Adultos con alta capacidad, sensibilidad e intensidad

45186576_271522730168961_348240707183443968_n

Ayer leí el artículo que viene al final de esta entrada (podéis leer el original en Cuando la Intensidad y Sensibilidad es Alta en Casa) y se me ocurrió la idea de entablar un diálogo con su autora, Ana Isabel Fraga, una persona abierta y clara, con un lenguaje sencillo y directo que pone en palabras fáciles lo difícil de explicar. Ella, encantada con la idea, se animó a participar en este juego. Y este es el resultado. Esperamos que resulte de utilidad para esos adultos en los que conflyen estos tres potenciales en alto grado: capacidad, sensibilidad e intensidad.

JOSE LUIS.- Ana Isabel, en tu última entrada hablas de la alta intensidad y la alta sensibilidad en el seno familiar. Es un tema que me interesa mucho, y que aquí voy a compartir su contenido por si es útil para otras personas, pero me gustaría dialogar contigo sobre un aspecto específico: ¿cómo gestionar ese potencial cuando somos adultos? Y más en adultos con gran actividad mental.

ANA ISABEL.- Esa es una pregunta super extensa y supongo que cada quien tiene que buscar su camino, pero puedo compartir lo que yo estoy haciendo, porque quizás pueda servir a otros. El primer paso para mí fue entenderme, comprender el porqué de mis diferencia. Estaba segura de que algo no iba bien en mí porque me sentí un poco bicho raro y no llegaba a comprender muy bien las actitudes de los demás. Y por supuesto me daba cuenta de que los demás no me comprendían a mí. Pero… en realidad descubrí que todo estaba bien en mí, solo que mi forma de ver, entender e interpretar el mundo no concuerda con la de la mayoría. Así que ese ha sido mi primer paso.

Eso si, el hecho de que durante tanto tiempo pensase que algo no estaba bien en mí dejó sus secuelas. Secuelas que pasaron por dejarme la autoestima chafada y arrastrar una serie de creencias sobre mí, sobre los demás y sobre la vida que tuve que limpiar y que sigo limpiando. Este trabajo me parece sumamente importante, vital diría yo, porque si nos damos cuenta son esas creencias las que crean el software mental que te impulsa después a tomar las direcciones y decisiones en tu vida. Ya puedes imaginarte el tipo de decisiones que las creencias derivadas de un sentimiento de “no soy válida. Algo está mal en mí” generaron. Así que resumiendo, empezaría por entender que todo está bien en mí y ponerme con la limpieza de todas esas creencias y patrones que me están fastidiando en mi vida sin saberlo porque forman parte de mi inconsciente. Y como tercer paso honrar y celebrar mis diferencias. Porque en mi vida siempre pensé que los demás eran mejores que yo, que yo estaba defectuosa. Sí, así con esas palabras, defectuosa. Y resulta que no, que simplemente veo el mundo y lo percibo de otras formas, que tienen cosas muy hermosas. Esto hay que CELEBRARLO. Podemos aportar mucho a nuestro entorno, podemos crear, podemos ver más allá.

JOSE LUIS.- Buen resumen. Si te parece, indagamos algunos temas que has nombrado para acercarlos a las personas que puedan estar leyendo esto y perciban mucha información.

Hablas de comprender la propia diferencia. Para llegar a ese estado, en primer lugar uno ha de percibirse o sentirse diferente a la mayoría de su entorno. Con independencia de que no sepa definirla con claridad. ¿Cómo definirías ahora, como adulta, en qué consiste ese diferente modo de estar en el mundo?

ANA ISABEL.- Pues mira, desde pequeña sentí que los demás no tomaban muy en serio mi forma de sentir. Era un poco la exagerada, la dramática… Y realmente yo lo sentí así, con esa fuerza e intensidad. Entonces empecé a pensar que quizás yo fuese lo que ellos me decían que era. Recuerdo llorar desconsolada viendo una película en la que mataban a una orca que estaba embarazada. Los demás alucinaron. “¡Es solo una película!” me dijeron, y se reían. Pero yo realmente pude sentir un dolor terrible. Y durante toda mi vida me ha ocurrido igual, sentir lo que otros están sintiendo, empatizar de tal forma que sentía como propio lo de los demás… Pero no solo eso, me decían que era una repugnante porque me ponía de mala leche con las luces artificiales, o porque los olores me perturban de tal forma que tengo que irme si hay un ambientado puesto o alguien a usado mínimamente lejía, o se ha puesto un perfume… Me irritan mucho. Y como eso la sensibilidad al tacto y tantas otras cosas. Al final llegas a dudar de si lo que sientes es verdad porque suelen hacerte ver que no puede ser, que es imposible sentir así. Y en otro orden de cosas mis intereses eran diferentes. Para mí disfrutar era leer un libro y no levantar la vista hasta habérmelo terminado, me encantaba ir al cole a aprender, no me gustaba salir de noche ni durante la adolescencia… En fin, muchas pequeñas grandes cosas de mi día a día que no se solían entender. Tampoco yo entendía que no les afectara lo que a mí, o que no oliesen la lejía o el perfume que a mí m parecían abrumadores, etc.

Ahora sé que todo eso le pasa a un pequeño porcentaje de la población. Lo asumo y me cuido.

JOSE LUIS.- Interesante. Aquí aludes a tres tipos de sensibilidad diferentes, y creo que es importante indagar más sobre ellas. Por un lado, está la sensibilidad física (que para distinguirla suelo llamarla “sensitividad”). Cómo un alta sensitividad a determinados estímulos te alteran sobremanera, y cómo el entorno no lo comprende, censurando tu reacción.

Por otro lado, está la sensibilidad emocional (que llamo afectabilidad), que es la que describes cuando has hablado de la empatía y de cómo te afectó la película, sin encontrar en tu entorno una respuesta precisamente comprensiva.

Y por último, la sensibilidad cognitiva (que denomino distinguibilidad), cuando hablas del placer de la lectura o del simple aprender. Esa apertura a todos los estímulos intelectuales que tampoco comprendías que fuera “lo normal” en todo el mundo.

Digamos que en tu caso confluyen estos potenciales sensitivos en un alto grado. Lo que puede generar una combinación realmente explosiva si no se sabe autogestionar adecuadamente. Tiene un enorme mérito en tu caso haberlo logrado, y otros adultos con similares potenciales podrían sentirse identificados, aparte de aprender cómo podrían actuar en su propio interior, cuidándose y comprendiendo que no hay nada de malo en ellos.

ANA ISABEL.- Pues si, en ocasiones ha sido muy difícil gestionar tanta intensidad y sensibilidad. Yo no diría que lo he logrado, porque en realidad ¿qué significa lograrlo? Diría que lo he aceptado, que lo abrazo porque es en realidad un tesoro, y que me está permitiendo conocerme cada vez mejor y aprender.

JOSE LUIS.- Eso es clave: aceptación, que no es sinónimo de resignación sino de comprensión e integración en nuestro sistema. Precisamente aludo a eso con el logro de la autogestión. No podemos (ni debemos) controlar nuestro mar interior. No debemos apagar las emociones, las sensaciones ni los pensamientos.

Por ejemplo, cuando hablo de emociones aludo a la metáfora del vehículo. Y si tu sistema emocional es muy potente, aludo al Fórmula 1. Está claro que una buena gestión de ese vehículo no consiste meramente en ir frenándolo. Ni tampoco en acelerarlo a tope. Cada situación requiere un movimiento diferente, tanto para no calar como para no estrellarte. Y el logro de la autogestión consiste básicamente en aprender a conducirlo. Sabiendo el potencial que tiene y que no siempre vas a poder hacerlo, lo que te pone en una alerta activa que jamás te hace relajarte. ¿Cómo lo ves?

ANA ISABEL.- Yo también suelo usar esta comparativa. Y añado que además un Ferrari no puede conducirse en cualquier carretera, por eso debemos ser cuidadosos también con eso, escogiendo por dónde conducir. Pero evidentemente un Ferrari puede ser como un caballo desbocado si no sabemos conducirlo. Es potente, es fuerte pero al mismo tiempo es delicado y tiene su particular forma de conducirse. Así que totalmente de acuerdo.

JOSE LUIS.- Exacto. También hay que aprender a distinguir qué terrenos le favorece y cuáles no.

Regresando a lo concreto, eso nos lleva a lo que comentaste en el inicio: la importancia de comprenderse.

Esta labor interna es fundamental, y también tiene sus propias fases. Básicamente porque siempre vivimos en nuestro interior, y si somos especialmente introvertidos, es nuestro hábitat natural, nuestro refugio y nuestro centro de recarga energética.

El primer paso consiste en la autopercepción. Una percepción propia del modo más sano posible, claro. Cuando nuestra autoimagen está dañada, nuestra percepción está distorsionada, como dijiste también al inicio. Y ahí empieza el trabajo interior. Cuéntame algunos trucos o estrategias que usaste para superar esa primera fase.

ANA ISABEL.- Pues lo cierto es que siempre he estado en búsqueda, y creo que a muchos de nosotros nos pasa eso. Buscamos respuestas sin parar. Al menos a mí me pasó. Y di muchísimas vueltas tratando de entender qué pasaba en mí. Lecturas, terapias… Pero todo se precipitó cuando tuve a mis hijos y descubrí sus altas capacidades. Entonces las piezas empezaron a encajarme. Yo no tengo ninguna valoración profesional en este sentido, pero al tratar de entenderles a ellos empecé a entenderme a mí. Según iba leyendo, escuchando charlas y conferencias sentía cómo iba encajando todo. Eso me quitó de pronto un enorme peso de encima y abrió el inicio a todo. La compañía y apoyo de un coach me ayudó muchísimo después a la hora de ponerme a “limpiar” todas las creencias derivadas que comentaba antes.

JOSE LUIS.- Me interesa especialmente ese punto de inflexión en el autoconocimiento del adulto a través de sus hijos. Como adulto que sabía desde pequeño que tenía alta capacidad intelectual y que lo integré con naturalidad, además de contar con el apoyo familiar, que tampoco le dio excesiva importancia, nunca he llegado a comprender cómo otra persona con esta peculiaridad necesita el reflejo de sus hijos para despertar, para re-conocerse. Y entender un poco el proceso interno que seguís para integrar todo eso en un sistema de creencias previo difícil de cambiar. Además, no todo el mundo tiene la suerte de contar con ayuda externa en esa “limpia” necesaria, así que puede ser importante que aportes alguna experiencia sobre esas fases que has vivido desde el no reconocimiento al encaje natural de las piezas.

ANA ISABEL.- Creo que el entorno, desde su desconocimiento, falta de herramientas y miedo por no saber manejar una situación, te van alejando de tu esencia y vas apoyando tus creencias sobre quién eres en unos pilares falsos. Por tanto creo que si desde pequeños no sabemos qué ocurre, estamos realmente confusos y equivocados respecto a nosotros mismos. Por eso lo primero es salir de esa confusión. Yo nunca tuve la más mínima sospecha y ni siquiera se me ocurrió que pudiese encajar en las AACC y nada se sabía de alta sensibilidad en aquel entonces o no había los recursos para acercarse a ello.

En cuanto al cambio en el sistema de creencias creo que parte de reconocerse e ir indagando, aunque siempre 4 ojos ven más que dos y es más sencillo contar con ayuda porque lo que sí resulta complicado a veces es ser objetivo o distanciarte lo suficiente como para ver algunas creencias sumamente arraigadas que no te cuestionas ni por un segundo.

Me parece necesaria esa visión y muchas veces puede cumplir esa misión un amigo, alguien que te quiera bien. Yo puedo decir que la amistad ha sido un enorme apoyo en esto, y bidireccional, ayudándonos mutuamente a crecer.

JOSE LUIS.- Pienso que una elevada receptividad a estímulos externos condicionan nuestra visión sobre nosotros mismos. Impacta con fuerza y genera una imagen distorsionada que, por descuido, sustituye a la real. Olvidamos el fondo de nuestro “ser” y nos arrastra la forma social del “parecer” o del “creer”.

Está claro que una visión objetiva pero cariñosa puede ayudarte a salir de ese cerco cognitivo. O, en su defecto, otras personas que hayan pasado por lo mismo y, contando su experiencia, pueden ayudarte a cuestionar tus propias creencias. Ese “otro” puede ser directo (amigo, coach, psicólogo, etc) o indirecto (lectura o escucha de otras experiencias). Esa ayuda es fundamental, como bien señalas.

Esto es tan complejo que tardaríamos meses en abordar todos los temas en este espacio dialógico que hemos creado. Como no podemos extender esto en demasía, te animo a que hagas un pequeño resumen de lo hablado y, si tienes alguna idea relevante más, la expones como colofón de este pequeño diálogo improvisado. Muchísimas gracias por animarte a participar en este experimento, Ana Isabel.

ANA ISABEL.- Muchísimas gracias a ti. Me ha parecido super interesante y te agradezco la oportunidad de expresarme, aunque como dices podríamos estar aquí mucho tiempo más. Me gustaría terminar diciendo que todos lo seres humanos buscamos sentirnos amados y conectados, pertenecientes, necesitados… Es una necesidad básica. Pero a veces la confundimos con “encajar”. Encajar y pertenecer no son la misma cosa y dado nuestro bagaje y la falta de aceptación e incomprensión por muchas personas de nuestro entorno tendemos a escondernos, a tratar de encajar. Y lo hacemos a base de tratar de ser quienes no somos. Quizás logremos entonces ser aceptados pero es una aceptación falsa y muy dolorosa, porque sabemos perfectamente que a quien están aceptando es a una máscara creada para no mostrar nuestra verdadera identidad. Así que aprovecho este espacio para romper cadenas y celebrar nuestra hermosa individualidad y vulnerabilidad, que no es debilidad, es una grandísima fortaleza puesto que no es fácil ser el guisante rojo entre muchos verdes. Pero hay muchas más personas así. Yo soy uno de esos guisantes rojos, intensa y emocional, apasionada, creativa y un lío de pensamientos en forma de árbol hasta las trancas de ramas.

Mi resumen: aceptación de uno mismo, trabajo interior para derribar las creencias que te dañan y no te permiten ser, y celebrarte.

¡Y que salga el sol por Antequera!


Cuando la Intensidad y Sensibilidad es Alta en casa (y no solo la de los niños)

¿Qué ocurre cuando además de los hijos uno de los padres, o incluso los dos, tienen una alta sensibilidad? ¿Es posible que la convivencia sea tranquila?

Si tus hijos o hijas son muy intensos y tú o tu pareja también, sabrás de lo que te hablo. Y sabrás que no es sencillo.

Cuando la intensidad se desborda en alguno de los miembros de la familia, ésta corre como reguero de pólvora contagiando a los demás. La situación comienza entonces a tornarse complicada.

Y dado que la intensidad surge a menudo podréis entender que esto se puede convertir en un campo de minas.

Los niños y niñas con este rasgo necesitan más de nosotros, los adultos, para aprender a gestionar sus emociones y comprender su forma de entender e interpretar el mundo, así que esto es una doble dificultad cuando ya te cuesta lo tuyo gestionarte a ti mism@.

Parece un callejón sin salida.

Pero no lo es, y de hecho es la escalera de un aprendizaje muy potente. Nada fácil. Pero muy potente.

Voy a compartir contigo lo que yo hago en mi día a día para gestionar esta situación, puesto que tanto yo como mis hijos somos intensos y altamente sensibles (y no hablo solo de la parte emocional, si no también de los estímulos externos como luces, ruidos, sensaciones a nivel de la piel, olores…)

  • Tu energía es sumamente importante

El desgaste de tu sistema nervioso por el exceso de estímulos (es que no cribamos, llega todo todito) y la intensidad con la que llegan nos hace muchas veces sentirnos agotados. Así que es primordial, fundamental, vital (y todos los sinónimos que se te puedan ocurrir) que…

-Descanses cuando te lo pida el cuerpo. Aunque sean unos minutos para desconectar y respirar aire en la ventana.

-Te tomes tiempo para cuidar de ti (ya sabes: comida más sana y un poco de movimiento). Especialmente el contacto con la naturaleza y los lugares donde el ruido y demás estímulos que te estresan no estén presentes.

-Limites el estrés innecesario, como exceso de información (sí, sí, mucha red social, el correo, unos cuantos artículos, las noticias del día…), estar en ambientes que te hacen sentir mal, con personas que te restan en vez de sumarte, etc.

  • El autoconocimiento es una gran baza

No es un cliché. Es que para poder ayudarles a ellos y para poder gestionar eficazmente nuestras emociones es muy necesario conocernos. Invertir en ti es una gran idea. Conocer tus creencias, sanar tus heridas, adentrarte a consolar a tu niña o niño interior, leer sobre alta sensibilidad… Re Conocerse.

  • Observa y saca conclusiones de lo que más os afecta. Minimízalo.

Ponte en plan detective y observa si las explosiones suelen ir después de alguna cosa en concreto. Por ejemplo, si los niños han estado delante del televisor, o hubo una pelea entre los hermanos previa que aún sin ser muy importante sobrecargó a uno de los niños (o a ambos), etc. Busca y rebusca, que suele haber detonantes que se nos pasan desapercibidos por no parecer a simple vista lo suficientemente potentes (recordemos que hablamos de alta sensibilidad).

Y cuando lo hayas descubierto encuentra la forma de minimizarlo. Evítalo si es posible o mejor aún comienza un entrenamiento para ir tolerando poco a poco lo que sea (si es que es necesario y útil para el niño/a). Y además haz consciente al peque de lo que enerva su sistema nervioso, porque si sabe lo que le lleva a esos estados tendrá una ventaja para manejarlo.

  • Niégate a discutir nada en el acaloramiento del momento.

Sí, niégate. Las cosas se resuelven cuando hay calma. De otra forma no resolvemos, lo empeoramos. Eso sí, no te niegues en plan reproche o venganza. No, no. De hecho mejor si un día que estéis calmados les comunicas que a partir de ahora en esos momentos vas a centrarte en calmarte y que lo de hablar será para cuando tengas el cerebro relajadito y disponible para pensar con coherencia. Así evitarás luchas de poder, aumentar el tamaño de los estallidos y hacerlo todo más difícil.

  • Enséñales a hablar de lo que les preocupa, a solucionar problemas y a entender cómo funciona su forma de estar e interpretar el mundo.

En resumen, ofréceles herramientas y autoconocimiento. ¡Lo que habría dado yo por tener todo eso de niña! Que me creía un puñetero bicho raro.

  • Ayúdales a expresar su sensibilidad y a redirigir la intensidad. Permíteles su tiempo y no caigas en excesos.

Personalmente no creo en esto de enviar a los niños a todo tipo de actividades extraescolares y ese estrés es posible que no le vaya nada bien a nuestros hijos sensibles, que como nosotros, los adultos sensibles, necesitamos tiempo para reponernos y resetear, o lo que es lo mismo, tiempo en soledad y tranquilidad. Pero sí creo en observar y ver si hay algo que les haría expresarse y/o liberar excesos de energías estancadas. ¿Por dónde crees que van sus pasiones? Dales la oportunidad de expresarlas.

Quizás tu hogar es más intenso, pero si esto lo usas como una forma de aprender y crecer te aseguro que será un hogar muy especial en el que los miembros de la familia estarán unidos por esa red invisible tan potente que crea la sensibilidad, porque en la alta sensibilidad hay enormes super poderes 😉

©Ana Isabel Fraga 2018. Todos los derechos reservados.

Anuncios

6 comentarios sobre “Adultos con alta capacidad, sensibilidad e intensidad

  1. Hola Javi, gracias a ti por asomarte a contarnos qué te ha parecido este diálogo. Me alegra muchísimo que te haya resultado gratificante y espero que sea un pequeño aliento en ese trabajo que estás haciendo contigo mismo. ¡Ánimo! La recompensa merece mucho la pena.

    Me gusta

  2. Me siento totalmente identificado y aún estoy en esa fase de indagación y sobre todo de aceptación y cambio de creencias adquiridas, durante este camino que he comenzado apenas unos meses, estoy sufriendo mucho para cambiar algunos conceptos que tengo sobre mi … Gracias por el post tan gratificante

    Le gusta a 1 persona

  3. Hermosísimo!! Estoy impactada, es como encontrar mi tribu dentro de mi tribu, es hermoso saber que alguien más lo ve y lo siente y hasta lo expresa de la misma forma que yo. Y aprender de su sabiduría de vida. Gracias, gracias, gracias, mi corazón se emocionó demasiado por el diálogo, y por la coincidencia de la experiencia humana tan peculiar. Gracias por restarme soledad y aislamiento, gracias por compartir con belleza su experiencia de vida.

    Le gusta a 1 persona

Gracias por su comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Dame tres minutos

Hablemos un rato, pensemos en voz alta, sin complejos: dame tres minutos

Dinamización Comunitaria

Espacio de encuentro y aprendizaje en el ámbito de la Dinamización Comunitaria

JFCalderero

“Educar es ayudar a cada ser humano a establecer y mantener vínculos valiosos con la realidad” .

Pasiones de una chica

Para todas l@s que adoran vivir la vida, aprender, viajar, dibujar, la moda y mucho mas :)

Confesiones de un superdotado

Rincón para desahogarme de mis pensamientos

Escuela con cerebro

Un espacio de documentación y debate sobre Neurodidáctica

Yolanda Jiménez. Terapeuta

"La belleza de las cosas existe en el espíritu de quien las contempla". David Hume

Evidencia en la escuela

Prácticas que funcionan en educación

Roberto Ranz

Gestión del talento

A %d blogueros les gusta esto: