Sobredotación y Sobreexcitabilidad

En los últimos años ha aflorado con fuerza en el entorno español la poderosa relación existente entre las sobreexcitabilidades (overexcitabilities) descritas por Dabrowski y la sobredotación (Giftedness). Ha impactado tanto que en la actualidad se utiliza como una característica más, quizás la más potente, de la sobredotación intelectual. Ha dado el paso de propuesta a certeza. Y como las certezas en el ámbito de la ciencia cobran el nombre de “artículo de fe”, teniendo más relación con la firmeza de las creencias que con la realidad contrastada, siempre es bueno ejercitar el pensamiento crítico. Ser escépticos acerca de las evidencias disponibles es un sano ejercicio intelectual. Tomar distancia, analizar, valorar y ganar perspectivas. 

Hace unos días @ActualidadAACC (os recomiendo seguir su perfil en Twitter) me habló de un interesante artículo de Daniel Winkler y Adam Voight titulado Giftedness and Overexcitability: Investigating the Relationship Using Meta-Analysis en el que se plantean dudas sobre la intimidad de esta relación. 

Como está en inglés, intentaré traducir algunos pasajes mientras que otros los dejaré en su versión original para que no pierdan fuerza ni sentido en la traducción.

El resumen (abstract) ya nos indica por dónde irán los tiros:

Current textbooks, websites, research articles, and popular resources have stated that gifted individuals have longer and more pronounced responses to stimuli than the general population. This overexcitable nature of gifted persons has provided a commonly used lens to conceptualize, identify, and understand giftedness and gifted persons’ behaviors. Yet there are reasons to be skeptical about the evidence demonstrating that the gifted population is more overexcitable than the nongifted population. A meta-analysis was conducted to investigate the existence and strength of the giftedness–overexcitability (OE) relationship as presented in a number of studies comparing the OE scores of intellectually gifted and nongifted samples. Gifted samples were found to have higher mean OE scores than nongifted samples. However, the effect size for psychomotor OE was not statistically significant, while the effect sizes for the emotional and sensual OEs were small. Calculated effect sizes for intellectual and imaginational OEs were medium. A number of important limitations and implications exist.

“Los libros de texto, sitios web, artículos de investigación y recursos populares actuales han establecido que los individuos sobredotados tienen respuestas a los estímulos más largas y pronunciadas que la población en general. Esta naturaleza sobreexcitable de las personas sobredotadas ha proporcionado una lente usada con frecuencia para conceptualizar, identificar y entender la sobredotación y el comportamiento de las personas sobredotadas. Sin embargo, existen razones para ser escépticos acerca de las evidencias que demuestran que la población sobredotada es más sobreexcitable que la población no-sobredotada. Se realizó un metaanálisis para investigar la existencia y fortaleza de la relación sobredotación-sobreexcitabilidad (OE) tal como se expone en numerosos estudios, comparando las puntuaciones de OE en muestras de sobredotados intelectuales y no-sobredotados. En las muestras de sobredotados se evidenció que tenían un promedio de puntuaciones de OE más alto que las muestras de no-sobredotados. Sin embargo, la dimensión del efecto en la OE psicomotora no fue estadísticamente significativa, mientras que los tamaños del efecto en las OEs emocional y sensorial fueron pequeños. Las magnitudes del efecto calculados para las OEs intelectual e imaginaria fueron medianas. Existen un buen número de limitaciones e implicaciones de cierta importancia.”

Los resultados responden a una lógica subyacente generalmente ignorada. Por un lado, la de los niveles de desarrollo: físico, donde afloran la OE psicomotora y la sensorial (aunque influya lógicamente en otros niveles); emocional, donde aflora la OE emocional y el nivel intelectual, donde afloran con mayor potencia la OE imaginativa y la OE intelectual. Por otro lado, la de los niveles de complejidad de la estructura cognitiva, que te permite detectar las dificultades que vas a encontrar con las asunciones que se realizan sobre la íntima relación entre OEs y sobredotación. En una prueba de CI como el WISC (o el WAIS para adultos) apenas se rastrean áreas, por lo que el mismo número puede responder a un perfil de talento complejo académico o a una superdotación, sin que la prueba pueda discernir la diferencia. Sin embargo, hay pruebas neurológicas que sí determinan la diferente complejidad estructural y funcional existente entre esos dos perfiles. Por último, la diferencia que se ha ido borrando de un tiempo a esta parte en nuestra cultura entre acción (moverse por sí mismo) y reacción (moverse por otra cosa). Las OEs son reactividades, efectos visibles de actividades que nunca pueden postularse como causas sino como efectos de otras cosas. Una potente actividad intelectual en un individuo con una configuración cognitiva compleja resuena en diversos niveles de su organismo con mayor potencia y penetración que la misma actividad en otro tipo de configuraciones menos complejas. Pero si lo que vigilamos son las reactividades no podremos distinguir si la causa es una actividad intencional o una mera reactividad nesciente. Esto no lo puedes detectar mirando sólo la intensidad de las reacciones de una persona. Sin embargo, todas estas sutilezas se pasan por alto y no aflora el pensamiento crítico necesario para relativizar las conclusiones que se sacan. Como por ejemplo, confundir alta sensibilidad con alta capacidad.

Hay que partir de una premisa básica: lo que nos define es la acción, no la reacción. Cambiando de contexto, no es lo mismo ser agresivo que ser reactivo, no es lo mismo ir a por alguien intencionadamente que reaccionar a una agresión.

Tener una alta actividad intelectual repercute necesariamente en tener una alta reactividad intelectual por la lógica de la resonancia. Resonancia que puede salir de ese nivel y entrar en otros niveles más cercanos como el emocional en diversos grados en función de la capacidad de receptividad (sensibilidad) que tengamos ahí. La intelectualización de una injusticia por parte de un niño resuena en su nivel emocional, de modo que vemos a un niño preñado de ira por esa situación. Ira que desde fuera parece exagerada, pero que para él tiene todo el sentido. “¿No lo ves? ¿Cómo es posible que el mundo funcione así? ¿Cómo es que nadie hace nada?”. Lo que activa esa reacción es la comprensión intelectual de esa injusticia, de que nadie la vea y se actúe en consecuencia. No puedes definir al niño por lo exagerado de sus respuestas emocionales sino más bien por lo afinado de su análisis intelectual de lo que acontece. Esa es la sutil y brutal diferencia que nos permite relativizar la importancia de las OEs como elementos definitorios de la sobredotación o, en menor medida, de los talentos.

En la página 244 podemos leer lo siguiente: Other researchers have since claimed that the gifted population is more overexcitable than the nongifted population (Maxwell, 1995; Meckstroth, 1995; O’Connor, 2002; Piechowski, 1979, 1991; Piechowski & Colangelo, 2004; Silverman, 1993, 2000b, 2008). In these instances, scholars have conceived of giftedness as intellectual or creative. Intellectual giftedness was considered membership in a school’s gifted program and/or a high performance on psychometric or academic measures (Ackerman, 1997; Bouchet & Falk, 2001). Creative giftedness has commonly entailed exceptional performance in one of the arts (Piechowski & Colangelo, 1984) or on a psychometric instrument (Schiever, 1985). 

Ahí encontramos una noción de sobredotación que no se ciñe a un determinado nivel de CI, ni en el caso de una sobredotación de tipo intelectual, ni en el de la sobretodotación de tipo creativo, ya que incluye también el rendimiento académico o artístico. A esto se le une un dato relevante: Dabrowski estudió adultos que habían tenido éxito en su vida. Es decir, personas que habían desarrollado sus talentos en competencias expertas. Desde luego, no fue un investigador esencialista.

Abundando en este asunto, en la página 247 (nº 5 en el orden) hay una tabla realmente significativa en la que se detallan los estudios realizados. Interesa fijar la atención en la columna Operationalization of “gifted”. Ahí podemos ver una de las claves que, por si misma, debería ponernos en alerta a la hora de catalogar de verdad revelada lo que vamos a encontrar. Se trata simple y llanamente de los diferentes modos de conceptualizar y de identificar la sobredotación en los países investigados.

Por ejemplo, en el estudio realizado en Canadá se identificaba al Gifted bajo la lupa de los logros y calificaciones académicas y con un CI de 120. En otros países como Polonia o Turquía utilizaban el test de matrices de Raven. Y en EEUU, sobre el que ya hablé en la entrada Definición de Alta Capacidad en EEUU, los enfoques variaban sustancialmente según las zonas donde se realizaban los estudios. Es muy llamativo este asunto porque algunos tienden a pensar que Gifted es una categoría muy clara y autoevidente, vinculada a un determinado nivel de CI y a unas características asociadas, cuando la realidad nos desmonta esa creencia una y otra vez. A lo largo de la historia del constructo se ha ido definiendo de muchas maneras, en función de la lente que usaba cada investigador o grupo de investigación.

Tratar de relacionar fuertemente un concepto aparentemente sólido como es la sobreexcitabilidad (Overexcitability) con un concepto líquido como es la sobredotación (Giftedness) es, cuanto menos, un ejercicio arriesgado.

En cualquier caso, y sin perder de vista lo anterior, el artículo que comparto se centra más en las dificultades intrínsecas encontradas en la noción de sobreexcitabilidad, en los instrumentos diseñados para detectarla y en su relación con la sobredotación, con lo que es más que recomendable su lectura crítica para ganar perspectiva.

In addition to this Big Five–related commentary, Mendaglio (2012) has made theoretical critiques based on Dabrowski’s understanding of the OEs. Mendaglio observed that many researchers using the OEQ II had ignored how Dabrowski understood the relationship between intelligence and the OEs and how the five OEs were part of a larger theory, the TPD. Dabrowski regarded intelligence as important for development, but insufficient and not necessarily correlated with the OEs. These OEs also interacted with other variables in a very complex TPD framework, such as social environments and dynamisms. Measuring the OEs without accounting for or measuring these other variables, as the OEQ II does, has created a theoretically flawed and invalid instrument (Mendaglio, 2012; Tillier, personal communication, March 7, 2016).

Esta crítica es especialmente significativa porque se basa en cómo algunos investigadores han ignorado por completo cómo Dabrowski entendía la relación entre la inteligencia y las OEs, y de que estas formaban parte de una teoría más compleja en la que interactúan otras variables como los entornos sociales y lo que él denominó como dinamismos. Ese olvido convierte el OEQ II en un instrumento defectuoso e inválido para medir las OEs.

También se puede resaltar cómo a lo largo de la historia se han ido realizando atribuciones a la población superdotada (que ha ido variando en su configuración con la evolución del concepto, no lo olvidemos) que se han desmentido y aclarado por parte de la investigación.

The issue of the gifted population being overexcitable relates to a larger issue in gifted education. Before Terman’s (1925) longitudinal studies, scholars had debated whether gifted persons were qualitatively different from nongifted persons. Early on, many argued that gifted persons were qualitatively different because they were physically weaker, more likely to get sick, die young, and endure mental illness (Lombroso, 1901). Terman’s work dispelled many of these early beliefs (Jolly, 2004; Winkler & Jolly, 2013). In more recent times, some scholars have argued that gifted persons were qualitatively different because they were more overexcitable, sensitive (Piechowski, 1979, 2006), asynchronous (Silverman, 2000a, 2000b), and even moral (Silverman, 1994). Others have expressed agnosticism on this point, noting that one should evaluate carefully whether most or all such characteristics are inherently or qualitatively different, or whether they reflect primarily the maturity of viewpoint that is a part of intellectual and emotional giftedness. . . . Some [traits] (e.g., sensitivities and excitabilities), however may indeed be qualitatively special traits of gifted students. We need considerable research, first to determine whether in fact these characteristics are more common to gifted than nongifted youngsters, and second, to explore to what extent qualitative differences exist. (Robinson, Reis, Neihart, & Moon, 2002, pp. 270-271)

Para finalizar, os dejo con la conclusión de los autores:

In short, there appears to be a great deal about the OEs that is unknown. The instruments (Botella et al., 2015; Warne, 2011), the OE–giftedness relationship (Piirto, 2010a; Silverman, 2000b), and the five OEs’ prevalence within the gifted population are contested matters. It is possible that more data and research could help ameliorate this situation by providing indisputable clarity. However, it is also possible that skeptical scholars and those who believe in the giftedness–OE relationship will continue to adhere to their positions, regardless of new empirical evidence. Indeed, there will probably be evidence produced that can reasonably support each of these positions—as this meta-analysis does, arguably. Perhaps eventually this process would culminate, and a level of acceptable certainty would emerge that all, or at least most, would find acceptable.

Anuncios

Acerca de José Luis

Adulto superdotado con perfil "aspersor". Padre de dos hijos superdotados. Diletante de la inteligencia, la conciencia y la creatividad. Activista social en el ámbito de las altas capacidades intelectuales (2009-2016) y en el ámbito del derecho a la vivienda (2012-2013). Escéptico con mente ecléctica. Amante del conocimiento en todas sus variedades y facetas, sin ideologizaciones políticas, religiosas ni éticas. Sin deudas simbólicas...
Esta entrada fue publicada en Altas Capacidades, Blogs, Ciencias, psicología y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Sobredotación y Sobreexcitabilidad

  1. Anónimo dijo:

    Muy bueno, como siempre.

    Me gusta

Gracias por su comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s