etiqueta de camisa en el cuello o la textura de ciertos alimentos.

La sobreexcitación intelectual se manifiesta como un deseo extremo de buscar comprender, obtener conocimientos, analizar y categorizar información. Puede incluir hacer muchas preguntas, ser rápido pensando y observando, un gran amor por las ideas y el análisis teórico, y la búsqueda de la verdad.

La sobreexcitación imaginativa se manifiesta como un juego intensificado de la imaginación y la viveza de las imágenes. Puede incluir fantasear, soñar despierto, gran deseo de novedad y hacer dramas.

La sobreexcitabilidad emocional se manifiesta como una capacidad para sentir emociones de manera intensa y profunda. Puede incluir ser muy sensible, empático, ansioso, triste, solitario, nervioso, temeroso, tener un mayor sentido de la responsabilidad y una tendencia al autoanálisis.

¿Cuál es la relación entre dotación intelectual y sobreexcitabilidad?

Los seguidores de Dąbrowski sugieren que las personas especialmente dotadas muestran de modo desproporcionado las sobreexcitabilidades, la desintegración positiva y, por lo tanto, el potencial de alcanzar niveles más altos de crecimiento personal y moral. La noción fue popularizada en las comunidades de educación e investigación sobre personas dotadas por Michael Piechowski inicialmente en la década de 1970, Sal Mendaglio, quien editó el libro Dabrowski’s Theory of Positive Integration (2008), Susan Daniels y Michael Piechowski, que editó Living with Intensity (también publicado en 2008) y por Linda Silverman del Centro de Desarrollo de Dotados en Colorado, quien trabajó con Piechowski y otros en el desarrollo del Cuestionario de sobreexcitabilidad II, un formulario de autoinforme ampliamente utilizado como instrumento de investigación.

Creo que los padres encuentran el concepto atractivo porque vincula sobredotación con experiencias y comportamientos que de otro modo podrían parecer problemáticos o disfuncionales (como derretimientos sobre etiquetas en la ropa y extrema reactividad emocional), sugiriendo que estos son solo parte del temperamento sobredotado del niño. Personalmente, encontré consuelo en la idea cuando mi hija era hipersensible de pequeña. Sin embargo, he visto a padres que lo llevan al extremo al atribuir todo a un solo aspecto del perfil de su hijo (su talento), e ignoran las áreas de desafío que deben abordarse.

¿Es una relación validada por la investigación?

No lo creo. Pero puedo tener problemas con mis amigos y colegas en la comunidad de superdotados por decirlo. La idea de que las sobreexcitabilidades son más altas en los superdotados ha cautivado tanto la imaginación y la lealtad de los investigadores, profesionales y padres que, en efecto, se ha aceptado como un artículo de fe o como una ideología. Prácticamente cada sitio web y libro escrito para padres sobre los aspectos sociales y emocionales de la superdotación promulga esa visión. Hay muy poco debate al respecto en la presentación al público, simplemente se acepta como verdad. Es por eso que estoy escribiendo sobre este asunto. Me molesta cuando todo el mundo se sube al mismo carro sin preguntar a dónde va. Además, tengo un problema con la idea de que los más dotados son capaces de alcanzar niveles más altos de crecimiento moral y personal que los menos dotados.

Veamos la literatura de investigación:

En el lado “pro”, en 1984 Colangelo y Piechowski resumieron toda la literatura disponible, señalando que las sobreexcitabilidades estaban consistentemente presentes en los superdotados. Falk y Miller llevaron a cabo una revisión de la literatura de 28 estudios en 2009, informando que los individuos dotados eran significativamente más sobreexcitables que los no dotados, especialmente en las áreas Emocional, Intelectual e Imaginacional. En Taiwán, Kuo y Chang (2013) concluyeron que las personas superdotadas son muchísimo más sobreexcitables. Muchos profesionales involucrados en el asesoramiento a los superdotados (por ejemplo, Linda Silverman, Ann Marie Roeper, Susan Daniels) han citado su experiencia profesional como evidencia de que los superdotados son más intensos, sensibles y sobreexcitables.

En el lado “contra”, en 2006 Mendaglio y Tillier llevaron a cabo una revisión de la literatura y concluyeron que los grupos de los más dotados no superaban significativamente a los grupos menos dotados. Cuando Pyrt (2008) analizó los tamaños de los efectoe (intensidad) de estas relaciones en su investigación encontró que la mayoría eran “pequeñas” y “triviales”. La única relación que tuvo un efecto decente fue la sobreexcitación intelectual. Jane Piirto, una investigadora que ha convertido sus sobreexcitabilidades en su principal foco de investigación, administró el cuestionario de sobreexcitabilidad a más de 600 estudiantes dotados y organizó personalmente tres de las primeras conferencias Dabrowski en los EEUU,  fue “pionera” pero se ha vuelto escéptica con el tiempo. . En un artículo titulado  “21 Years with Dabrowski Theory”, escribió que casi todos los estudios realizados tenían un número pequeño de participantes, lo que hacía que las conclusiones fueran sospechosas y que el único hallazgo consistente ha sido la sobreexcitación intelectual. Un metaanálisis de 2014 dirigido por Daniel Winkler se centró en responder la pregunta: “¿Tienen los más dotados mayores excitabilidades que los menos dotados?” Encontró una relación entre la sobreexcitabilidad intelectual y la superdotación. Para las sobreexcitabilidades Emocionales e Imaginacionales encontró que más estudios fallaron en el intento de encontrar una relación destacada. Los hallazgos sobre la sobreexcitabilidad sensorial se consideraron “insuficientes”. Además, informó que ningún estudio realizado en los Estados Unidos ha encontrado que los superdotados tienen una mayor sobreexcitación psicomotora.

Estoy de acuerdo en que los datos indican un vínculo entre la superdotación y la sobreexcitabilidad intelectual, pero esto no me impresiona. Lo esperaba. Cuando busca una relación entre dos cosas que se combinan, como la altura y la destreza del baloncesto, es probable que encuentre una. El Big Five Factor Model of Personality, que ha sido fuertemente validado por la investigación, tiene un factor llamado “Apertura” que es casi idéntico al concepto de sobreexcitación intelectual. La apertura es el grado de curiosidad intelectual que tiene una persona. Por supuesto, está asociado con la superdotación y, por supuesto, la sobreexcitación intelectual también está asociada con la superdotación. En cuanto a las otras excitabilidades, parece que la evidencia simplemente no está allí.

¿Por qué, entonces, existe una ideología tan fuerte construida alrededor de esta noción?

Me pregunto por qué la comunidad de superdotados ha sido tan dogmática acerca de su creencia en las sobreexcitabilidades a pesar de la falta de evidencia empírica. Puede ser que las personas decidieran que les gustaba la idea cuando solo era una hipótesis y no se mantenía al día con los hallazgos de la investigación. Fue sorprendente lo rápido que los líderes del pensamiento en la comunidad de sobredotados saltaron al ruedo cuando la hipótesis se popularizó por primera vez en la década de 1980, a pesar de la falta casi total de evidencia en ese momento. Creo que también podría deberse al “efecto halo”. Los profesionales de la comunidad de superdotados desean ver a las personas con quienes trabajan a través de una lente positiva. Para los padres, la idea de que su hijo es hipersensible como parte de su talento y, siendo algo bueno, puede ser más atractivo que un diagnóstico adicional de TDAH, Asperger o ansiedad. Finalmente, todos queremos pensar que el dolor y el sufrimiento demostrarán, a largo plazo, ser lo mejor. Queremos creerlo y así lo hacemos.

¿Por qué importa esto y qué deberían hacer los padres?

Importa porque la suposición de que un niño superdotado es más excitable porque tiene talento y está bien (incluso es bueno) ser así puede desviar la atención de los desafíos que deben abordarse. Eliminemos el halo de la superdotación y observemos al niño completo. El potencial para que un niño se dé cuenta de su potencial y se convierta en un miembro feliz y productivo (personal y moralmente desarrollado) de la sociedad aumenta cuando apoyamos tanto sus fortalezas como sus debilidades.

Los nuevos líderes sectarios. Maribel Rodríguez

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Cuando tomas consciencia de estos patrones lo más inteligente es huir de ellos. En algunos casos son tan sutiles que solo en contadas ocasiones se ve con claridad, así que cuesta reconocerlos si no se les presta la debida atención.

Comparto una esclarecedora entrada titulada Los nuevos líderes sectarios, publicada por Maribel Rodríguez, experta en el estudio de esa lacra social que nos invade: el narcisismo. Ahí desglosa bastantes patrones de comportamiento sectario y, como ella misma advierte, “para que un líder se pueda considerar sectario se tienen que dar varias” características, aunque no necesariamente todas. Así se facilitará la labor de detección en quienes todavía no los reconocen o, confiados, piensan que son otras cosas las que están ahí en juego. La manipulación burda o sutil de la realidad es el primer síntoma, pero no el único, en el que has de fijarte para advertir la presencia activa de pensamiento sectario. Espero que os resulte útil.

Maribel destaca las siguientes características:

  • Capacidad de seducción
  • Habrá una o más personas que siguen incondicional y servilmente sus propuestas
  • Depredación anímica o sexual
  • Si crean un grupo será al servicio de un proyecto personal
  • No se ve claro el objetivo final de la formación o enseñanzas
  • No se fomenta la creatividad entre los miembros del grupo
  • Tienen poco interés en relaciones personales profundas
  • Tienen conflictos con las personas que pueden hacerles sombra
  • No fomentan el pensamiento crítico dentro el grupo y aún menos se tolera la crítica hacia el líder
  • Mienten hábilmente
  • No toleran la independencia de otros
  • Incongruencia
  • Piden dinero o trabajo gratis, pero el mensaje no suele ser explícito de entrada
  • Si alguien deja el grupo será una persona rápidamente cuestionada, criticada y/o caricaturizada

 


LOS LÍDERES SECTARIOS

Maribel Rodríguez

Muchas veces, cuando nos hablan de un líder de una secta, imaginamos a un sujeto esperpéntico, que lleva túnicas extravagantes y que habla en trance con los ojos en blanco, rodeado de otros sujetos que le escuchan también como alucinados (a ser posible también vestidos con otras túnicas extravagantes, eso sí, de inferior categoría).
A veces es así, efectivamente, pero, en la mayoría de los casos de líderes sectarios actuales nos encontramos con personas que tienen una apariencia de total normalidad o que incluso parecen ser ciudadanos modélicos. Esa aparente normalidad supone una dificultad añadida para poder darse cuenta de que se trata de un líder sectario y su grupo de una secta o de un grupo con rasgos sectarios (o sea, no secta del todo). Normalmente nos damos cuenta de que ese individuo es un líder sectario y su grupo una secta por los efectos perjudiciales que tiene en sus seguidores y por una serie de conductas que se repiten (que son comunes a los diferentes grupos sectarios). Los que no tienen tanta pinta de ser sectarios pueden ser más sutiles y por ello aún más peligrosos, al no detectarse de antemano sus estrategias manipuladoras.
En esta entrada quiero dejar constancia de una serie de características que he ido observando y que también me han ido contando otras personas. Para que un líder se pueda considerar sectario se tienen que dar varias de ellas:
– Capacidad de seducción: cuando hablan saben despertar el interés en su auditorio, manejan bien el escenario y saben atrapar a los demás con sus envolventes discursos, su amabilidad, su carisma, sus buenas formas, etc. Parecen “demasiado buenos”. Pero podemos captar su “trampa” al ver que hay gente que depende emocionalmente de ellos, que se muestra muy necesitada de su presencia o demasiado fascinada por sus discursos. Ellos (los líderes sectarios) suelen retroalimentar la dependencia de los demás, pues necesitan admiración constante para sentirse reforzados. Son personas muy egocéntricas. Con esto no quiero decir que cualquier líder con carisma y seductor sea un líder sectario. Se tiene que dar una dinámica en la que él retroalimenta la dependencia de otros y parece muy cómodo con la misma.

– Habrá una o más personas que siguen incondicional y servilmente sus propuestas, sin iniciativa propia. Suelen tener una especie de esbirro o pocos esbirros que ejecutan sus órdenes, refuerzan al líder alabándole o hacen de intermediarios con el resto del grupo. Son como “secretarios” del líder sectario, que está cómodo teniendo a alguien totalmente a su servicio.

– Depredación anímica o sexual: las personas que siguen más incondicionalmente al líder pueden ser explotadas en un sentido emocional (hacer lo que el líder quiera en cualquier situación para ser los elegidos) o sexual, es decir, que el líder puede aprovechar su posición de superioridad para manipular a personas más vulnerables y exigirles relaciones sexuales o manifestarles un amor falso para aprovecharse de ellas.

– Si crean un grupo será al servicio de un proyecto personal. No se co-construye con otros, sino que su idea, proyecto o “visión” es el centro del grupo en el que están. Para diferenciarlo de otros proyectos que partan de una iniciativa personal es importante que se añada el que no se tengan en cuenta las necesidades concretas y cotidianas de los seguidores, sino que lo importante será formarlas, adoctrinarlas y, finalmente, domesticarlas a la medida de la idea personal del fundador, sin que tengan derecho a expresarse críticamente o a hacer aportaciones distintas a las planteadas en el programa inicial.
– No se ve claro el objetivo final de la formación o enseñanzas y los contenidos formativos son decididos por el líder. Desde un punto de vista racional la formación parecerá caótica, caprichosa e incluso misteriosa (él sabe por qué se habla de eso, pero los otros no) y los temas no se consultan con el grupo, sino que simplemente se plantean una serie de lecciones que se han de seguir porque él sabe qué necesitan los demás. No se atienden las necesidades reales de aprendizaje de los seguidores y se siguen los temas que al líder le interesan. Los seguidores no se sentirán muy libres para expresar qué les interesa realmente pues considerarán sus propias necesidades como inadecuadas, inferiores, etc. Es típico que se den temas mezclados de diferentes ámbitos para mostrar la omnisciencia del líder, que al no tener autocrítica pretenderá ser capaz de dominar cualquier cuestión, cayendo incluso en el intrusismo, la irresponsabilidad y la superficialidad. Es decir, pretenden saber de todo, sin formarse adecuadamente y lo que otros necesiten es irrelevante, lo importante es mostrar lo que saben.
– No se fomenta la creatividad entre los miembros del grupo, pues se trata de que aprendan pasivamente lo que se les enseña o de que sigan la pauta marcada por el “omnisciente” líder.
– Tienen poco interés en relaciones personales profundas, tú a tú, por eso tienen poca iniciativa en fomentarlas salvo que les sirvan para sus finalidades sectarias o personales. Las relaciones humanas tú a tú no interesan especialmente ni se fomentan en sus grupos, llegando incluso a cuestionarse ese tipo de relaciones como rasgos emocionales, egoístas, etc. Las relaciones personales solo se alientan si alimentan el ego del líder para poner de manifiesto su capacidad de ayuda, altruismo o vanidad, que entonces se ocupa en los espacios de relaciones tú a tú. Por ejemplo, pueden quedar contigo para ayudarte en un momento de catástrofe, para anotarse un punto más a su rol “salvador” (por supuesto que luego se lo contará a alguien), pero no te propondrán dar un paseo, tomar un café para profundizar en una amistad por el propio valor de la misma. Si te proponen algo más personal será porque planifican algún beneficio de la relación, no se busca al otro por sí mismos, sino como medio para otros fines. Con ellos no sientes que tengan especial interés en tu persona y parece que tienes que ir tirando tú del carro si buscas un encuentro más personal y no grupal. Es decir, si te vinculas y quieres una relación más personal serás como alguien que suplica a un rey unos minutos de atención. Si protestas por esto te lo negarán de mil formas, pero los hechos nos mostrarán que, como he dicho más arriba, no están especialmente interesados en relaciones personales y profundas con nadie. Con esto no quiero decir que necesariamente un líder tiene que hacerse amigo de todos los miembros del grupo, sino que infravalora cualquier relación personal porque solo quiere estar en la palestra como estrella para todos, pero sin profundizar con nadie.
– Tienen conflictos con las personas que pueden hacerles sombra. Con ellos pueden, en todo caso, mantener una relación de amor-odio o directamente de odio, por miedo a ser cuestionados, criticados, descubiertos, etc. En todo caso se relacionan con ellas porque pueden aportarles ideas de las que luego se apropian y venden como si fueran suyas. Son buenos parásitos de ideas de otros.
– No fomentan el pensamiento crítico dentro el grupo y aún menos se tolera la crítica hacia el líder. Sin embargo sí se fomenta la crítica al mundo exterior y hacia cualquiera que no piense igual o disienta de los temas que el líder y seguidores plantean. El líder no tolera críticas aunque las reciba con aparente amabilidad. Por ejemplo, tendremos la sensación de que nunca o casi nunca se disculpa (por la indignación que le produce la crítica, por lo que siempre le sabrá dar la vuelta a la tortilla y culpar a quien haya sido crítico con él). Si alguna vez se disculpa será de manera falsa, superficial o sobreactuada. Quien recibe dicha disculpa no sentirá que hay autenticidad y arrepentimiento reales. Esta prohibición del pensamiento crítico es uno de los puntos más importantes para identificar el sectarismo en los grupos. En algunos casos incluso se insiste, una y otra vez, en la importancia de no pensar y de no tener ego, pues el ego ya lo tiene el líder y él mismo ya se encarga de pensar por los demás.
– Mienten hábilmente. Siempre habrá alguna explicación lógica para sus desplantes, negligencias o malos modos, pues serán culpa de los demás. Y, si hace falta, se inventarán algún tipo de chantaje emocional o harán sentir culpable a sus víctimas con buenas palabras de amor incondicional por parte de ellos, sensación de decepción con los otros, etc.
– No toleran la independencia de otros y suelen arremeter contra cualquier camino independiente y en solitario de otras personas. Al ser ellos mismos incapaces de sostenerse sin el grupo que les refuerza, sienten una profunda animadversión y envidia hacia quien decide caminar con sus propios pies. No pueden vivir sin su público y no soportan a quien sepa caminar sin él.
– Incongruencia: estos líderes hablarán de ética y valores e incluso practicarán alguna labor altruista (que suelen hacer pública), pero serán incapaces de empatizar realmente con los percances cotidianos y dificultades de quienes les rodean. Si se manifiesta altruismo es desde ideas preconcebidas del mismo, para salir en una foto, no desde necesidades reales del otro. Y, si el otro protesta por esto, siempre habrá algún motivo para hacerle sentir culpable por quejarse y así tener la excusa perfecta para no llegarse a disculpar. Por ello, quienes se relacionan con ellos quedará una sensación de desorientación (si queda sentido crítico), pues se preguntarán que como es posible que alguien que habla de ética no sea capaz de captar el sufrimiento cotidiano de quien tiene en frente. No captan el dolor de otros, aunque vendan la ética para sentirse salvadores y héroes. Si el líder da grandes discursos y falla en los mínimos de educación y respeto, sospechad de su egocentrismo y narcisismo y de posible comportamiento sectario. Su altruismo no es más que un disfraz. En el fondo son personas autoritarias que se disfrazan con un barniz de amabilidad y buenas formas, que carecen de capacidad de relación profunda y auténtica en el trato cotidiano.
– Piden dinero o trabajo gratispero el mensaje no suele ser explícito de entrada. Por ejemplo pueden pedir dinero por sus actividades (cuya finalidad última suele ser engañosa), como aportaciones voluntarias (que finalmente suelen ser voluminosas, y que se sacan mediante  presión psicológica, más explícita o más sutil), o pasan de decir que son gratis para luego, una vez allí, pedir “la voluntad”. Otra modalidad es pedir poco o nada al principio y después señalar que necesitan más dinero ya que están haciendo tareas altruistas (de las que luego nadie ve las cuentas). Según se avanza en el grupo las cantidades de dinero o de tiempo de implicación en actividades suele ir en aumento. En general recomiendo huir de grupos que repetidamente pidan dinero de forma poco clara o trabajo gratuito. Y huid completamente si las cantidades van siendo crecientes y no vemos el final o no vemos transparencia en la estructura de funcionamiento.
– Si alguien deja el grupo será una persona rápidamente cuestionada, criticada y/o caricaturizada. A los ex adeptos se les verá como traidores, personas desorientadas o incluso enfermas y se verá mal cualquier relación cordial con ellos, pues se vivirá como traición mantener la relación con ellos, ya que cuestionan al líder y al grupo y sus dinámicas. En el líder quedará más la preocupación por la imagen que se muestra de él fuera de la secta que por el destino personal de quien se va fuera de la misma. Algo que nos muestra que esa persona en realidad nunca le interesó, más que para sus fines, y que, finalmente será rápidamente sustituida por cualquier otro adepto que caiga en las garras de las sectas y ocupe las funciones que el que se ha ido desarrollaba.
Señalo todos estos rasgos para ayudarnos a tomar consciencia de cómo funcionan estos grupos, pues lamentablemente el fenómeno sectario un fenómeno en expansión, en forma de grupos espirituales, de meditación, religiosos, terapeúticos, de crecimiento personal y hasta políticos. Así que seamos conscientes y abramos los ojos, por si acaso…

La revolución de la conciencia: Daimon y ethos

Ethos es nuestra morada interior. Nuestro modo de ser y de relacionarnos con el mundo. Es el rincón de seguridad donde resuena nuestra voz interior, el Daimon. Es la representación simbólica de “lo bueno” que hay en mí, el origen interior del comportamiento ético: si me cuido, cuido; si me amo, amo; si me motivo, motivo; si confío en mí, confío en los demás, etc.

A medida que dejamos de cuidarnos, amarnos, motivarnos, etc…, surge la necesidad de establecer criterios éticos universales exteriores a nosotros mismos para asegurar una convivencia civilizada. Emerge un sistema ético basado en el deber, en la obligación. Ya no se actúa porque es bueno hacerlo (si es bueno para mí, es bueno para los demás) sino porque estamos obligados por otros (personas, entidades, ideas universales, etc) a hacerlo.

La conciencia interior ética se transmuta en conciencia exterior moralizante, con los consecuentes rechazos o resistencias: ¿quién dice que tengo que hacer esto? ¿qué autoridad tiene X sobre mis actos?

La única revolución real consiste en volver a escuchar la voz interior, la genuina, y no el ruido que la sepulta.

Todos queremos cambiar el mundo pero casi nadie quiere cambiarse a sí mismo, el principio de toda acción realmente revolucionaria.

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Encontré este delicioso texto en el que su autor nos desvela los sentidos metafóricos originarios de las palabras griegas Daimon y Ethos a través de Heráclito y de cómo se han ido olvidando o sustituyendo por otros sentidos.


Texto original: http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=019

Daimon y Ethos

2003-06-27


  Tal vez los lectores se extrañen por estas dos palabras griegas. Pero ellas nos permiten acercanos a un tema urgente: el rescate de los fundamentos de la ética, que se contrapone al descontrol ético actual, especialmente cuando jefes de Estado utilizan la mentira para engañar a su pueblo y ganarlo para la perversidad de la guerra.

En primer lugar, cabe decir que «daimon», en griego clásico, no es demonio, sino, al contrario, el ángel bueno, el genio protector. Y «ethos» no es principalmente ética, sino la morada, la casa humana. Heráclito, genial filósofo presocrático (500 a.C.), unió las dos palabras en el aforismo 119: «el ethos es el daimon del ser humano», o sea, «la casa es el ángel protector del ser humano». Esta formulación esconde la clave para toda una construcción ética. Pero expliquémonos, porque eso no es inmediatamente comprensible.

Ethos/casa no son simplemente las cuatro paredes y el techo. Es el conjunto de las relaciones que el ser humano establece: con el medio natural, separando un pedazo de él para que sea su morada; con los que habtitan en la casa, para que sean cooperativos y pacíficos; con un pequeño lugar sagrado, donde guardamos memorias queridas, la vela que arde o los santos de nuestra devoción; y con los vecinos, para que haya mutua ayuda y gentileza. Casa es todo eso; es un modo de ser de las personas y de las cosas.

La casa, para ser tal, debe tener un buen astral. Eso lo proporciona el daimon, el genio bienhechor. El bien que él inspira hace de las cuatro pareces y del conjunto de las relaciones, una morada humana. Ahí nos sentimos bien, amamos y morimos.

El daimon/ángel bueno, ¿qué es? Sócrates, que siempre se dejaba orientar por él, lo llama «voz profética dentro de mí, proveniente de un poder superior», o también «señal de Dios». Es la voz de la interioridad, aquel consejero de la conciencia que disuade o estimula, aquel sentimiento de lo conveniente y de lo justo en las palabras y en los actos, que se anuncia en todas las circunstancias de la vida, pequeñas o grandes. Todos posseen el daimon interior, ese ángel protector que nos aconeseja siempre, un dato tan objetivo como la libido, la inteligencia, el amor o el poder.

Como se comprende, Heráclito, como buen filósofo, deja atrás el sentido convencional de las palabras y capta su significación escondida: la casa (ethos) acaba siendo la ética, y el ángel bueno (daimon), la inspiración para su vivencia.

Ser fieles a ese ángel bueno hace que moremos bien en la casa, la individual, la ciudad, el país y el planeta Tierra, la Casa Común. Todo lo que hagamos para que se pueda morar juntos bien (felicidad) es ético y bueno; lo contrario es antiético y malo.

Hay una especie de tragedia en nuestra historia: el daimon fue olvidado. En su lugar, los filósofos como Platón y Aristóteles, Kant y Habermas, propusieroon sistemas éticos, con normas tenidas por universales. La voz del ángel bueno no deja de hablar, pero es confundida con las mil otras voces, de las religiones, de las Iglesias, de los Estados y de otros maestros…

Si quisiéramos una revolución ética duradera debemos librar el daimon y comenzar a escucharlo de nuevo. En definitiva, ése es el buen sentido ético. Él nos sugerirá cómo ordenar la casa que es la ciudad, el Estado y la Casa Común planetaria. No hay otra salida.

¿Es utopía? Sí, pero es la dirección correcta que apunta al camino verdadero. Escuchar al daimon produce paz general y hace que surja el cuidado para con todas las cosas.

Leonardo Boff

Altas capacidades: ¿qué pasó con la reivindicación?

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Informar está muy bien. Conocer las características y peculiaridades, la legislación, los recursos disponibles, los avances científicos, etcétera, nos permite desmontar mitos y estereotipos asentados socialmente. Pero no es suficiente.

Visibilizar es básico. Organizar jornadas, seminarios, charlas, congresos y demás eventos permite percibir directamente esta realidad. Pero no es suficiente.

Concienciar es maravilloso. Escribir o hablar sobre la importancia de atender el talento para que pueda desarrollarse o para que la sociedad pueda mejorar en su conjunto. Pero no es suficiente.

Formar es clave. Organizar cursos, máster, webinar, etcétera nos dará herramientas fundamentales para afrontar este largo viaje. Pero no es suficiente.

Asociarse es estupendo. Encontrar un lugar donde te entiendan y comprendan a tus hijos. Un espacio donde participar y aprender junto a otras familias con intereses similares. Paliar la falta de atención con actividades extraescolares es un complemento interesante. Pero no es suficiente.

Colaborar es importante. Si el centro, la orientación, la inspección o la Administración en general se muestran predispuestos a asumir sus responsabilidades, la colaboración es el eje de toda acción propositiva. Sin embargo, ese escenario ideal no es la realidad más frec. Por eso no es tampoco suficiente.

En la situación actual, todas las acciones anteriores se muestran insuficientes para producir algún cambio sustancial en este colectivo. El inmovilismo es la tónica general a pesar de que ahora se hable mucho más sobre altas capacidades que hace un lustro. Y el síntoma más claro del mismo se puede ver en la respuesta política a los avances que podrían ayudar a dar el salto: “no haré nada porque no quiero que se molesten otros”. Y se quedan tan anchos.

 

¿Qué nos queda entonces?

Volver a los orígenes del movimiento asociativo: reivindicar. Sin descanso, sin medias tintas, sin adornos, sin contemplaciones y sin miedo a las consecuencias. Para eso nacieron las asociaciones familiares de AACC, aunque en su evolución normal se ven arrastradas sin remedio por la masa de usuarios que las van poblando y que inclinan la balanza hacia el mero asistencialismo, el estado ideal para la administración, que ve como estas organizaciones les hacen su trabajo. No tienen de qué preocuparse. No sienten la presión de las familias en el cogote y así pueden actuar impunemente sin consecuencias reales. Porque nosotros se lo permitimos, lógicamente. Hemos desviado la atención desde lo importante a lo secundario. Es más cómodo, aunque no sirva absolutamente para nada más que para entretenerse, un objetivo muy alejado de lo que se refleja en los diferentes estatutos de las organizaciones civiles dedicadas teóricamente a la defensa de los derechos de estos niños.

Muchas familias y, lo que es peor, muchos niños están sufriendo maltrato institucional sin que nadie parezca escandalizarse. Se nos llena la boca con la utopía de la educación inclusiva y no dejamos espacio para ponerla en práctica, salvo honrosas excepciones. Más bien parece una escuela reclusiva, donde el alumnado con NEAE es el peor parado y, dentro del mismo, el de altas capacidades el gran olvidado. Ninguna medida de atención a la diversidad en las propuestas legislativas futuras. Es el colectivo invisible por excelencia. Un colectivo que supone el 10% por ciento del alumnado, que se dice pronto.

Por ese motivo, encontrar personas -o entidades- netamente reivindicativas te reconcilian con la esencia. Personas como Ana Esther Galán, un caso evidente de maltrato institucional hacia su pequeña que no ha quedado en el olvido porque ella no lo ha permitido. Siendo docente, ha podido más su sentimiento de justicia que el habitual corporativismo que impide que salgan más casos a la luz. Muchos conocéis la historia, ella misma la contó en su blog, aquí y aquí.

La gente se cree que ante una solicitud de evaluación psicopedagógica regulada por un Decreto, pueden responderte que no procede por unas Instrucciones (normativa de menor rango que NUNCA puede prevalecer sobre este); hacen creer que tú pides la evaluación porque quieres un papel que diga que tu familiar es Alta Capacidad, no exponen que llevas 1 año solicitando medidas preventivas en el aula PORQUE UNA SITUACIÓN NO ATENDIDA, UNAS NECESIDADES DE APOYO NO SATISFECHAS, TIENEN CONSECUENCIAS; se convencen de que con ser mayoría en sus escritos y respuestas, te anularán, anularán tus sugerencias, tus peticiones, tus derechos, tu actividad asociativa y de reivindicación social.

La verdad es que sentí que lo consiguieron. Me mellaron, me rompieron y tiraron los restos.

Pero esos restos escuchaban: “¿así te enseñó papá?” y se volvieron a soldar.

Así me enseñaste papá: contacté con prensa, con la Delegación de Gobierno, con el Defensor del Pueblo Andaluz, con el Defensor del Menor, elaboré hasta 40 escritos, los registré, solicité y acudí a no sé cuantificar cuántas reuniones en centro escolar, en Inspección, en Ordenación educativa; emprendí acciones legales, activé el Protocolo de Acoso Escolar, expuse todo a la Fiscalía de Menores y lo registré en la Alta Inspección (depende del Ministerio no de la Delegación Territorial).

Las respuestas se iban sucediendo. Unas resquebrajaban de nuevo, otras soldaban con más fuerza.

Recopilé pruebas. Tengo esas pruebas, esas contradicciones, esas negligencias, esas barbaries firmadas por muchos y sellada por el sello que anquilosa los derechos que también promulga.

Y si no lo habéis leído, probablemente hayáis visto algunos de los artículos periodísticos donde publicaron su caso:

Diario de Córdoba (30/04/2018): «No quiero ir al cole, allí no me enseñan nada»

Diario de Córdoba (04/09/2018): «El problema de las altas capacidades es que se esconden»

Europa Press (08/09/2018): El Defensor del Pueblo indaga el caso de una niña calificada Alta Capacidad por Salud y lo contrario por Educación

El País (05/11/2018): La invisibilidad de los superdotados

Su fuerza y coraje están inspirando a otras personas que padecen situaciones similares. Un ejemplo a seguir. Probablemente su idea de que es el momento de actuar conjuntamente pueda convertirse en una realidad a poco que haya personas dispuestas a acompañarla en esta aventura.

Ahora es el momento perfecto para preguntarse,

¿Qué pasó con la reivindicación?

Si eres de los que te lo has preguntado alguna vez y te sientes con fuerza para dar ese paso, responde a este texto: sí, me interesa, quiero comprometerme. Cuantas más personas respondan positivamente más fuerza se podrá ejercer. La situación actual no admite más demoras ni entretenimientos.